¡ESA PEQUEÑA NUBE! – Qué hacer cuando no vemos la Bendición

88641ª Reyes 18:42-44

42 Acab se fue a comer y beber, pero Elías subió la cumbre del Carmelo, se inclinó hasta el suelo y puso el rostro entre las rodillas.

43 ––Ve y mira hacia el mar–– le ordenó a su criado. El criado fue y miró y dijo: no se ve nada. Siete veces le ordenó Elías que fuera a ver.

44 y la séptima vez el criado le informó: ––Desde el mar viene subiendo una nube. Es tan pequeña como una mano. Entonces Elías le ordenó: ––Ve y dile a Acab: “Engancha el carro y vete antes de que la lluvia te detenga”.

Contexto

Hace tres años que no llovía en Israel, la nación entera estaba viviendo un momento crítico porque al ser un país agrícola y ganadero dependía de las lluvias para su subsistencia. Pero esta sequía no era obra de la naturaleza en sí misma, era un castigo de Dios a su pueblo por el constante pecado de idolatría.

En las tierras bíblicas de aquellos tiempos existía la creencia de que los dioses  controlaban los elementos climáticos, una de esas deidades era Baal, el dios de los filisteos. Los campesinos israelitas lo adoraban con toda clase de cultos ––a pesar que estaba prohibido en la ley mosaica–– lo hacían para asegurar el agua para sus cultivos (los que criaban ganado realizaban el mismo mal acto). En los 10 Mandamientos de Éxodo 20 queda claro que al único Dios que los israelitas debían servir, adorar y obedecer era a Jehová, y ningún otro dios era válido. No obstante los israelitas siempre terminaban desobedeciendo a Yahvé inclinándose ante los dioses paganos, este mal hábito persiguió a la nación hasta provocar su aniquilación en el 722 a.C. y 586 a.C.

En este período en particular, me refiero a la cita bíblica con el que inicio mi artículo, Dios levantó a uno de los más grandes profetas en la historia de Israel ––Elías–– para combatir a uno de los peores reyes que esa nación haya tenido ––Acab––. Elías fue un férreo opositor al culto a Baal mientras que Acab y su esposa Jezabel lo promovían desvergonzadamente.

Así las cosas, cansado el Señor de la constante rebeldía de los israelitas les envió un castigo, uno que afectaría drásticamente a todo el país: SEQUÍA. En otras palabras, Dios atacó la raíz del problema. Es como si Dios hubiera pensado: “Ya que éstos adoran al dios de las lluvias ––Baal–– voy a dejar de enviarles lluvias por tres años, haber si ese supuesto dios puede ayudarlos”. Y sabemos por la lectura de la Biblia que Baal no pudo enviarles lluvia a sus adeptos, ¿por qué? sencillo, porque no hay dios fuera de nuestro Dios. NO era Baal quien controlaba la naturaleza, era Jehová el Señor quien lo hacía, y los israelitas necesitaban aprender esto por las buenas o las malas.

En 1ª Reyes 18:41 al 46 vemos el milagroso retorno de las lluvias al país de Israel, tres años habían pasado desde que dejó de llover. Y de ese relato bíblico he elaborado la reflexión que hoy están leyendo.

Pero veamos algunos puntos importantes antes de desarrollar la lección.

