PASTORAL DEPENDENCIA y 13 COSAS QUE TU PASTOR HACE ADEMÁS DE PREDICAR EL DOMINGO (Por Andrés Miranda)

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PASTORAL DEPENDENCIA

Mi pastor no se preocupa por mí, es una queja que oído en más de una vez. Una vez me dijeron: “El pastor anterior visitaba a todos los miembros, especialmente a los que no asistían el domingo.” Yo era el nuevo pastor en aquella iglesia. Me pusieron la barra alta. Traté de hacerlo. Enseguida advertí que los que visitaba en la semana llegaban el domingo a la iglesia. Los que no visitaba, no. La siguiente semana iba donde los que faltaron. Entonces se convirtió en un círculo vicioso que no me dejaba tiempo para casi nada más. Yo era un joven pastor haciendo sus primeras armas, tratando de agradar a todos y llegando muy tarde por las noches a mi casa. Un día cambié el paradigma. Formé un ministerio de visitación que bajo mi dirección, irían a los hogares según las necesidades. Yo me reservaría la responsabilidad de estar presente en casos de crisis, accidentes o muerte. Al principio, el cambio no fue del agrado de muchos. No obstante, con el tiempo y en vista de los resultados, la congregación se adaptó. Rompimos un ciclo de dependencia y comenzamos un proceso de madurez. Es ser un buen pastor estar presente en cada problema familiar, cada vez que alguien se enferma, en cada cumpleaños o en cada celebración familiar? Hasta qué punto un pastor debe involucrarse en la vida de los miembros de su iglesia? Es un buen cuidado pastoral estar pendiente de los asuntos personales de los fieles? Muchas personas dirán que sí y muchos pastores afirmarán que esas son sus obligaciones. Muchas personas no se imaginan el ministerio pastoral de otra manera. Muchos pastores no están dispuestos a ser cuestionados por falta de atención o cuidado hacia los miembros. A decir verdad, la mayoría de los pastores tienen, tenemos, una fuerte tendencia a complacer a las personas. Somos una mezcla de bomberos, médicos y plomeros y muchas personas piensan que allí estamos, esperando que alguien nos llame con una emergencia. Aunque a veces los pastores se quejan de que la gente no respeta su vida privada y su tiempo, en el fondo nos gusta ser necesitados. Así se crea una co-dependecia que es dañina para las dos partes. Jesús no ministraba así. Él no fomentaba una pastoral de co-dependecia. Él se dedicaba a la gente, les enseñaba, sanaba sus enfermedades, estaba con ellos, pero llegaba un momento en que él “despedía a la multitud” y se apartaba para estar solo y orar. Una vez vinieron para hacerlo rey y él se escapó. La gente lo hostigaba, pero él ponía límites. Ellos querían que se quedara en cada lugar que él ministraba, pero él les decía: “hay otras ciudades a las que también tengo que ir”. Él tenía el control de su agenda. Él no fue inmediatamente cuando vinieron a buscarlo porque Lázaro estaba enfermo. Tampoco fue un insensible. Él fue a la casa de Pedro cuando su suegra enfermó; fue a la casa de Zaqueo y fue cuando Mateo la invitó a comer. Él visitaba con frecuencia a sus amigos de Betania. Los fariseos y líderes religiosos trataba de dictarle lo que se suponía que él tenía que hacer. Pero él estaba comprometido con las necesidades del reino, no con las necesidades del sistema. Jesús nunca estuvo preocupado por agradar a la gente. Su misión no era lograr la aceptación, sino la redención de las personas. Él no le dijo a la prostituta ven cada martes que te voy a dar consejería de rehabilitación. No, le dijo “vete y no peques más”. En otras palabras, le dijo yo te perdono ahora vete y hazte cargo de tu vida. Él no habló cada noche con Nicodemo, habló una noche. Habló una vez con la samaritana. Cuántas horas gastamos los pastores hablando con personas que nunca cambian! Aunque él estaba a tiempo completo con los discípulos, tampoco lo vemos discutiendo con ellos sus asuntos personales o familiares. Él no les decía lo que tenían que hacer. Él les enseñaba los principios del reino y ellos los ponían en práctica. Pero nadie podía cuestionar su amor por las personas, una cruz iba a confirmar cuánto le preocupaba la gente y cuánto amaba a los seres humanos. La iglesia no puede tornarse una comunidad demandante y dependiente del pastor. Muchas iglesias no crecen porque sus pastores están desbordados haciendo cosas que tendrían que estar haciendo los obreros y líderes. A veces los pastores somos culpables porque nos gusta ser el hombre orquesta. Pero así esa iglesia nunca va a crecer. La clave no es hacer que la gente dependa de ti, sino de Cristo. En mi iglesia yo cuido mi gente pero lo hago más como un maestro que como un dueño. Ellos tampoco son mis clientes. Las almas son de Cristo. Yo siempre les digo que la iglesia es una escuela de entrenamiento. No es un spa. Yo no me paro en el púlpito a darles un “masaje” a su ego. Yo me paro a predicar la palabra de Dios. Yo les digo lo que Dios quiere que les diga. Y muchas veces Dios me dice que les diga “maduren”. Un pastor no es el gerente de un restaurante que debe preparar un rico menú para que los clientes lleguen a su negocio. Un pastor es un padre espiritual. Los buenos padres aman a sus hijos con todo su ser, pero le enseñan a lavarse los dientes, a atarse los zapatos, los obligan a estudiar y los mandan a trabajar. Jesús fue un buen padre espiritual. Estuvo tres años con sus discípulos, los amó, los entrenó y finalmente los envió: “id por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura”. Querido pastor, rompe el círculo de dependencia. Permite que mientras tú te liberas para poder liderar tu iglesia hacia cosas mayores, tus miembros crezcan y maduren para cumplir la gran comisión. La oveja perdida la tenemos que ir a buscar todos.

