PASTORAL DEPENDENCIA y 13 COSAS QUE TU PASTOR HACE ADEMÁS DE PREDICAR EL DOMINGO (Por Andrés Miranda)

11088496_10152595331171191_7969366640162528075_o

PASTORAL DEPENDENCIA

Mi pastor no se preocupa por mí, es una queja que oído en más de una vez. Una vez me dijeron: “El pastor anterior visitaba a todos los miembros, especialmente a los que no asistían el domingo.” Yo era el nuevo pastor en aquella iglesia. Me pusieron la barra alta. Traté de hacerlo. Enseguida advertí que los que visitaba en la semana llegaban el domingo a la iglesia. Los que no visitaba, no. La siguiente semana iba donde los que faltaron. Entonces se convirtió en un círculo vicioso que no me dejaba tiempo para casi nada más. Yo era un joven pastor haciendo sus primeras armas, tratando de agradar a todos y llegando muy tarde por las noches a mi casa. Un día cambié el paradigma. Formé un ministerio de visitación que bajo mi dirección, irían a los hogares según las necesidades. Yo me reservaría la responsabilidad de estar presente en casos de crisis, accidentes o muerte. Al principio, el cambio no fue del agrado de muchos. No obstante, con el tiempo y en vista de los resultados, la congregación se adaptó. Rompimos un ciclo de dependencia y comenzamos un proceso de madurez. Es ser un buen pastor estar presente en cada problema familiar, cada vez que alguien se enferma, en cada cumpleaños o en cada celebración familiar? Hasta qué punto un pastor debe involucrarse en la vida de los miembros de su iglesia? Es un buen cuidado pastoral estar pendiente de los asuntos personales de los fieles? Muchas personas dirán que sí y muchos pastores afirmarán que esas son sus obligaciones. Muchas personas no se imaginan el ministerio pastoral de otra manera. Muchos pastores no están dispuestos a ser cuestionados por falta de atención o cuidado hacia los miembros. A decir verdad, la mayoría de los pastores tienen, tenemos, una fuerte tendencia a complacer a las personas. Somos una mezcla de bomberos, médicos y plomeros y muchas personas piensan que allí estamos, esperando que alguien nos llame con una emergencia. Aunque a veces los pastores se quejan de que la gente no respeta su vida privada y su tiempo, en el fondo nos gusta ser necesitados. Así se crea una co-dependecia que es dañina para las dos partes. Jesús no ministraba así. Él no fomentaba una pastoral de co-dependecia. Él se dedicaba a la gente, les enseñaba, sanaba sus enfermedades, estaba con ellos, pero llegaba un momento en que él “despedía a la multitud” y se apartaba para estar solo y orar. Una vez vinieron para hacerlo rey y él se escapó. La gente lo hostigaba, pero él ponía límites. Ellos querían que se quedara en cada lugar que él ministraba, pero él les decía: “hay otras ciudades a las que también tengo que ir”. Él tenía el control de su agenda. Él no fue inmediatamente cuando vinieron a buscarlo porque Lázaro estaba enfermo. Tampoco fue un insensible. Él fue a la casa de Pedro cuando su suegra enfermó; fue a la casa de Zaqueo y fue cuando Mateo la invitó a comer. Él visitaba con frecuencia a sus amigos de Betania. Los fariseos y líderes religiosos trataba de dictarle lo que se suponía que él tenía que hacer. Pero él estaba comprometido con las necesidades del reino, no con las necesidades del sistema. Jesús nunca estuvo preocupado por agradar a la gente. Su misión no era lograr la aceptación, sino la redención de las personas. Él no le dijo a la prostituta ven cada martes que te voy a dar consejería de rehabilitación. No, le dijo “vete y no peques más”. En otras palabras, le dijo yo te perdono ahora vete y hazte cargo de tu vida. Él no habló cada noche con Nicodemo, habló una noche. Habló una vez con la samaritana. Cuántas horas gastamos los pastores hablando con personas que nunca cambian! Aunque él estaba a tiempo completo con los discípulos, tampoco lo vemos discutiendo con ellos sus asuntos personales o familiares. Él no les decía lo que tenían que hacer. Él les enseñaba los principios del reino y ellos los ponían en práctica. Pero nadie podía cuestionar su amor por las personas, una cruz iba a confirmar cuánto le preocupaba la gente y cuánto amaba a los seres humanos. La iglesia no puede tornarse una comunidad demandante y dependiente del pastor. Muchas iglesias no crecen porque sus pastores están desbordados haciendo cosas que tendrían que estar haciendo los obreros y líderes. A veces los pastores somos culpables porque nos gusta ser el hombre orquesta. Pero así esa iglesia nunca va a crecer. La clave no es hacer que la gente dependa de ti, sino de Cristo. En mi iglesia yo cuido mi gente pero lo hago más como un maestro que como un dueño. Ellos tampoco son mis clientes. Las almas son de Cristo. Yo siempre les digo que la iglesia es una escuela de entrenamiento. No es un spa. Yo no me paro en el púlpito a darles un “masaje” a su ego. Yo me paro a predicar la palabra de Dios. Yo les digo lo que Dios quiere que les diga. Y muchas veces Dios me dice que les diga “maduren”. Un pastor no es el gerente de un restaurante que debe preparar un rico menú para que los clientes lleguen a su negocio. Un pastor es un padre espiritual. Los buenos padres aman a sus hijos con todo su ser, pero le enseñan a lavarse los dientes, a atarse los zapatos, los obligan a estudiar y los mandan a trabajar. Jesús fue un buen padre espiritual. Estuvo tres años con sus discípulos, los amó, los entrenó y finalmente los envió: “id por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura”. Querido pastor, rompe el círculo de dependencia. Permite que mientras tú te liberas para poder liderar tu iglesia hacia cosas mayores, tus miembros crezcan y maduren para cumplir la gran comisión. La oveja perdida la tenemos que ir a buscar todos.