  • Lo primero es esto: ¿Ha experimentado sequía en su vida? Yo sí. Y por sequía podemos entender  cuando las cosas no resultan, ya saben, cuando el emprendimiento no rinde el fruto esperado, cuando el ministerio no avanza como uno quisiera que lo hiciera, cuando el matrimonio es un desastre, cuando los hijo van por un mal camino, cuando las finanzas son bajas al extremos de la pobreza, cuando la salud se ha deteriorado postrándonos en cama; en fin, la sequía puede tomar diferentes formas y puede durar diferentes tiempos (semanas, meses y hasta años).
  • Lo segundo: La sequía entre más prolongada es produce un sentimiento que consume, un sentimiento que embarga las emociones y tiene el poder de jalarnos hacia abajo y dejarnos allí si se lo permitimos, ese sentimiento se llama FRUSTRACIÓN, y es algo que yo he experimentado en varias ocasiones. No me gusta sentirme frustrado pero entiendo que es parte del proceso, es parte del libreto. La frustración activa otros sentimientos que de no controlarlos pueden hacer nuestra vida mil pedazos, me refiero a la amargura, el cansancio crónico, el desánimo y por supuesto la depresión.
  • Por último: Cuando se vive una sequía es muy probable que no se logre ver la salida a ese problema, a esa dificultad, a esa situación. Es que la sequía tiene la capacidad de robar las energías y hacer que nuestra visión se nuble, haciéndonos creer que no lograremos avanzar en la vida. ¿Habrá alguien entre mis lectores que esté viviendo un proceso de sequía?

Ahora bien, en los versículos que estoy usando para esta reflexión ––me refiero a 1ª Reyes 18:42 al 44–– encontramos tres lecciones para afrontar una sequía, lecciones comprobadamente eficaces a la hora de ponerlas en práctica. Estas enseñanzas no son nuevas, seguramente las ha escuchado en diferentes oportunidades, pero creo conveniente que las vuelva a escuchar hoy, quizá Dios tenga una palabra para usted como si de “un vaso de agua se tratase para un sediento”.

1ª Lección: ORA

Con respecto a esto déjeme decirle algunas cosas.

  • PREFIERA LAS COSAS ESPIRITUALES: En el verso 42 aprendemos que hay dos tipos de hombres, los que prefieren seguir sus impulsos carnales (los que buscan la comodidad, el conformismo, el hedonismo, lo fácil), y los que prefieren oír la voz del Espíritu (los que prefieren buscar a Dios por medio de las disciplinas espirituales). En este verso vemos al rey de la nación disfrutando de un gran banquete, mientras que sus súbditos mueren de hambre y de sed; y vemos a Elías disponiéndose a orar porque sabía que eso era lo mejor para enfrentar una crisis. Yo le pregunto, ¿qué está haciendo para encarar su situación? ¿está orando, leyendo la Biblia, ayunando, buscando la bendición? ¿o es de los que se alejan de Dios cuando las cosas marchan mal culpándolo de las desgracias que está viviendo? Yo conozco personas que en ves de buscar el rostro del Señor cuando enfrentan situaciones difíciles acuden a sus pecados ocultos, sus malos hábitos, sus tentaciones carnales porque éstas les dan alivio, escape, catarsis, ignorando que todo eso es pasajero porque “cuando se acaba el banquete la sequía sigue igual o incluso peor”. En cambio orar, pedir perdón, arrepentirnos y buscar la gracia de Dios en la madrugada, al medio día, antes de acostarnos puede ayudarnos significativamente a paliar la crisis que estamos viviendo.
  • ORE APASIONADAMENTE: Del verso 42 también aprendemos que en tiempos de sequía debemos orar “apasionadamente”. Nótese que Elías puso su rostro entre las rodillas; es decir que adoptó una posición corporal incómoda, dobló su cuerpo hasta el suelo y allí se encorvó aún más, ¿sabe por qué? porque sabía que la situación del país era grave. Yo aprendo de esto que entre más crítica sea la situación que esté viviendo más crítica debe ser su oración: Ore más, busque más, grite más, llore más, láncese al piso si es necesario, salga a caminar para hablar con Dios si eso le tranquiliza, suba una montaña para encontrarse con el Creador. En otras palabras, ¡mueva ese cuerpo! no se quede allí lamentando su suerte. Elías puso su rostro entre las rodillas, su oración fue un clamor que nació de lo más profundo de su alma impulsado por la necesidad que estaba viviendo…, ¿está orando con fervor, pasión, derramando su alma delante de Dios? No permita que la comodidad le gane, salga de su cama y ponga su rostro entre las rodillas, la sequía que está viviendo lo amerita.
  • ORE LO SUFICIENTE: Sabemos con certeza que la oración es la llave que abre todas las puertas, Jesucristo mismo nos anima a orar, pedir, interceder, gemir. Un versículo emblemático de esto lo encontramos en Lucas 11:9, “PEDID Y SE OS DARÁ, BUSCAD Y HALLARÉIS, LLAMAD Y SE OS ABRIRÁ”. Estimado lector, debe entender esto, “si no pide no se le dará, si no busca no encontrará, si no llama las puertas no se abrirán”, así de sencillo y profundo a la vez. Ahora, yo sé que cuando hay tiempos de sequía no dan ganas de orar, pero esto no se trata de que tenga ganas o no, es un asunto de vida o muerte, entienda que la situación grave que está viviendo puede durar años, pero si se propone orar con la suficiente frecuencia ––inclusive cuando los ánimos están bajos––, puede que la sequía llegue a su fin antes de lo pensado. Sin embargo, nunca lo sabrá si no está orando continuamente; la solución a su problema no llegará por sí sola, debe buscarla, pedirla, llamarla.

