CORRERÁS CON LOS CABALLOS

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Fue en Capilla del Valle (Sangolquí, Ecuador) cuando el pastor principal de esa congregación junto con su equipo pastoral ––yo entre ellos–– decidimos comenzar una serie de sermones titulada “Correrás con los caballos”, basada en Jeremías 12:5. Recuerdo que el Dr. David Ramírez, senior pastor, fue el que comenzó la serie. Durante seis domingos compartimos las enseñanzas que esa serie arrojó, he aquí algunas de ellas y otras que yo mismo he aprendido. Las he resumido en cinco, pero te animo a comentar qué otras lecciones podríamos aprender.

Jeremías 12:5

El versículo utilizado para la serie no fue elegido al azar, fue seleccionado cuidadosamente por el equipo. Vimos que no sólo el versículo podía conectarse con nuestra audiencia, sino que todo el contexto era aplicable a nuestra congregación (y por supuesto a ustedes también, si así no fuese no perdería mi tiempo escribiendo estas líneas).

«Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos?»

El Contexto

El versículo en cuestión se encuentra dentro del libro Jeremías, cuyo autor es quien lleva su nombre. Jeremías fue un profeta oriundo del pueblo sacerdotal de Anatot. El significado de su nombre es incierto pero es posible que sea “Jehová exalta”. A él se le prohibió ––por mandato divino–– casarse y tener hijos, quizá porque el futuro de la nación estaba condenado.

Jeremías profetizó durante los años 626 a.C. y hasta poco después del 586 a.C. (unos 40 años como predicador). Varios reyes escucharon su mensaje, de buena o mala gana pero a fin de cuentas lo oyeron; entre ellos Josías, Joaquin, Joacim y Sedequías. Jeremías profetizó que el reino del sur y su capital Jerusalén serían arrasadas por Babilonia, y así fue. Jerusalén fue sitiada en el 605 a.C., posteriormente en el 597 a.C., y el golpe final en el 586 a.C., donde Nabucodonosor se llevó cautivos a los poderosos de Judá dejando en “Tierra Santa” a los más pobres de los pobres…, ¡Jerusalén por fin estaba pagando las consecuencias de su desobediencia! Las palabras de Jeremías se cumplieron todas sin excepción: peste, hambre, destrucción, guerra y aniquilación se hicieron presente, todo porque los judíos se apartaron de Jehová su Dios.

La Queja de Jeremías

En 12:1-4 el profeta realiza una pregunta estremecedora, en realidad es una queja, una que yo mismo la he realizado en varias ocasiones: “¿Por qué prosperan los malvados? ¿por qué viven tranquilos los traidores?” (12:1).

Nos haría bien leer esos cuatro versículos porque allí vemos a Jeremías vomitando su rabia, su impotencia, su decepción, su desesperanza y su hastío. ¿Has vivido algo así? Yo sí. Muchas veces, sobre todo cuando las cosas no salen y por más que oro, busco, declaro y me mantengo fiel veo que mi mundo se cae a pedazos, pero el de ellos no, por supuesto que no, ¡ellos prosperan! (sus negocios prevalecen, sus vidas parecen un continuo logro, el éxito los rodea…, si hasta se ven felices). ¡No es justo! ––me digo––, pero sé que al final tendré mi corona.

Ante esto el biblista Roy Edmund Hayden plantea:

“La cuestión de la prosperidad de los impíos (por qué Dios no actúa contra ellos) es un tema popular en la Biblia (véanse Job 21:7-15; Sal. 73:3-12; Hab. 1:2-4). Sin embargo no se ofrece una respuesta definitiva, pero siempre queda claro que Dios mantiene todas las cosas bajo control (esa debe ser nuestra fe). Al final, los impíos perecerán (Jer. 12:7-13), y la justicia de Dios será vindicada. La actitud de los creyentes debe ser dejarlo todo en manos de Dios, especialmente sus propias vidas (véanse Job 42:2; Hab. 3:17-19)”.

La Respuesta de Dios

En 12:5 viene la respuesta de Dios, el Señor oyó la queja del profeta y procede a responderle. Sin embargo lo que le dijo no fue suave, fue algo que Jeremías no quería oír ––ni yo tampoco–– pero es una realidad:«Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos?». En otras palabras: “¿Estás cansado con tan poco? ¡TUS PROBLEMAS RECIÉN COMIENZAN!”.