FUENTE: https://andresmira.blogspot.com/2015/11/mi-pastor-no-se-preocupa-por-mi.html


 

pastor

13 COSAS QUE TU PASTOR HACE POR TI ADEMÁS DE PREDICAR EL DOMINGO

Hace algunos años, un hombre de la iglesia me llamaba todos los días. Él no podía trabajar por causa de una enfermedad, así que tomaba el teléfono y cada día marcaba mi número. Pero no llamaba por él, llamaba por mí. Él pensaba que yo me aburría, esperando el próximo domingo para volver a predicar. Entonces me decía, “Pastor qué estás haciendo? Te llamo por si quieres hablar con alguien. De qué quieres hablar hoy? No quiero que te sientas solo o te aburras.” Él era una persona muy cálida, pero evidentemente no tenía idea de lo qué es el trabajo de un pastor. Así que se me ocurrió crear un ministerio por el cual cada semana alguien llamara por teléfono a las personas que no llegaron el domingo a la iglesia para saber cómo estaban, si algo pasó o si necesitaban ayuda. Adivine a quién nombré de director del flamante ministerio? Al hermano del teléfono! Desde ese día estuvo bien ocupado, feliz y ya no tenía tiempo para llamarme a mi!

Es muy gracioso descubrir las cosas que la gente piensa acerca de la semana del Pastor. Algunos piensan que es el mejor trabajo del mundo porque sólo trabaja un día. Otros piensan que todo el tiempo está orando, otros que no hace nada más que preparar su sermón. Algunos creen que está demasiado ocupado y otros piensan que deben darle algo que hacer porque tal vez no tiene qué. En realidad tu pastor hace unas cuantas cosas más aparte de predicar. Además de ser Pastor él es:

1. ADMINISTRADOR. En la mayoría de las iglesias, aunque tenga un asistente, el Pastor es el responsable final de los asuntos administrativos de la iglesia: finanzas, mantenimiento del edificio, asuntos legales, compras, impuestos y presupuestos.

2. LÍDER ó CEO. El Pastor es que lleva adelante la visión, la estrategia y los planes de la iglesia para el año. Por eso dirige reuniones, busca recursos y planifica.

3. MAESTRO. El pastor enseña en la Escuela Bíblica, enseña los miércoles por la noche y en las vigilias, da clases de bautismo y cursos de liderazgo. Él siempre está enseñando por eso siempre está estudiando. (Y a mí me encanta hacer estas dos cosas.)

4. INTERCESOR. Nadie tiene una lista más larga de oración que el Pastor. Todo el mundo le pide oración por un sinnúmero de asuntos y necesidades. Su Biblia siempre está llena de papelitos con nombres y pedidos de oración de la gente.

5. CONSEJERO. Dedica unas cuantas horas a dar consejería pastoral a individuos, matrimonios y familias. Acude en casos de emergencia y crisis. (Gracias a Dios mi esposa es Consejera profesional y psicóloga y me ayuda en esta área.)

6. MANAGER. El revisa que la basura esté recogida, que los baños estén limpios, que no haya papeles en el piso, que el aire funcione, que las luces estén encendidas o apagadas, que las puertas cierren bien, que lo que se rompe se mande a arreglar. O a veces lo arregla el mismo! Hace poco estuve unas 5 horas arriba del techo de la iglesia con un técnico que vino a reparar el equipo de aire, así que aprendí bastante sobre cómo funcionan estos aparatos. Cada 3 semanas recibo al hombre que viene a fumigar y estamos teniendo interesantes conversaciones con él. Ahora sé mucho de cucarachas e insectos y él sabe más de Jesús. Hace poco vinieron a cambiar la carpeta de las aulas de clases y aprendí bastante sobre pisos, tipos de alfombras, medidas y cortes. Aquí, por las leyes de la ciudad hay que tener todo eso en orden.

7. PUBLICISTA. Piensa, diseña y dirige campañas promocionales para eventos de semana santa, pentecostés, evangelismo, misiones, grupos de vida. Trata de tener espacios en la radio y los periódicos. Gracias a Dios que nos ha dado un equipo de creativos y multimedia a los que nada más les doy una idea y ellos hacen cosas geniales.