2ª Lección: ACCIONA

Con respecto a esto déjeme decirle algunas cosas

  • DEBE MIRAR EN LA DIRECCIÓN CORRECTA: En el verso 43 vemos a Elías diciéndole a su siervo que dirigiera su mirada hacia el horizonte, en dirección al Mar Mediterráneo. Debemos entender que ambos personajes subieron el monte Carmelo, pero Elías se quedó un poco más abajo de la cumbre y allí se puso a orar. Desde ese punto fue que le dijo a su sirviente que subiera hasta la punta y desde allí mirara. ¿Cuantos metros habían desde el campamento de Elías hasta la cumbre? No lo sé, pero eso no es lo que importa aquí, sino la orden del profeta: MIRA HACIA EL MAR. ¿Saben que aprendo de esto? Que debo afinar mi visión, debo ungir mis ojos con el colirio del Espíritu Santo para que éstos puedan ver la bendición que se acerca. Sin embargo el profeta fue específico con su siervo, le dijo “mira hacia el mar”. A veces no vemos la solución porque miramos en la dirección incorrecta. El salmista dijo, “alzaré mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra” (Salmos 121). Yo le pregunto, ¿está mirando en la dirección correcta? El agua para su sequía no vendrá de esa persona, situación u organización, ¿qué hace entonces mirándola como si su salvación dependiera de ella?; si quiere caminar sobre los problemas debe aprender a caminar mirando a Jesús como su blanco, así lo hizo el apóstol Pedro quien fue capaz de avanzar en medio de la tempestad porque estaba mirando a la persona correcta…, JESÚS.
  • DEBE OBEDECER EN SILENCIO: Me impresiona la obediencia del siervo, no lo vemos protestando, quejándose o cuestionando la orden de su patrón, él sencillamente subió la montaña en silencio cumpliendo el mandato de Elías. Yo aprendo de esto que si quiero alcanzar la bendición para mí y mi familia debo obedecer en silencio, caminar la segunda milla sin criticar, avanzar por los senderos de la vida sin cuestionar a Dios, sencillamente obedecerlo como hizo el siervo de Elías. ¿Es difícil esto? ¡claro que sí! Sobre todo cuando estamos atravesando una sequía; siempre será más fácil rezongar, enjuiciar, culpar y despotricar contra otros nuestra rabia…, ¡qué mal nos comportamos cuando hacemos esto! en cambio es más sabio mandar callar nuestra lengua traicionera.
  • TENGA PRESENTE QUE HABRÁN OCASIONES EN LAS QUE NO VERÁ NADA: En el mismo verso 43 el siervo del profeta declara: NO VEO NADA. Y esto me enseña que por más obedientes que podamos ser, por más que intentemos hacer las cosas bien, habrán ocasiones en que simplemente “no veremos nada”; es decir, no veremos los resultados que esperamos (las cosas no resultan, las finanzas escasean, el emprendimiento no rinde, el ministerio se estanca, en fin, por más que miramos no vemos). ¿Le ha pasado esto? a mí sí y muchas veces. De hecho me identifico más con el siervo que con Elías, y aunque yo quiero ser como ese santo profeta ––más espiritual, más creyente, más optimista–– , termino actuando como el sirviente, es decir, declarando con mi boca NO VEO NADA, DIOS ME HA ABANDONADO, SU GRACIA YA NO ESTÁ. Soy sincero con ustedes y no lo oculto, me parezco mucho al siervo de Elías, ¿alguien más se identifica con este personaje o soy el único que ha vivido momentos de oscuridad en la jornada de la vida?
  • SIGA SUBIENDO, LA PERSEVERANCIA LE LLEVARÁ AL ÉXITO: En el verso 43 y 44 encontramos a Elías ordenándole a su siervo subir “siete veces la cumbre”. Esto parece una locura, pero no lo es. Es lo que los triunfadores llaman “EL PROCESO DE LA DISCIPLINA”. Recién en la séptima subida el siervo logró ver algo, no fue en el ascenso número 3, tampoco en el 6, fue en el séptimo, ¿saben por qué? porque el siervo necesitaba pasar por el entrenamiento de la perseverancia…, y eso mismo aplica para nosotros. Si queremos sobrevivir a la sequía que estamos viviendo debemos ser constantes, disciplinados, perseverantes, es decir, “seguir orando, ayunando, buscando el rostro de Dios”, pero también debemos seguir “publicando, ofreciendo nuestros servicios, vendiendo, conectando, haciendo amigos, trabajando, accionando”. Y finalmente en el ascenso número siete el siervo vio una pequeña nube, pero esa pequeña nube fue suficiente para activar el aguacero que los israelitas tanto necesitaban.