FUENTE: https://andresmira.blogspot.com/2015/11/mi-pastor-no-se-preocupa-por-mi.html


 

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13 COSAS QUE TU PASTOR HACE POR TI ADEMÁS DE PREDICAR EL DOMINGO

Hace algunos años, un hombre de la iglesia me llamaba todos los días. Él no podía trabajar por causa de una enfermedad, así que tomaba el teléfono y cada día marcaba mi número. Pero no llamaba por él, llamaba por mí. Él pensaba que yo me aburría, esperando el próximo domingo para volver a predicar. Entonces me decía, “Pastor qué estás haciendo? Te llamo por si quieres hablar con alguien. De qué quieres hablar hoy? No quiero que te sientas solo o te aburras.” Él era una persona muy cálida, pero evidentemente no tenía idea de lo qué es el trabajo de un pastor. Así que se me ocurrió crear un ministerio por el cual cada semana alguien llamara por teléfono a las personas que no llegaron el domingo a la iglesia para saber cómo estaban, si algo pasó o si necesitaban ayuda. Adivine a quién nombré de director del flamante ministerio? Al hermano del teléfono! Desde ese día estuvo bien ocupado, feliz y ya no tenía tiempo para llamarme a mi!

Es muy gracioso descubrir las cosas que la gente piensa acerca de la semana del Pastor. Algunos piensan que es el mejor trabajo del mundo porque sólo trabaja un día. Otros piensan que todo el tiempo está orando, otros que no hace nada más que preparar su sermón. Algunos creen que está demasiado ocupado y otros piensan que deben darle algo que hacer porque tal vez no tiene qué. En realidad tu pastor hace unas cuantas cosas más aparte de predicar. Además de ser Pastor él es:

1. ADMINISTRADOR. En la mayoría de las iglesias, aunque tenga un asistente, el Pastor es el responsable final de los asuntos administrativos de la iglesia: finanzas, mantenimiento del edificio, asuntos legales, compras, impuestos y presupuestos.

2. LÍDER ó CEO. El Pastor es que lleva adelante la visión, la estrategia y los planes de la iglesia para el año. Por eso dirige reuniones, busca recursos y planifica.

