COMBATE LA ANSIEDAD

82556832_1¿Qué es la Ansiedad?

Algunos diccionarios la describen como “un estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad”. Para la medicina, “la ansiedad es el estado angustioso que puede aparecer junto a una neurosis u otro tipo de enfermedad y que no permite la relajación y el descanso del paciente”. Otra definición dice lo siguiente: “Se trata de la condición de una persona que experimenta una conmoción, intranquilidad, nerviosismo o preocupación”.

Algunos sinónimos de la palabra ansiedad que podrían ayudarnos a entender mejor esta condición son los siguientes: desasosiego, intranquilidad, zozobra, angustia, ansia, congoja, desazón, inquietud, preocupación.

Ahora bien, cabe resaltar que la ansiedad no siempre es una patología, sino que es una emoción común como el miedo o la felicidad. La ansiedad, en este sentido, es necesaria para sobrevivir ante ciertos riesgos ya que pone a la persona en alerta. Pero también debemos ser justos al señalar que en ocasiones si no se sabe controlar la ansiedad ésta puede matarnos o al menos provocarnos gran daño.

Así entonces los expertos aseguran que hay dos tipos de ansiedad, la ansiedad positiva o normal que es aquella incluso que nos permite alcanzar metas en la vida, y la ansiedad negativa o neurótica, que es aquella que nos estanca, que no nos permite avanzar en la vida porque una serie de síntomas nos obstaculizan el paso. ¿Quiere saber cuáles son los síntomas de la ansiedad negativa? Aquí van: Malestar generalizado en el cuerpo, preocupación en exceso, hipervigilancia, temores infundados, inseguridad ante la vida, sensación de pérdida de control, sensación de ahogo, tristeza profunda, hiperactividad sin propósito, mal manejo de la frustración, irritabilidad, enajenación social, entre otros.

Hoy quiero hablarles de mi propio Testimonio Personal de cómo combatí la Ansiedad Negativa y cómo aún lo sigo Haciendo.

Voy a relatarles en primera persona lo que en ocasiones sucede conmigo, quizá más de algún oyente se identifique conmigo:

«A veces viene un miedo que se arrastra a través de mi mente en todo momento y me persigue durante todo el día. En otras ocasiones me preocupo por un miembro de la familia, una situación personal, una fecha límite, las cuentas que debo pagar, un hijo enfermo… Entonces apaciguo esa sensación encontrando más cosas que limpiar y añadiendo más actividades por hacer a mi lista que ya está muy llena; pero pronto me doy cuenta que hacer esto no me ayuda sólo añade más carga a mi pesada mochila. Recurro entonces a Dios y con los dientes apretados le pregunto: “¿Qué me pasa Señor, por qué este miedo, esta angustia, esta sensación de intranquilidad?”. Le pido que arregle mi vida, que sane a mi hija, que me envíe una solución, que me dé un trabajo, pero nada pasa y me ahogo en una tristeza difícil de explicar.

Sin embargo, cuando me detengo y tomo un profundo respiro y me preparo a escuchar —a realmente escuchar la voz de Dios— y no solo mi preocupación, la situación cambia. Saco mi Biblia, y mientras lo hago, oro a Dios para que suavice mi corazón y me permita escucharlo. Finalmente, escucho la voz del Señor hablándome suavemente y sus brazos envolviéndome. En Eclesiastés 3 Dios me recuerda que debo bajar el ritmo y desatar mis manos de todos mis problemas. “Hay un tiempo para todo”, dice la Escritura. Digo amén, relajo mis hombros, porque no es mi tiempo el que importa. Dios desplegará la belleza de todo en su momento, no en el mío. Le presento mis problemas y le permito que se ocupe de ellos cuando el tiempo sea correcto.

Luego, tomo mi lista de cosas por hacer y realizo lo que puedo; el resto puede esperar».

Encontrar Consuelo en los Brazos de Dios

Combatir la ansiedad nos libera del peso del estrés, de la angustia, de la intranquilidad del alma. Proverbios 12:25 declara: “La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra”. Este adagio hebreo nos explica que la ansiedad es una carga para la persona. Sin embargo, el mismo versículo añade que “una palabra amable alegra el corazón ansioso”. ¿Qué palabras amables nos presenta la Biblia para la persona preocupada? Aquí les doy tres:

  • HUMÍLLATE ANTE DIOS: 1 Pedro 5:6-7 dice: “Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes”. Dios desea alejarte de todo peligro, pero primero debes humillarte, dejando de lado el orgullo que dice que tú puedes arreglar todo problema en tu vida. La humildad permite que Dios entre en tu vida y se haga cargo. Por lo tanto, entrégale el control y tus preocupaciones al Soberano Dios.
  • HABLA CON DIOS: Filipensen 4:6 dice: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias”. Combatir la ansiedad no solo requiere que te humilles, también debes comunicarte con Dios, expresándole tus problemas en oración; exprésale tus preocupaciones, Dios está para escuchar.
  • RECIBE LA PAZ DE DIOS: Filipenses 4:7 dice: “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamiento en Cristo Jesús”. Una vez que Dios haya tomado tu ansiedad, ¿qué tiene para ofrecerte? Dios te dará paz. Él tomará tu ansiedad y llenará tu corazón y mente de tranquilidad. Aunque tú no puedas entender su poder, presenta tus problemas a Dios. Te sentirás asombrado de la paz que Él puede darte.

