LA TIRANÍA DE LO URGENTE, ¿Cómo vencer?

urgente¿Ha deseado que su día tenga 25, 30 y hasta 35 horas? Yo sí. Seguramente todo ese tiempo extra nos ayudaría a acabar la tareas inconclusas que dejamos por doquier: Cartas sin terminar, casillas de correo electrónico sin revisar, amigos que no visitamos, libros a medias, papeles sin archivar sobre nuestros escritorios, lecturas bíblicas sin hacer, oraciones mediocres, promesas que no cumplimos, llamadas que no devolvemos entre otras muchos pendientes. Y si a esto le sumamos los inconvenientes, las interrupciones y las irritaciones diarias, ¡uf! 

¿Con este ritmo quién puede soportar? La mayoría de nosotros termina el día agotados y con una sensación de frustración que no podemos explicar. Esto me recuerda lo que Charles Hummel escribió: “Su mayor peligro es dejar que las cosas urgentes ocupen el lugar de lo importante”.

El trabajo de una madre nunca termina, así como el de un estudiante, el de un profesional o el de un ministro. Es así como nos encontramos trabajando más y gozando de esto cada vez menos. Entonces, ¿qué ocurre con la promesa hecha por Cristo, Yo he venido para que tengan vida en abundancia? (Juan 10:10). ¿Es posible disfrutar la vida a pesar de las múltiples ocupaciones diarias? La respuesta es un contundente ¡Sí!

El problema radica no en una cuestión de tiempo, sino de prioridades. Llenamos nuestras agendas de compromisos, citas de trabajo, visitas, tareas y actividades que terminan agobiándonos aún antes de comenzar a trabajar en ellas. Pareciera que nos gusta este estilo de vida, y lo que es peor,  ya estamos acostumbrados a él.

Vivimos en una constante tensión entre lo urgente y lo importante. El problema es que lo importante muchas veces es marginado a un tercer plano: Horas extras de oración y estudio bíblico, una visita a ese amigo inconverso, el estudio minucioso de un relevante libro, todos estos proyectos “importantes” pueden esperar. Pero lo “urgente” llama a una acción rápida. Interminables presiones demandan tiempo a cada hora y cada día. ¡Somos esclavos de la tiranía de lo urgente!

EL EJEMPLO DE JESÚS

Jesucristo antes de morir, exclamó: “He terminado la obra que me diste que hiciera” (Juan 17:4). ¿Cómo pudo Jesús usar la frase he terminado? Sus tres años de ministerio parecen muy cortos. Tenía tantas cosas que hacer y sin embargo en la última noche, con tantas tareas sin realizar y tantas necesidades urgentes (enfermos por sanar, prostitutas por dignificar, hambrientos por alimentar, ciegos por iluminar, ¡la humanidad entera por salvar!), el Señor tuvo paz; Él sabía que había concluido la obra de Dios.

En Jesucristo encontramos el equilibrio perfecto entre lo urgente y lo importante. Él tenía tiempo para la gente. Podía pasar horas hablando con una persona, como con la mujer samaritana (Juan 4:4-29). Su vida muestra un maravilloso balance, un sentido del tiempo impresionante. Cuando sus hermanos querían que fuera a Judea, Él replicó: “Mi tiempo aún no ha llegado” (Juan 7:1-6). Jesús nunca arruinó su día por el apresuramiento.

La muerte de Lázaro ilustra este principio. ¿Qué podría ser más “importante” que el llamado de María y Marta, amigas de Jesús?. “Señor, he aquí el que amas está enfermo” (Juan 11:3). Juan registra la respuesta del Señor; paradójicas palabras: “Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba” (v. 5-6). ¿Cuál era la necesidad urgente? Obviamente prevenir la muerte de su amado amigo. Pero lo importante para Dios desde su punto de vista, era resucitar a Lázaro. Para ello, Lázaro debía morir.

LO QUE REALMENTE IMPORTA

Jesucristo nos enseña a no ser esclavos de lo urgente (aunque esto no significa que se deban desatender la necesidades emergentes) y sí dar prioridad a lo importante. Pero, ¿qué es lo importante en la vida? Cada uno de nosotros tenemos cosas importantes que atender: Una madre a quien querer, un padre que respetar, un hijo con quien pasar más tiempo, una carrera que terminar, una familia que cuidar, una casa por construir, un trabajo que atender, un ministerio que solidificar, un libro que escribir, etc. Sin embargo, el objetivo de esta reflexión es motivarnos a invertir más y mejor tiempo en aquellas cosas que realmente son importantes para nuestra existencia.

