PASTORAL DEPENDENCIA y 13 COSAS QUE TU PASTOR HACE ADEMÁS DE PREDICAR EL DOMINGO (Por Andrés Miranda)

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PASTORAL DEPENDENCIA

Mi pastor no se preocupa por mí, es una queja que oído en más de una vez. Una vez me dijeron: “El pastor anterior visitaba a todos los miembros, especialmente a los que no asistían el domingo.” Yo era el nuevo pastor en aquella iglesia. Me pusieron la barra alta. Traté de hacerlo. Enseguida advertí que los que visitaba en la semana llegaban el domingo a la iglesia. Los que no visitaba, no. La siguiente semana iba donde los que faltaron. Entonces se convirtió en un círculo vicioso que no me dejaba tiempo para casi nada más. Yo era un joven pastor haciendo sus primeras armas, tratando de agradar a todos y llegando muy tarde por las noches a mi casa. Un día cambié el paradigma. Formé un ministerio de visitación que bajo mi dirección, irían a los hogares según las necesidades. Yo me reservaría la responsabilidad de estar presente en casos de crisis, accidentes o muerte. Al principio, el cambio no fue del agrado de muchos. No obstante, con el tiempo y en vista de los resultados, la congregación se adaptó. Rompimos un ciclo de dependencia y comenzamos un proceso de madurez. Es ser un buen pastor estar presente en cada problema familiar, cada vez que alguien se enferma, en cada cumpleaños o en cada celebración familiar? Hasta qué punto un pastor debe involucrarse en la vida de los miembros de su iglesia? Es un buen cuidado pastoral estar pendiente de los asuntos personales de los fieles? Muchas personas dirán que sí y muchos pastores afirmarán que esas son sus obligaciones. Muchas personas no se imaginan el ministerio pastoral de otra manera. Muchos pastores no están dispuestos a ser cuestionados por falta de atención o cuidado hacia los miembros. A decir verdad, la mayoría de los pastores tienen, tenemos, una fuerte tendencia a complacer a las personas. Somos una mezcla de bomberos, médicos y plomeros y muchas personas piensan que allí estamos, esperando que alguien nos llame con una emergencia. Aunque a veces los pastores se quejan de que la gente no respeta su vida privada y su tiempo, en el fondo nos gusta ser necesitados. Así se crea una co-dependecia que es dañina para las dos partes. Jesús no ministraba así. Él no fomentaba una pastoral de co-dependecia. Él se dedicaba a la gente, les enseñaba, sanaba sus enfermedades, estaba con ellos, pero llegaba un momento en que él “despedía a la multitud” y se apartaba para estar solo y orar. Una vez vinieron para hacerlo rey y él se escapó. La gente lo hostigaba, pero él ponía límites. Ellos querían que se quedara en cada lugar que él ministraba, pero él les decía: “hay otras ciudades a las que también tengo que ir”. Él tenía el control de su agenda. Él no fue inmediatamente cuando vinieron a buscarlo porque Lázaro estaba enfermo. Tampoco fue un insensible. Él fue a la casa de Pedro cuando su suegra enfermó; fue a la casa de Zaqueo y fue cuando Mateo la invitó a comer. Él visitaba con frecuencia a sus amigos de Betania. Los fariseos y líderes religiosos trataba de dictarle lo que se suponía que él tenía que hacer. Pero él estaba comprometido con las necesidades del reino, no con las necesidades del sistema. Jesús nunca estuvo preocupado por agradar a la gente. Su misión no era lograr la aceptación, sino la redención de las personas. Él no le dijo a la prostituta ven cada martes que te voy a dar consejería de rehabilitación. No, le dijo “vete y no peques más”. En otras palabras, le dijo yo te perdono ahora vete y hazte cargo de tu vida. Él no habló cada noche con Nicodemo, habló una noche. Habló una vez con la samaritana. Cuántas horas gastamos los pastores hablando con personas que nunca cambian! Aunque él estaba a tiempo completo con los discípulos, tampoco lo vemos discutiendo con ellos sus asuntos personales o familiares. Él no les decía lo que tenían que hacer. Él les enseñaba los principios del reino y ellos los ponían en práctica. Pero nadie podía cuestionar su amor por las personas, una cruz iba a confirmar cuánto le preocupaba la gente y cuánto amaba a los seres humanos. La iglesia no puede tornarse una comunidad demandante y dependiente del pastor. Muchas iglesias no crecen porque sus pastores están desbordados haciendo cosas que tendrían que estar haciendo los obreros y líderes. A veces los pastores somos culpables porque nos gusta ser el hombre orquesta. Pero así esa iglesia nunca va a crecer. La clave no es hacer que la gente dependa de ti, sino de Cristo. En mi iglesia yo cuido mi gente pero lo hago más como un maestro que como un dueño. Ellos tampoco son mis clientes. Las almas son de Cristo. Yo siempre les digo que la iglesia es una escuela de entrenamiento. No es un spa. Yo no me paro en el púlpito a darles un “masaje” a su ego. Yo me paro a predicar la palabra de Dios. Yo les digo lo que Dios quiere que les diga. Y muchas veces Dios me dice que les diga “maduren”. Un pastor no es el gerente de un restaurante que debe preparar un rico menú para que los clientes lleguen a su negocio. Un pastor es un padre espiritual. Los buenos padres aman a sus hijos con todo su ser, pero le enseñan a lavarse los dientes, a atarse los zapatos, los obligan a estudiar y los mandan a trabajar. Jesús fue un buen padre espiritual. Estuvo tres años con sus discípulos, los amó, los entrenó y finalmente los envió: “id por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura”. Querido pastor, rompe el círculo de dependencia. Permite que mientras tú te liberas para poder liderar tu iglesia hacia cosas mayores, tus miembros crezcan y maduren para cumplir la gran comisión. La oveja perdida la tenemos que ir a buscar todos.

FUENTE: https://andresmira.blogspot.com/2015/11/mi-pastor-no-se-preocupa-por-mi.html


 

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13 COSAS QUE TU PASTOR HACE POR TI ADEMÁS DE PREDICAR EL DOMINGO

Hace algunos años, un hombre de la iglesia me llamaba todos los días. Él no podía trabajar por causa de una enfermedad, así que tomaba el teléfono y cada día marcaba mi número. Pero no llamaba por él, llamaba por mí. Él pensaba que yo me aburría, esperando el próximo domingo para volver a predicar. Entonces me decía, “Pastor qué estás haciendo? Te llamo por si quieres hablar con alguien. De qué quieres hablar hoy? No quiero que te sientas solo o te aburras.” Él era una persona muy cálida, pero evidentemente no tenía idea de lo qué es el trabajo de un pastor. Así que se me ocurrió crear un ministerio por el cual cada semana alguien llamara por teléfono a las personas que no llegaron el domingo a la iglesia para saber cómo estaban, si algo pasó o si necesitaban ayuda. Adivine a quién nombré de director del flamante ministerio? Al hermano del teléfono! Desde ese día estuvo bien ocupado, feliz y ya no tenía tiempo para llamarme a mi!

Es muy gracioso descubrir las cosas que la gente piensa acerca de la semana del Pastor. Algunos piensan que es el mejor trabajo del mundo porque sólo trabaja un día. Otros piensan que todo el tiempo está orando, otros que no hace nada más que preparar su sermón. Algunos creen que está demasiado ocupado y otros piensan que deben darle algo que hacer porque tal vez no tiene qué. En realidad tu pastor hace unas cuantas cosas más aparte de predicar. Además de ser Pastor él es:

1. ADMINISTRADOR. En la mayoría de las iglesias, aunque tenga un asistente, el Pastor es el responsable final de los asuntos administrativos de la iglesia: finanzas, mantenimiento del edificio, asuntos legales, compras, impuestos y presupuestos.

2. LÍDER ó CEO. El Pastor es que lleva adelante la visión, la estrategia y los planes de la iglesia para el año. Por eso dirige reuniones, busca recursos y planifica.

3. MAESTRO. El pastor enseña en la Escuela Bíblica, enseña los miércoles por la noche y en las vigilias, da clases de bautismo y cursos de liderazgo. Él siempre está enseñando por eso siempre está estudiando. (Y a mí me encanta hacer estas dos cosas.)

4. INTERCESOR. Nadie tiene una lista más larga de oración que el Pastor. Todo el mundo le pide oración por un sinnúmero de asuntos y necesidades. Su Biblia siempre está llena de papelitos con nombres y pedidos de oración de la gente.

5. CONSEJERO. Dedica unas cuantas horas a dar consejería pastoral a individuos, matrimonios y familias. Acude en casos de emergencia y crisis. (Gracias a Dios mi esposa es Consejera profesional y psicóloga y me ayuda en esta área.)

6. MANAGER. El revisa que la basura esté recogida, que los baños estén limpios, que no haya papeles en el piso, que el aire funcione, que las luces estén encendidas o apagadas, que las puertas cierren bien, que lo que se rompe se mande a arreglar. O a veces lo arregla el mismo! Hace poco estuve unas 5 horas arriba del techo de la iglesia con un técnico que vino a reparar el equipo de aire, así que aprendí bastante sobre cómo funcionan estos aparatos. Cada 3 semanas recibo al hombre que viene a fumigar y estamos teniendo interesantes conversaciones con él. Ahora sé mucho de cucarachas e insectos y él sabe más de Jesús. Hace poco vinieron a cambiar la carpeta de las aulas de clases y aprendí bastante sobre pisos, tipos de alfombras, medidas y cortes. Aquí, por las leyes de la ciudad hay que tener todo eso en orden.