Pasos Prácticos para una Existencia Libre de Ansiedad

Combatir la ansiedad implica que una persona se comprometa activamente en hacer cambios positivos en su vida; para eso hay una serie de pasos sencillos pero poderosos que pueden ayudarte a vivir libre de la “ansiedad negativa”, con estos cinco consejos comienzo a despedir la transmisión de hoy:

  • PRIMER CONSEJO – Ríe: No te tomes tu vida tan en serio. El sentido del humor ayuda a sobrellevar las preocupaciones al distraer la mente. La risa también produce endorfinas, las cuales disminuyen el dolor y dan un sentido de relajación y gozo. Cuenta un chiste, mira una comedia y ríe cuando el desastre te ataque. Te sentirás mejor con una sonrisa en tu cara. La Biblia dice: “El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón el espíritu se abate” (Proverbios 15:13).
  • SEGUNDO CONSEJO – Haz planes: La preocupación no resuelve nada. No puede cambiar las situaciones ni los resultados. La única forma en la que ocurre el cambio, es a través de la acción. En lugar de preocuparte, angustiarte o ponerte ansioso toma el control actuando en busca de un cambio. ¿Preocupado por el dinero? Crea e implementa un presupuesto o busca consejo de un profesional de las finanzas. La productividad crea una atmósfera positiva de cambio que la preocupación no puede alcanzar y hace llevadera la ansiedad. La Biblia dice: “Y volviendo en sí dijo: ¡Cuantos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre… Y levantándose,  vino a su padre” (Lucas 15:17-20).
  • TERCER CONSEJO – Busca ayuda profesional: Tener a alguien con quien conversar de tus preocupaciones, puede ayudarte a liberar ansiedad. Un buen consejero escuchará atentamente y te permitirá descubrir tus inquietudes. Juntos, pueden crear medios productivos para manejar la ansiedad, de tal manera que te puedas sanar emocional y físicamente. La Biblia dice: “Mejor son dos que uno, pues reciben mejor paga por su trabajo. Porque si caen, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del que está solo! Cuando caiga no habrá otro que lo levante” (Eclesiastés 4:9-10).
  • CUARTO CONSEJO – Declara la Palabra de Dios: La palabra de Dios es en sí misma medicina para quien la lee diariamente, ella tiene la capacidad de ordenar los pensamientos y dar dirección al que está perdido. Leerla y mejor aún declararla en voz alta producirá fe, motivación y la energía necesaria para salir de ese atolladero en el que te encuentras: “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino” (Salmos 119:105).
  • QUINTO CONSEJO – Disciplina tus palabras: tus palabras habladas y también las escritas tienen mucho poder sobre tu vida. Si te la pasas todo el tiempo diciendo lo mal que te encuentras, lo triste de tu situación o que jamás saldrás de la prueba que estás viviendo…, ¡eso es justamente lo que ocurrirá!, tus palabras se volverán una realidad. No se trata de negar lo que estás viviendo pero sí sobreponerte a tu crisis. Te invito a decir, por ejemplo, “soy un vencedor”, “saldré de ésta”, “sé que con la ayuda de Dios venceré mis temores”. O también puedes declarar: “toda angustia, toda ansiedad, toda preocupación quedó en el pasado, soy un hombre / soy una mujer libre”. Le aseguro que hablar así a diario harán que la ansiedad salga huyendo de su vida: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos” (Proverbios 18:21).

Sin más que decir me despido. Espero que esta charla haya sido de bendición a tu vida. Si te pareció que esta transmisión puede contribuir a otras personas compártela.

Nos vemos en una siguiente emisión en vivo a través de mi cuenta de facebook.


En la playa
Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”; lo hace a través de sus escritos, podcast, vídeos, seminarios y webinarios que imparte en América Latina y el resto del mundo.
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2 thoughts on “COMBATE LA ANSIEDAD

    • GabrielGil 8 agosto, 2017 / 22:41

      JAJAJA ánimo estimada Elena, tu lengua puede y debe ser DOMESTICADA 🙂

      Me gusta

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