Para resolver esta cuestión es preciso leer Marcos 3:14 cuando Jesús convocó a sus doce apóstoles con una primera consigna: “Y estableció a doce, para que estuviesen con Él y para enviarlos a predicar”. Notemos el orden de prioridades que Jesús establece para con sus apóstoles: Primero, estar con Él; es decir, pasar tiempo con Jesús. Segundo, predicar; es decir, trabajar para el Reino. Esto me recuerda lo que un viejo predicador me enseñó con una frase difícil de olvidar: “A veces trabajamos tanto en la obra del Señor que descuidamos al Señor de la obra”.

Lo notable de este versículo ––Marcos 3:14–– es que a Jesucristo no le interesaba tanto lo que sus discípulos pudieran hacer con sus investiduras apostólicas, sino, lo que Dios pudiera hacer en ellos a través de una relación personal e íntima con Él. Sin embargo, para gozar de una intimidad con Dios es necesario ponerlo como prioridad en nuestras vidas, y esto es lo que realmente importa en nuestras vidas. Por tanto saber esperar en Dios, pedir ayuda a Dios y hablar con Dios, serán disciplinas imprescindibles para quienes desean escapar de la tiranía de lo urgente. Recordemos que “Dios no tiene hijos favoritos, pero sí íntimos”; pero para que esa intimidad se de debemos convertir a Dios en lo más importante.

EL ÉXITO DE LO IMPORTANTE SOBRE LO URGENTE

Así es como Jesús triunfó. Él no terminó todas las tareas urgentes en Palestina o todas las cosas que le hubiera gustado hacer, pero sí terminó la tarea que Dios le dio para que hiciera. La única alternativa contra la tiranía de lo urgente es la seguridad de estar haciendo lo que Dios quiere que hagamos, y para conocer la perfecta voluntad de Dios en nuestras vidas es necesario pasar más tiempo con Él, y esto no es una tarea urgente, sino, una prioridad importante que tú y yo debemos atender.

En Juan 17:4 leemos: “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese”. Este versículo encierra una acción y un resultado.

La ACCIÓN es: “He acabado la obra que me diste que hiciese”.

  • No hay peor cosa que una vida desordenada, y esto se refiere no sólo al aspecto físico (mal vestir, sin afeitar, mal olor corporal); sino, al aspecto interno. Debemos recordar que “no existen agendas desordenadas, sino corazones desordenados”. 
  • Dios nos creó con excelencia y pide de nosotros una vida de excelencia. Él quiere que nuestra vida sea una obra de arte, una pieza de ingeniería magistral, una sinfonía de melodía exquisita; sin embargo, con horror nos encontramos con personas que han malgastado sus vidas (quizás entre los asistentes hay personas así). Quizás por ello la sicología afirma que existen dos tipos de personas, “los que invierten toda su vida en ser mejores cada día, y quienes invierten toda su vida en desperdiciarla” (Miguel Ángel Cornejo, México).
  • Cristo acabó la obra encomendada por Dios en apenas tres años. Seguramente hay tareas que tú aún no acabas, algunos ejemplos: Quizás aún no terminas de reparar la relación amorosa con tu esposa a pesar de que llevas en más años de los que debieras; Quizás aún no dejas de fumar, beber o drogarte a pesar de que llevas en la iglesia el tiempo suficiente para ello; Quizás aún no te ganas el respeto y confianza de tu hijo(a) a pesar de que has dicho que este año lo conseguirás.

  • Las tareas inconclusas producen un sentimiento llamado frustración. La frustración nos frena, nos debilita, nos impide avanzar a un siguiente nivel de felicidad y plenitud en nuestras vidas.

El RESULTADO es: “Yo te he glorificado en la tierra”.

