NO TIENES PORQUÉ TERMINAR COMO TU FAMILIA

33923741_10216650027980785_6810622575769550848_n2ª Crónicas 34:1-2 y 35:18-19

«De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén. Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda».

«Nunca fue celebrada una pascua como esta en Israel desde los días de Samuel el profeta; ni ningún rey de Israel celebró pascua tal como la que celebró el rey Josías, con los sacerdotes y levitas, y todo Judá e Israel, los que se hallaron allí, juntamente con los moradores de Jerusalén. Esta pascua fue celebrada en el año dieciocho del rey Josías».

HABLEMOS DE JOSÍAS
– Su nombre significa “El Señor me apoya o Jehová ha sanado”. Fue rey en Judá entre los años 640 al 609 a.C., reinó 31 años.
– Su padre fue Amón, uno de los reyes más malvados, idólatras y corruptos en la historia de Israel. La muerte de Amón fue trágica: asesinado por sus siervos y luego el pueblo mató a los siervos del rey. El abuelo de Josías fue el rey Manasés, tan perverso como su hijo Amón.
– Sin embargo Josías fue uno de los reyes más buenos, justos y amantes de Jehová que Israel no tenía desde los tiempos de David.
– Josías fue nombrado rey a la edad de 8 años. Su madre se llamaba Jedida (2ª Reyes 22:1).
– Josías impulsó algunas reformas de bendición para la nación: Limpió el país de los centros de adoración pagana; Mandó restaurar el Templo del Señor que estaba en ruinas; Halló el Libro de la Ley que estaba perdido y lo hizo leer para todo el pueblo; Reinició el culto a Jehová; Mandó a preparar y llevar a cabo una Pascua solemne al Señor como nunca antes (desde los tiempos del profeta Samuel) se había hecho.

CUATRO LECCIONES A APRENDER DE LA HISTORIA DE JOSÍAS

1. Aunque en tu familia se encuentren personas malvadas, se practiquen vicios horribles, hábitos dañinos o tengas parientes sin futuro, eso no significa que tú acabarás igual. Con la ayuda de Dios puedes romper el ciclo de la historia familiar. Incluso si en tu infancia o adolescencia alguien de tu familia te hizo daño, ten ánimo, a pesar de eso Dios quiere darte un futuro mejor.

2. Para que esto suceda (romper la historia familiar de fracasos, derrotas, vicios y cosas malas), hay que ser intencionales; o sea, determinarse uno mismo a romper con todo aquello que me hace mal, que no me deja surgir, que me jala hacia abajo. Esto no es fácil pero debe hacerse si queremos salir de la maldición para caminar en la bendición.

3. La familia donde uno nace y las personas con las que nos rodeamos mientras vamos creciendo ejercen mucha influencia en lo que nos convertiremos más tarde. ¿Cómo entonces Josías logró romper el círculo de maldad en el que su abuelo y padre estaban metidos? La clave aquí fue su madre Jedida. Ella fue para él una mentora, directora espiritual y entrenadora. Esto nos enseña que los padres (papá y mamá) ejercen mucha influencia en sus hijos/as. Un padre-madre que no corrige, disciplina, enseña y guía a su hijo en los caminos de la vida ––esto incluye instruir al niño en la Palabra–– jamás podrá esperar que se convierta en un hombre de bien.

4. La clave del éxito de Josías lo hallamos en una sencilla pero poderosa acción: “A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre” (2ª Crónicas 34:3). Josías tenía 16 años cuando comenzó a buscar a Dios “en serio”, ¡era apenas un adolescente pero ya sabía que si quería triunfar le era preciso buscar ayuda divina! Una acción sabia que lo marcaría como un rey sin igual.

by Gabriel Gil

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CUIDA LA HIGUERA QUE HAY EN TI

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Corría el año 1998, yo era estudiante de la carrera Licenciatura en Teología en Semisud (Quito, Ecuador). La cátedra que correspondía estudiar era LIDERAZGO con el Dr. David Ramírez, director de esa época. Como parte de las tareas el profesor nos asignó a cada estudiante leer un libro de su biblioteca personal. Yo tomé uno que se llamaba “Enciclopedia de la Excelencia” del autor Miguel Ángel Cornejo. Lo leí completo y debo decir que se produjo un click en mi interior. Fue mi primer acercamiento al campo del “liderazgo interior, auto-liderazgo, gerencia personal” o como quieran llamarle. Ese libro y esa cátedra en particular construyeron en su servidor, y trataré de decirlo de manera sencilla para que no suene arrogante, un líder mejor. Por supuesto que habían otras clases que me cautivaban como Antiguo Testamento, Historia del Cristianismo y Teología de la Iglesia (ramos que hasta ahora me apasionan), y puedo dar fe que esas cátedras y los respectivos maestros que las impartieron contribuyeron a formar el líder que hoy soy.

Desde ese año a la fecha he venido buscando ser mejor en todo aspecto, ya saben, practicar la excelencia como un modo de vida. Sin embargo no ha sido fácil pues he debido enfrentarme a un enemigo formidable, un titán que se levanta como un poderoso guerrero encaprichado en destruirme, ¿saben quién es? Se los diré con mayúsculas: YO MISMO. No obstante y a pesar de todas mis luchas, con la ayuda de Dios y siguiendo los principios bíblicos he podido mejorar mi vida en tres áreas vitales: espíritu, alma y cuerpo. Y en eso estoy en la actualidad, “trabajando en mí”, pero no como un ególatra narcisista, sino que he comprendido lo siguiente: “Trabajar en un trabajo esta bien pues eso te da de comer, pero trabajar en ti mismo es mejor pues te dará una fortuna integral”. Con esto quiero decir que cuando uno trabaja en sí ––en su carácter, en su disciplina personal, en sus hábitos, en su mundo interior, etc–– puede desarrollar cualquier trabajo que le encomienden mucho mejor que una persona que no se dedica a la auto-mejora.

Pero, ¿hay fundamento bíblico-teológico para todo esto que estoy diciendo? ¡Claro que sí! Pero este no es el medio ni el lugar para exponer mi cátedra completa llamada “Teología del desarrollo personal y del emprendimiento”, porque hacerlo requeriría varias horas. No obstante, quiero desarrollar brevemente en este artículo un verso de la Biblia que me invita a un cambio interno el cual generará resultados externos, y es éste:

“El que cuida de su higuera comerá de sus frutos” (Proverbios 27:18).

ALGUNAS VERDADES QUE INTERPRETO DE ESTE PASAJE

1ª VERDAD – La Higuera eres Tú: el principal recurso con el que Dios te ha bendecido para hacer Su obra eres tú mismo. Debes entender que eres como un árbol plantado en el huerto del Señor, destinado a crecer y llevar mucho fruto, por tanto todo tiene un propósito en su creación, y tú no eres la excepción. Sin embargo, la creación está inconclusa en ti, Él te ha dado el privilegio de construirte a ti mismo ––con su soberana ayuda claro está––, a fin de dar gloria a Su nombre cuando acabes de crearte (mejorarte).

2ª VERDAD – Debes Cuidar la Higuera: es tu deber y de nadie más podar la higuera, cuidarla, abonar la tierra, desparasitarla; es decir… gerenciar tu vida de tal manera que crezcas frondoso, fuerte, alto y con muchos frutos; convertirte en un árbol admirable. Respecto a “gerenciar tu vida” debes invertir tus recursos en mejorar continuamente en las tres áreas vitales: Espíritu, Alma y Cuerpo. Y esto de mejorar es también “cuidar” estas áreas. Por tanto:

  • Cuida tu espíritu: Me refiero a “avivar la relación con el Creador”; ser intencional en buscarlo. Acercarnos a Él debe ser considerado la prioridad alfa en todo cristiano que desee ver su vida mejorada, ¿por qué? porque cuando uno se acerca a Dios todo mejora: la vida se compone, se es más feliz, pleno y productivo. Si tan sólo entendiésemos esto de seguro pasaríamos más tiempo en oración, leyendo la Biblia a diario, ayunando de tanto en tanto para provocar crecimiento espiritual, meditando y apartándonos a lugares solos a pensar; en fin, no hay excusas para no trabajar esta área (Mateo 11:28; Mateo 6:33; Salmos 5:3; Proverbios 1:7).
  • Cuida tu alma: Me refiero a “disciplinar tu mente y tus emociones, hacerlo será crucial en el auto-cuidado”. De no hacerlo terminarás como la mayoría de las personas, botando a la basura los planes que Dios tenía para ellas. Poner atención a tus pensamientos y sentimientos te ayudarán a ver la vida con otros ojos, a decidir con sabiduría, a no dejar que te controlen los impulsos (Romanos 12:2; Proverbios 23:7; Proverbios 19:11; Filipenses 4:8).
  • Cuida tu Cuerpo: Me refiero a que debes “enseñarle a tu cuerpo a someterse a los designios del Espíritu”, esto es una tarea que no puede esperar, pero la verdad es que damos mucho cariño al cuerpo, lo consentimos demasiado o bien nos vamos al otro extremo, lo destruimos (lo dejamos dormir más de la cuenta, o dormimos poco, le damos bebidas alcohólicas y gaseosas, le damos carne en abundancia y pocas verduras… ¡un desastre!). Olvidamos que el cuerpo es solo el “envase”, pero aún este recipiente debe ser trabajado con una buena dieta, ejercicios físicos, mantenerlo hidratado con abundante agua, limpio, que huela bien y dándole un aspecto saludable (1ª Corintios 6:19; 1ª Corintios 9:27).