7. PUBLICISTA. Piensa, diseña y dirige campañas promocionales para eventos de semana santa, pentecostés, evangelismo, misiones, grupos de vida. Trata de tener espacios en la radio y los periódicos. Gracias a Dios que nos ha dado un equipo de creativos y multimedia a los que nada más les doy una idea y ellos hacen cosas geniales.

8. MENTOR. El aconseja a los jóvenes acerca de sus carreras, a los adultos acerca de sus problemas en el trabajo, a los empresarios acerca de cómo impulsar sus negocios. Por supuesto, desarrolla y entrena Líderes para los ministerios de la iglesia.

9. TEÓLOGO. El pastor debe saber todo acerca de la Biblia, la doctrina, la historia de la iglesia, las sectas, las corrientes modernas y las preguntas difíciles. Nunca hay que parar de estudiar.

10. TODO TERRENO. El pastor atiende y oficia funerales, bodas y bautismos. Acude a emergencias en hospitales, en la cárcel y en la Corte. Acude a bendecir las casas nuevas, negocios o emprendimientos de los miembros de la iglesia. (Hace poco visitando un hogar, hasta me pidieron que hiciera una oración por el perro!)

11. ESCRITOR. Escribe los sermones, las clases de Biblia, estudios, conferencias, y proyectos. En muchos casos también cartas de todo tipo y el boletín de anuncios (aunque gracias a Dios yo tengo una secretaria muy eficiente que hace esto.)

12. ASISTENTE SOCIAL. Coordina donaciones, eventos comunitarios, familias en crisis, clases pre-matrimoniales, habla con las autoridades de la ciudad y se involucra en la comunidad.

13. LIDER DENOMINACIONAL. Asiste a reuniones de la denominación a nivel nacional, regional y distrital. Asiste a convenciones y congresos. Integra Juntas y Comités de la denominación. Y mientras todo el tiempo está buscando obreros dispuestos y disponibles que le ayuden, también tiene una vida devocional, una matrimonio y una familia, come, duerme, va al baño, va de compras, viaja, se lava los dientes, saca la basura, se corta la uñas, lustra sus zapatos y trata de no perder la unción para que cuando predique el domingo la Palabra impacte los corazones y transforme a la audiencia.

FUENTE: https://andresmira.blogspot.com/2017/05/13-cosas-que-tu-pastor-hace-ademas-de.html

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OTRA PASTORAL ES URGENTE Y NECESARIA (por Ángel Manzo M).

Emaus-pastoralUna propuesta pastoral a partir de Lucas 24,13-35

Hace pocas semanas conversé con miembros de una iglesia, quienes habían sido puestos en disciplina porque “desobedecieron al pastor”. Escuchar cosas como estas en pleno siglo XXI, nos hacen considerar que muchas cosas han cambiado, pero otras no. Aun se cultivan prácticas de exaltación a la figura pastoral como una especie de ungido en que se concentra toda la manifestación de la divinidad; pasando por alto el hecho de nuestra humanidad.

Una cosa es el respeto que todas las personas merecen por el hecho de ser personas, y otras poner dar una sobrevaloración por efectos de un cargo. Se nos ha enseñado a amar y respetar a nuestros pastores; pero jamás ponerlos en un lugar que no les compete. Por estas fechas conmemoramos la Reforma Protestante, el próximo año se conmemorarán los 500 años; uno de los postulados de este movimiento fue el recordarnos que el ministerio es una gracia de la que participan todos los creyentes, esto de definió como el sacerdocio universal de los creyentes.

Hoy la figura del pastor/a no tiene la misma relevancia que antes; hoy se desconfía de ellos como los que sacan plata a la gente, abusan de los demás, manipulan para su beneficio, o se llevan alguna que otra hermanita de la iglesia. Esta imagen tan desgastada del pastor hoy se ve confrontada por la academia que encuentra a pastores sin formación académica, incapaces de poder dialogar más allá de la repetición de versículos, y a veces tachados como “atrasa pueblo”.

Lo cierto es que para ser francos, esa idea del pastor como empresario, como cuidador del mal que puede suceder a las ovejas, esa imagen del ungido al que nada se le puede señalar; no responde a los tiempos que vivimos. Urge si un ministerio pastoral, pero menos centrado en una persona, y más asumido como una labor del cuerpo, la iglesia misma tiene un rol pastoral. Por otro lado, creo que es urgente y necesaria otra pastoral. En esta fecha que se conmemora el día de los pastores, quisiera ofrecer una propuesta pastoral a partir de Lucas 24, 13-35.

El texto debe ubicarse en el contexto de la resurrección y el renacer de la esperanza que unos caminantes parecen haber perdido, ellos  “están tristes”; he aquí una clave pastoral: El quehacer pastoral hoy no debe caracterizarse por pretender saberlo todo u obsesionarse con la doctrina, sino centrarse en dar esperanza, esa es la gran necesidad de las personas hoy. El autor pone la escena en movimiento, pues Lucas es el teólogo del camino: “Ese mismo día, dos de ellos iban de camino a una aldea llamada Emaús”, también se dice que estos dos hablaban y discutían entre sí.

En ese escenario acontece la intervención pastoral de Jesús resucitado:

  1. En esas circunstancias, según Lucas Jesús “mismo se acercó y los iba acompañando”. Esto es lo que llamo una pastoral del acercamiento y acompañamiento, como lo indican los vs.15-16. Hoy no hay cabida para esa distancia con la que se construyó mucha pastoral; menos una pastoral que daba recetas, “haga esto” o “aquello”. En el siglo XXI el quehacer pastoral debe hacerse desde el acercamiento; esperar que la gente venga a su oficina a buscarlo ya pasó. Por otro lado, el tema del acompañamiento implica un proceso de seguimiento. Y en esto vale señalar algo, a veces los pastores somos buenos iniciando algo, pero darle seguimiento y ver cómo se desarrolla el proceso es en ocasiones la parte más débil en nuestra gestión. Jesús se acercó y los acompañó.
  1. Las preguntas como recurso terapéutico vs.17-24. El fuerte del relato de Lucas está en las preguntas que hace Jesús, y las respuestas. Parecen preguntas ingenuas u obvias, pero son preguntas terapéuticas, de catarsis. La tarea pastoral hoy consiste en que las personas saquen de sí mismas sus dudas, frustraciones, angustias, incomprensiones. La gente no espera un sermón, sino preguntas que lleven a las personas liberarse de los sentimientos que las abaten. Con las preguntas de Jesús los caminantes sacan todo el peso que les acompaña en su camino. Quizás como pastores deberíamos especializarnos más en hacer preguntas, antes que dar respuestas.

En el quehacer pastoral de los últimos años me he dado cuenta que a los pastores les gusta hablar; y la gente hoy poco busca respuestas, más quieren ser escuchadas. Hay tantos medios de comunicación pero se vive más desconectado que antes.

  1. Ahora bien, ¿esto significa que nuestra tarea pastoral consiste en solo escuchar?, claro que no, el escuchar es parte importante, hay lugar para hablar. Nuestro hablar debe ser desde el discernimiento del corazón y la necesidad de explicaciones a la angustia del corazón vs.25-27. Jesús pudo decir a los caminantes: “Su corazón es insensato para entender lo que han dicho los profetas”. El uso de las Escrituras aquí tiene que ver con que éstos caminantes disciernan el proyecto de Dios, que las cosas no son como ellos imaginan. Que Dios puede actuar en su soberanía, es la forma como a Dios agradó salvar a los hombres, Pablo diría por medio de la locura de la predicación, y en este caso ese que murió pero ha resucitado, por ello hay esperanzas.

Hoy no tiene lugar la hermenéutica de la correlación, donde a cada cosa que pasa en la vida se le busca un versículo bíblico. Hace falta una hermenéutica teológica, capaz de interpretar en accionar de Dios en medio de la incertidumbre humana, donde muchas veces no hay respuestas.  ¿Qué le puede decir a usted a una madre que pierde a su hija de 16 años asesinada y violada por tres hombres? ¿Cómo explicar que lo sucedido en Pedernales no corresponde a la acción de un Dios malvado que por los pecadores castiga a los inocentes? ¿Cómo acompañar a una familia que intenta tener un hijo pero es la tercera vez que fracasa en el intento?

  1. La magia de compartir el pan vs. 30-31a; es interesante lo que sucede en el momento que invitan a Jesús a quedarse con ellos, bueno lo obligan dice Lucas. Y mientras está entado a la mesa, toma el pan, lo bendice y lo parte para dar a cada uno. En este acto litúrgico de partir el pan, hay algo mágico. En este partir y dar el pan ellos se dan cuenta que Dios no lo ha desamparado, y reconoce la presencia de Dios.

La pastoral hoy tiene que recuperar el elemento simbólico que nos permita construir signos de la presencia de Dios. La pastoral hoy se hace en torno al café, al encebollado, en el marco de la mesa, cuando al compartir podemos reconocer que Dios está entre nosotros acompañándonos sin darnos cuenta muchas veces. Ese dar del pan, símbolo del “darse” por el hermano en su situación se puede transformar en un valioso símbolo de la presencia divina.