3. MAESTRO. El pastor enseña en la Escuela Bíblica, enseña los miércoles por la noche y en las vigilias, da clases de bautismo y cursos de liderazgo. Él siempre está enseñando por eso siempre está estudiando. (Y a mí me encanta hacer estas dos cosas.)

4. INTERCESOR. Nadie tiene una lista más larga de oración que el Pastor. Todo el mundo le pide oración por un sinnúmero de asuntos y necesidades. Su Biblia siempre está llena de papelitos con nombres y pedidos de oración de la gente.

5. CONSEJERO. Dedica unas cuantas horas a dar consejería pastoral a individuos, matrimonios y familias. Acude en casos de emergencia y crisis. (Gracias a Dios mi esposa es Consejera profesional y psicóloga y me ayuda en esta área.)

6. MANAGER. El revisa que la basura esté recogida, que los baños estén limpios, que no haya papeles en el piso, que el aire funcione, que las luces estén encendidas o apagadas, que las puertas cierren bien, que lo que se rompe se mande a arreglar. O a veces lo arregla el mismo! Hace poco estuve unas 5 horas arriba del techo de la iglesia con un técnico que vino a reparar el equipo de aire, así que aprendí bastante sobre cómo funcionan estos aparatos. Cada 3 semanas recibo al hombre que viene a fumigar y estamos teniendo interesantes conversaciones con él. Ahora sé mucho de cucarachas e insectos y él sabe más de Jesús. Hace poco vinieron a cambiar la carpeta de las aulas de clases y aprendí bastante sobre pisos, tipos de alfombras, medidas y cortes. Aquí, por las leyes de la ciudad hay que tener todo eso en orden.

7. PUBLICISTA. Piensa, diseña y dirige campañas promocionales para eventos de semana santa, pentecostés, evangelismo, misiones, grupos de vida. Trata de tener espacios en la radio y los periódicos. Gracias a Dios que nos ha dado un equipo de creativos y multimedia a los que nada más les doy una idea y ellos hacen cosas geniales.

8. MENTOR. El aconseja a los jóvenes acerca de sus carreras, a los adultos acerca de sus problemas en el trabajo, a los empresarios acerca de cómo impulsar sus negocios. Por supuesto, desarrolla y entrena Líderes para los ministerios de la iglesia.

9. TEÓLOGO. El pastor debe saber todo acerca de la Biblia, la doctrina, la historia de la iglesia, las sectas, las corrientes modernas y las preguntas difíciles. Nunca hay que parar de estudiar.

10. TODO TERRENO. El pastor atiende y oficia funerales, bodas y bautismos. Acude a emergencias en hospitales, en la cárcel y en la Corte. Acude a bendecir las casas nuevas, negocios o emprendimientos de los miembros de la iglesia. (Hace poco visitando un hogar, hasta me pidieron que hiciera una oración por el perro!)

11. ESCRITOR. Escribe los sermones, las clases de Biblia, estudios, conferencias, y proyectos. En muchos casos también cartas de todo tipo y el boletín de anuncios (aunque gracias a Dios yo tengo una secretaria muy eficiente que hace esto.)

12. ASISTENTE SOCIAL. Coordina donaciones, eventos comunitarios, familias en crisis, clases pre-matrimoniales, habla con las autoridades de la ciudad y se involucra en la comunidad.

13. LIDER DENOMINACIONAL. Asiste a reuniones de la denominación a nivel nacional, regional y distrital. Asiste a convenciones y congresos. Integra Juntas y Comités de la denominación. Y mientras todo el tiempo está buscando obreros dispuestos y disponibles que le ayuden, también tiene una vida devocional, una matrimonio y una familia, come, duerme, va al baño, va de compras, viaja, se lava los dientes, saca la basura, se corta la uñas, lustra sus zapatos y trata de no perder la unción para que cuando predique el domingo la Palabra impacte los corazones y transforme a la audiencia.

FUENTE: https://andresmira.blogspot.com/2017/05/13-cosas-que-tu-pastor-hace-ademas-de.html

OTRA PASTORAL ES URGENTE Y NECESARIA (por Ángel Manzo M).