8. MENTOR. El aconseja a los jóvenes acerca de sus carreras, a los adultos acerca de sus problemas en el trabajo, a los empresarios acerca de cómo impulsar sus negocios. Por supuesto, desarrolla y entrena Líderes para los ministerios de la iglesia.

9. TEÓLOGO. El pastor debe saber todo acerca de la Biblia, la doctrina, la historia de la iglesia, las sectas, las corrientes modernas y las preguntas difíciles. Nunca hay que parar de estudiar.

10. TODO TERRENO. El pastor atiende y oficia funerales, bodas y bautismos. Acude a emergencias en hospitales, en la cárcel y en la Corte. Acude a bendecir las casas nuevas, negocios o emprendimientos de los miembros de la iglesia. (Hace poco visitando un hogar, hasta me pidieron que hiciera una oración por el perro!)

11. ESCRITOR. Escribe los sermones, las clases de Biblia, estudios, conferencias, y proyectos. En muchos casos también cartas de todo tipo y el boletín de anuncios (aunque gracias a Dios yo tengo una secretaria muy eficiente que hace esto.)

12. ASISTENTE SOCIAL. Coordina donaciones, eventos comunitarios, familias en crisis, clases pre-matrimoniales, habla con las autoridades de la ciudad y se involucra en la comunidad.

13. LIDER DENOMINACIONAL. Asiste a reuniones de la denominación a nivel nacional, regional y distrital. Asiste a convenciones y congresos. Integra Juntas y Comités de la denominación. Y mientras todo el tiempo está buscando obreros dispuestos y disponibles que le ayuden, también tiene una vida devocional, una matrimonio y una familia, come, duerme, va al baño, va de compras, viaja, se lava los dientes, saca la basura, se corta la uñas, lustra sus zapatos y trata de no perder la unción para que cuando predique el domingo la Palabra impacte los corazones y transforme a la audiencia.

FUENTE: https://andresmira.blogspot.com/2017/05/13-cosas-que-tu-pastor-hace-ademas-de.html

OTRA PASTORAL ES URGENTE Y NECESARIA (por Ángel Manzo M).

Emaus-pastoralUna propuesta pastoral a partir de Lucas 24,13-35

Hace pocas semanas conversé con miembros de una iglesia, quienes habían sido puestos en disciplina porque “desobedecieron al pastor”. Escuchar cosas como estas en pleno siglo XXI, nos hacen considerar que muchas cosas han cambiado, pero otras no. Aun se cultivan prácticas de exaltación a la figura pastoral como una especie de ungido en que se concentra toda la manifestación de la divinidad; pasando por alto el hecho de nuestra humanidad.

Una cosa es el respeto que todas las personas merecen por el hecho de ser personas, y otras poner dar una sobrevaloración por efectos de un cargo. Se nos ha enseñado a amar y respetar a nuestros pastores; pero jamás ponerlos en un lugar que no les compete. Por estas fechas conmemoramos la Reforma Protestante, el próximo año se conmemorarán los 500 años; uno de los postulados de este movimiento fue el recordarnos que el ministerio es una gracia de la que participan todos los creyentes, esto de definió como el sacerdocio universal de los creyentes.

Hoy la figura del pastor/a no tiene la misma relevancia que antes; hoy se desconfía de ellos como los que sacan plata a la gente, abusan de los demás, manipulan para su beneficio, o se llevan alguna que otra hermanita de la iglesia. Esta imagen tan desgastada del pastor hoy se ve confrontada por la academia que encuentra a pastores sin formación académica, incapaces de poder dialogar más allá de la repetición de versículos, y a veces tachados como “atrasa pueblo”.

Lo cierto es que para ser francos, esa idea del pastor como empresario, como cuidador del mal que puede suceder a las ovejas, esa imagen del ungido al que nada se le puede señalar; no responde a los tiempos que vivimos. Urge si un ministerio pastoral, pero menos centrado en una persona, y más asumido como una labor del cuerpo, la iglesia misma tiene un rol pastoral. Por otro lado, creo que es urgente y necesaria otra pastoral. En esta fecha que se conmemora el día de los pastores, quisiera ofrecer una propuesta pastoral a partir de Lucas 24, 13-35.

El texto debe ubicarse en el contexto de la resurrección y el renacer de la esperanza que unos caminantes parecen haber perdido, ellos  “están tristes”; he aquí una clave pastoral: El quehacer pastoral hoy no debe caracterizarse por pretender saberlo todo u obsesionarse con la doctrina, sino centrarse en dar esperanza, esa es la gran necesidad de las personas hoy. El autor pone la escena en movimiento, pues Lucas es el teólogo del camino: “Ese mismo día, dos de ellos iban de camino a una aldea llamada Emaús”, también se dice que estos dos hablaban y discutían entre sí.