  1. El poder de desaparecer vs.31b. Esta propuesta pastoral me encanta. ¿Cuál es el fin de la tarea pastoral? ¿Qué las personas nos sigan, dependan de nosotros o sigan al Señor y aprendan a caminar con él? Cierta pastoral de la dependencia ha hecho mucho daño, formando creyentes inmaduros, incapaces de asumir la vida cristiana desde sus propios compromisos, o generando esa terrible dependencia en que “sin el pastor no hay salvación”.

 

Es importante considerar como en el relato después que los caminantes reconocen a Jesús “él desapareció de su vista”.

A veces esto no es fácil de asimilar, especialmente cuando nos acostumbramos a estar rodeados de los discípulos, que nos llamen, nos pregunten, vengan a buscarnos; son cosas que nos hacen sentir bien y nos permiten considerar lo importante que somos en la vida de los demás. Pero cuando ya no nos buscan, ya ni sabemos nada de los discípulos, nos frustramos quizás. Como los padres que cuando el hijo o la hija salen de casa, ni más regresa. Pero eso es bueno, si los discípulos ya no regresan es bueno, porque significa que han aprendido a caminar con Jesús. Si nuestros hijos salen de casa y ya poco nos visitan, significa que ya no dependen de nosotros, hemos hecho bien la tarea. Pero cuando los hijos son unos holgazanes que todavía dependen de los padres estando en edad de desarrollarse, significa que algo no hicimos bien.

La meta de esta pastoral que propongo es desaparecer para que los discípulos sigan su camino en dependencia de Dios, no nuestra.

*……….

El quehacer pastoral es un los diversos ministerios que desarrolla la iglesia, no se centra solo en la figura de una persona; sin duda Dios usa a personas llenas de su gracia; pero la gestión pastoral es propia de la tarea de la iglesia que se asume como cuerpo de Cristo. Esta tarea es urgente y necesaria, una pastoral de la cercanía y el acompañamiento, de las preguntas como recurso terapéutico, del discernimiento de las frustraciones del corazón. Una pastoral que se haga desde el compartir el pan, y sobre todo con la capacidad, el poder de aprender a desaparecer cuando es necesario, a fin de empoderar y promover el desarrollo maduro del discípulo.

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Autor: Ángel Manzo M. Rector del Seminario Bíblico Alianza, de la Alianza Cristiana y Misionera del Ecuador

Fecha de Publicación: 25 de octubre del 2016

15 SIGNOS DE UNA IGLESIA SALUDABLE

3745INTRODUCCIÓN.

El estudio de hoy está inserto en la epístola del apóstol Pablo a los Romanos, la misma que fue escrita en el año 57 d.C. en el tercer viaje misionero, desde la ciudad de Corinto. El texto a estudiar es Romanos 12:9-13.

El apóstol escribió esta carta con dos propósitos: Uno, instruir a los cristianos en Roma respecto a la vida cristiana y dos, enseñarles de manera práctica cómo vivir esa vida.

El libro de Los Romanos puede dividirse en dos partes. La primera, desde el capítulo 1 al 11 que contiene “una explicación teórica de lo que significa el evangelio”; es decir, el apóstol nos enseña “qué significa ser cristiano”. La segunda parte del libro va desde el capítulo 12 hasta el 16 y es “una explicación práctica de cómo vivir el evangelio”; en otras palabras, Pablo nos dice “cómo vivir la vida cristiana de una manera práctica, con ejemplos prácticos”.

En los versículos seleccionados (12:9-13) el apóstol nos da algunos SIGNOS DE UNA IGLESIA SALUDABLE.

9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.

10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;

12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;

13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.

HABLEMOS DE LOS SIGNOS

Un signo es una señal que representa algo o alguien y sirve para dar indicaciones o muestras de algún acontecimiento, de algo que está pasando o de las condiciones  en las que una personas, organización o cosa se encuentra. Los seres humanos tenemos “signos vitales” que muestran cómo se encuentra el cuerpo en su forma interna, así también toda organización tiene signos que señalan su condición interna, y las iglesias no son la excepción.

En base a estos signos podemos encontrar diferentes tipos de iglesias, por ejemplo:

  • Iglesias saludables.
  • Iglesias enfermas.
  • Iglesias agonizantes.
  • Iglesias que ya se murieron pero no se dan cuenta que están muertas.

¿Qué clase de iglesia somos nosotros? ¡Dios nos ayude a ser una iglesia saludable! Pero, ¿cómo saber si estamos sanos, medio-enfermos, agonizantes o muertos?

La verdad, hay muchos estudios que muestran las características de una iglesia saludable. He encontrado estudios que hablan de 8 signos de una iglesia saludable, otros de 9 y algunos de 10 signos o características.

Un estudio serio respecto a esto, dice que hay al menos 10 signos de una iglesia saludable, a saber:

1. La presencia apoderadora de Dios. La iglesia saludable busca activamente la dirección y el poder del Espíritu Santo para su vida y ministerio diarios.

2. La alabanza que exalta a Dios. La iglesia saludable se reúne regularmente como la expresión local del cuerpo de Cristo para alabar a Dios de maneras que hacen participar el corazón, la mente, el alma, y la fortaleza del pueblo.

3. Las disciplinas espirituales. La iglesia saludable ofrece a los miembros de todas las edades preparación, modelos, y recursos para que desarrollen a diario sus disciplinas espirituales.

4. Aprender y crecer en comunidad. La iglesia saludable fomenta entre los creyentes el crecimiento en su andar con Dios y entre sí dentro del contexto de un ambiente seguro, afirmador.

5. Una dedicación a las relaciones amorosas y atentas. La iglesia saludable es intencional en sus esfuerzos para formar relaciones amorosas y atentas dentro de las familias, entre los miembros, y dentro de la comunidad.

6. Desarrollo de líderes-siervos. La iglesia saludable identifica y desarrolla a los individuos a quienes Dios ha llamado y ha dado el don para ser líderes y los reta a ser siervos líderes.

7. Una concentración hacia fuera. La iglesia saludable da alta prioridad a comunicar la verdad de Jesús y demostrar el amor de Jesús a los de fuera de la fe.

8. Sabia administración y responsabilidad. La iglesia saludable utiliza los debidos locales, equipos, y sistemas para ofrecer máximo apoyo al crecimiento y desarrollo de sus ministerios.

9. Interconexión con el cuerpo de Cristo. La iglesia saludable se extiende a otros en el cuerpo de Cristo para colaborar, compartir recursos, aprovecharse de oportunidades para aprender, y unirse para celebraciones de alabanza.

10. Mayordomía y generosidad. La iglesia saludable enseña a sus miembros que son mayordomos de los recursos que Dios les da y los desafía a ser generosos con sacrificio y compartir con los demás.

OTROS SIGNOS.

Luego de mirar estos signos, quiero concentrarme en OTROS 5, que sin lugar a dudas nuestra iglesia CRISTO EN CASA debería considerar. Vamos uno por uno en Romanos 12:9-13.

1. PRIMER SIGNO: La Práctica del Amor (v.9). “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno”.

El apóstol Pablo motiva a la iglesia a amarse los unos a los otros. Dice que el amor sea “sin fingimiento”. Es decir, un amor sincero, sin hipocresía, sin máscaras. No ese tipo de amor que mostró Judas la noche que entregó a Jesucristo. Judas besó al Maestro en el rostro, le demostró un amor hipócrita.

“Aborreced lo malo, seguid lo bueno”. Esta frase está conectada al amor. Pablo nos dice que el amor no es un mero sentimentalismo. Aborreced lo malo y seguid lo bueno significa que el amor cristiano es “santo”; es decir, deja la vieja manera de vivir y prefiere un estilo de vida moralmente aceptable (2ª Corintios 5:17).

Este amor cristiano no es pura emoción, es una decisión a hacer lo bueno, es una convicción de hacer el bien (Leer 1ª Juan 4:16-18). El verdadero amor se manifiesta en la manera que hablamos y actuamos. Pablo está interesado que los cristianos vivan un amor genuino, un amor formado y guiado por Dios. El amor cristiano no es mero sentimentalismo, no es simplemente que el otro se sienta bien. Es muy fácil decir a una persona “te amo”, pero es diferente demostrarle que uno le ama. El amor sincero implica corregir a las personas, amonestarles. En nuestras relaciones personales en la iglesia debemos cultivar este tipo de amor.

La Biblia dice que Jesucristo anduvo haciendo el bien. Cristo estuvo reflejando el carácter de Dios en la tierra. Y en la iglesia debemos reflejar el carácter de Cristo, el amor de Cristo hacia los demás. Si no demostramos amor hacia los hermanos en la iglesia será imposible que lo demostremos hacia los de afuera. El amor debe aborrecer lo malo y debe preferir lo bueno. Debemos reflejar a Cristo en nuestras vidas, a través del amor.

Así que, una iglesia saludable es aquella que se compone de personas que aman a Dios, y se aman las unas a las otras con sinceridad. El amor es imposible de ocultar. Al amarnos unos a otros reflejaremos a Cristo y esto atraerá a más personas a la congregación.

2. SEGUNDO SIGNO: La Humildad (12:10). “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra prefiriéndoos los unos a los otros”.

– La iglesia de Cristo no es una mera institución, “somos la familia de Dios”. El verso 10 utiliza terminología de familia para mostrarnos este segundo signo.

– Podemos demostrarnos afecto fraternal dándonos abrazos, podemos utilizar palabras tiernas para hablarnos los unos a otros; pero… “debemos honrar al otro más de lo que el otro me honra a mí”. Pablo nos enseña que no debemos tener una mejor opinión de la que deberíamos tener de nosotros; sino, pensar de nosotros con cordura, humildad y equilibrio. Dios detesta a los arrogantes, fanfarrones y orgullosos.