Pero, ¿de qué manera el cuidado del espíritu, el alma y el cuerpo influye en una vida mejor?

3ª VERDAD – Comerá de sus Frutos: El proverbista es sabio, nos dice que las personas que cuidan de su árbol comerán los frutos que éste les dé (me estoy refiriendo a la cita de Proverbios 27:18). Esto lo podemos aplicar de la siguiente manera: “Cuando procuramos mejorar nuestra vida ––en espíritu, alma y cuerpo––, es inevitable que cosas buenas pasen para nosotros y quienes nos rodean, es una ley cósmica e irrefutable”. La razón es muy sencilla: “La vida tiende a dar más frutos a aquella tierra que ha sido trabajada con más disciplina que aquella que ha sido dejada a la ventura”; lo mismo ocurre con la vida de las personas. Una vida trabajada, optimizada, mejorada, gerenciada, administrada correctamente…, dará más fruto porque su tierra es mejor, y “lo mejor siempre produce lo mejor”, no hay vuelta atrás, no hay otra explicación. Ejemplo: Un ministro del evangelio que ha descuidado su aspecto físico ––se puso gordo––, ¿podrá hacer la misión de Dios? ¡Claro que sí! pero su rendimiento será menor a uno que dedica tiempo a cuidar “el templo del Espíritu”, el mal estado de salud impedirá que el ministro obeso realice con excelencia el trabajo para el que fue llamado; con el paso del tiempo aquel pastor con mal estado de salud será relegado de sus funciones y verá cómo su ministerio decrece, en cambio aquel que cuida su salud irá creciendo poco a poco hasta ver su ministerio consolidado, fértil y abundante.. Lo mismo aplica para todas las profesiones o áreas de la vida. Otro ejemplo: Un profesor que hace mucho tiempo dejó de capacitarse, ¿podrá seguir haciendo clases? La respuesta es ¡sí!, pero sus cátedras no serán tan impactantes como uno que dedica tiempo a actualizar sus conocimientos y sus técnicas pedagógicas. A la larga el profesor que dejó de capacitarse será despedido o al menos no dará tantas horas de clase, en cambio el docente que invirtió en su mejora será contratado, promocionado e incluso avanzará a puestos más elevados en la Organización; en otras palabras “comerá de sus frutos”.

CONCLUSIÓN.

No me sorprende encontrarme con ex-compañeros de seminario, ex-alumnos y antiguos colegas que pudiendo haber triunfado en su vida, hoy viven amargados, enojados y culpando a otros por los malos resultados en sus ministerios (trabajos, proyectos, negocios); o bien, viviendo con su potencialidad a medias, ¿por qué? porque no cuidaron su higuera…, ¡No cuidaron su vida! No podaron su higuera: no la regaron, no la desparasitaron, no la abonaron. Dejaron que su vida se estancara sin mejorarla siquiera un poquito.

Ahora bien, también debo ser justo al mencionar que me he encontrado con ex-colegas y ex-alumnos que ¡vaya!, se dispararon hasta el cielo consiguiendo toda clase de logros en su vida. Cuando me he entrevistado con ellos y les pregunto “cómo lo hicieron para lograr prosperidad integral”, la mayoría me ha dicho con sus propias palabras lo que yo traduzco así: “DECIDIMOS CUIDAR NUESTRA HIGUERA”, o sea, “mejorar nuestra vida”.

Finalizo con esto, “así como los vendedores mejoran sus habilidades de venta para conseguir más clientes y con ello ganancias financieras, así mismo todos deberíamos mejorar nuestra vida ––no importando el trabajo que ejerzamos––, pues al hacerlo comeríamos más y mejores frutos”; en otras palabras, nos iría mejor en la vida: Tendríamos más chance de conseguir el trabajo deseado, nuestros emprendimientos despuntarían, nuestros ministerios florecerían, nuestra familia sería bendecida, nuestra salud se fortalecería, ¡toda clase de buenos frutos se producirían producto del cuidado de nuestra vida!

Preguntas de aplicación personal:

¿Estás cuidando tu higuera? (¿estás leyendo más, estudiando más, durmiendo más, levantándote más temprano, viendo menos televisión, orando más, leyendo la Biblia, comiendo más sano, haciendo ejercicio, practicando más y mejores hábitos, puliendo tu carácter, mejorando tu disciplina, etc.?) ¿Estás contento con los frutos de tu vida? ¿cuáles deberían ser los cambios necesarios para que tu higuera ––tu vida––, crezca al nivel que fue diseñada por Dios?

Sé sabio, ¡cuida tu higuera!


Por Gabriel Gil.

Mis Libros: http://www.sellfy.com/gabrielgil
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Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor; además escribe post, artículos y libros. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”.

YO, EL QUE INICIO COSAS Y NO LAS TERMINO (diapositivas)

YO, EL QUE INICIO COSAS Y NO LAS TERMINODejo acá las diapositivas de una conferencia que di en un taller para líderes sobre los beneficios de enfocarse en las metas, espero que las disfruten. La información contenida en ellas es “dinamita pura” (broma). Hablando en serio, espero que las lecciones que aprendan de estas láminas produzcan los cambios necesarios en sus vidas. Bendiciones!

by Gabriel Gil. Pastor, Coach-mentor y Escritor

(*) Haga click sobre las letras azules para acceder.

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LA TIRANÍA DE LO URGENTE, ¿Cómo vencer?

urgente¿Ha deseado que su día tenga 25, 30 y hasta 35 horas? Yo sí. Seguramente todo ese tiempo extra nos ayudaría a acabar la tareas inconclusas que dejamos por doquier: Cartas sin terminar, casillas de correo electrónico sin revisar, amigos que no visitamos, libros a medias, papeles sin archivar sobre nuestros escritorios, lecturas bíblicas sin hacer, oraciones mediocres, promesas que no cumplimos, llamadas que no devolvemos entre otras muchos pendientes. Y si a esto le sumamos los inconvenientes, las interrupciones y las irritaciones diarias, ¡uf! 

¿Con este ritmo quién puede soportar? La mayoría de nosotros termina el día agotados y con una sensación de frustración que no podemos explicar. Esto me recuerda lo que Charles Hummel escribió: “Su mayor peligro es dejar que las cosas urgentes ocupen el lugar de lo importante”.

El trabajo de una madre nunca termina, así como el de un estudiante, el de un profesional o el de un ministro. Es así como nos encontramos trabajando más y gozando de esto cada vez menos. Entonces, ¿qué ocurre con la promesa hecha por Cristo, Yo he venido para que tengan vida en abundancia? (Juan 10:10). ¿Es posible disfrutar la vida a pesar de las múltiples ocupaciones diarias? La respuesta es un contundente ¡Sí!

El problema radica no en una cuestión de tiempo, sino de prioridades. Llenamos nuestras agendas de compromisos, citas de trabajo, visitas, tareas y actividades que terminan agobiándonos aún antes de comenzar a trabajar en ellas. Pareciera que nos gusta este estilo de vida, y lo que es peor,  ya estamos acostumbrados a él.

Vivimos en una constante tensión entre lo urgente y lo importante. El problema es que lo importante muchas veces es marginado a un tercer plano: Horas extras de oración y estudio bíblico, una visita a ese amigo inconverso, el estudio minucioso de un relevante libro, todos estos proyectos “importantes” pueden esperar. Pero lo “urgente” llama a una acción rápida. Interminables presiones demandan tiempo a cada hora y cada día. ¡Somos esclavos de la tiranía de lo urgente!

EL EJEMPLO DE JESÚS

Jesucristo antes de morir, exclamó: “He terminado la obra que me diste que hiciera” (Juan 17:4). ¿Cómo pudo Jesús usar la frase he terminado? Sus tres años de ministerio parecen muy cortos. Tenía tantas cosas que hacer y sin embargo en la última noche, con tantas tareas sin realizar y tantas necesidades urgentes (enfermos por sanar, prostitutas por dignificar, hambrientos por alimentar, ciegos por iluminar, ¡la humanidad entera por salvar!), el Señor tuvo paz; Él sabía que había concluido la obra de Dios.

En Jesucristo encontramos el equilibrio perfecto entre lo urgente y lo importante. Él tenía tiempo para la gente. Podía pasar horas hablando con una persona, como con la mujer samaritana (Juan 4:4-29). Su vida muestra un maravilloso balance, un sentido del tiempo impresionante. Cuando sus hermanos querían que fuera a Judea, Él replicó: “Mi tiempo aún no ha llegado” (Juan 7:1-6). Jesús nunca arruinó su día por el apresuramiento.

La muerte de Lázaro ilustra este principio. ¿Qué podría ser más “importante” que el llamado de María y Marta, amigas de Jesús?. “Señor, he aquí el que amas está enfermo” (Juan 11:3). Juan registra la respuesta del Señor; paradójicas palabras: “Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba” (v. 5-6). ¿Cuál era la necesidad urgente? Obviamente prevenir la muerte de su amado amigo. Pero lo importante para Dios desde su punto de vista, era resucitar a Lázaro. Para ello, Lázaro debía morir.