Emaus-pastoralUna propuesta pastoral a partir de Lucas 24,13-35

Hace pocas semanas conversé con miembros de una iglesia, quienes habían sido puestos en disciplina porque “desobedecieron al pastor”. Escuchar cosas como estas en pleno siglo XXI, nos hacen considerar que muchas cosas han cambiado, pero otras no. Aun se cultivan prácticas de exaltación a la figura pastoral como una especie de ungido en que se concentra toda la manifestación de la divinidad; pasando por alto el hecho de nuestra humanidad.

Una cosa es el respeto que todas las personas merecen por el hecho de ser personas, y otras poner dar una sobrevaloración por efectos de un cargo. Se nos ha enseñado a amar y respetar a nuestros pastores; pero jamás ponerlos en un lugar que no les compete. Por estas fechas conmemoramos la Reforma Protestante, el próximo año se conmemorarán los 500 años; uno de los postulados de este movimiento fue el recordarnos que el ministerio es una gracia de la que participan todos los creyentes, esto de definió como el sacerdocio universal de los creyentes.

Hoy la figura del pastor/a no tiene la misma relevancia que antes; hoy se desconfía de ellos como los que sacan plata a la gente, abusan de los demás, manipulan para su beneficio, o se llevan alguna que otra hermanita de la iglesia. Esta imagen tan desgastada del pastor hoy se ve confrontada por la academia que encuentra a pastores sin formación académica, incapaces de poder dialogar más allá de la repetición de versículos, y a veces tachados como “atrasa pueblo”.

Lo cierto es que para ser francos, esa idea del pastor como empresario, como cuidador del mal que puede suceder a las ovejas, esa imagen del ungido al que nada se le puede señalar; no responde a los tiempos que vivimos. Urge si un ministerio pastoral, pero menos centrado en una persona, y más asumido como una labor del cuerpo, la iglesia misma tiene un rol pastoral. Por otro lado, creo que es urgente y necesaria otra pastoral. En esta fecha que se conmemora el día de los pastores, quisiera ofrecer una propuesta pastoral a partir de Lucas 24, 13-35.

El texto debe ubicarse en el contexto de la resurrección y el renacer de la esperanza que unos caminantes parecen haber perdido, ellos  “están tristes”; he aquí una clave pastoral: El quehacer pastoral hoy no debe caracterizarse por pretender saberlo todo u obsesionarse con la doctrina, sino centrarse en dar esperanza, esa es la gran necesidad de las personas hoy. El autor pone la escena en movimiento, pues Lucas es el teólogo del camino: “Ese mismo día, dos de ellos iban de camino a una aldea llamada Emaús”, también se dice que estos dos hablaban y discutían entre sí.

En ese escenario acontece la intervención pastoral de Jesús resucitado:

  1. En esas circunstancias, según Lucas Jesús “mismo se acercó y los iba acompañando”. Esto es lo que llamo una pastoral del acercamiento y acompañamiento, como lo indican los vs.15-16. Hoy no hay cabida para esa distancia con la que se construyó mucha pastoral; menos una pastoral que daba recetas, “haga esto” o “aquello”. En el siglo XXI el quehacer pastoral debe hacerse desde el acercamiento; esperar que la gente venga a su oficina a buscarlo ya pasó. Por otro lado, el tema del acompañamiento implica un proceso de seguimiento. Y en esto vale señalar algo, a veces los pastores somos buenos iniciando algo, pero darle seguimiento y ver cómo se desarrolla el proceso es en ocasiones la parte más débil en nuestra gestión. Jesús se acercó y los acompañó.
  1. Las preguntas como recurso terapéutico vs.17-24. El fuerte del relato de Lucas está en las preguntas que hace Jesús, y las respuestas. Parecen preguntas ingenuas u obvias, pero son preguntas terapéuticas, de catarsis. La tarea pastoral hoy consiste en que las personas saquen de sí mismas sus dudas, frustraciones, angustias, incomprensiones. La gente no espera un sermón, sino preguntas que lleven a las personas liberarse de los sentimientos que las abaten. Con las preguntas de Jesús los caminantes sacan todo el peso que les acompaña en su camino. Quizás como pastores deberíamos especializarnos más en hacer preguntas, antes que dar respuestas.