3ª Lección: CREE

Con respecto a esto déjeme decirle algunas cosas

  • En el verso 44 encontramos una declaración que es el punto neurálgico de esta reflexión: “Yo veo una pequeña nube como del tamaño de la palma de un hombre” (Versión Reina Valera). El autor sagrado se encarga de enfatizar que la nube que el siervo vio era apenas una “nubecita”, algo en apariencia insignificante. Qué interesante es esto porque en la Biblia encontramos que Dios se manifiesta en las cosas pequeñas. Respecto a esto el conocido comentarista bíblico Matew Henry escribió:

Una nubecita apareció por fin; pronto se desparramó por los cielos y regó la tierra. Las grandes bendiciones suelen surgir de comienzos pequeños, las lluvias abundantes de una nube como la palma de la mano. Que nunca despreciemos el día de las cosas pequeñas, antes bien, esperemos con la esperanza que de ellas salgan grandes cosas. ¡Que de comienzos pequeños han surgido grandes cosas! Así es en todos los bondadosos procedimientos de Dios con el alma. Escasamente se notan las primeras obras de su Espíritu en el corazón, pero crecen y dejan maravillados a los hombres, y logran el aplauso de los ángeles.

  • Recuerdo muy bien cuando asistí a una conferencia de la red de empresarios y emprendedores R.E.Y.E.S. en Santiago de Chile, en esa ocasión fui como asistente y no como orador. El expositor era mi amigo Verlo Araya, reconocido empresario de la fruta y un hombre de bondadoso corazón. En cierta parte de su charla —muy emotiva por cierto—, dijo: «Recuerda amigo y nunca lo olvides, dedico este versículo para ti, tómalo… ‘aunque tu principio fue pequeño, tu futuro será enorme’», citando el versículo de Job 8:7. Si bien habíamos varios escuchando a este simpático personaje, sentí que ese versículo en efecto era para mí. Fue tal el nivel de energía que había en la voz del orador y el ambiente espiritual era tan sublime, que pude sentir como a Dios mismo hablando a mi vida. Sí, la Teología de lo Pequeño se manifestó en mí aquel día, tan sólo debía creer.
  • Y aunque me gustaría tener la fe de Elías para “creer sin ver”, al menos tengo la persistencia del siervo para “seguir subiendo a pesar de no ver” y esto es un tipo de fe, quizá no sobrenatural como la del profeta pero por ahora me ha servido para avanzar en la vida, ¡para conquistar cumbres que antes pensaba eran imposibles! (llegará el día en que al igual que Elías yo también anuncie lluvia sin siquiera haber visto el cielo). Pero, ¿cuál ha sido mi secreto para avanzar? Ninguno que no aparezca en las Sagradas Escrituras, sino este: CREER. Jesús le dijo al hombre: “Para el que cree todo le es posible” (Marcos 9:23).
  • Y de esa pequeña nube vino una tormenta de lluvia y viento como nunca antes. ¿Saben que aprendo? Que Dios se encarga de mostrarnos “nubecitas” en nuestra vida, o sea, pequeñas señales que nos indican que vamos por buen camino; ya sea una idea, una conexión, un libro, una provisión, una palabra, una charla, un consejo…, las nubecitas de Dios aparecen justo cuando hemos subido tantas veces la cumbre que ya no podemos más. Y cuando esa nubecita aparece podemos quedarnos tranquilos porque anuncia el término de la sequía que tantas lágrimas nos ha costado.