LO QUE REALMENTE IMPORTA

Jesucristo nos enseña a no ser esclavos de lo urgente (aunque esto no significa que se deban desatender la necesidades emergentes) y sí dar prioridad a lo importante. Pero, ¿qué es lo importante en la vida? Cada uno de nosotros tenemos cosas importantes que atender: Una madre a quien querer, un padre que respetar, un hijo con quien pasar más tiempo, una carrera que terminar, una familia que cuidar, una casa por construir, un trabajo que atender, un ministerio que solidificar, un libro que escribir, etc. Sin embargo, el objetivo de esta reflexión es motivarnos a invertir más y mejor tiempo en aquellas cosas que realmente son importantes para nuestra existencia.

Para resolver esta cuestión es preciso leer Marcos 3:14 cuando Jesús convocó a sus doce apóstoles con una primera consigna: “Y estableció a doce, para que estuviesen con Él y para enviarlos a predicar”. Notemos el orden de prioridades que Jesús establece para con sus apóstoles: Primero, estar con Él; es decir, pasar tiempo con Jesús. Segundo, predicar; es decir, trabajar para el Reino. Esto me recuerda lo que un viejo predicador me enseñó con una frase difícil de olvidar: “A veces trabajamos tanto en la obra del Señor que descuidamos al Señor de la obra”.

Lo notable de este versículo ––Marcos 3:14–– es que a Jesucristo no le interesaba tanto lo que sus discípulos pudieran hacer con sus investiduras apostólicas, sino, lo que Dios pudiera hacer en ellos a través de una relación personal e íntima con Él. Sin embargo, para gozar de una intimidad con Dios es necesario ponerlo como prioridad en nuestras vidas, y esto es lo que realmente importa en nuestras vidas. Por tanto saber esperar en Dios, pedir ayuda a Dios y hablar con Dios, serán disciplinas imprescindibles para quienes desean escapar de la tiranía de lo urgente. Recordemos que “Dios no tiene hijos favoritos, pero sí íntimos”; pero para que esa intimidad se de debemos convertir a Dios en lo más importante.

EL ÉXITO DE LO IMPORTANTE SOBRE LO URGENTE

Así es como Jesús triunfó. Él no terminó todas las tareas urgentes en Palestina o todas las cosas que le hubiera gustado hacer, pero sí terminó la tarea que Dios le dio para que hiciera. La única alternativa contra la tiranía de lo urgente es la seguridad de estar haciendo lo que Dios quiere que hagamos, y para conocer la perfecta voluntad de Dios en nuestras vidas es necesario pasar más tiempo con Él, y esto no es una tarea urgente, sino, una prioridad importante que tú y yo debemos atender.

En Juan 17:4 leemos: “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese”. Este versículo encierra una acción y un resultado.

La ACCIÓN es: “He acabado la obra que me diste que hiciese”.

  • No hay peor cosa que una vida desordenada, y esto se refiere no sólo al aspecto físico (mal vestir, sin afeitar, mal olor corporal); sino, al aspecto interno. Debemos recordar que “no existen agendas desordenadas, sino corazones desordenados”. 
  • Dios nos creó con excelencia y pide de nosotros una vida de excelencia. Él quiere que nuestra vida sea una obra de arte, una pieza de ingeniería magistral, una sinfonía de melodía exquisita; sin embargo, con horror nos encontramos con personas que han malgastado sus vidas (quizás entre los asistentes hay personas así). Quizás por ello la sicología afirma que existen dos tipos de personas, “los que invierten toda su vida en ser mejores cada día, y quienes invierten toda su vida en desperdiciarla” (Miguel Ángel Cornejo, México).
  • Cristo acabó la obra encomendada por Dios en apenas tres años. Seguramente hay tareas que tú aún no acabas, algunos ejemplos: Quizás aún no terminas de reparar la relación amorosa con tu esposa a pesar de que llevas en más años de los que debieras; Quizás aún no dejas de fumar, beber o drogarte a pesar de que llevas en la iglesia el tiempo suficiente para ello; Quizás aún no te ganas el respeto y confianza de tu hijo(a) a pesar de que has dicho que este año lo conseguirás.

  • Las tareas inconclusas producen un sentimiento llamado frustración. La frustración nos frena, nos debilita, nos impide avanzar a un siguiente nivel de felicidad y plenitud en nuestras vidas.

El RESULTADO es: “Yo te he glorificado en la tierra”.

  • Un cristiano que mantiene una vida ordenada, con sus prioridades bien establecidas, logrará como resultado inmediato dejar el nombre de Dios y el Evangelio bien en alto.
  • Una vida ordenada es establecer las prioridades en la vida. Las tres prioridades más importantes en la vida según el orden bíblico son:

    1º Mi relación espiritual con Dios.

    2º Mi relación afectiva con mi familia.

    3º Mi relación profesional con mi trabajo / estudios / emprendimiento

ESTABLECE TUS PRIORIDADES

Bryan Dyson, ex-vicepresidente de Coca-cola company recitó un discurso de despedida en el año 1984 cuando dejó su cargo; el contenido es simplemente estremecedor. Leamos lo que dijo:

«Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco pelotas en el aire. Estas son: Tu Trabajo, – Tu Familia, – Tu Salud, -Tus Amigos, y – Tu Vida Espiritual, y tú las mantienes todas éstas en aire. 

Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.

Debes entender esto: aprecia y esfuérzate por conseguir y cuidar lo más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo…crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno. Shakespeare decía: Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué?. Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, ¡por eso ámala!

Vive intensamente y recuerda: Antes de hablar…¡Escucha ! Antes de escribir… ¡Piensa ! Antes de criticar…¡Examina ! Antes de herir…¡Siente ! Antes de orar ¡Perdona ! Antes de gastar… ¡Gana ! Antes de rendirte ¡Intenta!».

Gracias por leer este artículo.-

 

 

COMBATE LA ANSIEDAD

82556832_1¿Qué es la Ansiedad?

Algunos diccionarios la describen como “un estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad”. Para la medicina, “la ansiedad es el estado angustioso que puede aparecer junto a una neurosis u otro tipo de enfermedad y que no permite la relajación y el descanso del paciente”. Otra definición dice lo siguiente: “Se trata de la condición de una persona que experimenta una conmoción, intranquilidad, nerviosismo o preocupación”.

Algunos sinónimos de la palabra ansiedad que podrían ayudarnos a entender mejor esta condición son los siguientes: desasosiego, intranquilidad, zozobra, angustia, ansia, congoja, desazón, inquietud, preocupación.

Ahora bien, cabe resaltar que la ansiedad no siempre es una patología, sino que es una emoción común como el miedo o la felicidad. La ansiedad, en este sentido, es necesaria para sobrevivir ante ciertos riesgos ya que pone a la persona en alerta. Pero también debemos ser justos al señalar que en ocasiones si no se sabe controlar la ansiedad ésta puede matarnos o al menos provocarnos gran daño.

Así entonces los expertos aseguran que hay dos tipos de ansiedad, la ansiedad positiva o normal que es aquella incluso que nos permite alcanzar metas en la vida, y la ansiedad negativa o neurótica, que es aquella que nos estanca, que no nos permite avanzar en la vida porque una serie de síntomas nos obstaculizan el paso. ¿Quiere saber cuáles son los síntomas de la ansiedad negativa? Aquí van: Malestar generalizado en el cuerpo, preocupación en exceso, hipervigilancia, temores infundados, inseguridad ante la vida, sensación de pérdida de control, sensación de ahogo, tristeza profunda, hiperactividad sin propósito, mal manejo de la frustración, irritabilidad, enajenación social, entre otros.

Hoy quiero hablarles de mi propio Testimonio Personal de cómo combatí la Ansiedad Negativa y cómo aún lo sigo Haciendo.

Voy a relatarles en primera persona lo que en ocasiones sucede conmigo, quizá más de algún oyente se identifique conmigo:

«A veces viene un miedo que se arrastra a través de mi mente en todo momento y me persigue durante todo el día. En otras ocasiones me preocupo por un miembro de la familia, una situación personal, una fecha límite, las cuentas que debo pagar, un hijo enfermo… Entonces apaciguo esa sensación encontrando más cosas que limpiar y añadiendo más actividades por hacer a mi lista que ya está muy llena; pero pronto me doy cuenta que hacer esto no me ayuda sólo añade más carga a mi pesada mochila. Recurro entonces a Dios y con los dientes apretados le pregunto: “¿Qué me pasa Señor, por qué este miedo, esta angustia, esta sensación de intranquilidad?”. Le pido que arregle mi vida, que sane a mi hija, que me envíe una solución, que me dé un trabajo, pero nada pasa y me ahogo en una tristeza difícil de explicar.

Sin embargo, cuando me detengo y tomo un profundo respiro y me preparo a escuchar —a realmente escuchar la voz de Dios— y no solo mi preocupación, la situación cambia. Saco mi Biblia, y mientras lo hago, oro a Dios para que suavice mi corazón y me permita escucharlo. Finalmente, escucho la voz del Señor hablándome suavemente y sus brazos envolviéndome. En Eclesiastés 3 Dios me recuerda que debo bajar el ritmo y desatar mis manos de todos mis problemas. “Hay un tiempo para todo”, dice la Escritura. Digo amén, relajo mis hombros, porque no es mi tiempo el que importa. Dios desplegará la belleza de todo en su momento, no en el mío. Le presento mis problemas y le permito que se ocupe de ellos cuando el tiempo sea correcto.

Luego, tomo mi lista de cosas por hacer y realizo lo que puedo; el resto puede esperar».

