CÓMO PROSPERAR A TRAVÉS DE SU TRABAJO

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¿Se ha encontrado con personas trabajadoras que no logran prosperar? Ellas laboran de sol a sol, son responsables, sacrificadas, abnegadas y cuentan con un buen testimonio en su empresa pero por alguna razón nunca despuntan. Una de ellas me dijo en cierta ocasión: ¿Y qué pasa con el dicho que dice que si uno es diligente en su trabajo prosperará? Se refería a Proverbios 22:29 que dice así: “Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un Don Nadie”.

Evidentemente hay personas que son muy buenas trabajadoras pero pareciera que apenas les alcanza para vivir. Son por lo general gente de bien, honestas, esforzadas; ¿pero saben? NO BASTA con ser un buen trabajador para prosperar, esto lo he aprendido en la escuela de la vida y la Biblia me da la razón. Acompáñeme en el desarrollo de los siguientes párrafos donde analizaremos con mayor detenimiento el versículo mencionado arriba, quizá aprenda una o más lecciones aplicables a su vida.

1. SÉ DILIGENTE

Un diccionario de la lengua castellana define “diligente” como “persona que pone mucho interés, esmero, rapidez y eficacia en la realización de un trabajo o en el cumplimiento de una obligación o encargo”. Cuatro verbos aquí dan como resultado una palabra que los resume todos: PROACTIVIDAD.

Las personas proactivas  son aquellas que “no esperan a que pase algo, hacen que ese algo ocurra; hacen que las cosas sucedan y se hacen responsable de los resultados. Ellos/as toman la iniciativa buscando el bien de sí mismas y su entorno, esto implica hacer cambios en su vida personal, familiar, laboral y en todas las áreas donde se pueda mejorar”. Así entonces ser diligente en el trabajo es mucho más que ser un buen trabajador, ¡es procurar mejorar su trabajo a través de la excelencia en el trabajo! De ahí que en una empresa/organización/ministerio podemos encontrar gente trabajadora pero no proactiva. Resumiendo entonces, “la gente proactiva  SIEMPRE surgirá incluso en medio del caos” (Victor Frankl).

2. EL COMPORTAMIENTO PROACTIVO EN EL ENTORNO LABORAL

Se han publicado varios trabajos sobre proactividad y éxito profesional. Bateman y Crant han llevado a cabo distintos estudios en los que analizan el comportamiento proactivo y lo relacionan con distintas medidas de logro, liderazgo, rendimiento y resultados de carrera. Estos investigadores, tras entrevistar a distintos colectivos ––banqueros, vendedores, estudiantes de MBA, emprendedores, presidentes de compañías, etc.–– afirman que el comportamiento proactivo tiene consecuencias positivas demostrables tanto para los empleados como para las organizaciones.

Bateman y Crant establecen una clara relación entre la personalidad proactiva, la innovación y la iniciativa en un estudio sobre una muestra de 773 alumnos de escuelas de negocios y de ingeniería. El impacto positivo de la innovación en el éxito laboral se asocia a aquellos empleados capaces de encontrar soluciones a los problemas; en cambio, las personas que sólo desafían el statu quo pero no ofrecen soluciones pueden experimentar repercusiones negativas.

Otros trabajos destacan la importancia del comportamiento proactivo en el proceso de socialización dentro de las organizaciones; la relación entre el comportamiento proactivo y la capacidad para convertirse en un/una líder transformacional en el futuro o la mayor facilidad de las personas proactivas para conseguir logros de carrera por su capacidad para influir sobre las decisiones que afectan a su paga, promociones, etc.

Tomando como referencia los resultados obtenidos en entrevistas realizadas a emprendedores y presidentes de distintas compañías americanas, europeas y asiáticas, Bateman y Crant consideran que las personas proactivas en el trabajo se caracterizan por lo siguiente:

1. Están buscando continuamente nuevas oportunidades.

2. Se marcan objetivos efectivos orientados al cambio.

3. Anticipan y previenen problemas.

4. Hacen cosas diferentes, o actúan de forma diferente.

5. Emprenden la acción y se aventuran a pesar de la incertidumbre.

6. Perseveran y persisten en sus esfuerzos.

7. Consiguen resultados tangibles, puesto que están orientadas a resultados.

3. ¡HAZLO BIEN!