  • Un cristiano que mantiene una vida ordenada, con sus prioridades bien establecidas, logrará como resultado inmediato dejar el nombre de Dios y el Evangelio bien en alto.
  • Una vida ordenada es establecer las prioridades en la vida. Las tres prioridades más importantes en la vida según el orden bíblico son:

    1º Mi relación espiritual con Dios.

    2º Mi relación afectiva con mi familia.

    3º Mi relación profesional con mi trabajo / estudios / emprendimiento

ESTABLECE TUS PRIORIDADES

Bryan Dyson, ex-vicepresidente de Coca-cola company recitó un discurso de despedida en el año 1984 cuando dejó su cargo; el contenido es simplemente estremecedor. Leamos lo que dijo:

«Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco pelotas en el aire. Estas son: Tu Trabajo, – Tu Familia, – Tu Salud, -Tus Amigos, y – Tu Vida Espiritual, y tú las mantienes todas éstas en aire. 

Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.

Debes entender esto: aprecia y esfuérzate por conseguir y cuidar lo más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo…crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno. Shakespeare decía: Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué?. Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, ¡por eso ámala!

Vive intensamente y recuerda: Antes de hablar…¡Escucha ! Antes de escribir… ¡Piensa ! Antes de criticar…¡Examina ! Antes de herir…¡Siente ! Antes de orar ¡Perdona ! Antes de gastar… ¡Gana ! Antes de rendirte ¡Intenta!».

Gracias por leer este artículo.-

 

 

DEJA DE SER PRISIONERO DE TU PASADO – 5 Consejos para ser Feliz

prisionero-del-pasado-jorge-cotaEl pasado es parte de nuestras vidas, negarlo es como “pretender ocultar el sol con un dedo”, es sencillamente imposible. Por eso, en vez de mortificarte con el ayer, ¿no te gustaría dejarlo y avanzar hacia la felicidad? ¿no sería fantástico despertarse un día y focalizarte en lo que tienes por delante en vez de estar mirando siempre para atrás? En este sencillo pero poderoso escrito te daré cinco consejos prácticos que te ayudarán a abandonar la prisión de la amargura, lugar en el que has estado demasiado tiempo…, ¡basta de oxidarte en remordimientos añejos y comienza a disfrutar de la vida que el Arquitecto divino diseñó para ti! El pasado, si no lo sueltas puede convertirse en tu calabozo de por vida.

Okey, sin más palabrería que a veces cansa vamos a lo que nos convoca, aquí van los consejos los cuales he escrito de manera sistemática (en orden, de lo más básico a lo más complejo).

1º ACEPTA QUE EL AYER EXISTIÓ. Partamos de lo más básico, el pasado en tu vida fue una realidad, nada puedes hacer para negarlo (ignorarlo y olvidarlo es una misión condenada al fracaso, te lo digo por experiencia); tampoco puedes hacer nada para cambiarlo, lo que pasó pasó, acéptalo y sigue avanzando. Deja el pasado donde está, en el ayer, hacerlo te garantiza el inicio de tu éxito. Esto parece algo sencillo de hacer pero no lo es, en realidad es el primer paso hacia tu liberación y es críticamente importante para tu desarrollo personal. Lo que trato de decirte es simple, ¡da vuelta la página! Mira lo que el sabio Qoelet nos dice al respecto: «Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó» (Eclesiastés 3:15).

2. PERDÓNALOS Y PERDÓNATE. Si tu pasado contiene situaciones que te hicieron daño lo que debes hacer es algo que tal vez no te gustará leer, algo que sabes que debes hacer pero has estado posponiendo por años: Perdona. Así es, perdonar a esa persona, a esa Organización, a esa situación es un acto liberador, y perdonarte a ti mismo también. No hacerlo es como abrazar un cactus e irse a la cama con él, lo único que conseguirás es dañarte y por efecto colateral a los que amas. ¿Sabías que en muchos casos perdonar es más beneficioso para el ofendido que para el ofensor? La Biblia dice: «Quien pasa por alto la ofensa, crea lazos de amor» (Proverbios 17:9), y eso es justamente lo que necesitas, rodearte de amor el cual nunca florecerá por completo en tu vida hasta que no perdones a esa persona…, y a ti.