Encontrar Consuelo en los Brazos de Dios

Combatir la ansiedad nos libera del peso del estrés, de la angustia, de la intranquilidad del alma. Proverbios 12:25 declara: “La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra”. Este adagio hebreo nos explica que la ansiedad es una carga para la persona. Sin embargo, el mismo versículo añade que “una palabra amable alegra el corazón ansioso”. ¿Qué palabras amables nos presenta la Biblia para la persona preocupada? Aquí les doy tres:

  • HUMÍLLATE ANTE DIOS: 1 Pedro 5:6-7 dice: “Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes”. Dios desea alejarte de todo peligro, pero primero debes humillarte, dejando de lado el orgullo que dice que tú puedes arreglar todo problema en tu vida. La humildad permite que Dios entre en tu vida y se haga cargo. Por lo tanto, entrégale el control y tus preocupaciones al Soberano Dios.
  • HABLA CON DIOS: Filipensen 4:6 dice: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias”. Combatir la ansiedad no solo requiere que te humilles, también debes comunicarte con Dios, expresándole tus problemas en oración; exprésale tus preocupaciones, Dios está para escuchar.
  • RECIBE LA PAZ DE DIOS: Filipenses 4:7 dice: “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamiento en Cristo Jesús”. Una vez que Dios haya tomado tu ansiedad, ¿qué tiene para ofrecerte? Dios te dará paz. Él tomará tu ansiedad y llenará tu corazón y mente de tranquilidad. Aunque tú no puedas entender su poder, presenta tus problemas a Dios. Te sentirás asombrado de la paz que Él puede darte.

Pasos Prácticos para una Existencia Libre de Ansiedad

Combatir la ansiedad implica que una persona se comprometa activamente en hacer cambios positivos en su vida; para eso hay una serie de pasos sencillos pero poderosos que pueden ayudarte a vivir libre de la “ansiedad negativa”, con estos cinco consejos comienzo a despedir la transmisión de hoy:

  • PRIMER CONSEJO – Ríe: No te tomes tu vida tan en serio. El sentido del humor ayuda a sobrellevar las preocupaciones al distraer la mente. La risa también produce endorfinas, las cuales disminuyen el dolor y dan un sentido de relajación y gozo. Cuenta un chiste, mira una comedia y ríe cuando el desastre te ataque. Te sentirás mejor con una sonrisa en tu cara. La Biblia dice: “El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón el espíritu se abate” (Proverbios 15:13).
  • SEGUNDO CONSEJO – Haz planes: La preocupación no resuelve nada. No puede cambiar las situaciones ni los resultados. La única forma en la que ocurre el cambio, es a través de la acción. En lugar de preocuparte, angustiarte o ponerte ansioso toma el control actuando en busca de un cambio. ¿Preocupado por el dinero? Crea e implementa un presupuesto o busca consejo de un profesional de las finanzas. La productividad crea una atmósfera positiva de cambio que la preocupación no puede alcanzar y hace llevadera la ansiedad. La Biblia dice: “Y volviendo en sí dijo: ¡Cuantos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre… Y levantándose,  vino a su padre” (Lucas 15:17-20).
  • TERCER CONSEJO – Busca ayuda profesional: Tener a alguien con quien conversar de tus preocupaciones, puede ayudarte a liberar ansiedad. Un buen consejero escuchará atentamente y te permitirá descubrir tus inquietudes. Juntos, pueden crear medios productivos para manejar la ansiedad, de tal manera que te puedas sanar emocional y físicamente. La Biblia dice: “Mejor son dos que uno, pues reciben mejor paga por su trabajo. Porque si caen, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del que está solo! Cuando caiga no habrá otro que lo levante” (Eclesiastés 4:9-10).
  • CUARTO CONSEJO – Declara la Palabra de Dios: La palabra de Dios es en sí misma medicina para quien la lee diariamente, ella tiene la capacidad de ordenar los pensamientos y dar dirección al que está perdido. Leerla y mejor aún declararla en voz alta producirá fe, motivación y la energía necesaria para salir de ese atolladero en el que te encuentras: “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino” (Salmos 119:105).
  • QUINTO CONSEJO – Disciplina tus palabras: tus palabras habladas y también las escritas tienen mucho poder sobre tu vida. Si te la pasas todo el tiempo diciendo lo mal que te encuentras, lo triste de tu situación o que jamás saldrás de la prueba que estás viviendo…, ¡eso es justamente lo que ocurrirá!, tus palabras se volverán una realidad. No se trata de negar lo que estás viviendo pero sí sobreponerte a tu crisis. Te invito a decir, por ejemplo, “soy un vencedor”, “saldré de ésta”, “sé que con la ayuda de Dios venceré mis temores”. O también puedes declarar: “toda angustia, toda ansiedad, toda preocupación quedó en el pasado, soy un hombre / soy una mujer libre”. Le aseguro que hablar así a diario harán que la ansiedad salga huyendo de su vida: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos” (Proverbios 18:21).

Sin más que decir me despido. Espero que esta charla haya sido de bendición a tu vida. Si te pareció que esta transmisión puede contribuir a otras personas compártela.

Nos vemos en una siguiente emisión en vivo a través de mi cuenta de facebook.


En la playa
Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”; lo hace a través de sus escritos, podcast, vídeos, seminarios y webinarios que imparte en América Latina y el resto del mundo.

¿CÓMO REDUCIR TU CARGA? Consejos para Personas con Vidas Sobrecargadas

mochila-historicaINTRODUCCIÓN.

Inicio este tema con las palabras del sabio pensador San Agustín de Hipona, un monje de la Edad Media que vivió entre los años 354 y 430 d.C., doctor de la iglesia, teólogo y escritor: “Hay tanto ruido en la ciudad que no puedo escuchar la voz de Dios”. Y el monje se retiraba al desierto para buscar del Señor en el silencio de la soledad.

Pero…, ¿qué nos quiso decir Agustín con esta frase? ¿Qué verdad encierra su postulado? ¿Qué secreto desconocido para nosotros descubrió este pensador del desierto? Algo queda en claro de su afirmación: Los muchos compromisos en los que uno mismo se mete, las muchas tareas, las demandas, actividades, y trabajo en exceso que nosotros mismos nos provocamos hacen que nuestras vidas se sobrecarguen de un peso que nos hace imposible caminar erguidos y felices en este mundo, es como si una avalancha de quehaceres nos sepultara día a día y esto hace que no vivamos la vida que el Padre diseñó para nosotros, una vida plena, abundante, feliz y sana.

Hoy hablaremos de cómo reducir el peso, la carga de tu vida y lo haremos de manera simple; para esto recurriré a uno de los Maestros más sencillos que el mundo ha tenido el lujo de tener, me refiero a Jesús de Nazaret.

Jesús sintetizó el secreto del manejo de una vida sobrecargada en una frase: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar. Acepten el yugo que les pongo, aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso” (Mateo 11:28-29).

En esta frase bíblica hay tres cosas que nos dice que hagamos; son en realidad tres consejos aplicables a todos quienes sienten que sus “mochilas” están pesadas, consejos para aquellas personas que se sienten cansadas, agotadas, angustiadas del alma…, personas como usted o como yo que en algún momento de nuestro caminar por la vida nos hemos sentido extenuados.

Primer Consejo: VUÉLVETE a DIOS.

Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar. El primer paso es volverse a Dios, venir a Cristo. En la Biblia encontramos a gente que vino a Jesús por diferentes razones.  Algunas personas vinieron en busca de perdón, algunos vinieron buscando respuestas, otros vinieron en busca de sanidad, salvación, vida eterna y hasta favores banales. Pero Jesús también dijo que podíamos venir a Él para encontrar descanso. Él dijo: ¿estás estresado, sobrecargado, agobiado, abrumado por tanta carga? “Ven a mi”. 

Jesús dijo que nos daría descanso para el alma.  Esto es más profundo que un descanso físico. Tu problema más grande no son los músculos sobrecargados, el dolor de cabeza que no te deja, las puntadas en tu espalda que que atormentan, no, tu problema es más complejo que eso. No es que tus músculos están sobrecargados; sino, tu mente está sobrecargada.  Estás sobrecargado en tu espíritu, en tus emociones, en tus pensamientos y todo eso le pasa factura a tu cuerpo. Necesitas descanso del alma mucho más que el descanso físico. Necesitas liberarte de las preocupaciones, necesitas liberarte de las tensiones. Necesitas liberación del stress, de la culpa, de los temores, de los resentimientos, de la ansiedad; en esto consiste el descanso del alma que ofrece Jesús.

¿A dónde vas cuando estás exhausto, agobiado, sobrecargado? Tal vez eres cristiano pero seguramente tu prioridad no es Cristo en tus momentos de agotamiento. Tal vez te vuelcas a la comida cuando estás exhausto. Tal vez vas a la televisión y te sumerges en la programación por horas porque buscas desconectarte. Tal vez dependes de unas pastillas o del licor cuando estás cansado.  Tal vez tienes otras formas de escape.  Pero ninguna de estas cosas te pueden dar descanso verdadero. Solo Dios puede hacer descansar tu alma.

La Biblia dice en Isaías 40:29, “Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil…, los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas”. La fortaleza para el alma viene de Dios, es una fortaleza sobrenatural, es una fuerza que viene de afuera de ti mismo.  ¿Cómo la obtienes? Sencillo: Espera en Dios. 

El antídoto para tu alma sobrecargada no es un plan de manejo del tiempo, no es un programa especial de reducción del stress, no es una filosofía de cómo simplificar tu vida, no es una pastilla.  La solución se encuentra en una persona, ¡Jesús!