– Pablo nos motiva a evitar la falsa humildad y cultivar una verdadera humildad. Pero… ¿cómo se logra esto? Esto sucede si entendemos y aplicamos el evangelio de Cristo en nuestras vidas, si andamos bajo la sombra de la Cruz en nuestras vidas; esto sucederá cuando muramos a nosotros mismos, sólo así estimaremos a los demás mejores que nosotros mismos (Leer Gálatas 2:20).

– Una iglesia que aplica el evangelio es una que tiene miembros humildes. ¿Estás sinceramente interesado en que tu hermano triunfe en la vida, que le vaya bien en sus negocios, empresas, familia, estudios? La verdad es… que nos preocupamos más de nosotros mismos, de nuestros logros y metas, pero no de los demás. Estamos afanados en triunfar -o salir de nuestros problemas-, pero… ¿Y nuestros hermanos en la fe, nos interesamos genuinamente en cómo les va en sus vidas? Debemos reconocer que somos más egoístas de lo que decimos ser.

– El mejor ejemplo es Cristo. Él vino a la tierra y dio su vida por nosotros. Él nos estimó mejores que él mismo. Nuestro Señor pudo haber preferido no venir, pudo haberse mostrado más interesado en sus propios planes, pero Él fue humilde, Él “dejó de Ser para que nosotros fuéramos”. Cristo dijo: “mayores cosas que Yo ustedes harán”, ¡qué tremendo discurso! Cristo estuvo interesado en llevarnos al éxito. La pregunta es: ¿Lo hacemos nosotros? ¿Estamos genuinamente interesados en los problemas o logros de los demás, en la congregación?

– Un buen ejemplo en las Escrituras son las conversaciones de Jonatán y David. Por sucesión le correspondía el reinado de Israel a Jonatán, hijo de Saúl, el líder reinante; pero el príncipe le dijo a David su amigo: “Tú debes ser rey”. ¡Qué clase de humildad!

– Otro ejemplo es Juan el Bautista. Él era el predicador del momento, él era el evangelista de la época, pero dijo: “Yo debo menguar para que él crezca”. Bautista estaba interesado en que Cristo creciera, así que dejó que Cristo expandiera su ministerio.

En fin, una iglesia saludable es una iglesia humilde, es una iglesia compuesta por personas sencillas, no arrogantes.

3. TERCER SIGNO: El Servicio a Dios (12:11). “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en Espíritu, sirviendo al Señor”.

El apóstol Pablo nos llama a ser diligentes, es decir, apasionados, fervientes en la Obra de Dios. En nuestro trabajo para el Señor hemos de ser fervientes, apasionados y no “vagos espirituales”. Esto es un gran reto porque la generación de hoy es muy apática, cómoda, light, descomprometida. La gente de hoy NO QUIERE TRABAJAR, NO QUIERE COMPROMETERSE, NO QUIERE SERVIR A DIOS. Dios nos llama -en este verso-, a ser personas comprometidas con Él, es decir; que nuestro ser completo esté cautivado por el servicio a Dios. Pablo dice, “os ruego… que presenten su cuerpo en sacrificio vivo” (12:1). En otras palabras, ¡entrégarse por completo a Dios!.

Hay personas perezosas en el Espíritu, hay otras que son fervientes. Hay cristianos perezosos, hay cristianos trabajadores. Hay cristianos tibios y medio-comprometidos, pero la Biblia nos dice que debemos ser “calientes en el Espíritu”. Hay personas en la iglesia que sirven a Dios a medias, hacen las cosas a medias. Están más preocupados en sus propios negocios, compromisos mundanos y problemas. Pero lo que realmente importa son los compromisos divinos.

En Apocalipsis leemos; “por cuanto no eres frío ni caliente, sino tibio, te vomitaré de mi boca” (3:15-16). Dios no quiere que su gente sea medio-comprometida, Él quiere que seamos COMPROMETIDOS 100%. Él no quiere que sigamos inventando excusas para justificar nuestra apatía y pereza. En toda iglesia hay dos tipos de cristianos: 1), los fervientes, diligentes y comprometidos; y 2), los apáticos y perezosos, que simplemente son los que no quieren trabajar para Dios y no demuestran amor ni compromiso para la iglesia.

Una iglesia saludable es aquella que se compone de hombres y mujeres deseosos de trabajar para Dios, sin reclamos, sin excusas, sin pereza. ¡Diligentes y fervientes!

4. CUARTO SIGNO: La Perseverancia (12:12). “Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”.

El cuarto signo de una iglesia saludable se divide en tres partes, cada una tiene que ver con la perseverancia.

  • 1ª La esperanza. “Gozosos en la esperanza”. Nuestra mirada está en Jesucristo. Una iglesia saludable está compuesta por personas que confían en Dios, y no en los hombres. El salmo dice, “Alzaré mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra” (Salmos 121:1-2). Debemos tener una perspectiva eterna, vivir nuestras vidas confiando en Cristo.
  • 2ª Paciencia. “Sufridos en la tribulación”. Cualquier problema, circunstancia, adversidad podemos sobrellevarla con Cristo. Somos peregrinos en esta tierra, que vamos por la vida de un lugar a otro. Podemos elegir entre caminar solos o caminar con Cristo. Les digo, “es mejor caminar con Cristo”. Él cargó una cruz, nosotros también cargamos cruces, pero la Biblia dice “Todo lo puedo en Cristo que nos fortalece” (Filipenses 4:13).
  • 3ª Comunión con Dios. “Constantes en la oración”. Pero para poder ser pacientes en los sufrimientos debemos tener una comunión estrecha con Cristo. Cuando nos acercamos a Dios, Él se acerca a nosotros. ¿Tienes gozo en medio de tus problemas? ¿Eres feliz? ¿Eres paciente en las adversidades? Recuerda que la confianza está en Dios, no en nosotros, no en nuestra chequera, no en nuestras capacidades. ¿Estás caminando constantemente con Cristo? La comunión con Dios debe ser una prioridad en nuestras vidas, pero la verdad es que no siempre es así.

Una Iglesia saludable persevera en medio de las pruebas.

5. QUINTO SIGNO: La Generosidad (12:13). “Compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad”.

Entramos aquí en un tema que no le gusta a muchos. Algunos se incomodan, otros se molestan y otros se hacen los no aludidos. Pero este tema nos compete a todos. El apóstol Pablo fue el mayor fundador de iglesias, pero éstas no se construían sólo con oraciones y ayunos. Tampoco se edificaban en base a las buenas intenciones o las promesas de bendición; sino, habían personas desinteresadas que diezmaban y ofrendaban sabiendo que su dinero le pertenece a Dios.

Cristo habló más del manejo del dinero que del amor. Incluso en el Antiguo Testamento encontramos consejos para manejar nuestras finanzas (Leer Proverbios). Al leer el Antiguo y Nuevo Testamento respecto a este tema, podríamos resumir lo siguiente: “Dale a Dios primero y Él te dará a ti mucho más”.

En el verso 13 se nos muestra una característica típica de las primeras comunidades cristianas. Las iglesias en casas practicaban la generosidad entre ellos; se cuidaban mutuamente, ¿cómo? No permitiendo que personas en necesidad la padecieran. Para esto, por supuesto, habían colectas que eran distribuidas para las necesidades de la iglesia. Según estudios serios de la Biblia, los pastores o ancianos de la época eran muy bien cuidados por sus congregaciones.

Una señal fuerte de que una iglesia ha alcanzado madurez es su compromiso a dar para la Obra, no tanto su capacidad financiera, porque una iglesia puede componerse de personas con recursos económicos elevados, pero si éstas no aprenden a ser desprendidas y siempre están poniendo excusas para dar, esa iglesia aún está en pañales.

Las típicas excusas de los que no les gusta dar para la Obra pueden resumirse en tres: 1) Si doy no me alcanzará para mis gastos; 2) ¿Por qué debo darle mi dinero a un hombre que no trabaja de verdad? (refiriéndose al pastor) y; 3) No estoy de acuerdo con los diezmos pero sí con las ofrendas (sin embargo, estas personas ni diezman ni ofrendan).

En fin, mi experiencia pastoral me ha enseñado que ninguna iglesia dadivosa es una iglesia fracasada y; todo tacaño o tacaña, recibe las bendiciones de Dios en forma tacaña.

Una iglesia saludable es aquella que ha hecho del Dar una disciplina espiritual indispensable en su vivir cristiano.

CONCLUSIÓN.

Es fácil decir Amén y emocionarse con las palabras dichas esta mañana, pero la verdad es: “Una iglesia es tan saludable como la gente que la compone”.