3. SUELTA EL AYER. Ahora bien, este consejo está muy conectado con el anterior, se podría decir que al ejecutar el perdón se producirá por efecto un acto maravilloso (casi automático), el acto de soltar el ayer. Sin embargo hay personas que andan por la vida diciendo: “perdono pero no olvido”. Afirmar esto es el equivalente a aferrarse al ancla de un buque que yace en el fondo del mar llena de algas. ¿Qué de bueno hay en hacer esto? La respuesta es simple, ¡nada! Por eso, si quieres en verdad avanzar hacia tu felicidad es importante que sueltes a esa persona, esa situación vivida, despréndete de ese lugar, imagen o cosa donde sufriste tanto. Dios, por medio de su profeta declara: «Ahora dice el Señor a su pueblo: “Ya no recuerdes el ayer, no pienses más en cosas del pasado”.» (Isaías 43:18).

4º HAZ DEL PASADO TU MAESTRO NO TU VERDUGO. ¿Qué haces allí torturándote por lo que pasó? Hacerlo es desarrollar en ti una suerte de masoquismo que a la larga te pasará factura. Lo mejor que puedes hacer es obtener lecciones del ayer incluso de aquellas situaciones injustas, así lograrás convertir tu pasado en un maestro eficiente que te obsequió cátedras del más alto nivel; en cambio si sigues llorando por los recuerdos que vienen a tu mente lo único que estás haciendo es convertir a tu pasado en un verdugo cruel que se hace más fuerte cada día…, ¡no le des ese poder! El sabio Moisés al final de sus días exclamó: «Señor, ayúdame a entender que la vida es corta para así vivirla con sabiduría» (Salmos 90:12). El Patriarca había hecho de la vida su maestra, ¿por qué no hacerlo también con el pasado que fue parte de tu existir?

5º VUELVE A EMPEZAR. Errar es de humanos, ¿lo sabías? Pero permanecer en el error es de necios, es de mediocres, ¡y tú no fuiste diseñado para vivir a medias! sino para vivir a plenitud. Por eso, en ves de quedarte en el fondo del pozo donde caíste comienza a escalar, porque si cavas ––como seguramente lo has estado haciendo estos años–– sólo conseguirás agravar tu situación. Sacúdete el ayer, despójate de las ataduras del pasado,  niégate a morir en tus recuerdos y mira hacia el cielo, allá arriba hay Uno que está dispuesto a darte la mano para sacarte del oscuro agujero. Así que arriba ese ánimo, ¡levántate, re-invéntate, energízate! y échale pa’ delante, vuelve a comenzar. Salomón sentenció: «Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse» (Proverbios 24:16). Entonces, ¿eres de los que se levantan o de los que se quedan tirados a orillas del camino?

FINALMENTE…

Pasar todo el día sumido en recuerdos de antaño no es de sabios, es más bien un acto de necedad, es una condena a tu futuro…, ¡hacerlo es emitir una orden de cancelación a tu porvenir! Permanecer estáticos nos impide trabajar en nuevos proyectos: una carrera universitaria, un matrimonio, la consolidación de un negocio, escribir un libro, perfeccionar tu profesión, asentar tu ministerio, etc.

Recordar aquello tan terrible que te pasó producirá culpa, vergüenza, rencor, pensamientos de venganza, tristeza y todo eso repercutirá en que tu mente y cuerpo enfermen (dolores de cabeza, dolor de cuerpo generalizado, cansancio, desánimo), y por si fuera poco contaminará también tu espíritu. ¿Qué hacer? Vuelve a leer los cinco consejos escritos arriba, asimilarlos te llevará más tiempo que los cinco minutos que dedicaste para leer este artículo.

Tu pasado ya fue, el presente es hoy, tu futuro aún no está escrito y tú eres el escritor.


Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”; lo hace a través de sus escritos, podcast, vídeos, seminarios y webinarios que imparte en América Latina y el resto del mundo.

HABILIDADES PARA LA VIDA 41 a 55

vrouw balans A2Hoy en la mañana publiqué una sarta de 15 habilidades para la vida más, éstas se suman a las 40 anteriores que encontrarás regadas en mi perfil y que he venido subiendo semana tras semana en diferentes redes sociales donde tengo cuentas.

Para facilitar la lectura de estas “habilidades” he contenido aquí las últimas quince. Léelas y dime cuál de ellas te hace falta. No olvides compartir este post, quizá a alguno de tus contactos les ayude leer este escrito.