El mundo enseña que cuando estás vacío por dentro debes hacer más cosas por fuera: Ejercicio, salir a divertirse, viajar, explorar nuevas cosas, reunirte con amigos…, y algunas de estas cosas pueden ayudar pero al final del día el cansancio del alma volverá a aparecer porque no ha sido tratado correctamente.

Jesús dice que no es una cuestión de hacer más sino de venir a Él.  “Venid a mí”, no hay otro requisito, “Venid a mí”, es muy sencillo. Pero, ¿cómo hacer esto? ¿cómo acercarme a Cristo? Encuentra un lugar solitario y pasa tiempo con Dios, quédate en presencia de Dios sólo tú y Él. No te focalices tanto en ti, focalízate hacia Dios y comenzarás a sentir el toque del Señor en tu vida.

Segundo Consejo: CEDE EL CONTROL.

Después de decir “vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas”, Jesús exclamó:  Acepten el yugo que les pongo.  La razón del por qué te cansas tanto, la razón de por qué estás sobrecargado, es porque piensas que debes estar en control de todas las cosas.  Tal vez dices: “Todo depende de mí, yo debo tirar las cuerdas, tengo que hacer que las cosas funcionen.  Yo debo estar en control”. Pensar así está mal, no depende de ti, Depende de Dios.  ¡Debes aprender a ceder el control!

Mientras más grande sea tu necesidad de controlar las cosas, situaciones o personas más proclive serás a la sobrecarga y al stress.  Debes volverte a Jesús y darle el control a Él de tu vida, de tu proyecto e incluso debes darle el control de tus angustias; aprende a soltar y dejar ir…  Esta es la segunda solución para nuestra vida sobrecargada. 

Jesús dijo “Acepten el yugo que les pongo”.  Tu puedes decir, “un momento, esto no parece tan relajante.  Es más bien como un peso adicional sobre mis hombros.  Tu no sabes lo que ya estoy cargando.  Estoy cargando demasiado para tener que ponerme adicionalmente un yugo sobre mis hombros”. Revisemos qué es un yugo.  La mayoría de ustedes no nacieron en el campo como para saber la función de un yugo.  El yugo es un pedazo de madera que une a dos animales (bueyes) para alivianar el peso y trabajar como equipo, no es un bosal; sino, es un madero que pones a dos  animales para unirlos y así puedan compartir la carga.  El propósito es hacer el trabajo más liviano. Así los animales pueden llevar más carga porque están trabajando juntos, el peso es compartido y así se hace más liviano. 

Jesús dijo “yo quiero que tú cargues con mi yugo” ¿Por qué usaría Jesús este símbolo? Porque el yugo es símbolo de trabajo compartido. Jesús nos dice:  “Yo te ayudaré con tus problemas, te voy ayudar a cargar con tu peso pero debes estar dispuesto a cederme el control”. Jesús quiere que compartamos nuestra carga con Él.

En el Salmo 55:22 la Biblia nos dice: “Encomienda a Dios tus afanes, y él te sostendrá”.  Dios tiene una espalda mucho más fuerte que la tuya para sostener ese problema en el que estás metido.  Jesús está diciendo, “Únete a mi, conéctate conmigo, apégate a mi, ponte mi yugo y cargaré el peso contigo.”

Ceder el control a Dios de nuestras vidas, nuestros afanes, problemas y preocupaciones es lo más sabio que podemos hacer hoy, dejemos que Dios nos ayude con nuestras preocupaciones, permitamos a Jesús que nos ayude a cargar con nuestro cansancio físico, emocional y espiritual.

Tercer Consejo: APRENDE UNA VIDA SENCILLA.

Esta es la tercera clave para manejar nuestras vidas sobrecargadas.  Mateo 11:29 nos dice:  “Aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso”. Jesús es nuestro modelo  de una vida con propósito y paz.

El aprendizaje es un proceso, no ocurre de la noche a la mañana, toma tiempo: ¿El problema en que te encuentras ahora no ocurrió ayer verdad?  Seguramente has venido destruyendo tu vida poco a poco.  Esos hábitos de vivir siempre apurado, un estilo de vida preocupado, no comenzaron ayer.  ¡Has estado practicando esto por años! Has desarrollado un estilo de vida de sobrecarga, de stress, un estilo de vida de preocupación, de apuro y angustia., tú mismo has creado la vida sobrecargada que llevas… Recuerda esto: “Estar ocupado es una condición externa, estar apurado es una enfermedad del alma”. 

Tienes que aprender a vivir de otra manera, tienes que aprender a vivir como Jesús, sin preocupaciones. El stress, la angustia, el cansancio del alma te está matando de apoco y también te puede matar de una vez; ten cuidado, una vida sobrecargada como la que estás llevando no está en los planes originales que Dios diseñó para ti. 

Pero, ¿Qué podemos aprender de Jesús? Aprende de Él que es apacible y humilde de corazón.  Apacible y humilde, ¿cómo puede esto ayudarme terminar con mi sobrecarga?  Cuando comenzamos a decir NO más seguido, cuando evitamos compromisos innecesarios, cuando no adquirimos deudas tontas, cuando nos alejamos de gente tóxica, cuando comenzamos a andar más lento por la vida, entonces estamos comenzando a vivir de manera más humilde y tranquila, y la humildad y la tranquilidad traen paz a las vidas sobrecargadas.

CONCLUSIÓN.

Aprendamos a no ser tan autosuficientes, independientes, arrogantes y orgullosos; pidamos a Dios nos conceda un corazón sencillo, amable y piadoso. Seguramente nuestro estilo de vida cambiará y nuestra percepción del mundo se transformará.

Recuerda entonces esto: El descanso verdadero radica en esto:

  1. Volverse a Dios: hacer las paces con Él, tenerle de compañero y no de enemigo, hacer de la comunión con el Señor la prioridad número uno en nuestras vidas.
  2. Cederle el control a Dios: Dejar de creer que podemos manejarlo todo; no eres un súper hombre, eres humano y los humanos nos cansamos, peor aún si pretendemos controlarlo todo. Cédele el control de tu vida, pensamientos, proyectos y angustias a Dios, así todo mejorará.
  3. Aprender a vivir una vida sencilla: No te endeudes innecesariamente, no te comprometas en asuntos que no sea necesario, no concedas placer momentáneo a tu vida para luego pagar las consecuencias.

Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”; lo hace a través de sus escritos, podcast, vídeos, seminarios y webinarios que imparte en América Latina y el resto del mundo.

¡ACALLA TU MENTE!, NO HAGAS CASO A LAS PROBABILIDADES

30578mn¿Qué tienen en común dos espías hebreos, un pastorcillo de ovejas y una mujer enferma? Aparte de que sus historias las encontramos en la Biblia todos se enfrentaron a un enemigo formidable, su mente.

Ahora bien, la mente humana es un instrumento poderoso, una herramienta efectiva y un arma potente pero también puede ser el más cruel de nuestros adversarios. Es que la mente si no se la sabe manejar puede controlarnos a través de los pensamientos, los cuales tienen la capacidad de direccionar nuestra vida. Es por eso que el sabio proverbista nos advierte con esta sentencia: “Y sobre todas las cosas, cuida tu mente, porque ella es la fuente de la vida” (1). En palabras sencillas, “disciplina lo que piensas”.

Okey, vamos a las historias de los personajes con los que abrí este artículo, cada uno de sus relatos nos darán una lección.

1. DOS ESPÍAS QUE CREYERON QUE PODÍAN CONQUISTAR (2).

Se trata de Josué y Caleb a quienes Moisés envió a explorar Canaán, tierra en la que estaban a punto de entrar. Doce en total fueron los comisionados, la recorrieron de norte a sur y de este a oeste y retornaron a sus hermanos que esperaban con expectación las buenas que les traerían. Sin embargo diez de los espías entregaron un reporte lapidante y lleno de aristas pesimistas aunque “reales”. En cambio Josué y Caleb, quienes vieron la misma realidad que sus compañeros ––gigantes, fieros ejércitos, ciudades amuralladas––  decidieron animar al pueblo con palabras como éstas: “Más podremos nosotros que ellos”, “¡vamos, los comeremos como a pan!”. ¿Qué pasó con estos dos? La clave fue: Decidieron acallar los pensamientos de derrota que seguro vinieron a sus mentes y en cambio los reemplazaron por pensamientos de victoria; y aunque las circunstancias estaban en su contra igual optaron por decirle NO a la realidad y decirle SÍ a lo que va más allá de las probabilidades.

2. UN PASTORCILLO QUE SE PARÓ FRENTE A UN GIGANTE Y VENCIÓ (3).

David era un muchacho de unos 18 años de edad cuando se enfrentó a Goliat, un mercenario filisteo entrenado para el combate cuerpo a cuerpo y que medía, según el propio relato bíblico, unos tres metros de altura. Además de eso la armadura de este titán era de última generación (para esa época) por lo que las probabilidades de que un jovencito lo pudiese derrotar eran de mil a una, y sin embargo el pastor de ovejas lo hizo con una honda y una piedra. ¿Cómo fue esto posible? David decidió confiar en Aquel que favorece a quienes dan el paso de fe a pesar de tener todo en contra, ¡y eso fue lo que ocurrió!, la esfera celestial lo benefició porque se sobrepuso a la realidad, cerró sus oídos a los pensamientos de miedo que lo invadieron y se lanzó como una fiera ante un enemigo más poderoso que él. David vio su realidad ––un gigante armado hasta los dientes–– pero que igual decidió enfrentar…, este joven acalló su mente y siguió a su corazón.