En la cultura semita antigua existía un pensamiento que nos haría bien rescatar, éste decía así: “Cada vez que encuentres un trabajo que hacer, hazlo lo mejor que puedas. En el sepulcro no hay trabajo, ni pensamiento, ni conocimiento ni sabiduría y para allá vamos todos”. ¡Sabias palabras! Pero, ¿saben lo que nos está diciendo? Muy sencillo: “Mientras tengas un trabajo por hacer hazlo de la mejor manera”, y esto se conecta con lo que he venido diciendo hasta aquí aunque quisiera agregar algo más: Las personas que prosperan a través de su trabajo son aquellas que son diligentes (proactivas) pero que también son eficientes. Y obviamente proactividad y eficiencia están ligadas entre sí.

  • Eficiencia: “Capacidad para lograr un fin empleando los mejores medios posibles”. O como lo diría el gurú del management moderno Peter Drucker, “Si vas a hacer algo hazlo bien” (lo mismo me decía mi mamá cuando yo era niño).

Y esto de hacerlo bien es mucho más que cumplir las 8 horas diarias requeridas, lograr las metas mensuales o cumplir con todo lo que el contrato exige, es “exceder las expectativas del empleador y de uno mismo”. De ahí que la palabra EXCELENCIA viene de “excederse para bien”. Las personas excelentes siempre buscarán sobresalir de los demás no por competencia sino porque su estilo de vida los impulsa a hacerlo, un estilo que los caracteriza por hacer las cosas de manera tal que siempre resaltan, es algo que no pueden evitar porque el ADN de la excelencia corre por sus venas. Esas personas siempre estarán un paso adelante, quizá dos.

CONCLUSIÓN.

Las personas proactivas, eficientes y excelentes en su trabajo no podrán evitar el éxito, es algo que les vendrá más temprano que tarde, ¿saben por qué? porque estas tres actitudes conspirarán a su favor provocando la prosperidad anhelada.

¿Quiere prosperar? Sea proactivo , sea eficiente, sea excelente. Y si esto significa incluso buscar un nuevo empleo o emprender uno propio, bueno ¿qué espera para hacerlo? Si sigue en el mismo lugar y nada nuevo ocurre quizá es tiempo de emigrar a mejores puertos. Pero antes procure hacer lo mejor que pueda en el sitio donde se le ha concedido laborar.

Lectura, Audios y Vídeos Recomendados

  1. Gabriel Gil (libro). “Creados para Crecer, Creados para Emprender”. https://sellfy.com/gabrielgil
  2. Jim Rohn (audio). “Sé mejor de lo que Eres”. https://youtu.be/WZ1ZxpAqpR8
  3. Miguel Ángel Cornejo (audio). “La Pasión de ser Empresario”. https://youtu.be/u97CyUiHm4A
  4. Vicktor Frankl (libro). “El Hombre en busca de Sentido”.
  5. Yokoi Kenji (vídeo). “La Disciplina vence a la Inteligencia”. https://youtu.be/uMTzn-MKFPA

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Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”; lo hace a través de sus escritos, podcast, vídeos, seminarios y webinarios que imparte en América Latina y el resto del mundo.

LA OBEDIENCIA, UN HÁBITO QUE VALE LA PENA CULTIVAR (sermón dominical)