En el quehacer pastoral de los últimos años me he dado cuenta que a los pastores les gusta hablar; y la gente hoy poco busca respuestas, más quieren ser escuchadas. Hay tantos medios de comunicación pero se vive más desconectado que antes.

  1. Ahora bien, ¿esto significa que nuestra tarea pastoral consiste en solo escuchar?, claro que no, el escuchar es parte importante, hay lugar para hablar. Nuestro hablar debe ser desde el discernimiento del corazón y la necesidad de explicaciones a la angustia del corazón vs.25-27. Jesús pudo decir a los caminantes: “Su corazón es insensato para entender lo que han dicho los profetas”. El uso de las Escrituras aquí tiene que ver con que éstos caminantes disciernan el proyecto de Dios, que las cosas no son como ellos imaginan. Que Dios puede actuar en su soberanía, es la forma como a Dios agradó salvar a los hombres, Pablo diría por medio de la locura de la predicación, y en este caso ese que murió pero ha resucitado, por ello hay esperanzas.

Hoy no tiene lugar la hermenéutica de la correlación, donde a cada cosa que pasa en la vida se le busca un versículo bíblico. Hace falta una hermenéutica teológica, capaz de interpretar en accionar de Dios en medio de la incertidumbre humana, donde muchas veces no hay respuestas.  ¿Qué le puede decir a usted a una madre que pierde a su hija de 16 años asesinada y violada por tres hombres? ¿Cómo explicar que lo sucedido en Pedernales no corresponde a la acción de un Dios malvado que por los pecadores castiga a los inocentes? ¿Cómo acompañar a una familia que intenta tener un hijo pero es la tercera vez que fracasa en el intento?

  1. La magia de compartir el pan vs. 30-31a; es interesante lo que sucede en el momento que invitan a Jesús a quedarse con ellos, bueno lo obligan dice Lucas. Y mientras está entado a la mesa, toma el pan, lo bendice y lo parte para dar a cada uno. En este acto litúrgico de partir el pan, hay algo mágico. En este partir y dar el pan ellos se dan cuenta que Dios no lo ha desamparado, y reconoce la presencia de Dios.

La pastoral hoy tiene que recuperar el elemento simbólico que nos permita construir signos de la presencia de Dios. La pastoral hoy se hace en torno al café, al encebollado, en el marco de la mesa, cuando al compartir podemos reconocer que Dios está entre nosotros acompañándonos sin darnos cuenta muchas veces. Ese dar del pan, símbolo del “darse” por el hermano en su situación se puede transformar en un valioso símbolo de la presencia divina.

  1. El poder de desaparecer vs.31b. Esta propuesta pastoral me encanta. ¿Cuál es el fin de la tarea pastoral? ¿Qué las personas nos sigan, dependan de nosotros o sigan al Señor y aprendan a caminar con él? Cierta pastoral de la dependencia ha hecho mucho daño, formando creyentes inmaduros, incapaces de asumir la vida cristiana desde sus propios compromisos, o generando esa terrible dependencia en que “sin el pastor no hay salvación”.

 

Es importante considerar como en el relato después que los caminantes reconocen a Jesús “él desapareció de su vista”.

A veces esto no es fácil de asimilar, especialmente cuando nos acostumbramos a estar rodeados de los discípulos, que nos llamen, nos pregunten, vengan a buscarnos; son cosas que nos hacen sentir bien y nos permiten considerar lo importante que somos en la vida de los demás. Pero cuando ya no nos buscan, ya ni sabemos nada de los discípulos, nos frustramos quizás. Como los padres que cuando el hijo o la hija salen de casa, ni más regresa. Pero eso es bueno, si los discípulos ya no regresan es bueno, porque significa que han aprendido a caminar con Jesús. Si nuestros hijos salen de casa y ya poco nos visitan, significa que ya no dependen de nosotros, hemos hecho bien la tarea. Pero cuando los hijos son unos holgazanes que todavía dependen de los padres estando en edad de desarrollarse, significa que algo no hicimos bien.