3. UNA MUJER QUE SE ABRIÓ PASO ENTRE LA MULTITUD Y SANÓ (4).

No sabemos el nombre de esta mujer, pero sí sabemos que padecía de un sangrado desde hacía 12 años ––posiblemente vaginal–– y que había gastado todos sus bienes buscando la sanidad sin resultados…, ¡la vida había sido dura con ella! También conocemos que escuchó de un tal Jesús, uno que daba vista a los ciegos, enderezaba a los jorobados y devolvía la vida a los muertos; entonces se armó de valor y contra todas las probabilidades fue en su búsqueda hasta que lo encontró rodeado de una multitud que lo apretaba. Ella no se detuvo ante los insultos de la gente ––algo típico cuando una mujer enferma salía a la calle––, ella simplemente fue y a empujones llegó hasta los pies del Maestro hasta tocar el borde de su manto, acto más que suficiente para que “poder saliera de él” y la sanara. Esta mujer venció los estigmas con los que la sociedad la había bautizado, rompió sus propios paradigmas mentales y derrotó los pensamientos de muerte que doce años de agonía habían plasmado en su mente…, ella dijo ¡NO! a a las probabilidades y dijo ¡SÍ! a la oportunidad de recibir su sanidad…, y así fue. ¿Cuál fue la clave? “Abrirse paso entre la multitud de sus propios pensamientos hasta llegar a la Luz de la verdad”.

PALABRAS FINALES.

La mente humana debe ser domesticada y una de las formas más efectivas de hacerlo es negarse a las probabilidades que se levantan en su contra: un diagnóstico médico, un informe devastante, un negocio en quiebra, un matrimonio en ruinas, un trabajo asfixiante, un proyecto que no resulta. Aunque todo debe ser tomado con mesura y en sano equilibrio escuche esto: El 85% de lo que pensamos es negativo, de ahí que decirle NO a las probabilidades puede ser el bálsamo que necesitamos para sanar el alma herida…, ¡la mente no es la que manda! (aunque a veces se las da de jefa), “no debes permitírselo”. Por eso de nuevo el proverbista nos da un sabio consejo: “Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento”(5); es decir, no te dejes llevar por las apariencias, por la realidad, por los números, por las estadísticas, por los informes, por las probabilidades, por lo que tus ojos ven; éstos no tienen la última palabra, esa la tiene Dios si te permites confiar en Él.

Recuerda lo que Cristo le dijo a la tormenta que rugía cuando navegaba en la barca: “¡CALLA, ENMUDECE YA!”, y el mar, los vientos y la lluvia se calmaron(6); y eso es justamente lo que debemos hacer, “mandar callar nuestra mente y todos esos pensamientos negativos que se alborotan dentro nosotros cual tormenta, silenciarlos con autoridad para así escuchar el suave murmullo de Dios diciéndonos: Sigue, cree, da el paso a pesar de las probabilidades”.

Notas al Pie

  1. Proverbios 4:23
  2. Números 13:1 a 14:19
  3. 1ª Samuel 17
  4. Lucas 8:43-48
  5. Proverbios 3:5
  6. Marcos 4:39

Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”; lo hace a través de sus escritos, podcast, vídeos, seminarios y webinarios que imparte en América Latina y el resto del mundo.

LOS PRINCIPIOS GENERADORES DE ÉXITO

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INTRODUCCIÓN.

¿Qué es el éxito? ¿cómo definirlo? ¿qué pensamos que es? La respuesta a estas preguntas dependerá de su cosmovisión de la vida. Le explico: Su concepto de éxito ha sido desarrollado y condicionado en el transcurso de los años por los medios de comunicación, su crianza familiar, sus compañeros y asociados, y sus variadas experiencias. La respuesta entonces a “¿qué es el éxito?” variará según la vida de cada uno (el éxito para una persona será diferente para otra); no obstante, con certeza podemos distinguir cuando una persona ha encontrado el verdadero éxito de aquel que sólo es una ilusión.

1. LAS CINCO “P” DEL ÉXITO.

La mayoría de las personas suelen asociar la palabra éxito con “dinero”, “posición”, “influencia”, “escalar peldaños corporativos”, “tener más”, “conseguir cosas”, etc. Usualmente se pueden agrupar éstas y otras definiciones de éxito en cinco categorías que todo ser humano busca, categorías a las que se las conoce como “las cinco P del éxito”.

1.1. Poder.

¿Es el poder el secreto del éxito? Hitler tenía un enorme poder, pero decir que fue exitoso ¡sería estar de acuerdo con sus acciones!

Piense acerca de las historias que las bolsas de valores tal como Wall Street nos enseñan. Existen cientos de “exitosos” hombres de negocios, con enorme poder ––junto con matrimonios fracasados y familias desintegradas––. La filosofía común es que si usted va a ser exitoso en los negocios, usted tiene que abandonar el éxito en las otras áreas de la vida. Yo no comparto eso. Una persona verdaderamente exitosa no tiene porqué sacrificar a su familia.

1.2. Prosperidad.

El materialismo es un problema grave hoy en día. Aún así, el poseer bienes y tener dinero no es algo enjuiciable. Es sólo cuando nosotros nos preocupamos por esas cosas ––poniendo todo el empeño y propósito en solo acumular-––, es cuando perdemos el significado de la vida.

En su edición del 28 de febrero de 1960, el periódico The Washington Post imprimió una carta que el escritor John Steinbeck dirigió al político Adlai Stevenson. Steinbeck escribió: “Somos una especie extraña. Podemos aguantar cualquier cosa que Dios y la naturaleza nos provean, excepto la abundancia. Si tratase de destruir una nación, le daría demasiado y luego la tendría de rodillas: miserable, egoísta y enferma”.

1.3. Posición.

Alguna gente dice que la posición define el éxito, ¿será esto cierto? La respuesta es inmediata… ¡claro que no! Por supuesto, todo dependerá de su definición de éxito.

1.4. Prestigio.

¿Ser conocido y reconocido? Mucha gente que tiene “prestigio” (fama) puede decirle que esto puede ser muy transitorio. El prestigio no es ciertamente una garantía de éxito. De hecho, aquellos que tienen prestigio, por lo general reciben una cantidad similar o aún mayor de denigración. Piense acerca de lo que los periódicos sensacionalistas le hacen a la “gente linda”. ¡Ellos los presentan con el peor enfoque! ¿Será eso éxito?

1.5. Placer.

“La norma de vida es hacer de los negocios un placer, y el placer nuestro único negocio” (Aarón Burr). Este comentario nos muestra la frenética búsqueda del placer en nuestros días; sin embargo, la búsqueda del placer encuentra sus orígenes en la filosofía del hedonismo en la antigua Grecia.

El hedonismo es “un postulado filosófico en el cual la búsqueda de placer es la más alta meta a la que un ser humano debe aspirar, todo lo que no produzca placer es malo”. Así las cosas, construir una vida centrada en el placer egocéntrico simplemente no satisface a largo plazo.

2. NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO.

El problema resalta a la vista. Las personas ponen todos sus huevos en una canasta buscando el poder, prosperidad, posición, prestigio o placer para alcanzar el éxito. Pero una vez que lo logran, se dan cuenta que no han alcanzado ningún éxito en las áreas más importantes de sus vidas.

Glenn Bland, en su libro “Éxito” (publicado en 1972), brinda un buen ejemplo sobre la importancia de las prioridades. Él describe una reunión realizada en el Hotel Edgewatter Beach de Chicago en el año 1923 que convocó a los financistas más exitosos del mundo de aquel entonces. Estos gigantes de las finanzas literalmente gobernaban el mundo monetario: Charles Schwab, presidente de la empresa de aceros más grande de los Estados Unidos de esa época; Samuel Insull, presidente de la mayor empresa proveedora de servicios públicos; Howard Hopson, presidente de la mayor empresa proveedora de gas; Arthur Cutten, el conocido especulador de trigo; Richard Whitney, presidente de la Bolsa de Valores de Nueva York; Albert Fall, Secretario del Interior del gabinete presidencial de los EE.UU.; Jesse Livermore, el “gran oso” del Wall Street; Iván Krueger, cabeza del mayor monopolio del mundo; y Leon Fraser, presidente del Bank of International Settements.

Estos hombres eran los que movían y sacudían el mundo, el tipo de personas que muchos envidian y desean ser. Pero algo salió mal con las vidas de estas personas, pues 25 años más después:

  • Charles Schwab fue a la quiebra
  • Samuel Insull murió en el extranjero, sin un centavo y fugitivo de la justicia.
  • Howard Hopson se volvió loco.
  • Arthur Cutten se declaró insolvente y murió en el extranjero
  • Richard Whitney acababa de salir de la prisión de Sing Sing
  • Albert Fall acababa de ser indultado de ir a prisión y falleció en su casa, quebrado.
  • Jesse Livermore se suicidó.
  • Iván Krueger se suicidó.
  • Leon Fraser se suicidó.

Ahora bien, para ser justos, las cinco “P” (poder, prestigio, posición, prosperidad y placer) no siempre resultan en la devastación personal. De hecho, son esencialmente amorales, es decir, ni buenas ni malas en sí mismas. Su uso o abuso determinan los resultados en la vida de una persona. Es importante equilibrar estas cinco “P” sin olvidar que hay valores que todo ser humano debe buscar como motores de éxito, pero… ¿cuáles son esos valores?