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Para algunos la obediencia no es más que una absurda costumbre de tiempos pasados, para otros es un fantasma mental que ha contribuido a embrutecer a las masas, mientras que para varios es algo arbitrario que en el lenguaje moderno de hoy no tiene cabida ya. Sin embargo la obediencia es mucho más que todo lo anteriormente mencionado, la obediencia es y será la principal puerta para acceder a toda clase de bendiciones. ¿Quiere que su vida mejore? ¿desea en verdad que su trabajo, ministerio, emprendimiento o proyecto prospere? ¿anhela que toda su familia experimente abundancia integral? Bueno, si usted quiere todo esto debe comenzar por obedecer, sí, tal como leyó, obedecer; pero ojo, no se vale obedecer a cualquiera, es preciso hacerlo con la persona correcta.
HABLEMOS DE LA OBEDIENCIA y HÁBITO
1. Definición de Obediencia según un diccionario de la lengua castellana: Acción de acatar la voluntad de la persona que manda, de lo que establece una norma o de lo que ordena la ley.
2. Definición según el Concepto Bíblico: La obediencia a Dios es considerada una virtud y se la define como acatar Su voluntad, aceptar sus designios, someterse a Su autoridad; es por tanto una actitud que el ser humano debe aprender, no viene de manera innata, es algo que debemos desarrollar con el paso del tiempo. La disciplina, constancia y motivación son tres elementos que nos ayudarán a ser más obedientes. Numerosos son los pasajes bíblicos que nos hablan de la obediencia ––sus beneficios y consecuencias––, estos son apenas algunos:
  • Romanos 6:15-18. Aquí nos dice que uno se hace siervo de aquel a quien obedece, en este caso al pecado o a Dios…, es mejor hacerse siervo de Dios.
  • Santiago 4:7-8. Aquí nos enseña que no podemos servir a Dios a la distancia, debemos acercarnos a Él, al hacerlo Él se acercará a nosotros. Este acercamiento sólo es posible a través de la obediencia.
  • Filipenses 2:5-11. El mismo sentir que hubo en Cristo debe haber en nosotros, un sentir de obediencia a tal punto de sacrificarnos por Dios; hacer que nuestra carne muera para que nuestro espíritu viva y gobierne.
  • Mateo 26:36-39 y 42. “Que no sea como yo quiero sino como Tú quieres”. Tal debe ser nuestra disposición a Dios, hacer esto es muestra de sabiduría, humildad, capacidad de sumisión total al Creador. Esto también significa cederle el control a Aquel que puede hacerse cargo de nuestras vidas.
  • 1ª Samuel 15:22. Este pasaje es un “clásico” en la lectura cristiana pues nos muestra una verdad espiritual que pocos logran dimensionar, “es mejor obedecer que los sacrificios”. No sacamos nada con hacer esto o aquello si no obedecemos de corazón a Dios; la obediencia está por encima de toda religiosidad o apariencias engañosas.
  • Jeremías 48:10. Este pasaje es potente en todos los sentidos. Aunque pequeño en extensión es gigante en verdad, nos dice que debemos hacer bien el trabajo que hacemos para el Señor, y sólo podremos hacerlo afirmados en la obediencia.
  • Salmos 128. Este salmo está dedicado exclusivamente a mostrar los beneficios reservados para quienes obedecen a Dios, la descripción acá es bastante gráfica, conmovedora y apasionante. Al obedecer nuestra vida y la de nuestra familia fructifica cual vid cargada de uvas.
3. Hábito: Es una acción que se repite una y otra vez hasta que se convierte en una conducta en la vida de quien lo practica. Hay hábitos positivos y negativos, los primeros producen toda clase de beneficios mientras que los segundos sólo causan destrucción en quienes los practican. Por tanto, cultivar hábitos positivos harán de nuestra vida más sana, más productiva, más plena, más feliz. La obediencia a Dios es un hábito que vale la pena desarrollar, ¿por qué? porque hacerlo desatará en quien lo practique una serie de bondades difíciles de calcular.
JOSÉ EL CARPINTERO, UN HOMBRE QUE OBEDECIÓ
Permítanme hablarles un poco de un hombre que a juicio mío tiene mucho que enseñarnos acerca de la obediencia, un hombre que a veces parece “poca cosa” ante otros personajes bíblicos pero cuyo testimonio nos da sendas lecciones respecto a la obediencia; me refiero a José, el padre terrenal de Jesús, más conocido como José el Carpintero.
Haga una pausa para considerar a este hombre que jamás dudó en hacer lo que Dios le mandaba. Tómese el tiempo para preguntarse, ¿quién fue él?
José ha sido tan eclipsado por María que, en la mente de muchos, se le relegó a un papel de un actor poco importante del drama de los primeros años de la vida de Jesús, al mismo nivel del mesonero, de los pastores y de los magos…, ¡que gran error! No obstante, José debió ser un individuo sumamente extraordinario porque de lo contrario Dios no lo hubiera escogido para que se responsabilizara de su Hijo.