CONCLUSIÓN.

La verdad es que no pensaba escribir tanto, pero mis ideas comenzaron a fluir y mis manos se movían en piloto automático. Si leyó hasta el final le agradezco, espero mi reflexión haya sido un aporte a su vida, si es así regáleme un comentario al final de este artículo.

¿Qué podemos concluir? Lo siguiente: Las sequías van a venir, son parte del ciclo de la vida, no podemos evitarlas pero sí manejarlas, ¿cómo? orando, accionando y teniendo fe. ¿Es fácil esto? no, no lo es; sin embargo podemos confiar que hay Uno que es más poderoso que Baal y a su debido tiempo nos enviará la lluvia tardía para regar nuestros cultivos para que éstos recobren el vigor para el que fueron creados y den el fruto anhelado. Ánimo, no decaiga, su sequía pasará, ¿no lo oye? un ruido de tormenta se escucha en el horizonte.

P.D. El presente artículo está basado en el capítulo número 19 de mi libro “Reflexiones de un Peregrinaje”, página 104.


En la playa

Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor; además escribe post, artículos y libros. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”.
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12 thoughts on “¡ESA PEQUEÑA NUBE! – Qué hacer cuando no vemos la Bendición

  1. Mario Barillas 8 octubre, 2017 / 12:59

    Pastor esta Palabra me bendice grandemente. Es la que necesitaba ahora. Gracias por dejarse usar por Dios para bendecirme. Bendiciones

    Le gusta a 1 persona

    • oscar morales 29 agosto, 2017 / 23:54

      Dios te siga usando,y toda esa lluvia te empape a ti y a tu fam.y permanezcan siempre mojados de Dios.

      Le gusta a 1 persona

  2. Ivonette Garcia Rodriguez 14 julio, 2017 / 15:52

    Tremendo mensaje gracias por bendecirnos

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  3. roberto 12 junio, 2017 / 20:48

    Pastor desde que leí su artículo donde escribe sobre que su vida estaba sitiada, lo estoy descubriendo y créame que soy un hombre que había quedado varado en neutro y con ataques de ansiedad, pero sus palabras me han hecho ponerme en marcha nuevamente Dios lo siga bendiciendo enormemente y así nos nutra con sus enseñanzas que vienen por medio de Jesús.

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  4. María A.H. 25 mayo, 2017 / 13:27

    Edificantes y oportunas palabra, son un bálsamo para mi en este desierto de prueba por el que estoy pasando. Dios continúe inspirandolo. Bendiciones!!!

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  5. Esteban Jimenez Lopez 8 noviembre, 2016 / 13:12

    Excelente inspiración bíblica Gabriel. Gracias por compartir este mensaje tan potente para aquellos que estamos queriendo “abrir el paraguas” aunque con una nube chiquita.
    Bendiciones y saludos desde Quito.

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