3. EDIFIQUE EL ÉXITO EN TODAS LAS ÁREAS DE SU VIDA.

Usted tiene que entender que una vida bien gerenciada produce un negocio, proyecto, trabajo, ministerio bien gerenciado. La gente que es feliz y que está creciendo espiritualmente, es más productiva.

Cualquiera sea el éxito que usted alcance, debe ser un éxito integral, es decir, balanceado, un éxito integrado, uno que esté en armonía con lo que usted es. Yo creo que si usted es exitoso en su trabajo, pero falla en sus relaciones personales, entonces usted no ha sido exitoso. Y si logra grandes cosas pero vive miserablemente, usted no ha sido exitoso. Solo una vida anclada en valores reales y duraderos puede ser exitosa.

Piense acerca de ello por un momento. Usted es una persona completa. Usted tiene, como parte de su ser áreas emocionales, físicas, volitivas, espirituales y relacionales. Más allá de eso usted tiene responsabilidades en varias esferas, ––familia, negocios, comunidad––. Cada una de esas áreas tiene sus propias sub-responsabilidades. Todas ellas están inter-relacionadas. Usted no puede darse el lujo de ser exitoso en lo financiero, y por otra parte fracasar en su matrimonio. Usted no puede alcanzar niveles de excelencia en sus negocios y por otra parte drenarse física y emocionalmente. Usted debe ser un ganador en todas las áreas vitales para ser exitoso.

Usted puede estar pensando, “¡pero no puedo tenerlo todo!” ¡Oh… claro que sí puede! Usted fue destinado a tenerlo todo. La clave es, el poder tenerlo todo correctamente.

¿Está teniendo Éxito en las 10 Áreas vitales?

Expertos en el desarrollo humano sostienen que para que una persona experimente el éxito verdadero debe procurar estar equilibrada en diez áreas fundamentales, áreas que son críticamente importantes a la hora de sentirnos “plenos”.

  • Auto-estima
  • Salud Física y Salud Emocional
  • Trabajo
  • Desarrollo Personal
  • Liderazgo
  • Matrimonio y Familia
  • Finanzas
  • Vida Espiritual
  • Entretenimiento y Descanso
  • Relaciones Interpersonales

4. CONSTRUYA SU ÉXITO SOBRE LOS PRINCIPIOS CORRECTOS.

Ciertamente todo el éxito está basado en la forma en que usted se gerencia a sí mismo. Y la forma en que usted se gerencia a sí mismo, es tan buena como los principios en los cuales edifica su vida.

Por lo tanto busque los principios verdaderos, con ello me refiero a las verdades universales. La tendencia hoy en día está en exaltar las opiniones relativistas, en la cual no existe cabida para los absolutos; sin embargo, ¡los principios universales absolutos existen!

Así como las leyes físicas gobiernan el universo físico, los principios universales gobiernan la existencia humana. Si estas leyes son violadas, se generan repercusiones inevitables. Estos principios son verdades imperecederas, absolutas, no negociables. Son tan objetivas como la ley de la gravedad. Puede que no las entendamos o aún, que no creamos en ellas, pero eso no las invalida. Ellas simplemente son inamovibles, son firmes. Es optativo para nosotros, o descubrirlas y adoptarlas por completo y por lo tanto ser tan exitosos como fuimos destinados a serlo, o podemos ignorarlas y fracasar sin siquiera saber el por qué.

Recuerde esto: “Un buen gobierno está basado en el auto-gobierno. Una buena gerencia de proyectos está basada en la auto-gerencia. La buena administración de las instituciones está basada en la auto-administración”. Su vida también debe ser auto-dirigida a través de los principios universales.

Lo que debiéramos anhelar más que cualquier otra cosa en la búsqueda del éxito, es la verdad. La verdad es más importante que el poder, la prosperidad, la posición, el prestigio y el placer combinados. La verdad, por sí sola, es la fuente de auténtico éxito. Si usted desea tener éxito en la vida, con pasión debe buscar el descubrimiento de la verdad y el cómo aplicar esa verdad apropiadamente a su vida.

  • Cristo lo resumió así: “Veritas liberabit vos” (La verdad os hará libres. Juan 8:32).

La verdad que les presento aquí son 10 principios cósmicos, absolutos e irrefutables. Diez máximas que nos muestran el camino hacia el verdadero éxito, el éxito integral. Estas verdades ––a las cuales llamaremos Principios Optimizadores––, están disponibles para todos quienes desean un cambio en sus vidas, una transformación que los lleve de ser simples mortales a personas mejoradas, plenas, felices y productivas.

5. LOS 10 PRINCIPIOS OPTIMIZADORES.

A nivel general, la optimización puede realizarse en diversos ámbitos, pero siempre con el mismo objetivo: “mejorar el funcionamiento de algo o el desarrollo de un proyecto a través de una gestión perfeccionada de los recursos”. La optimización puede realizarse en distintos niveles, aunque lo recomendable es concretarla hacia el final de un proceso.

Una persona que desea optimizar su tiempo laboral, por ejemplo, puede cambiar la organización de sus actividades, buscar apoyo en la tecnología o trabajar con alguien que le aporte conocimientos complementarios. Si la optimización es exitosa, el sujeto podrá realizar más trabajo en menos tiempo y utilizando menos energías en el proceso.

Usted está llamado a ser un “optimizador” de sí mismo, de su familia y de los proyectos que lidera. Pero no todos alcanzan este nivel, quizá por desconocimiento, miedo, pereza o falta de asesoría. No obstante, las personas que se convierten en optimizadores declaran que “jamás volverían a ser como antes”.

RJ-promo-pic-informal-coat-2013-e1364226398899Ron Jenson, un experto en optimización personal ha encontrado 10 principios no negociables que pueden ser aplicados a la vida de cualquier individuo, indispensable sobre todo en aquellos que tienen el privilegio de liderar a otros. Estos principios optimizadores sirven de sistema organizativo, como si de una brújula se tratase para indicarnos el camino que conduce al éxito.

Aquí tiene una forma muy sencilla de recordar los principios optimizadores, por medio de un acróstico:

CREDO OPTIMIZADOR

O ptaré por cumplir mis deberes

P rocuraré alcanzar el significado personal

T rataré de eliminar lo negativo de mi vida

I nternalizaré los principios correctos

M archaré firme a ejecutar mi misión

I ntegraré toda mi vida para alcanzar el éxito

Z arparé hacia mi meta, cuidando de los demás

A rduamente mantendré mi rumbo

R igurosamente alinearé mis objetivos

E nergizaré mi vida

FINALMENTE: “Enfóquese en la Raíces del Correcto vivir, no en el Fruto”

Si usted desea un auténtico éxito, debe enfocarse en las raíces y no en el fruto de su vida. El fruto en su vida incluye la felicidad, relaciones sólidas, prosperidad, influencia, posición, etc, y todo eso está bien. Las raíces son aquellos principios no-negociables en torno a los cuales edificará su vida. Éstas son las actitudes, creencias y compromisos básicos que se contienen en los 10 principios optimizadores. ES DECIR, las raíces darán como resultado los frutos esperados…, ¡todo radica en las raíces! y los principios optimizadores son esas raíces.

  • Este artículo fue tomado del libro “Viva la Vida, No Sobreviva” del autor Ron Jenson.
  • Otros libros utilizados para complementar este artículo: “El Éxito a la Manera de Dios” de Charles Stanley; “Los Principios del Éxito” de Jack Canfield; “Creados para Crecer, Creados para Emprender” de Gabriel Gil.

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Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”; lo hace a través de sus escritos, podcast, vídeos, seminarios y webinarios que imparte en América Latina y el resto del mundo.

DESILUSIONES DE LA VIDA, ¿CÓMO AFRONTARLAS? 5 CONSEJOS

imagenes-con-frases«No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios. Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría. Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para los que ven el sol. Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores. Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él» (Eclesiastés 7:9-14).

INTRODUCCIÓN

No siempre la vida es lo que parece ni lo que deseáramos que fuese, a veces los planes que hemos trazado se vienen abajo en un par de minutos y entonces nos desilusionamos: El hijo que hemos amado nos desilusiona cuando llega con la noticia “Papá, mamá, dejaré la universidad, he decido casarme con…”; O quizás nos desilusionamos cuando nuestra hija aún joven nos confiesa entre lágrimas que está embarazada de su novio. Hay desilusión cuando descubrimos que nuestro cónyuge mantiene una relación amorosa fuera del matrimonio por meses o incluso años. Hay desilusión cuando esperamos ese ascenso en el trabajo y se lo dan a otro; experimentamos desilusión cuando el negocio al que le pusimos pasión, dinero y toda clase de expectativas no rinde. Mis amigos, las desilusiones son parte de la vida, muchas de ellas son inevitables e impostergables.

Pero, ¿qué es en sí una desilusión? Se los explico según un diccionario que investigué: “La ilusión es el deseo de una persona de hacer realidad un objetivo concreto. Existen metas que son motivo de ilusión en el ámbito personal, profesional, familiar, espiritual, etc. Sin embargo, la ilusión también puede romperse cuando el objetivo no se cumple o se ve truncado, es entonces cuando se produce el efecto de la desilusión que viene acompañado de tristeza, enojo, amargura y hasta depresión”.