Repasemos las verdades aprendidas hoy: Una iglesia saludable es aquella que…

  1. Busca activamente la dirección y el poder del Espíritu Santo para su vida y ministerio diarios.
  2. Se reúne regularmente como la expresión local del cuerpo de Cristo para alabar a Dios de maneras que hacen participar el corazón, la mente, el alma, y la fortaleza del pueblo.
  3. Ofrece a los miembros de todas las edades preparación, modelos, y recursos para que desarrollen a diario sus disciplinas espirituales.
  4. Fomenta entre los creyentes el crecimiento en su andar con Dios y entre sí dentro del contexto de un ambiente seguro, afirmador.
  5. Es intencional en sus esfuerzos para formar relaciones amorosas y atentas dentro de las familias, entre los miembros, y dentro de la comunidad.
  6. Identifica y desarrolla a los individuos a quienes Dios ha llamado y ha dado el don para ser líderes y los reta a ser siervos líderes.
  7. Da alta prioridad a comunicar la verdad de Jesús y demostrar el amor de Jesús a los de fuera de la fe.
  8. Utiliza los debidos locales, equipos, y sistemas para ofrecer máximo apoyo al crecimiento y desarrollo de sus ministerios.
  9. Se extiende a otros en el cuerpo de Cristo para colaborar, compartir recursos, aprovecharse de oportunidades para aprender, y unirse para celebraciones de alabanza.
  10. Enseña a sus miembros que son mayordomos de los recursos que Dios les da y los desafía a ser generosos con sacrificio y compartir con los demás.
  11. Vive el verdadero Amor
  12. Es humilde
  13. Sirve a Dios con diligencia y pasión
  14. Es perseverante
  15. Practica la generosidad.

Estos son los Quince Signos que nuestra iglesia, CRISTO EN CASA debería tener para considerarse una “iglesia saludable”…, ¡Dios nos ayude!

¡Bendiciones!

Bibliografía Consultada


Gabriel Gil es Coach integral sistémico y mentor de vidas, de profesión teólogo, de vocación pastor y como hobby, escritor (ha escrito tres libros y un cuarto en camino). Su Propósito en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”.

PASTORAL DEPENDENCIA por Andrés Miranda

dependencia emocional

“Mi pastor no se preocupa por mí”, es una queja que oído en más de una ocasión. Una vez me dijeron: “El pastor anterior visitaba a todos los miembros, especialmente a los que no asistían el domingo.” Yo era el nuevo pastor en aquella iglesia. Me pusieron la barra alta. Traté de hacerlo. Enseguida advertí que los que visitaba en la semana llegaban el domingo a la iglesia. Los que no visitaba, no asistían. La siguiente semana iba donde los que faltaron. Entonces se convirtió en un círculo vicioso que no me dejaba tiempo para casi nada más.

Yo era un joven pastor haciendo sus primeras armas, tratando de agradar a todos y llegando muy tarde por las noches a mi casa. Un día cambié el paradigma. Formé un ministerio de visitación que bajo mi dirección, irían a los hogares según las necesidades. Yo me reservaría la responsabilidad de estar presente en casos de crisis, accidentes o muerte. Al principio, el cambio no fue del agrado de muchos. No obstante, con el tiempo y en vista de los resultados, la congregación se adaptó. Rompimos un ciclo de dependencia y comenzamos un proceso de madurez.

Algunas Preguntas

¿Es ser un buen pastor estar presente en cada problema familiar, cada vez que alguien se enferma, en cada cumpleaños o en cada celebración familiar? ¿Hasta qué punto un pastor debe involucrarse en la vida de los miembros de su iglesia? ¿Es un buen cuidado pastoral estar pendiente de los asuntos personales de los fieles? Muchas personas dirán que sí y muchos pastores afirmarán que esas son sus obligaciones. Muchas personas no se imaginan el ministerio pastoral de otra manera. Muchos pastores no están dispuestos a ser cuestionados por falta de atención o cuidado hacia los miembros. A decir verdad, la mayoría de los pastores tienen, tenemos, una fuerte tendencia a complacer a las personas. Somos una mezcla de bomberos, médicos y plomeros y muchas personas piensan que allí estamos, esperando que alguien nos llame con una emergencia. Aunque a veces los pastores se quejan de que la gente no respeta su vida privada y su tiempo, en el fondo nos gusta ser necesitados. Así se crea una co-dependecia que es dañina para las dos partes.

Jesús no ministraba así. Él no fomentaba una pastoral de co-dependecia. Él se dedicaba a la gente, les enseñaba, sanaba sus enfermedades, estaba con ellos, pero llegaba un momento en que él “despedía a la multitud” y se apartaba para estar solo y orar. Una vez vinieron para hacerlo rey y él se escapó. La gente lo hostigaba, pero él ponía límites. Ellos querían que se quedara en cada lugar que él ministraba, pero él les decía: “hay otras ciudades a las que también tengo que ir”. Él tenía el control de su agenda. Él no fue inmediatamente cuando vinieron a buscarlo porque Lázaro estaba enfermo. Tampoco fue un insensible. Él fue a la casa de Pedro cuando su suegra enfermó; fue a la casa de Zaqueo y fue cuando Mateo la invitó a comer. Él visitaba con frecuencia a sus amigos de Betania. Los fariseos y líderes religiosos trataban de dictarle lo que se suponía que él tenía que hacer. Pero él estaba comprometido con las necesidades del reino, no con las necesidades del sistema. Jesús nunca estuvo preocupado por agradar a la gente. Su misión no era lograr la aceptación, sino la redención de las personas. Él no le dijo a la prostituta “ven cada martes que te voy a dar consejería de rehabilitación”. No, le dijo “vete y no peques más”. En otras palabras, le dijo “yo te perdono ahora vete y hazte cargo de tu vida”. Él no habló cada noche con Nicodemo, habló una noche. Habló una vez con la samaritana.

Jesús No les decía lo que Tenían que Hacer

¡Cuántas horas gastamos los pastores hablando con personas que nunca cambian! Aunque él estaba a tiempo completo con los discípulos, tampoco lo vemos discutiendo con ellos sus asuntos personales o familiares. Él no les decía lo que tenían que hacer, les enseñaba los principios del reino y ellos los ponían en práctica. Pero nadie podía cuestionar su amor por las personas, una cruz iba a confirmar cuánto le preocupaba la gente y cuánto amaba a los seres humanos. La iglesia no puede tornarse una comunidad demandante y dependiente del pastor. Muchas iglesias no crecen porque sus pastores están desbordados haciendo cosas que tendrían que estar haciendo los obreros y líderes. A veces los pastores somos culpables porque nos gusta ser el hombre orquesta. Pero así esa iglesia nunca va a crecer. La clave no es hacer que la gente dependa de ti, sino de Cristo.

En mi iglesia yo cuido mi gente pero lo hago más como un maestro que como un dueño. Ellos tampoco son mis clientes. Las almas son de Cristo. Yo siempre les digo que la iglesia es una escuela de entrenamiento. No es un spa. Yo no me paro en el púlpito a darles un “masaje” a su ego. Yo me paro a predicar la palabra de Dios. Yo les digo lo que Dios quiere que les diga. Y muchas veces Dios me dice que les diga “maduren”. Un pastor no es el gerente de un restaurante que debe preparar un rico menú para que los clientes lleguen a su negocio. Un pastor es un padre espiritual. Los buenos padres aman a sus hijos con todo su ser, pero le enseñan a lavarse los dientes, a atarse los zapatos, los obligan a estudiar y los mandan a trabajar. Jesús fue un buen padre espiritual. Estuvo tres años con sus discípulos, los amó, los entrenó y finalmente los envió: “id por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura”. Amado pastor, rompe el círculo de dependencia. Permite que mientras tú te liberas para poder liderar tu iglesia hacia cosas mayores, tus miembros crezcan y maduren para cumplir la gran comisión. La oveja perdida la tenemos que ir a buscar todos.

Fuente: http://www.andresmira.blogspot.cl/2015/11/mi-pastor-no-se-preocupa-por-mi.html


Sobre el autor:

11088496_10152595331171191_7969366640162528075_oANDRÉS MIRANDA nació en Montevideo, Uruguay. Es pastor, escritor y periodista, especializado en temas de Liderazgo, Plantación de Iglesias y Familia. Es autor de varios libros, entre los cuales destaca “Sueños Grandes, Comienzos Pequeños”, su más reciente publicación. Es pastor- fundador de la Iglesia Luz para las Naciones, una iglesia multicultural con sede en la ciudad de Chattanooga, Tennesee. Es director-fundador de M.E.N.T.O.R. Internacional, una organización de dedicada al entrenamiento y capacitación de Líderes y Emprendedores por medio de conferencias, seminarios y publicaciones. Sitio web: http://www.andresmiranda.org

 

MANUAL DE FUNCIONES PARA PASTORES Y LÍDERES ECLESIALES

predicadorIntroducción.
María leyó en el periódico que necesitaban una secretaria ejecutiva bilingüe en una importante Compañía de la ciudad. Sin dudarlo envió su curriculum al igual que decenas de candidatas, era la oportunidad que estaba buscando. En un par de días recibió la llamada esperada, debía presentarse el día y hora señalada para una entrevista con el encargado de contratar personal. Así lo hizo, se vistió de manera formal y profesional, quería dar una buena impresión.

El señor Pérez estuvo con ella 60 minutos, tiempo en el cual le dejó en claro cuál era la descripción del cargo, el perfil que la empresa buscaba, los requisitos para optar al puesto, ante quien era responsable, los horarios de trabajo, privilegios, deberes, honorarios y por supuesto las tareas que la secretaria ejecutiva bilingüe debía realizar, eso claro está, si María quedaba contratada. El señor Pérez quería asegurarse que las candidatas -entre ellas nuestra María-, entendieran bien lo que la Organización esperaba de ellas, por eso les leyó a cada una detalladamente el MANUAL DE FUNCIONES PARA SECRETARIA EJECUTIVA BILINGÜE. El hábil entrevistador quería asegurarse de contratar a alguien que supiera cuál era su trabajo, y para ello era clave que supieran en qué mismo consistía el puesto.