La meta de esta pastoral que propongo es desaparecer para que los discípulos sigan su camino en dependencia de Dios, no nuestra.

*……….

El quehacer pastoral es un los diversos ministerios que desarrolla la iglesia, no se centra solo en la figura de una persona; sin duda Dios usa a personas llenas de su gracia; pero la gestión pastoral es propia de la tarea de la iglesia que se asume como cuerpo de Cristo. Esta tarea es urgente y necesaria, una pastoral de la cercanía y el acompañamiento, de las preguntas como recurso terapéutico, del discernimiento de las frustraciones del corazón. Una pastoral que se haga desde el compartir el pan, y sobre todo con la capacidad, el poder de aprender a desaparecer cuando es necesario, a fin de empoderar y promover el desarrollo maduro del discípulo.

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Autor: Ángel Manzo M. Rector del Seminario Bíblico Alianza, de la Alianza Cristiana y Misionera del Ecuador

Fecha de Publicación: 25 de octubre del 2016

PASTORAL DEPENDENCIA por Andrés Miranda

dependencia emocional

“Mi pastor no se preocupa por mí”, es una queja que oído en más de una ocasión. Una vez me dijeron: “El pastor anterior visitaba a todos los miembros, especialmente a los que no asistían el domingo.” Yo era el nuevo pastor en aquella iglesia. Me pusieron la barra alta. Traté de hacerlo. Enseguida advertí que los que visitaba en la semana llegaban el domingo a la iglesia. Los que no visitaba, no asistían. La siguiente semana iba donde los que faltaron. Entonces se convirtió en un círculo vicioso que no me dejaba tiempo para casi nada más.

Yo era un joven pastor haciendo sus primeras armas, tratando de agradar a todos y llegando muy tarde por las noches a mi casa. Un día cambié el paradigma. Formé un ministerio de visitación que bajo mi dirección, irían a los hogares según las necesidades. Yo me reservaría la responsabilidad de estar presente en casos de crisis, accidentes o muerte. Al principio, el cambio no fue del agrado de muchos. No obstante, con el tiempo y en vista de los resultados, la congregación se adaptó. Rompimos un ciclo de dependencia y comenzamos un proceso de madurez.

Algunas Preguntas

¿Es ser un buen pastor estar presente en cada problema familiar, cada vez que alguien se enferma, en cada cumpleaños o en cada celebración familiar? ¿Hasta qué punto un pastor debe involucrarse en la vida de los miembros de su iglesia? ¿Es un buen cuidado pastoral estar pendiente de los asuntos personales de los fieles? Muchas personas dirán que sí y muchos pastores afirmarán que esas son sus obligaciones. Muchas personas no se imaginan el ministerio pastoral de otra manera. Muchos pastores no están dispuestos a ser cuestionados por falta de atención o cuidado hacia los miembros. A decir verdad, la mayoría de los pastores tienen, tenemos, una fuerte tendencia a complacer a las personas. Somos una mezcla de bomberos, médicos y plomeros y muchas personas piensan que allí estamos, esperando que alguien nos llame con una emergencia. Aunque a veces los pastores se quejan de que la gente no respeta su vida privada y su tiempo, en el fondo nos gusta ser necesitados. Así se crea una co-dependecia que es dañina para las dos partes.