En ese escenario acontece la intervención pastoral de Jesús resucitado:

  1. En esas circunstancias, según Lucas Jesús “mismo se acercó y los iba acompañando”. Esto es lo que llamo una pastoral del acercamiento y acompañamiento, como lo indican los vs.15-16. Hoy no hay cabida para esa distancia con la que se construyó mucha pastoral; menos una pastoral que daba recetas, “haga esto” o “aquello”. En el siglo XXI el quehacer pastoral debe hacerse desde el acercamiento; esperar que la gente venga a su oficina a buscarlo ya pasó. Por otro lado, el tema del acompañamiento implica un proceso de seguimiento. Y en esto vale señalar algo, a veces los pastores somos buenos iniciando algo, pero darle seguimiento y ver cómo se desarrolla el proceso es en ocasiones la parte más débil en nuestra gestión. Jesús se acercó y los acompañó.
  1. Las preguntas como recurso terapéutico vs.17-24. El fuerte del relato de Lucas está en las preguntas que hace Jesús, y las respuestas. Parecen preguntas ingenuas u obvias, pero son preguntas terapéuticas, de catarsis. La tarea pastoral hoy consiste en que las personas saquen de sí mismas sus dudas, frustraciones, angustias, incomprensiones. La gente no espera un sermón, sino preguntas que lleven a las personas liberarse de los sentimientos que las abaten. Con las preguntas de Jesús los caminantes sacan todo el peso que les acompaña en su camino. Quizás como pastores deberíamos especializarnos más en hacer preguntas, antes que dar respuestas.

En el quehacer pastoral de los últimos años me he dado cuenta que a los pastores les gusta hablar; y la gente hoy poco busca respuestas, más quieren ser escuchadas. Hay tantos medios de comunicación pero se vive más desconectado que antes.

  1. Ahora bien, ¿esto significa que nuestra tarea pastoral consiste en solo escuchar?, claro que no, el escuchar es parte importante, hay lugar para hablar. Nuestro hablar debe ser desde el discernimiento del corazón y la necesidad de explicaciones a la angustia del corazón vs.25-27. Jesús pudo decir a los caminantes: “Su corazón es insensato para entender lo que han dicho los profetas”. El uso de las Escrituras aquí tiene que ver con que éstos caminantes disciernan el proyecto de Dios, que las cosas no son como ellos imaginan. Que Dios puede actuar en su soberanía, es la forma como a Dios agradó salvar a los hombres, Pablo diría por medio de la locura de la predicación, y en este caso ese que murió pero ha resucitado, por ello hay esperanzas.

Hoy no tiene lugar la hermenéutica de la correlación, donde a cada cosa que pasa en la vida se le busca un versículo bíblico. Hace falta una hermenéutica teológica, capaz de interpretar en accionar de Dios en medio de la incertidumbre humana, donde muchas veces no hay respuestas.  ¿Qué le puede decir a usted a una madre que pierde a su hija de 16 años asesinada y violada por tres hombres? ¿Cómo explicar que lo sucedido en Pedernales no corresponde a la acción de un Dios malvado que por los pecadores castiga a los inocentes? ¿Cómo acompañar a una familia que intenta tener un hijo pero es la tercera vez que fracasa en el intento?

  1. La magia de compartir el pan vs. 30-31a; es interesante lo que sucede en el momento que invitan a Jesús a quedarse con ellos, bueno lo obligan dice Lucas. Y mientras está entado a la mesa, toma el pan, lo bendice y lo parte para dar a cada uno. En este acto litúrgico de partir el pan, hay algo mágico. En este partir y dar el pan ellos se dan cuenta que Dios no lo ha desamparado, y reconoce la presencia de Dios.

La pastoral hoy tiene que recuperar el elemento simbólico que nos permita construir signos de la presencia de Dios. La pastoral hoy se hace en torno al café, al encebollado, en el marco de la mesa, cuando al compartir podemos reconocer que Dios está entre nosotros acompañándonos sin darnos cuenta muchas veces. Ese dar del pan, símbolo del “darse” por el hermano en su situación se puede transformar en un valioso símbolo de la presencia divina.

  1. El poder de desaparecer vs.31b. Esta propuesta pastoral me encanta. ¿Cuál es el fin de la tarea pastoral? ¿Qué las personas nos sigan, dependan de nosotros o sigan al Señor y aprendan a caminar con él? Cierta pastoral de la dependencia ha hecho mucho daño, formando creyentes inmaduros, incapaces de asumir la vida cristiana desde sus propios compromisos, o generando esa terrible dependencia en que “sin el pastor no hay salvación”.

 

Es importante considerar como en el relato después que los caminantes reconocen a Jesús “él desapareció de su vista”.