Desarrollo del Tema.
En el relato de Mateo 1:18-25 (versión RV 1960) encontramos varias cualidades de este hombre que valen la pena mencionar. Éstas son:
  • Era un hombre justo (v. 19)
  • Era un hombre honorable (v. 19, no quiso exponer a María a la humillación pública)
  • Era un hombre que creía en Dios (implícito en todo el texto)
  • Era un hombre obediente (v. 24)
Ahora bien, la cualidad que deseo resaltar hoy de todas las mencionadas es su obediencia a Dios. ¿Quién de nosotros varones estaríamos dispuestos a creer que nuestras esposas están embarazadas por obra y gracia del Espíritu Santo? ¡José creyó y obedeció a Dios! ¿Quién de las mujeres que leen este documento estarían dispuestas a dejarse embarazar por un ser llamado Espíritu Santo? ¡María sí estuvo dispuesta! El asunto es señores y señoras, que la obediencia aplasta toda duda, la obediencia nos lleva a experimentar encuentros con Dios que jamás antes hemos tenido.
La práctica de la obediencia a Dios produce tres resultados ineludibles:
  • Privilegios
  • Responsabilidades
  • Cambios
Hoy quiero hablarles de los cambios que la vida de José experimentó producto de su obediencia a Dios, cambios que siempre son para bien aunque a veces pareciera que no. Preste mucha atención a las siguientes líneas:
1º Cambios de Lugar: Al aceptar a María como su esposa y criar a Jesús como si fuera su hijo, José se vio obligado a moverse de un lugar a otro en varias ocasiones. Primero fue a Jerusalén para empadronar (censar) a su familia (Lucas 2:1-5); Segundo, una vez nacido el niño Jesús debió escapar hacia Egipto para evitar la muerte de Jesús (Mateo 2:13-18); Tercero, debió regresar a Galilea (Mateo 2:19-23).
  • Esto nos deja como lección que la obediencia a Dios implica dejarnos controlar por Él sabiendo que nuestras vidas estarán mejor en sus manos que en la nuestras. La obediencia a Dios resultará en un “inevitable mover de un nivel espiritual a otro superior”. Así como José se movió de una ciudad a otra, así Dios quiere movernos de una condición espiritual pasiva a una condición espiritual activa. ¿Cuántos aquí desean ser más espirituales? ¡yo sí! Para que esto ocurra debe obedecer la voz de Dios.
2º Cambios de Compromisos: Cuando José contrajo matrimonio y luego nació Jesús, algunas responsabilidades se sumaron a su vida. Entre las más importantes encontramos una en particular: Criar a Jesús como si fuera su hijo y hacer de él un hombre de bien para la sociedad. Los judíos antiguos creían que “el que no enseña a su hijo un oficio, le enseña a robar”. Así entonces José enseñó a Jesús el oficio de la carpintería (Marcos 6:3); pero la preparación más importante de José hacia Jesús fue la espiritual. Él, como buen padre judío instruyó a su hijo en las Sagradas Escrituras y lo llevó a la sinagoga a estudiar (Lucas 4:16).
  • Esto nos deja como lección que la obediencia a Dios nos llevará a asumir compromisos cada vez más importantes y trascendentes para la grandeza del Reino. Recordemos el texto bíblico que dice “en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré”. ¡Ya es tiempo que asumamos el compromiso de transformar este mundo decadente en uno mejor! ¿Cuántos quieren ver a su nación transformada para bien? Si así lo deseamos, al igual que José seamos obedientes y asumamos nuestro compromiso como Iglesia. Pero también asumamos el compromiso de mejorarnos a nosotros mismos, nuestro estilo de vida (pensamientos, palabras, acciones).
3º Cambios de Mentalidad: José no podría haberse movido de ciudad y mucho menos haber asumido compromisos que “no le correspondían” si su mente no hubiese sufrido algún tipo de cambio. Por tanto podemos afirmar que Dios hizo que los pensamientos de José cambiaran, fue el Señor quien produjo en el interior de este hombre ese click que todos necesitamos a la hora de avanzar a una vida mejor, una transformación de esquemas mentales y estructurales que es urgente en la vida de los ciudadanos del Reino. ¡Sin cambio de mente seguiremos dando vueltas en el mismo lugar por años! Mejor hagamos caso a Romanos 12:2.
CONCLUSIÓN.
Seguramente hay personas que están esperando que cosas grandes sucedan en sus vidas, ya sea una sanidad, la cancelación de su deuda, una reconciliación con su cónyuge, que su hijo vuelva al hogar, que su marido entregue su vida al Señor, salir de una situación complicada, en fin, ¡todos esperamos un milagro! Sin embargo les puedo afirmar que ese portento no sucederá a menos que al igual que José estemos dispuestos a obedecer a Dios y dejar que nuestras vidas sean guiadas por Él.
Dios nos ayude a obedecer y no dudar; hacer de la obediencia un hábito en nuestras vidas; si lo hacemos muchas bendiciones nos aguardan, ¿saben por qué? porque la obediencia a Dios siempre es recompensada.
¡Que el Señor nos bendiga!