DISFRUTA LA VIDA A PESAR DE

Ahora bien, los capítulos 7 y 8 de Eclesiastés tienen como propósito “enseñarnos a disfrutar la vida a pesar de las ásperas realidades con que nos confronta la existencia humana”. Pero, ¿cómo hacer esto? ¿cómo disfrutar la vida que a veces se torna amarga y frustrante?

La clave para esto es vivir con sabiduría. En los capítulos 7 y 8 la palabra sabiduría aparece 14 veces (en la versión Reina Valera). Pero, ¿qué es la sabiduría? Primero hay que diferenciar entre inteligencia y sabiduría, para esto lo ilustraremos de la siguiente manera: “Un hombre o mujer inteligente es aquel que conoce mucho de diferentes ciencias; un hombre o mujer sabio es aquel que pone en práctica dichos conocimientos en beneficio de sí mismo y de la humanidad” (concepto judío).

crecer-ante-la-adversidadEn el medio-oriente antiguo se consideraba sabia a una persona cuando era capaz de enfrentar los golpes de la vida no importando lo duros que éstos podían ser. Comúnmente a los sabios se los comparaba con las palmeras, aquellos árboles capaces de soportar tormentas de arena de magnitud considerable, pero también se los comparaba con cedros del Líbano, que eran árboles frondosos y firmes. Así entonces los sabios de la antigüedad eran como las palmeras (flexibles, tolerantes, resilientes) y como los cedros (firmes, inamovibles, seguros). De ahí que hallamos dos salmos que grafican la sabiduría de la siguiente manera:

“Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malos… sino que pone su amor en la Ley del Señor… Ese hombre es como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae” (Salmos 1:1-3).

“El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes” (Salmos 92:12-14).

En fin, la sabiduría tiene como objetivo ayudarnos a enfrentar las desilusiones de la vida y sobrevivir a ellas.

CINCO CONSEJOS PARA ENFRENTAR LAS DESILUSIONES DE LA VIDA 

Ahora bien, en Eclesiastés 7:9-14 encontramos algunos consejos para enfrentar las desilusiones de la vida. Los consejos en Eclesiastés son expuestos de manera clara y sencilla, pero sólo quienes estén dispuestos a practicarlos serán llamados “hombres y mujeres sabios”. ¿Estás dispuesto?

  • Primero, NO TE ENOJES FÁCILMENTE, SÉ PACIENTE. Eclesiastés 7:9, “No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios” (versión Reina Valera). “No te dejes llevar por el enojo, porque el enojo es propio de gente necia” (versión Dios Habla Hoy). Esperar el tiempo señalado por Dios es mejor que la impaciencia ante la fugacidad de las cosas. El enojo es producto de la orgullosa indignación del ser humano contra Dios cuando las cosas no salen como él quiere. Antes de ser orgulloso y ligero para el enojo, el sabio es paciente.
  • Segundo, NO AÑORES EL PASADO. Eclesiastés 7:10, “Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría” (versión Reina Valera). “Nunca te preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor, pues ésa no es una pregunta inteligente” (versión Dios Habla Hoy). No entender los propósitos divinos lleva al ser humano a preferir el pasado sobre el presente. No podemos paralizarnos por el pasado ni hipnotizarnos con el futuro. Hay que aprender del pasado y prepararse para el futuro, pero vivir el presente. La sabiduría nos ayuda a aprovechar cada oportunidad que Dios nos da para hacer su voluntad hoy.
  • Tercero, ESCOGE LA SABIDURÍA SOBRE LAS RIQUEZAS. Eclesiastés 7:11-12, “Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para quienes ven el sol. Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores” (versión Reina Valera). “Buena y provechosa es la sabiduría para los que viven en este mundo, si además va acompañada de una herencia. Porque la sabiduría protege lo mismo que el dinero, pero la sabiduría tiene la ventaja de darle la vida al sabio” (versión Dios Habla Hoy). El dinero puede perder su valor; pero la sabiduría mantiene su valor, a menos que la abandonemos deliberadamente, ¡poseer ambos es mejor! Las riquezas y la sabiduría deben estar en balance, ambas son buenas, porque proveen cierto tipo de protección; sin embargo, la sabiduría protege contra las pasiones y los excesos que produce la riqueza.
  • Cuarto, ACEPTA LO INEVITABLE. Eclesiastés 7:13, “Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? (versión Reina Valera). “Fíjate bien en lo que Dios ha hecho: ¿quién podrá enderezar lo que él ha torcido? (versión Dios Habla Hoy). Esta es una invitación a observar la obra de Dios, reconocer nuestras limitaciones ante el poder de Dios y someter a Dios nuestra voluntad. “Lo que Dios torció” alude a las dificultades que encontramos en la vida, las cuales son parte de su plan para nosotros. No siempre las entendemos. Pero no podemos arreglar los eventos según nuestros deseos. El sabio aprende a acomodarse al plan divino. De todos modos, no vale la pena altercar con Dios.
  • Quinto, SEA QUE TE VAYA BIEN O MAL VIVE POR FE. Eclesiastés 7:14, “En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él” (versión Reina Valera). “Cuando te vaya bien, disfruta ese bienestar; pero cuando te vaya mal, ponte a pensar que lo uno y lo otro son cosa de Dios, y que el hombre nunca sabe lo que ha de traerle el futuro” (versión Dios Habla Hoy). Todo lo que sucede en la vida procede de la mano de Dios. El bien y la adversidad son oportunidades para reflexionar en la bondad, sabiduría y poder de Dios. Dios balancea nuestras vidas, al darnos suficiente bendición para mantenernos alegres y suficiente carga para mantenernos humildes.

CONCLUSIÓN.

Atendamos los consejos que nos brinda la Biblia pues así podremos enfrentar la vida a pesar de lo dura que ésta pueda ser.

Termino con las siguientes palabras: La vida está llena de desilusiones, las cosas no siempre son como quisiéramos, pero Dios nos da sabiduría para afrontar la vida y sobrevivir a ella con gozo y plenitud.

APLICACIÓN.

No importa cuan grande sea la desilusión que estás enfrentando en tu vida, lo que importa es saber enfrentarla. Hoy Dios quiere ayudarnos con nuestros problemas, cargas y frustraciones. Hoy tenemos esperanza de una vida mejor, de un presente mejor, de un futuro mejor. Hoy Dios nos dice que las desilusiones de la vida se transforman en gozo, en paz y en prosperidad. ¿Cuántos quieren orar conmigo para pedir a Dios nos ayude con las desilusiones que hemos o estamos viviendo?


18193737_10212967054148741_3750558341320959251_nGabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”; lo hace a través de sus escritos, podcast, vídeos, seminarios y webinarios que imparte en América Latina y el resto del mundo.

LA RUEDA PINCHADA

wheel-changeLlevé mi auto a la vulcanizadora el otro día, algo no andaba bien en una de sus ruedas. Por más que le echaba aire duraba un par de días, y así anduve por mucho tiempo “poniéndole parches curita” en vez de remediar la situación; entonces pensé, ¡que necio podemos ser los humanos! Lo mismo que yo hice lo hacen cientos, quizá miles de mortales… “andamos por la vida con la rueda pinchada sin detenernos a repararla”.

¿Por qué no fui de una vez a la vulcanizadora? ––me pregunté––. He aquí las típicas excusas: Falta de tiempo, pereza, falta de ganas, no es tan importante, etc. Sin embargo, sabía que de no reparar la rueda a tiempo el daño sería mayor. Los conductores experimentados saben que una pequeña avería en el auto puede desencadenar un daño mayor si no se lo atiende. así que me hice el ánimo, el vulcanizador reparó la rueda en apenas 25 minutos, el costo fue de $ 5.000 pesos chilenos, unos 10 dólares; y me ahorré futuras molestias.

LECCIÓN: Muchas veces vamos por los caminos de la vida con una o varias ruedas pinchadas, y por ruedas me refiero a áreas de nuestra vida indispensables para nuestro buen desempeño como seres integrales. No nos detenemos a “repararlas” por diferentes motivos ––muchas veces porque nuestro ritmo de vida nos presiona a seguir marchando––, y seguimos andando, activando, enseñando, liderando, asumiendo más responsabilidades de las que deberíamos…, vamos por el mundo con nuestras ruedas bajas perjudicando así nuestra vida y la de quienes nos rodean. Si tan solo nos detuviésemos más seguido a “revisar y reparar nuestra vida”, ¡que distinto sería todo! Por lo demás el Mecánico del Universo está más que dispuesto a brindarnos su ayuda.

Algunos Puntos de Reflexión.

  • Sócrates dijo, “una vida no revisada no vale la pena vivirla”. ¿A qué se refiere?
  • Qoélet enseñó: “Una cosa es cierta, Dios creó al ser humano perfecto, pero éste se complicó la vida” (Eclesiastés 7:29). ¿De qué manera te has complicado la vida?
  • Jesucristo dijo: “El ladrón hurta, mata y destruye. Yo en cambio les doy vida y una vida plena” (Juan 10:10). ¿Quién es el ladrón que hurta la vida plena?
  • Moisés declaró: “Señor, haznos entender que la vida es corta para que así podamos vivirla con sabiduría” (Salmos 90:12). ¿Qué tan sabio has sido en tu vida?

CONCLUSIÓN

Fuiste diseñado por el Fabricante Divino para rendir más de lo que estás rindiendo, pero jamás alcanzarás todo tu potencial si no cambias la rueda.