Jesús no ministraba así. Él no fomentaba una pastoral de co-dependecia. Él se dedicaba a la gente, les enseñaba, sanaba sus enfermedades, estaba con ellos, pero llegaba un momento en que él “despedía a la multitud” y se apartaba para estar solo y orar. Una vez vinieron para hacerlo rey y él se escapó. La gente lo hostigaba, pero él ponía límites. Ellos querían que se quedara en cada lugar que él ministraba, pero él les decía: “hay otras ciudades a las que también tengo que ir”. Él tenía el control de su agenda. Él no fue inmediatamente cuando vinieron a buscarlo porque Lázaro estaba enfermo. Tampoco fue un insensible. Él fue a la casa de Pedro cuando su suegra enfermó; fue a la casa de Zaqueo y fue cuando Mateo la invitó a comer. Él visitaba con frecuencia a sus amigos de Betania. Los fariseos y líderes religiosos trataban de dictarle lo que se suponía que él tenía que hacer. Pero él estaba comprometido con las necesidades del reino, no con las necesidades del sistema. Jesús nunca estuvo preocupado por agradar a la gente. Su misión no era lograr la aceptación, sino la redención de las personas. Él no le dijo a la prostituta “ven cada martes que te voy a dar consejería de rehabilitación”. No, le dijo “vete y no peques más”. En otras palabras, le dijo “yo te perdono ahora vete y hazte cargo de tu vida”. Él no habló cada noche con Nicodemo, habló una noche. Habló una vez con la samaritana.

Jesús No les decía lo que Tenían que Hacer

¡Cuántas horas gastamos los pastores hablando con personas que nunca cambian! Aunque él estaba a tiempo completo con los discípulos, tampoco lo vemos discutiendo con ellos sus asuntos personales o familiares. Él no les decía lo que tenían que hacer, les enseñaba los principios del reino y ellos los ponían en práctica. Pero nadie podía cuestionar su amor por las personas, una cruz iba a confirmar cuánto le preocupaba la gente y cuánto amaba a los seres humanos. La iglesia no puede tornarse una comunidad demandante y dependiente del pastor. Muchas iglesias no crecen porque sus pastores están desbordados haciendo cosas que tendrían que estar haciendo los obreros y líderes. A veces los pastores somos culpables porque nos gusta ser el hombre orquesta. Pero así esa iglesia nunca va a crecer. La clave no es hacer que la gente dependa de ti, sino de Cristo.

En mi iglesia yo cuido mi gente pero lo hago más como un maestro que como un dueño. Ellos tampoco son mis clientes. Las almas son de Cristo. Yo siempre les digo que la iglesia es una escuela de entrenamiento. No es un spa. Yo no me paro en el púlpito a darles un “masaje” a su ego. Yo me paro a predicar la palabra de Dios. Yo les digo lo que Dios quiere que les diga. Y muchas veces Dios me dice que les diga “maduren”. Un pastor no es el gerente de un restaurante que debe preparar un rico menú para que los clientes lleguen a su negocio. Un pastor es un padre espiritual. Los buenos padres aman a sus hijos con todo su ser, pero le enseñan a lavarse los dientes, a atarse los zapatos, los obligan a estudiar y los mandan a trabajar. Jesús fue un buen padre espiritual. Estuvo tres años con sus discípulos, los amó, los entrenó y finalmente los envió: “id por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura”. Amado pastor, rompe el círculo de dependencia. Permite que mientras tú te liberas para poder liderar tu iglesia hacia cosas mayores, tus miembros crezcan y maduren para cumplir la gran comisión. La oveja perdida la tenemos que ir a buscar todos.

Fuente: http://www.andresmira.blogspot.cl/2015/11/mi-pastor-no-se-preocupa-por-mi.html


Sobre el autor:

11088496_10152595331171191_7969366640162528075_oANDRÉS MIRANDA nació en Montevideo, Uruguay. Es pastor, escritor y periodista, especializado en temas de Liderazgo, Plantación de Iglesias y Familia. Es autor de varios libros, entre los cuales destaca “Sueños Grandes, Comienzos Pequeños”, su más reciente publicación. Es pastor- fundador de la Iglesia Luz para las Naciones, una iglesia multicultural con sede en la ciudad de Chattanooga, Tennesee. Es director-fundador de M.E.N.T.O.R. Internacional, una organización de dedicada al entrenamiento y capacitación de Líderes y Emprendedores por medio de conferencias, seminarios y publicaciones. Sitio web: http://www.andresmiranda.org