18193737_10212967054148741_3750558341320959251_nGabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”; lo hace a través de sus escritos, podcast, vídeos, seminarios y webinarios que imparte en América Latina y el resto del mundo.

PASTORAL DEPENDENCIA y 13 COSAS QUE TU PASTOR HACE ADEMÁS DE PREDICAR EL DOMINGO (Por Andrés Miranda)

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PASTORAL DEPENDENCIA

Mi pastor no se preocupa por mí, es una queja que oído en más de una vez. Una vez me dijeron: “El pastor anterior visitaba a todos los miembros, especialmente a los que no asistían el domingo.” Yo era el nuevo pastor en aquella iglesia. Me pusieron la barra alta. Traté de hacerlo. Enseguida advertí que los que visitaba en la semana llegaban el domingo a la iglesia. Los que no visitaba, no. La siguiente semana iba donde los que faltaron. Entonces se convirtió en un círculo vicioso que no me dejaba tiempo para casi nada más. Yo era un joven pastor haciendo sus primeras armas, tratando de agradar a todos y llegando muy tarde por las noches a mi casa. Un día cambié el paradigma. Formé un ministerio de visitación que bajo mi dirección, irían a los hogares según las necesidades. Yo me reservaría la responsabilidad de estar presente en casos de crisis, accidentes o muerte. Al principio, el cambio no fue del agrado de muchos. No obstante, con el tiempo y en vista de los resultados, la congregación se adaptó. Rompimos un ciclo de dependencia y comenzamos un proceso de madurez. Es ser un buen pastor estar presente en cada problema familiar, cada vez que alguien se enferma, en cada cumpleaños o en cada celebración familiar? Hasta qué punto un pastor debe involucrarse en la vida de los miembros de su iglesia? Es un buen cuidado pastoral estar pendiente de los asuntos personales de los fieles? Muchas personas dirán que sí y muchos pastores afirmarán que esas son sus obligaciones. Muchas personas no se imaginan el ministerio pastoral de otra manera. Muchos pastores no están dispuestos a ser cuestionados por falta de atención o cuidado hacia los miembros. A decir verdad, la mayoría de los pastores tienen, tenemos, una fuerte tendencia a complacer a las personas. Somos una mezcla de bomberos, médicos y plomeros y muchas personas piensan que allí estamos, esperando que alguien nos llame con una emergencia. Aunque a veces los pastores se quejan de que la gente no respeta su vida privada y su tiempo, en el fondo nos gusta ser necesitados. Así se crea una co-dependecia que es dañina para las dos partes. Jesús no ministraba así. Él no fomentaba una pastoral de co-dependecia. Él se dedicaba a la gente, les enseñaba, sanaba sus enfermedades, estaba con ellos, pero llegaba un momento en que él “despedía a la multitud” y se apartaba para estar solo y orar. Una vez vinieron para hacerlo rey y él se escapó. La gente lo hostigaba, pero él ponía límites. Ellos querían que se quedara en cada lugar que él ministraba, pero él les decía: “hay otras ciudades a las que también tengo que ir”. Él tenía el control de su agenda. Él no fue inmediatamente cuando vinieron a buscarlo porque Lázaro estaba enfermo. Tampoco fue un insensible. Él fue a la casa de Pedro cuando su suegra enfermó; fue a la casa de Zaqueo y fue cuando Mateo la invitó a comer. Él visitaba con frecuencia a sus amigos de Betania. Los fariseos y líderes religiosos trataba de dictarle lo que se suponía que él tenía que hacer. Pero él estaba comprometido con las necesidades del reino, no con las necesidades del sistema. Jesús nunca estuvo preocupado por agradar a la gente. Su misión no era lograr la aceptación, sino la redención de las personas. Él no le dijo a la prostituta ven cada martes que te voy a dar consejería de rehabilitación. No, le dijo “vete y no peques más”. En otras palabras, le dijo yo te perdono ahora vete y hazte cargo de tu vida. Él no habló cada noche con Nicodemo, habló una noche. Habló una vez con la samaritana. Cuántas horas gastamos los pastores hablando con personas que nunca cambian! Aunque él estaba a tiempo completo con los discípulos, tampoco lo vemos discutiendo con ellos sus asuntos personales o familiares. Él no les decía lo que tenían que hacer. Él les enseñaba los principios del reino y ellos los ponían en práctica. Pero nadie podía cuestionar su amor por las personas, una cruz iba a confirmar cuánto le preocupaba la gente y cuánto amaba a los seres humanos. La iglesia no puede tornarse una comunidad demandante y dependiente del pastor. Muchas iglesias no crecen porque sus pastores están desbordados haciendo cosas que tendrían que estar haciendo los obreros y líderes. A veces los pastores somos culpables porque nos gusta ser el hombre orquesta. Pero así esa iglesia nunca va a crecer. La clave no es hacer que la gente dependa de ti, sino de Cristo. En mi iglesia yo cuido mi gente pero lo hago más como un maestro que como un dueño. Ellos tampoco son mis clientes. Las almas son de Cristo. Yo siempre les digo que la iglesia es una escuela de entrenamiento. No es un spa. Yo no me paro en el púlpito a darles un “masaje” a su ego. Yo me paro a predicar la palabra de Dios. Yo les digo lo que Dios quiere que les diga. Y muchas veces Dios me dice que les diga “maduren”. Un pastor no es el gerente de un restaurante que debe preparar un rico menú para que los clientes lleguen a su negocio. Un pastor es un padre espiritual. Los buenos padres aman a sus hijos con todo su ser, pero le enseñan a lavarse los dientes, a atarse los zapatos, los obligan a estudiar y los mandan a trabajar. Jesús fue un buen padre espiritual. Estuvo tres años con sus discípulos, los amó, los entrenó y finalmente los envió: “id por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura”. Querido pastor, rompe el círculo de dependencia. Permite que mientras tú te liberas para poder liderar tu iglesia hacia cosas mayores, tus miembros crezcan y maduren para cumplir la gran comisión. La oveja perdida la tenemos que ir a buscar todos.