A veces esto no es fácil de asimilar, especialmente cuando nos acostumbramos a estar rodeados de los discípulos, que nos llamen, nos pregunten, vengan a buscarnos; son cosas que nos hacen sentir bien y nos permiten considerar lo importante que somos en la vida de los demás. Pero cuando ya no nos buscan, ya ni sabemos nada de los discípulos, nos frustramos quizás. Como los padres que cuando el hijo o la hija salen de casa, ni más regresa. Pero eso es bueno, si los discípulos ya no regresan es bueno, porque significa que han aprendido a caminar con Jesús. Si nuestros hijos salen de casa y ya poco nos visitan, significa que ya no dependen de nosotros, hemos hecho bien la tarea. Pero cuando los hijos son unos holgazanes que todavía dependen de los padres estando en edad de desarrollarse, significa que algo no hicimos bien.

La meta de esta pastoral que propongo es desaparecer para que los discípulos sigan su camino en dependencia de Dios, no nuestra.

*……….

El quehacer pastoral es un los diversos ministerios que desarrolla la iglesia, no se centra solo en la figura de una persona; sin duda Dios usa a personas llenas de su gracia; pero la gestión pastoral es propia de la tarea de la iglesia que se asume como cuerpo de Cristo. Esta tarea es urgente y necesaria, una pastoral de la cercanía y el acompañamiento, de las preguntas como recurso terapéutico, del discernimiento de las frustraciones del corazón. Una pastoral que se haga desde el compartir el pan, y sobre todo con la capacidad, el poder de aprender a desaparecer cuando es necesario, a fin de empoderar y promover el desarrollo maduro del discípulo.

312374_532824553428836_899683612_n

 

Autor: Ángel Manzo M. Rector del Seminario Bíblico Alianza, de la Alianza Cristiana y Misionera del Ecuador

Fecha de Publicación: 25 de octubre del 2016

15 SIGNOS DE UNA IGLESIA SALUDABLE

3745INTRODUCCIÓN.

El estudio de hoy está inserto en la epístola del apóstol Pablo a los Romanos, la misma que fue escrita en el año 57 d.C. en el tercer viaje misionero, desde la ciudad de Corinto. El texto a estudiar es Romanos 12:9-13.

El apóstol escribió esta carta con dos propósitos: Uno, instruir a los cristianos en Roma respecto a la vida cristiana y dos, enseñarles de manera práctica cómo vivir esa vida.

El libro de Los Romanos puede dividirse en dos partes. La primera, desde el capítulo 1 al 11 que contiene “una explicación teórica de lo que significa el evangelio”; es decir, el apóstol nos enseña “qué significa ser cristiano”. La segunda parte del libro va desde el capítulo 12 hasta el 16 y es “una explicación práctica de cómo vivir el evangelio”; en otras palabras, Pablo nos dice “cómo vivir la vida cristiana de una manera práctica, con ejemplos prácticos”.

En los versículos seleccionados (12:9-13) el apóstol nos da algunos SIGNOS DE UNA IGLESIA SALUDABLE.

9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.

10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;

12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;

13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.

HABLEMOS DE LOS SIGNOS

Un signo es una señal que representa algo o alguien y sirve para dar indicaciones o muestras de algún acontecimiento, de algo que está pasando o de las condiciones  en las que una personas, organización o cosa se encuentra. Los seres humanos tenemos “signos vitales” que muestran cómo se encuentra el cuerpo en su forma interna, así también toda organización tiene signos que señalan su condición interna, y las iglesias no son la excepción.

En base a estos signos podemos encontrar diferentes tipos de iglesias, por ejemplo:

  • Iglesias saludables.
  • Iglesias enfermas.
  • Iglesias agonizantes.
  • Iglesias que ya se murieron pero no se dan cuenta que están muertas.

¿Qué clase de iglesia somos nosotros? ¡Dios nos ayude a ser una iglesia saludable! Pero, ¿cómo saber si estamos sanos, medio-enfermos, agonizantes o muertos?

La verdad, hay muchos estudios que muestran las características de una iglesia saludable. He encontrado estudios que hablan de 8 signos de una iglesia saludable, otros de 9 y algunos de 10 signos o características.

Un estudio serio respecto a esto, dice que hay al menos 10 signos de una iglesia saludable, a saber:

1. La presencia apoderadora de Dios. La iglesia saludable busca activamente la dirección y el poder del Espíritu Santo para su vida y ministerio diarios.

2. La alabanza que exalta a Dios. La iglesia saludable se reúne regularmente como la expresión local del cuerpo de Cristo para alabar a Dios de maneras que hacen participar el corazón, la mente, el alma, y la fortaleza del pueblo.

3. Las disciplinas espirituales. La iglesia saludable ofrece a los miembros de todas las edades preparación, modelos, y recursos para que desarrollen a diario sus disciplinas espirituales.

4. Aprender y crecer en comunidad. La iglesia saludable fomenta entre los creyentes el crecimiento en su andar con Dios y entre sí dentro del contexto de un ambiente seguro, afirmador.

5. Una dedicación a las relaciones amorosas y atentas. La iglesia saludable es intencional en sus esfuerzos para formar relaciones amorosas y atentas dentro de las familias, entre los miembros, y dentro de la comunidad.

