NO HABLES MAL DE MÍ, CELEBRA CONMIGO

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–– ¿Supiste que a fulano se les está yendo la gente de la iglesia?
–– Me enteré. Es que tú sabes como es él, era cuestión de tiempo nomás
–– Sí, además sus finanzas están bajas, tuvo que salir a trabajar en lo secular porque la iglesia no le da
–– Y bueno, ¿que podís esperar cuando no se hace bien la pega?
–– Es verdad. Algunas de sus ovejas han llegado a mi iglesia y me han contado atrocidades de él y su señora
–– A mí también me ha tocado ministrar a varios heridos. No me extraña que las cosas le estén saliendo mal
–– Oremos por fulano, quizá tiene un pecado oculto y el Señor lo está descubriendo
–– Sí, oremos. Mmmm…, ¿cuál es ese pecado? No sabía. Te pregunto para que oremos más específicamente

El diálogo que acabamos de leer y que es producto de mi imaginación no está tan lejos de la realidad. Muchas veces incurrimos en el “chismerío santo” para hablar mal de nuestros colegas (me incluyo). Es que el chisme, el hablar mal del otro, curiosear en los fracasos del compañero es “maléficamente placentero”, o al menos así lo declara la Biblia cuando dice: “Los chismes son deliciosos manjares, que penetran hasta lo más profundo del ser” (Proverbios 18:8).

Este acto de “chismear” tiene diferentes niveles, todos ellos son malos pero hay algunos que son atroces:

1º Está el “CURIOSEO SANO”. Al menos eso dicen quienes lo practican. Se trata de averiguar lo que está aconteciendo en la vida de Fulano, Sultano y Mengano. Enterarse de los pormenores de sus fracasos, enfermedades o caídas no por interés sincero, sino por pura curiosidad maliciosa; esto se da por lo general “en los pasillos”.
Ejemplo:
– ¿Y de qué murió? ¿sabes la causa?
– De un patatús.
– Ah, lo sospeché, es que nunca se cuidó
– Es verdad, comía como cerdo

2º Está el “CHAQUETEO”. Modismo chileno que hace alusión a la acción de desear el mal a aquellas personas a quienes les está yendo bien, dudar de los méritos del otro, envidiar los ascensos, promociones, aciertos y logros del compañero a través de frases mordaces, cínicas y hasta enjuiciadoras. El chaqueteo puede hacerse de manera pública o privada.
Ejemplo:
– A éste lo eligieron sólo por su labia
– Sip, voy a pedirle que me enseñe, en una de esas también a mí me toca la bendición
– Jajajaja
– Jejejeje

3º También tenemos la “HABLADURÍA SANTA”. Consiste en chismear con las desventuras del otro pero en un tono “espiritual”, como para acallar la conciencia enjuiciadora. Casi siempre se citan versículos bíblicos y se termina con la frase “oremos”, lo que en la práctica nunca ocurre.
Ejemplo:
– La hija de Mengano quedó embarazada
– Sí, y tanto que predicaba de la santidad
– ¡Eso le pasa por ser un santulón!
– Pero bueno, nadie está libre. El que cree estar firme…
– Mire que no caiga
– Mejor oremos

4º Existe lo que yo llamo “REGOCIJO INSANO”. Es la acción de alegrarse ––internamente–– cuando al colega las cosas no le resultaron. Esta alegría es maquiavélica y difícil de discernir porque es macabra. Quienes se gozan con las desgracias del otro están podridos por dentro, pero jamas lo reconocerán.
No tengo un ejemplo gráfico porque esta acción es interna, no se demuestra, quienes la practican son maestros del disfraz.

5º Por último tenemos la “ENVIDIA MINISTERIAL”. Es una de las acciones más antiguas y peligrosas, y consiste, tal como su nombre lo indica, en envidiar el éxito, iglesia, finanzas, fama, puesto y hasta la esposa del colega.
Ejemplo:
– ¿Y cómo le va a la viuda de Sultano desde que asumió la iglesia?
– Ahí va, ha sido duro para ella, hay que apoyarla
– Ojalá me hubiesen dado a mí la iglesia, sé que la habría hecho crecer, no como esa mujer que lo único que está haciendo es destruirla
– No hables así compañero…, pero es verdad, de que está acabando la iglesia la está acabando

Un colega de ministerio dijo en cierta ocasión: “En el pastorado muchos de nuestros pequeños triunfos los vivimos solos. Las derrotas son parte muchas veces de las conversaciones en los grupos pastorales, parte de la critica liviana” (Luis Martínez). ¡Cuanta verdad hay en esta frase! Y yo, lo reconozco, he caído varias veces en este error (mea culpa). ¿Cuando aprenderemos a apoyarnos, alegrarnos con los logros del otro y a dolernos de verdad cuando el colega cae o cuando las cosas no le estén saliendo? No seamos como Saúl que se enojó porque a David le atribuyeron 10.000 y a él sólo 1.000, más bien seamos como Jonatan quien se alegró que a su amigo David lo nombraron rey en lugar de su padre.

UNA COSA ES CIERTA, el chisme, el curioseo sano, el chaqueteo, la habladuría santa, el regocijo insano y la envidia ministerial NO SON DE DIOS, es un mal que golpea al cuerpo ministerial de la Iglesia de Jesucristo (ya sea una denominación, corporación o iglesias independientes); mal que debe ser extirpado cuanto antes. El primer y más radical paso para eliminar esto es: ¡CERRAR TU BOCA! Al hacerlo te harás un bien a ti mismo y beneficiarás al colegio pastoral porque no contribuirás al chisme, sino que lo pararás en seco.

Te propongo algo: “Habla a las espaldas de tus colegas, pero habla bien, comenta sus logros con los demás, promuévelo entre los compañeros, ensálzalo, maximiza sus virtudes, deséale el bien, ayúdalo a coronar cumbres, incluso ¡visítalo y pasa tiempo con él! Al hacerlo provocarás un efecto dominó que con el tiempo provocará que la bendición llegue para ti y para quienes has hablado bien”.

by Gabriel Gil
“CERRANDO LA BOCA DE LA MALDICIÓN”
CUIDADO PASTORAL PARA PASTORES
IDD TERRITORIO CENTRO – CHILE

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6 respuestas a “NO HABLES MAL DE MÍ, CELEBRA CONMIGO

  1. Edgar Garcia 8 junio, 2018 / 15:07

    Hola Gabriel. muy interesante el artículo y creo que trata de un mal endémico en el círculo ministerial. Que Dios traiga sanidad a las filas ministeriales, que nos ayude a madurar y a vivir mas en el Espiritu. Bendiciones

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    • GabrielGil 14 noviembre, 2018 / 10:53

      ASÍ ES! hay que derrocar ese mal que tanto daño nos ha hecho al cuerpo pastoral y eclesial

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  2. Carlos Veliz 7 junio, 2018 / 22:59

    En una ocasión antes de entrar yo al ministerio, un amigo pastor me dijo “Carlos entre pastores no hay amigos, procura no abrir tu corazón con ellos, porque todo lo que digas será usado en tu contra”… me da mucha tristeza.

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    • GabrielGil 14 noviembre, 2018 / 10:52

      ¡Wow! Triste realidad. Pero sabes? Yo sí tengo amigos colegas de mi misma denominación y de otras también, te animo a buscarlos y sobre todo, “a mostrarte amigo”. Abrazos!

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  3. María Dolores 7 junio, 2018 / 11:25

    Aplica para todo el pueblo de Dios porque todos somos real sacerdocio muy buen artículo

    Le gusta a 1 persona

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