FUENTE: https://andresmira.blogspot.com/2015/11/mi-pastor-no-se-preocupa-por-mi.html


 

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13 COSAS QUE TU PASTOR HACE POR TI ADEMÁS DE PREDICAR EL DOMINGO

Hace algunos años, un hombre de la iglesia me llamaba todos los días. Él no podía trabajar por causa de una enfermedad, así que tomaba el teléfono y cada día marcaba mi número. Pero no llamaba por él, llamaba por mí. Él pensaba que yo me aburría, esperando el próximo domingo para volver a predicar. Entonces me decía, “Pastor qué estás haciendo? Te llamo por si quieres hablar con alguien. De qué quieres hablar hoy? No quiero que te sientas solo o te aburras.” Él era una persona muy cálida, pero evidentemente no tenía idea de lo qué es el trabajo de un pastor. Así que se me ocurrió crear un ministerio por el cual cada semana alguien llamara por teléfono a las personas que no llegaron el domingo a la iglesia para saber cómo estaban, si algo pasó o si necesitaban ayuda. Adivine a quién nombré de director del flamante ministerio? Al hermano del teléfono! Desde ese día estuvo bien ocupado, feliz y ya no tenía tiempo para llamarme a mi!

Es muy gracioso descubrir las cosas que la gente piensa acerca de la semana del Pastor. Algunos piensan que es el mejor trabajo del mundo porque sólo trabaja un día. Otros piensan que todo el tiempo está orando, otros que no hace nada más que preparar su sermón. Algunos creen que está demasiado ocupado y otros piensan que deben darle algo que hacer porque tal vez no tiene qué. En realidad tu pastor hace unas cuantas cosas más aparte de predicar. Además de ser Pastor él es:

1. ADMINISTRADOR. En la mayoría de las iglesias, aunque tenga un asistente, el Pastor es el responsable final de los asuntos administrativos de la iglesia: finanzas, mantenimiento del edificio, asuntos legales, compras, impuestos y presupuestos.