6. Desarrollo de líderes-siervos. La iglesia saludable identifica y desarrolla a los individuos a quienes Dios ha llamado y ha dado el don para ser líderes y los reta a ser siervos líderes.

7. Una concentración hacia fuera. La iglesia saludable da alta prioridad a comunicar la verdad de Jesús y demostrar el amor de Jesús a los de fuera de la fe.

8. Sabia administración y responsabilidad. La iglesia saludable utiliza los debidos locales, equipos, y sistemas para ofrecer máximo apoyo al crecimiento y desarrollo de sus ministerios.

9. Interconexión con el cuerpo de Cristo. La iglesia saludable se extiende a otros en el cuerpo de Cristo para colaborar, compartir recursos, aprovecharse de oportunidades para aprender, y unirse para celebraciones de alabanza.

10. Mayordomía y generosidad. La iglesia saludable enseña a sus miembros que son mayordomos de los recursos que Dios les da y los desafía a ser generosos con sacrificio y compartir con los demás.

OTROS SIGNOS.

Luego de mirar estos signos, quiero concentrarme en OTROS 5, que sin lugar a dudas nuestra iglesia CRISTO EN CASA debería considerar. Vamos uno por uno en Romanos 12:9-13.

1. PRIMER SIGNO: La Práctica del Amor (v.9). “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno”.

El apóstol Pablo motiva a la iglesia a amarse los unos a los otros. Dice que el amor sea “sin fingimiento”. Es decir, un amor sincero, sin hipocresía, sin máscaras. No ese tipo de amor que mostró Judas la noche que entregó a Jesucristo. Judas besó al Maestro en el rostro, le demostró un amor hipócrita.

“Aborreced lo malo, seguid lo bueno”. Esta frase está conectada al amor. Pablo nos dice que el amor no es un mero sentimentalismo. Aborreced lo malo y seguid lo bueno significa que el amor cristiano es “santo”; es decir, deja la vieja manera de vivir y prefiere un estilo de vida moralmente aceptable (2ª Corintios 5:17).

Este amor cristiano no es pura emoción, es una decisión a hacer lo bueno, es una convicción de hacer el bien (Leer 1ª Juan 4:16-18). El verdadero amor se manifiesta en la manera que hablamos y actuamos. Pablo está interesado que los cristianos vivan un amor genuino, un amor formado y guiado por Dios. El amor cristiano no es mero sentimentalismo, no es simplemente que el otro se sienta bien. Es muy fácil decir a una persona “te amo”, pero es diferente demostrarle que uno le ama. El amor sincero implica corregir a las personas, amonestarles. En nuestras relaciones personales en la iglesia debemos cultivar este tipo de amor.

La Biblia dice que Jesucristo anduvo haciendo el bien. Cristo estuvo reflejando el carácter de Dios en la tierra. Y en la iglesia debemos reflejar el carácter de Cristo, el amor de Cristo hacia los demás. Si no demostramos amor hacia los hermanos en la iglesia será imposible que lo demostremos hacia los de afuera. El amor debe aborrecer lo malo y debe preferir lo bueno. Debemos reflejar a Cristo en nuestras vidas, a través del amor.

Así que, una iglesia saludable es aquella que se compone de personas que aman a Dios, y se aman las unas a las otras con sinceridad. El amor es imposible de ocultar. Al amarnos unos a otros reflejaremos a Cristo y esto atraerá a más personas a la congregación.

2. SEGUNDO SIGNO: La Humildad (12:10). “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra prefiriéndoos los unos a los otros”.

– La iglesia de Cristo no es una mera institución, “somos la familia de Dios”. El verso 10 utiliza terminología de familia para mostrarnos este segundo signo.

– Podemos demostrarnos afecto fraternal dándonos abrazos, podemos utilizar palabras tiernas para hablarnos los unos a otros; pero… “debemos honrar al otro más de lo que el otro me honra a mí”. Pablo nos enseña que no debemos tener una mejor opinión de la que deberíamos tener de nosotros; sino, pensar de nosotros con cordura, humildad y equilibrio. Dios detesta a los arrogantes, fanfarrones y orgullosos.

– Pablo nos motiva a evitar la falsa humildad y cultivar una verdadera humildad. Pero… ¿cómo se logra esto? Esto sucede si entendemos y aplicamos el evangelio de Cristo en nuestras vidas, si andamos bajo la sombra de la Cruz en nuestras vidas; esto sucederá cuando muramos a nosotros mismos, sólo así estimaremos a los demás mejores que nosotros mismos (Leer Gálatas 2:20).

– Una iglesia que aplica el evangelio es una que tiene miembros humildes. ¿Estás sinceramente interesado en que tu hermano triunfe en la vida, que le vaya bien en sus negocios, empresas, familia, estudios? La verdad es… que nos preocupamos más de nosotros mismos, de nuestros logros y metas, pero no de los demás. Estamos afanados en triunfar -o salir de nuestros problemas-, pero… ¿Y nuestros hermanos en la fe, nos interesamos genuinamente en cómo les va en sus vidas? Debemos reconocer que somos más egoístas de lo que decimos ser.