María fue contratada y hoy se desempeña feliz en su puesto de trabajo. Ella sabe perfectamente lo que debe hacer, ella conoce sus tareas porque le entregaron un manual de funciones con especificaciones claras.

1. Iglesia y Organizaciones.
Amigos, sé bien que algunos no les gusta que comparemos la Iglesia con una empresa, compañía o entidades similares, jamás ha sido mi intención ponerlas en el mismo nivel, pero… ¿no debemos imitar lo bueno y rechazar lo malo? (1ª Tesalonicenses 5:21); ¿Por qué entonces no aprender esta buena conducta organizacional, es decir, entregar un manual de funciones con especificaciones claras a nuestros pastores, ministros y líderes eclesiales? ¿no nos ahorraríamos dolores de cabeza, confusiones, malos entendidos, frustraciones, expectativas demasiado altas y falta de productividad laboral? Y es que una cosa es cierta: El oficio pastoral es una vocación noble y honrosa, sí, pero también es un trabajo. Las personas que por misericordia divina ejercemos este cargo sabemos que no estamos en la pastoral por hobby, por que no tenemos nada mejor que hacer o porque simplemente nos sobra tiempo. Todo pastor/a experimentado podrá afirmar que el pastorado es un trabajo pesado, gratificante en muchos aspectos, pero con cargas horarias, académicas, emocionales, afectivas y hasta sicológicas, es con todas sus letras un EMPLEO. ¿No sería mejor conocer bien -antes de aceptar este empleo divino-, cuáles son la descripción del cargo, perfil del candidato, tareas a realizar, deberes y privilegios? Sin embargo, dentro del mundo cristiano evangélico son muy pocas, insisto en esto, muy pocas las iglesias que cuentan en sus archivos con un “Manual de Funciones para el cargo de Pastor”. Y esto no sólo ocurre con los cargos de pastor, lo mismo se da -en algunas denominaciones o corporaciones-, para los cargos de Supervisores, Presidentes, Obispos, Superintendentes o como se llame el cargo gerencial de esas organizaciones.

Ojo, no escribo con el afán de criticar, apuntar con el dedo o poner en indisposición a quienes ejercen autoridad sobre las iglesias de nuestro Señor Jesucristo, antes bien creo firmemente el dicho que reza: “Si no eres parte de la solución eres parte del problema”. No quiero ser problema, quiero ofrecer soluciones, nada más.
pastor

Recuerdo cuando trabajé en SEMISUD, en Quito, Ecuador. El Director de aquella época -Dr. David Munguia-, tuvo la genial idea de elaborar un Manual de Funciones para todo el personal, contratando para ello a un experto que nos asesorara (si bien ya existían documentos previos pues el Dr. David Ramírez había hecho lo propio). Algunos colegas se resistieron, otros no brindaron mucha colaboración, pero la mayoría estábamos deseosos de seguir las directrices del asesor (los cambios siempre asustan a las personas). Al cabo de un año de trabajo todos los departamentos contaban con manuales de funciones. Debo decir -modestia aparte-, que las carpetas quedaron impecables. Ahora sí podíamos saber a ciencia cierta qué se esperaba de nosotros como trabajadores del seminario no por lo que “oralmente habíamos oído”, sino por lo que el documento maestro dictaba. El Manual de Funciones incluyó a todo el personal, desde los jardineros, personal de servicio, hasta docentes, secretarias y Presidente… fue un trabajo arduo, pero edificante. El SEMISUD entró con esto al nivel de “Organizaciones Inteligentes”.

2. Manual de Funciones, ¿Qué es? – Definición.
“Es un instrumento de trabajo que contiene el conjunto de normas y tareas que desarrolla cada funcionario en sus actividades cotidianas y será elaborado técnicamente basados en los respectivos procedimientos, sistemas, leyes y que resume el establecimiento de guías y orientaciones para desarrollar las rutinas o labores cotidianas, sin interferir en las capacidades intelectuales, ni en la autonomía propia e independencia mental o profesional de cada uno de los trabajadores u operarios de una empresa ya que estos podrán tomar las decisiones más acertadas apoyados por las directrices de los superiores, y estableciendo con claridad la responsabilidad, las obligaciones que cada uno de los cargos conlleva, sus requisitos, perfiles, incluyendo informes de labores que deben ser elaborados por lo menos anualmente dentro de los cuales se indique cualitativa y cuantitativamente en resumen las labores realizadas en el período, los problemas e inconvenientes y sus respectivas soluciones tanto los informes como los manuales deberán ser evaluados permanentemente por los respectivos jefes para garantizar un adecuado desarrollo y calidad de la gestión” (citado de http://www.buenastareas.com/…/Definici%C3%B3n…/24979571.html).

3. El Manual de Funciones para el Cargo de Pastor de Iglesia, ¿es posible esto?
Al igual que las empresas, compañías, firmas u organizaciones seculares, la Iglesia cuenta con un Manual de Funciones claro, específico y comprobadamente eficaz para el trabajo de Pastor, nomás que a veces lo obviamos. Lo único es saber dónde buscar y por supuesto aplicar, ¿ya sabe a qué me refiero verdad?. La diferencia está en que nuestro Manual de Funciones (La Biblia) fue elaborado por el CEO por excelencia, el Jefe de los Jefes, el Líder Supremo que bien sabe cuáles son nuestras capacidades humanas, y por tanto nos envío este potente manual; pero además nos dio como compañero de trabajo a Uno que nos ayudaría en todas las tareas pesadas, me refiero al Paracletos divino, el Espíritu Santo. O sea que contamos no sólo con las instrucciones necesarias para hacer un buen trabajo, tenemos también el respaldo de un “partner” que nos asesora y guía siempre, ¿qué mejor? Entonces…, ¡no hay excusas para ser un buen pastor! Simplemente leamos las instrucciones.

4. ¿Para qué sirve un Manual de funciones para el Pastor y/ó Líder Eclesial?              Pregúntele a cualquier trabajador  si es mejor saber lo que debe hacer en su trabajo con total certeza o más bien guiarse por su propio instinto, por lo que cree debe hacer o por lo que ha escuchado de otros. La mayoría responderá que prefiere saber qué debe hacer. El manual de funciones ayuda y mucho, porque provee las directrices exactas que guiarán al pastor hacia lo que se espera de él como trabajador. Y es que con mucha frecuencia nos encontramos con ministros que “hacen cosas que no corresponden a su oficio, o dejan de hacer otras que deberían hacer”, ¿por qué ocurre esto? Porque la gran mayoría se pone a pastorear primero sin estudiar a fondo qué mismo es esto de ser pastor, sus implicancias, las tareas que debe hacer y cómo debe hacerlas. Pero seamos justos, también existen muchos pastores que acuden a centros de entrenamiento (seminarios, institutos, talleres, capacitaciones) para adquirir más herramientas. ¿No sería bueno que en dichos centros de estudios se les diera a los pastores las bases sobre qué debe hacer un ministro en el ejercicio de sus funciones? ¡Claro que sí! Y de hecho, muchas de estas Casas lo hacen. Un manual de funciones es tan necesario como práctico, no descartemos la idea.

5. Cuidado con “encajonarnos”.Jimmy Zambrano
Un asesor que leyó este artículo me hizo unas buenas observaciones por interno, lo cual agradezco inmensamente. Una de ellas fue: “cuidado con ignorar las dinámicas pastorales”. Y cito textualmente: “Aunque tengamos orientaciones, estrategias, buenas intensiones, el trabajo pastoral no debe ser concebido en términos cartesianos, es decir, de forma inerte y perpetua sino siempre abierta al cambio, al futuro y a lo impredecible” (Jimmy Zambrano, Ecuador). ¡Qué cierto es! Si bien un manual de funciones para el trabajo pastoral sería excelente, éste debe elaborarse con cuidado y teniendo en cuenta lo variable, creativa y adaptable de esta vocación. Así entonces el manual de funciones debería ser más bien una especie de “lineamientos generales” que orienten el ejercicio del pastor en su función, pero que de ninguna manera lo encuadren, limiten y paralicen. Las normativas son buenas, pero con mesura, hay que dar espacio a la creatividad.

EL MANUAL (ensayo)

Presento a ustedes un ensayo de cómo podría ser un Manual de Funciones para el cargo de Pastor de una iglesia local. Sin embargo, mi buen amigo Jimmy Zambrano, a quien reconozco experto en organización curricular, podría ayudarnos mucho más en esto. Pero también Rolando Quiroga, Presidente de Strategic Management y Director para Sudamérica de Planificación Estratégica de la IDD también podría asesorarnos mejor que yo.

Aquí va un Bosquejo de Manual de Funciones para Pastor Local.

A. Nombre de la Organización: Iglesia local, Denominación, Corporación, Ministerio.

B. Cargo: Pastor de Iglesia

C. Responsable ante: Dios (sí, pero también ante alguna figura de autoridad física, un Supervisor, un Superintendente, un Obispo, un cuerpo de Ancianos o Presbíteros)

D. Personas a cargo: Congregación cristiana local

E. Descripción del Cargo: El Pastor de la iglesia local es la persona encargada de cuidar, alimentar y guiar a los feligreses de la congregación hacia una vida mejor, en el conocimiento de Dios. Esto, según la etimología de la palabra “pastor” que viene del vocablo hebreo “ra’ah” y del griego “poimén”. En ambos idiomas implica el cuidar, alimentar y guiar ovejas.