2. LÍDER ó CEO. El Pastor es que lleva adelante la visión, la estrategia y los planes de la iglesia para el año. Por eso dirige reuniones, busca recursos y planifica.

3. MAESTRO. El pastor enseña en la Escuela Bíblica, enseña los miércoles por la noche y en las vigilias, da clases de bautismo y cursos de liderazgo. Él siempre está enseñando por eso siempre está estudiando. (Y a mí me encanta hacer estas dos cosas.)

4. INTERCESOR. Nadie tiene una lista más larga de oración que el Pastor. Todo el mundo le pide oración por un sinnúmero de asuntos y necesidades. Su Biblia siempre está llena de papelitos con nombres y pedidos de oración de la gente.

5. CONSEJERO. Dedica unas cuantas horas a dar consejería pastoral a individuos, matrimonios y familias. Acude en casos de emergencia y crisis. (Gracias a Dios mi esposa es Consejera profesional y psicóloga y me ayuda en esta área.)

6. MANAGER. El revisa que la basura esté recogida, que los baños estén limpios, que no haya papeles en el piso, que el aire funcione, que las luces estén encendidas o apagadas, que las puertas cierren bien, que lo que se rompe se mande a arreglar. O a veces lo arregla el mismo! Hace poco estuve unas 5 horas arriba del techo de la iglesia con un técnico que vino a reparar el equipo de aire, así que aprendí bastante sobre cómo funcionan estos aparatos. Cada 3 semanas recibo al hombre que viene a fumigar y estamos teniendo interesantes conversaciones con él. Ahora sé mucho de cucarachas e insectos y él sabe más de Jesús. Hace poco vinieron a cambiar la carpeta de las aulas de clases y aprendí bastante sobre pisos, tipos de alfombras, medidas y cortes. Aquí, por las leyes de la ciudad hay que tener todo eso en orden.

7. PUBLICISTA. Piensa, diseña y dirige campañas promocionales para eventos de semana santa, pentecostés, evangelismo, misiones, grupos de vida. Trata de tener espacios en la radio y los periódicos. Gracias a Dios que nos ha dado un equipo de creativos y multimedia a los que nada más les doy una idea y ellos hacen cosas geniales.

8. MENTOR. El aconseja a los jóvenes acerca de sus carreras, a los adultos acerca de sus problemas en el trabajo, a los empresarios acerca de cómo impulsar sus negocios. Por supuesto, desarrolla y entrena Líderes para los ministerios de la iglesia.

9. TEÓLOGO. El pastor debe saber todo acerca de la Biblia, la doctrina, la historia de la iglesia, las sectas, las corrientes modernas y las preguntas difíciles. Nunca hay que parar de estudiar.

10. TODO TERRENO. El pastor atiende y oficia funerales, bodas y bautismos. Acude a emergencias en hospitales, en la cárcel y en la Corte. Acude a bendecir las casas nuevas, negocios o emprendimientos de los miembros de la iglesia. (Hace poco visitando un hogar, hasta me pidieron que hiciera una oración por el perro!)

11. ESCRITOR. Escribe los sermones, las clases de Biblia, estudios, conferencias, y proyectos. En muchos casos también cartas de todo tipo y el boletín de anuncios (aunque gracias a Dios yo tengo una secretaria muy eficiente que hace esto.)

12. ASISTENTE SOCIAL. Coordina donaciones, eventos comunitarios, familias en crisis, clases pre-matrimoniales, habla con las autoridades de la ciudad y se involucra en la comunidad.

13. LIDER DENOMINACIONAL. Asiste a reuniones de la denominación a nivel nacional, regional y distrital. Asiste a convenciones y congresos. Integra Juntas y Comités de la denominación. Y mientras todo el tiempo está buscando obreros dispuestos y disponibles que le ayuden, también tiene una vida devocional, una matrimonio y una familia, come, duerme, va al baño, va de compras, viaja, se lava los dientes, saca la basura, se corta la uñas, lustra sus zapatos y trata de no perder la unción para que cuando predique el domingo la Palabra impacte los corazones y transforme a la audiencia.

FUENTE: https://andresmira.blogspot.com/2017/05/13-cosas-que-tu-pastor-hace-ademas-de.html