– El mejor ejemplo es Cristo. Él vino a la tierra y dio su vida por nosotros. Él nos estimó mejores que él mismo. Nuestro Señor pudo haber preferido no venir, pudo haberse mostrado más interesado en sus propios planes, pero Él fue humilde, Él “dejó de Ser para que nosotros fuéramos”. Cristo dijo: “mayores cosas que Yo ustedes harán”, ¡qué tremendo discurso! Cristo estuvo interesado en llevarnos al éxito. La pregunta es: ¿Lo hacemos nosotros? ¿Estamos genuinamente interesados en los problemas o logros de los demás, en la congregación?

– Un buen ejemplo en las Escrituras son las conversaciones de Jonatán y David. Por sucesión le correspondía el reinado de Israel a Jonatán, hijo de Saúl, el líder reinante; pero el príncipe le dijo a David su amigo: “Tú debes ser rey”. ¡Qué clase de humildad!

– Otro ejemplo es Juan el Bautista. Él era el predicador del momento, él era el evangelista de la época, pero dijo: “Yo debo menguar para que él crezca”. Bautista estaba interesado en que Cristo creciera, así que dejó que Cristo expandiera su ministerio.

En fin, una iglesia saludable es una iglesia humilde, es una iglesia compuesta por personas sencillas, no arrogantes.

3. TERCER SIGNO: El Servicio a Dios (12:11). “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en Espíritu, sirviendo al Señor”.

El apóstol Pablo nos llama a ser diligentes, es decir, apasionados, fervientes en la Obra de Dios. En nuestro trabajo para el Señor hemos de ser fervientes, apasionados y no “vagos espirituales”. Esto es un gran reto porque la generación de hoy es muy apática, cómoda, light, descomprometida. La gente de hoy NO QUIERE TRABAJAR, NO QUIERE COMPROMETERSE, NO QUIERE SERVIR A DIOS. Dios nos llama -en este verso-, a ser personas comprometidas con Él, es decir; que nuestro ser completo esté cautivado por el servicio a Dios. Pablo dice, “os ruego… que presenten su cuerpo en sacrificio vivo” (12:1). En otras palabras, ¡entrégarse por completo a Dios!.

Hay personas perezosas en el Espíritu, hay otras que son fervientes. Hay cristianos perezosos, hay cristianos trabajadores. Hay cristianos tibios y medio-comprometidos, pero la Biblia nos dice que debemos ser “calientes en el Espíritu”. Hay personas en la iglesia que sirven a Dios a medias, hacen las cosas a medias. Están más preocupados en sus propios negocios, compromisos mundanos y problemas. Pero lo que realmente importa son los compromisos divinos.

En Apocalipsis leemos; “por cuanto no eres frío ni caliente, sino tibio, te vomitaré de mi boca” (3:15-16). Dios no quiere que su gente sea medio-comprometida, Él quiere que seamos COMPROMETIDOS 100%. Él no quiere que sigamos inventando excusas para justificar nuestra apatía y pereza. En toda iglesia hay dos tipos de cristianos: 1), los fervientes, diligentes y comprometidos; y 2), los apáticos y perezosos, que simplemente son los que no quieren trabajar para Dios y no demuestran amor ni compromiso para la iglesia.

Una iglesia saludable es aquella que se compone de hombres y mujeres deseosos de trabajar para Dios, sin reclamos, sin excusas, sin pereza. ¡Diligentes y fervientes!

4. CUARTO SIGNO: La Perseverancia (12:12). “Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”.

El cuarto signo de una iglesia saludable se divide en tres partes, cada una tiene que ver con la perseverancia.

  • 1ª La esperanza. “Gozosos en la esperanza”. Nuestra mirada está en Jesucristo. Una iglesia saludable está compuesta por personas que confían en Dios, y no en los hombres. El salmo dice, “Alzaré mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra” (Salmos 121:1-2). Debemos tener una perspectiva eterna, vivir nuestras vidas confiando en Cristo.
  • 2ª Paciencia. “Sufridos en la tribulación”. Cualquier problema, circunstancia, adversidad podemos sobrellevarla con Cristo. Somos peregrinos en esta tierra, que vamos por la vida de un lugar a otro. Podemos elegir entre caminar solos o caminar con Cristo. Les digo, “es mejor caminar con Cristo”. Él cargó una cruz, nosotros también cargamos cruces, pero la Biblia dice “Todo lo puedo en Cristo que nos fortalece” (Filipenses 4:13).
  • 3ª Comunión con Dios. “Constantes en la oración”. Pero para poder ser pacientes en los sufrimientos debemos tener una comunión estrecha con Cristo. Cuando nos acercamos a Dios, Él se acerca a nosotros. ¿Tienes gozo en medio de tus problemas? ¿Eres feliz? ¿Eres paciente en las adversidades? Recuerda que la confianza está en Dios, no en nosotros, no en nuestra chequera, no en nuestras capacidades. ¿Estás caminando constantemente con Cristo? La comunión con Dios debe ser una prioridad en nuestras vidas, pero la verdad es que no siempre es así.