😀  Habilidad para la vida # 41: NO MÁS EXCUSAS
Hay una excusa para todo. Sé diferente, no inventes excusas como hace la mayoría. La excusa te permite quedarte donde estás pero así nunca avanzarás.

😃  Habilidad para la vida # 42: ACEPTA LAS CONTRADICCIONES
La vida está llena de contradicciones, aceptar esto te permitirá seguir avanzando a pesar de que no entiendes todas las situaciones.

😃  Habilidad para la vida # 43: APRENDE DE LAS CONTRADICCIONES
No dejes que las contradicciones de la vida te marquen para mal, si han de marcarte que sea para bien.

😃  Habilidad para la vida # 44: AVANZA A PESAR DE LAS FRUSTRACIONES
La actitud correcta es decir: “no dejaré que esta frustración secreta me amargue más, este aguijón no podrá contra mí. Comenzaré a vivir a pesar de”.

😃  Habilidad para la vida # 45: SÉ UNA PERSONA “A PESAR DE”
Hazte la idea que quizá tu esposo nunca cambie, quizá tu jefe sea siempre pesado contigo, tu salud no mejore; pero a pesar de eso decídete a seguir sonriendo, creyendo, amando…, conviértete en una persona que diga ¡A pesar de!

😃  Habilidad para la vida # 46: ENFÓCATE EN LOS PARA QUÉ
No te enfoques en los “porqué de la vida” ––hacerlo te volverá loco––, enfócate en los “para qué”. Hasta la peor de tus pesadillas tiene un propósito.

😃  Habilidad para la vida # 47: QUE TUS FRUSTRACIONES NO CONTROLEN TU VIDA
Todos tenemos frustraciones secretas, aunque sonreímos y amamos las frustraciones internas son reales. Aprende a vivir con ellas, no permitas que las tales controlen tu destino.

😃  Habilidad para la vida # 48: ACEPTA QUE TODOS TENEMOS UN AGUIJÓN
Aunque ores, declares y decretes, “el aguijón en tu carne” seguirá allí para recordarte que debes depender de Dios, que eres humano y no un dios.

😃  Habilidad para la vida # 49: NO ESPERES TODO
No esperes que la vida te de todas las condiciones para ser feliz, para triunfar, para avanzar. Si sigues esperando te volverás viejo y amargado.

😃  Habilidad para la vida # 50: RECIBE LAS LECCIONES DE LA VIDA
Algunas cosas sólo podemos aprenderlas por experiencia, no leyendo un libro o asistiendo a un seminario. La experiencia, aunque dura, es una maestra infalible.

😃  Habilidad para la vida # 51: PERMÍTETE SER TRANSFORMADO POR LA PRUEBA
Aunque la situación no cambie tú cambiarás. Permite que el proceso de la prueba de transforme.

😃  Habilidad para la vida # 52: CONVIÉRTETE EN ALGUIEN EN QUIEN DIOS PUEDA CONFIAR
La pregunta no es si puedes confiar en Dios, la pregunta es si Dios puede confiar en ti. Y eso se resolverá en la medida que “apruebes la prueba”…, ¡la vida está llena de exámenes! Procura aprobar.

😃  Habilidad para la vida # 53: CREE QUE ALGO OCURRE DENTRO DE TI
Parece que nada ocurre en el exterior pero si sigues esforzándote algo comenzará a ocurrir en tu interior.

😃  Habilidad para la vida # 54: ESFUÉRZATE, SIGUE, PERSEVERA
A veces tendrás que trabajar 14 años para quedarte con “Raquel”. No te desanimes, lo bueno siempre cuesta.

😃  Habilidad para la vida # 55: AGRADECE LAS BENDICIONES 
Asimila que habrán bendiciones que no obtendrás ––no puedes tenerlo todo––, agradece las que sí tienes, sé feliz y deja de amargar a los demás.

p.d. Mira mi nueva pastilla de reflexión (vídeo de dos minutos) en mi canal de youtube: https://youtu.be/eS2rrXWJ6sc

Para ver las otras habilidades, 1 a 40 dirígete a los siguientes enlaces:


Por Gabriel Gil. Pastor, Coach-mentor.