F. Requisitos para Ejercer el Cargo: tengo un estudio detallado de los requisitos, bíblicamente hablando, pero es muy largo y este artículo podría tornarse más extenso de lo que ya está. Pero tengo los requisitos escritos con versículos bíblicos y todo. Si alguno desea comente y con gusto le envío. En fin…

– Requisitos Personales:
– Requisitos Familiares:
– Requisitos Sociales:
– Requisitos Ministeriales:

G. Tareas que Implica el Cargo: Cuidar, alimentar y guiar.  A continuación 5 tareas que se desprenden de las tres primeras. Sin embargo, sé que hay más. Usted podría aportar.

Tarea 1: Liderar amorosa y servicialmente la grey de Dios
Tarea 2: Predicar clara, poderosa y con autoridad la Palabra de Dios
Tarea 3: Enseñar la Palabra de Dios
Tarea 4: Realizar ministerio bajo el poder del Espíritu Santo
Tarea 5: Perfeccionar a los santos

H. Privilegios del cargo:

I. Horarios:

J. Honorarios:

Los tres últimos ítems (h, i, j) son demasiado locales y sensibles como para generalizarlos. Cada iglesia local, misión, orden o denominación debe ver estos puntos.

Conclusión.
Leer los libros de Rogelio Nonini, “Tarea Pastoral”, Ricardo Ramirez Lohaus, “El pastor”, visitar el blog en la web llamado “Para pastores” y hacerse asesorar por expertos como Jimmy Zambrano R (experto en evaluación curricular), Rolando Quiroga (experto en estrategia organizacional) entre otros, podrá ayudarnos dramáticamente a mejorar nuestras funciones dentro de la Organización. Por lo demás, sería bueno dejarse asesorar por aquellos pastores que en sus iglesias sí cuentan con un manual de funciones y que les ha dado excelentes resultados en su qué-hacer.

Sin más que decir y esperando que estas pocas líneas nos ayuden a todos los que estamos felices de ser pastores, me despido.

P.D. Si algún amigo pastor/a desea agregar alguna tarea, descripción o requisitos al cargo “pastor” siéntase en libertad de hacerlo, de hecho eso me serviría para hacer de este ensayo algo más acabado. Y además, invito a quienes ejercen cargo de autoridad en alguna denominación, corporación o fundación cristiana a “hincarle el diente” a este tema.

Por favor deje su comentario abajo.



En la playa

Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor; además escribe post, artículos y libros. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”.

LA DEPRESIÓN, UN ASESINO SILENCIOSO DE PASTORES

suicidio_070114_gUno de los pensadores contemporáneos a quien frecuentemente leo escribió un post en su cuenta de facebook causando gran cantidad de comentarios de sus seguidores en respuesta a sus líneas. A continuación unos pocos renglones de su escrito original: “Hace 4 años él predicó en el funeral de un pastor amigo que se había suicidado. El pasado sábado 31 de mayo él se quitó su propia vida. El Rev. Phil Lineberger, pastor de Sugarland Baptist Church y destacado líder denominacional, estaba luchando con la depresión de acuerdo a un comunicado de su familia. Tenía 69 años y estaba con licencia médica” (Andrés Miranda en https://www.facebook.com/andresmiranda01?fref=ts).

¡¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO?! ¿cómo puede ser que líderes espirituales cristianos decidan acabar con su vida? ¿es algo nuevo o muy por el contrario un mal que lleva años en la iglesia pero que no ha sido estudiado con la suficiente seriedad? Preguntas como éstas vienen y van cuando la noticia del suicidio de un pastor se deja ver.

Un artículo un tanto antiguo pero interesante nos deja mucho que pensar respecto a este tema. El post fue publicado en diciembre del 2013 y corresponde a la página Noticiacristiana.com y dice así:

Tres Pastores se han Suicidado en los últimos 30 días en los EE.UU.

¿Qué hace que una persona se suicide? Según los psicólogos, los pensamientos son algo bastante común. El Centro para el Control y la Prevención de los Trastornos Mentales en los EE.UU. afirma que el 3.7% por ciento de la población mayor de 18 años, pensó seriamente en suicidio el año pasado.

Mientras que algunos suicidios son el resultado de un impulso, la mayor parte es planeado. También de acuerdo con datos del Centro, la mitad de las personas han hecho un plan para llevar a cabo su suicidio.

En los últimos 30 días, lamentablemente, tres pastores conocidos se suicidaron conmocionando a la Iglesia en EE.UU. El 10 de noviembre, Teddy Parker Jr., de 42 años, pastor de la Iglesia Bautista Bibb Mount Zion, Georgia se suicidó disparándose en la cabeza.

Su esposa lo encontró tendido en la entrada del garaje de su casa el domingo. Él había predicado por la mañana y tenía que predicar de nuevo ese día. No dejó ninguna nota con alguna explicación.

La semana pasada, el pastor Ed Montgomery, estaba de luto por la pérdida de su esposa, él se suicidó delante de su madre e hijo. Él y su difunta esposa, la profeta Jackie Montgomery, lideraban la Iglesia Asamblea Internacional del Evangelio Completo, en el Estado de Illinois.

El 10 de diciembre, se suicidó Isaac Hunter, ex pastor de la Iglesia Summit en Orlando, Florida. Hasta ahora, no se ha divulgado la forma de cómo se suicidó. El caso llamó la atención de los medios seculares, porque el padre de Isaac, el pastor Joel Hunter ha sido llamado “guía espiritual” del presidente Barack Obama con quien se reúne frecuentemente para orar en la Casa Blanca.

Hay estadísticas sobre la cantidad de pastores que enfrentan problemas como la depresión, el agotamiento físico y mental. Ninguno de ellos es alentador. Según el Instituto Schaeffer, el 70% de los pastores luchan constantemente con la depresión, y el 71% están “agotados”. Por otra parte, el 72% de los pastores dicen que sólo estudian la Biblia cuando van a preparar sermones, el 80% cree que el ministerio pastoral afecta negativamente a sus familias, y el 70% dice que no tienen un “amigo cercano”.

El Instituto Schaeffer, también estima que el 80% de los estudiantes de seminarios (incluyendo graduados) dejarán el ministerio dentro de cinco años. No hay datos consistentes sobre el número de cuántos cometerán suicidios, pero es claro que los pastores no son inmunes a esto.

Los psicólogos señalan varias razones de por qué la gente se suicida, psicosis, depresión a menudo por las situaciones estresantes de la vida. Una columnista de la revista Charisma, Jennifer LeClaire, que ha escrito varios libros sobre la guerra espiritual, comentó sobre el caso de los tres pastores.

Ella instó a las iglesias para que oren más por sus líderes, mientras se mantienen en alerta ante estos síntomas de depresión en los pastores, “los miembros deben ser conscientes de que el diablo ha preparado muchos ataques contra las iglesias en el período en el que las señales de la venida de Jesús parecen estar intensificándose”, dijo LeClaire.

Fuente: Traducido y adaptado por NoticiaCristiana.com de Charisma News / http://www.noticiacristiana.com/iglesia/pastor/2013/12/tres-pastores-se-han-suicidado-en-los-ultimos-30-dias-en-eeuu.html

Pero, ¿cuál es la principal causa de que ciertos pastores cometan suicidio? Los expertos sostienen categóricamente: DEPRESIÓN.

Investigué el tema y encontré un interesante artículo titulado “Depresión Pastoral” que les recomiendo leer, disponible en http://www.desarrollocristiano.com/articulo.php?id=417

ELIAS QUIERE MORIRimage003

Por último, la Biblia nos relata el caso de un personaje heroico, capaz de hacer milagros inimaginables aún para nuestros tiempos el cual gozaba de una comunión con Dios de aquellas que sorprenden hasta a los más incrédulos, me refiero a Elías. Pero aún él sufrió una depresión aguda a tal grado que deseó morirse: “Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres” (1ª Reyes 19:4).

En mi libro “Reflexiones de un Peregrinaje” escribí un capítulo concerniente a esto, según me han dicho fue bastante leído sobre todo porque se identificaron con el profeta. Lo interesante de esta historia es que Dios no dejó solo a su profeta, lo acompañó, mentoreó y direccionó en su viaje por el desierto que vendría siendo su “ruta por la depresión”. No puedo escribir aquí todo lo que en mi libro puse porque haría demasiado largo el presente artículo, pero algunas líneas les puedo obsequiar para establecer una idea más clara acerca de lo que quiero transmitir. La Biblia menciona que el Señor utilizó 5 elementos para sacar a Elías de ese estado anímico tan peligroso como es la depresión ––y los pensamientos de muerte que muchas veces vienen––. Les comparto esos elementos, quizá le sirvan sobre todo si está atravesando momentos difíciles en su ministerio, en su vida.

1) Desconexión (Dios llevó a su Profeta al desierto): Qué importante es desconectarse de todo y de todos de vez en cuando, algo que los pastores no solemos hacer (siempre estamos disponible). En el relato de 1ª Reyes 19 vemos que Elías se fue por el camino del desierto, pero en verdad fue Dios quien lo impulsó a ir por allí. ¿Por qué? Leamos lo que Cristo hizo con sus apóstoles cientos de años después, en su acto encontramos la respuesta: “Jesús les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer” (Marcos 6:31).