Una Iglesia saludable persevera en medio de las pruebas.

5. QUINTO SIGNO: La Generosidad (12:13). “Compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad”.

Entramos aquí en un tema que no le gusta a muchos. Algunos se incomodan, otros se molestan y otros se hacen los no aludidos. Pero este tema nos compete a todos. El apóstol Pablo fue el mayor fundador de iglesias, pero éstas no se construían sólo con oraciones y ayunos. Tampoco se edificaban en base a las buenas intenciones o las promesas de bendición; sino, habían personas desinteresadas que diezmaban y ofrendaban sabiendo que su dinero le pertenece a Dios.

Cristo habló más del manejo del dinero que del amor. Incluso en el Antiguo Testamento encontramos consejos para manejar nuestras finanzas (Leer Proverbios). Al leer el Antiguo y Nuevo Testamento respecto a este tema, podríamos resumir lo siguiente: “Dale a Dios primero y Él te dará a ti mucho más”.

En el verso 13 se nos muestra una característica típica de las primeras comunidades cristianas. Las iglesias en casas practicaban la generosidad entre ellos; se cuidaban mutuamente, ¿cómo? No permitiendo que personas en necesidad la padecieran. Para esto, por supuesto, habían colectas que eran distribuidas para las necesidades de la iglesia. Según estudios serios de la Biblia, los pastores o ancianos de la época eran muy bien cuidados por sus congregaciones.

Una señal fuerte de que una iglesia ha alcanzado madurez es su compromiso a dar para la Obra, no tanto su capacidad financiera, porque una iglesia puede componerse de personas con recursos económicos elevados, pero si éstas no aprenden a ser desprendidas y siempre están poniendo excusas para dar, esa iglesia aún está en pañales.

Las típicas excusas de los que no les gusta dar para la Obra pueden resumirse en tres: 1) Si doy no me alcanzará para mis gastos; 2) ¿Por qué debo darle mi dinero a un hombre que no trabaja de verdad? (refiriéndose al pastor) y; 3) No estoy de acuerdo con los diezmos pero sí con las ofrendas (sin embargo, estas personas ni diezman ni ofrendan).

En fin, mi experiencia pastoral me ha enseñado que ninguna iglesia dadivosa es una iglesia fracasada y; todo tacaño o tacaña, recibe las bendiciones de Dios en forma tacaña.

Una iglesia saludable es aquella que ha hecho del Dar una disciplina espiritual indispensable en su vivir cristiano.

CONCLUSIÓN.

Es fácil decir Amén y emocionarse con las palabras dichas esta mañana, pero la verdad es: “Una iglesia es tan saludable como la gente que la compone”.

Repasemos las verdades aprendidas hoy: Una iglesia saludable es aquella que…

  1. Busca activamente la dirección y el poder del Espíritu Santo para su vida y ministerio diarios.
  2. Se reúne regularmente como la expresión local del cuerpo de Cristo para alabar a Dios de maneras que hacen participar el corazón, la mente, el alma, y la fortaleza del pueblo.
  3. Ofrece a los miembros de todas las edades preparación, modelos, y recursos para que desarrollen a diario sus disciplinas espirituales.
  4. Fomenta entre los creyentes el crecimiento en su andar con Dios y entre sí dentro del contexto de un ambiente seguro, afirmador.
  5. Es intencional en sus esfuerzos para formar relaciones amorosas y atentas dentro de las familias, entre los miembros, y dentro de la comunidad.
  6. Identifica y desarrolla a los individuos a quienes Dios ha llamado y ha dado el don para ser líderes y los reta a ser siervos líderes.
  7. Da alta prioridad a comunicar la verdad de Jesús y demostrar el amor de Jesús a los de fuera de la fe.
  8. Utiliza los debidos locales, equipos, y sistemas para ofrecer máximo apoyo al crecimiento y desarrollo de sus ministerios.
  9. Se extiende a otros en el cuerpo de Cristo para colaborar, compartir recursos, aprovecharse de oportunidades para aprender, y unirse para celebraciones de alabanza.
  10. Enseña a sus miembros que son mayordomos de los recursos que Dios les da y los desafía a ser generosos con sacrificio y compartir con los demás.
  11. Vive el verdadero Amor
  12. Es humilde
  13. Sirve a Dios con diligencia y pasión
  14. Es perseverante
  15. Practica la generosidad.

Estos son los Quince Signos que nuestra iglesia, CRISTO EN CASA debería tener para considerarse una “iglesia saludable”…, ¡Dios nos ayude!

¡Bendiciones!

Bibliografía Consultada


Gabriel Gil es Coach integral sistémico y mentor de vidas, de profesión teólogo, de vocación pastor y como hobby, escritor (ha escrito tres libros y un cuarto en camino). Su Propósito en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”.