2) Descanso (Dios permitió a su Profeta dormir hasta que se recuperara del cansancio): El descanso es tanto una habilidad como un mandamiento bíblico. Dios mismo descansó de su Obra al séptimo día, entonces, ¿quiénes nos creemos nosotros para no hacerlo? En este elemento también puede aplicarse el pasaje de Marcos 6:31, pero existe otro versículo aún más categórico y es éste: ” Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades” (Éxodo 20:9-10). ¿Se dan cuenta que el descanso oportuno es un mandato y no una sugerencia? En síntesis, “aprende a descansar lo suficiente”.

3) Comida saludable (Dios le dio comida sana y nutritiva a su Profeta): Algo en que los pastores frecuentemente fallamos es no poner atención en lo que comemos. Una comida saludable es tan importante como una vida de oración, ¿amén?. “Y mirad por vosotros mismos, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lucas 21:34). Si los pastores pusiésemos más atención en comer sano, en las horas adecuadas y decir no más seguido a esos banquetes a los que muchas veces somos sometidos, de seguro viviríamos más y mejor. Por otra parte los médicos sostienen que una forma efectiva de combatir la depresión es comer sabroso pero sano.

4) Ejercicio (Dios hizo caminar a su Profeta cuarenta días, para sacarle el estrés acumulado): Está comprobado médica y psicológicamente que una persona que hace ejercicio con frecuencia se mantiene más sana que una persona sedentaria, y muchos pastores ––lo quieran reconocer o no––, son “sedentarios empedernidos”. San Pablo utiliza el ejemplo de una carrera para decirnos lo importante de dominar el cuerpo, someterlo, tenerlo en forma: “Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado” (1ª Corintios 9:25-27). Los pastores deberíamos poner énfasis en cuidar nuestro cuerpo y mente mediante el ejercicio físico, hacerlo nos ayudará a estar prevenidos para cuando los malos momentos de la vida lleguen.

5) Una meta clara (por último Dios le dio un objetivo a su Profeta, un meta bien determinada por la cual luchar): Las personas con metas son más felices, proactivas y desarrollan pasión por la vida. “Planes bien pensados ¡pura ganancia! Planes apresurados ¡puro fracaso!” (Proverbios 21:5). Cuando los pastores perdemos el rumbo ––lo cual es más común de lo que pensamos–– es fácil caer en desánimo, tristeza y quemeimportismo. Sacudámonos de todo eso poniendo metas en nuestra vida.

649AyudaFINALMENTE…

Criticar a los pastores que sufren de depresión o a quienes han cometido suicidio no es el camino correcto. Estas personas al igual que cualquiera otra que está sufriendo este mal necesitan acompañamiento, no critica; mentoría, no burla; cobertura, no aislamiento; comprensión, no ironía. Nuestros pastores y pastoras merecen un cuidado pastoral genuino, sistemático, de calidad, ¿por qué? porque los líderes espirituales necesitan más que cualquier otro líder “cuidado integral”. Por lo demás, si alguien piensa que este mal nunca le afectará recuerde las sabias palabras enunciadas por un pastor de pastores: “Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga” (1ª Corintios 10:12).

APÉNDICE A

¡UN GRUPO DE APOYO PASTORAL ES URGENTE!

  • Mil quinientos pastores dejan el ministerio cada mes en los EE.UU. debido a un fracaso moral, quemados espiritualmente o por contiendas en sus iglesias.
  • El ochenta por ciento de los pastores se sienten inadecuados y desanimados en su rol como pastor.
  • El cincuenta por ciento de los pastores están tan desanimados, que dejarían el ministerio si pudieran, pero no tienen otra forma de ganarse la vida.
  • El ochenta por ciento de los graduados de los seminarios e institutos bíblicos, que entran en el ministerio dejarán el ministerio dentro de los primeros cinco años.
  • El setenta por ciento de los pastores están en constante lucha contra la depresión. La principal causa de su depresión son las bajas finanzas personales que su oficio les reporta.
  • El setenta por ciento dijo que la única vez que estudian la Palabra es cuando están preparando sus sermones.
  • La mayoría de pastores se sienten solos, sin amigos en quien confiar, sin un grupo de apoyo donde abrir su corazón.
  • La mayoría de pastores sienten un abandono total por parte de sus autoridades denominacionales, de ahí que muchos abandonan la corporación y prefieren hacerse independientes.
  • El oficio pastoral es considerado uno de los más estresantes (aunque esto jamás aparecerá reportado en Forbes u otras revistas de índole comercial). “A diferencia del médico, sostiene Rick Warren, que ve al paciente cada quince días, el pastor ve a sus ovejas no sólo los domingos, se ocupa de ellas todo el tiempo; sin embargo el salario del pastor no se compara con el de un médico especialista“.
    FUENTE: Dr. Richard Krejcir (Cosultora de Tendencias Pastorales). Seis mil pastores encuestados.

Bibliografía Recomendada

1. Setenta por ciento de los Pastores sufren de baja Auto-estima – http://www.noticiacristiana.com

2. Los errores de un deprimido – http://www.pensamientocristiano.com

3. Depresión en el Liderazgo, por Sergio G. Matviuck – http://www.lidervision.com

4. Pastores, no sean una Estadística Más – http://www.maranathalife.com

5. El pequeno y sucio secreto del Pastor, por Dante Gebel – http://www.facebook.com/dantegebel/posts

6. Reflexiones de un Peregrinaje, por Gabriel Gil – http://www.sellfy.com/gabrielgil


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Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”; lo hace a través de sus escritos, podcast, vídeos y seminarios que imparte en América Latina.

Mis Libros: http://www.sellfy.com/gabrielgil

Mis Vídeos: http://www.youtube.com/gabrielgilarancibia

Mis Audio-Charlas: http://www.spreaker.com/user/gabrielgil

Mis Post: http://www.facebook.com/gabrielgilarancibia

PARA PASTORES: OCÚPATE DE ELLOS, NO TE PREOCUPES

PARA PASTORES: “OCÚPATE DE ELL1525523_10203515065789973_9196348083753535823_nOS, NO TE PREOCUPES”.
¿Sabías que la mayoría de pastores sufren cuando ven que sus “ovejas” van por un camino equivocado a pesar de haber recibido instrucción para evitarlo? Muchos pastores se sienten culpables cuando sus dirigidos toman malas decisiones, o cuando hacen lo que les dijeron que no hicieran y luego vienen consecuencias, ¡se preocupan! Los pastores pueden sentir frustración cuando ven que sus esfuerzos -consejería, visita pastoral, oración-, son tirados al tacho de la basura por sus discípulos; por lo que pueden sentirse impotentes, poco considerados y hasta utilizados por sus seguidores, sobre todo por aquellos que prometieron hacer cambios en su estilo de vida o en alguna situación y no lo hicieron.

Ante esto, ¿qué hacer? Una solución fácil de escribir, pero difícil de realizar en la práctica, sobre todo para aquellos que han sido formados en el horno de la escuela antigua, es ésta: “Camina con ellos hasta donde te permitan y hasta donde tu salud mental-emocional no corra peligro”. ¿A qué me refiero? El pastor/a ha de entender que por más que quiera no puede entrar en la mente de sus seguidores y cambiarles el chip de conducta, eso es trabajo de Dios y de ellos mismos; por más que desee no puede tomar decisiones que les corresponden a ellos, y por más que quiera, ore y aconseje, al final serán ellos los que decidirán el destino de su propia vida.

Sin embargo, muchos pastores echan sobre sus hombros cargas que no les corresponden, problemas que no son suyos -y que por cierto ya tienen suficientes con los propios-, y así van acumulando una peso tan grande que finalmente colapsan. Las estadísticas no mienten, la mayoría de ministros mueren por causas de surmenage (estrés al máximo), problemas al corazón e incluso ataques cerebro-vasculares, casi todos producidos por cuadros de extremo cansancio mental y emocional. ¿Sabes por qué? porque no han entendido que su labor como pastor es nada más que “cuidar, alimentar, guiar…” (según la definición etimológica de la palabra pastor en hebreo y griego), no echar sobre sí la vida de los demás, eso es trabajo de Dios, no el de los pastores. No obstante, muchos nobles pastores hacen de los problemas de los demás como si fueron suyos…, mmm, ¿qué tan sano es esto?

Así las cosas, ¿es posible pastorear sin producir dependencia emocional de los feligreses hacia el pastor? Sí, pero requiere entrenamiento del pastor y de la grey. ¿Significa esto que el pastor ha de ser apático y no conectarse emocionalmente con sus discípulos? No, no he dicho eso. Conexión siempre va a haber, somos seres emocionales, pero debemos comprender que por más que amemos a nuestras ovejas ellas tienen capacidad para decidir -libre albedrío-, y que nuestra labor termina cuando hacemos lo que la Biblia nos pide que hagamos, no lo que nuestro corazón dicta qué hacer.

Ahora bien, tal como diría una de mis fieles discípulas…, “así como hay ovejas que dan dolor de cabeza, hay otras que saben reconocer un instrumento puesto en su camino” (Jessica González).

Termino con esto: Ya puedo oír a algunos de ustedes decir ¡que apático es este Gabriel, que insensible que es!. Bueno, no responderé a eso, dejaré que mis resultados hablen por sí mismos. Pero he aprendido esto: Yo no me PREOCUPO de mis discípulos, me OCUPO de ellos. Hay una diferencia abismal entre una y otra afirmación…, no te eches una cruz que no te corresponde.

Buenas noches los pastores 🙂

p.d. No te apresures en comentar, quisiera leer a quienes en verdad están pastoreando o han sido pastores, aunque si bien mis post son públicos y tu comentario será bienvenido.