¿Qué te pareció esta respuesta? ¿no la esperabas verdad? Pues así es. Por lo general esperamos palabras de consuelo de parte de Dios, ya sabes, esperanza, ánimo, paz, bendición. Pero oír al Señor decirte sin penas ni tapujos que vienen problemas más grandes a tu vida, trabajo, ministerio, emprendimiento, proyecto, carrera…, óyeme, es algo que derrumba a cualquiera. Y no obstante Jeremías se mantuvo firme.

Enseñanzas

De esta declaración aprendo algo potente que te transmito a ti, ¿estás listo para leer? Aquí va: La vida no siempre es arcoiris, rosas y paz ––lo sabes bien––, HABRÁN OCASIONES EN QUE TODO SALDRÁ MAL Y CUANDO PIENSAS QUE ESTÁ POR TERMINAR, ¡ZAS! TE VIENEN MÁS PROBLEMAS…, DEJA DE LLORIQUEAR Y PONTE A CORRER CON LOS QUE VAN MONTADOS A CABALLO. La vida es así.

¿Qué quiero decir con Esto?

  1. Es legítimo cansarte pero cuidado con cansarte por cosas pequeñas. O sea, tropieza, cae, quéjate, pero vuelve a levantarte, ¿qué haces allí tirado? Si te la pasas deprimido, bajoneado, lamiendo tus heridas, lo siento, no sirves para lo que está reservado para ti, no calificas.
  2. Los problemas que estás viviendo son un entrenamiento al cual el Coach Divino te está sometiendo, ¿serás capaz de soportar su programa? Mi entrenador es exigente, de férrea disciplina y no le gustan los que siempre se excusan de que no pueden, no saben, que tienen miedo. ¡Ponte los pantalones, ciñe tu falda y comienza a correr!
  3. El Señor quiere llevarte al siguiente nivel, “el nivel de los que cabalgan sobre caballos”, hombres y mujeres que asumieron la realidad de la vida con todo lo que ello implica, pero decidieron seguir adelante, hacia la victoria, ¿estás listo para cabalgar?
  4. La vida es una competencia donde sólo los más fuertes ganan. Nada nuevo estoy diciendo, en la propia naturaleza vemos cómo las especies más fuertes son las que prevalecen sobre otras. ¿Quieres que tus proyectos se realicen? ¡Házte fuerte! ¿Quieres acabar tu carrera universitaria? ¡Sé disciplinado! ¿Quieres que tu vida mejore? ¡Haz los cambios necesarios!
  5. Con tus dos pies ––con los recursos que tienes actualmente–– puedes avanzar cierta distancia, pero sobre un caballo ––haciéndote de más recursos–– puedes ir ¡al infinito y más allá! O sea, hazte más valioso, lee más, capacítate, ejercita tus dones, aprende, aplica, maximízate, soporta la prueba…, ¿qué haces caminando a pie si puedes cabalgar sobre el viento?

Conclusión.

Jeremías es para mí uno de los personajes bíblicos con los que más conecto (incluso escribí un libro titulado “Bendito Jeremías” el cual ha sido bien criticado). Si bien yo no he vivido lo que él ––literalmente hablando––, pero he experimentado “estados de sitio”, “exilio”, “cautiverio” y una serie de pruebas que la vida se ha encargado de darme. Yo también me he quejado, me enojado con Dios y hasta he “maldecido mi suerte”, ¿pero sabes? Dios ha sido mi compañero fiel en todo este proceso, no me ha dejado, más bien me ha enseñando a cabalgar la vida, y si bien a veces “el caballo chúcaro me tira al piso”, mi Coach me dice: “¡Ya, ya, no llore, sacúdase, arréglese y vuelva a subir!”. Y yo lo hago porque algo en su voz me transmite confianza, y cuando estoy arriba lejos de atemorizarme me siento más tranquilo, más confiado en mí mismo porque los golpes que he recibido me han hecho más fuerte y experimentado. Entonces reconozco que el entrenamiento al que estoy siendo sometido está funcionando.


En la playa

Gabriel Gil es Coach Integral Sistémico y Mentor de vidas; de profesión teólogo y por vocación divina pastor; además escribe post, artículos y libros. Su misión en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”.
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8 thoughts on “CORRERÁS CON LOS CABALLOS

  1. Steven Urbina 24 octubre, 2016 / 10:28

    Que increíble lo sorprendente que es la Palabra de Dios, se que no será fácil pero quiero correr con los caballos! Excelente Pastor

    Saludos desde San José, Costa Rica

    Le gusta a 1 persona

    • GabrielGil 24 octubre, 2016 / 12:37

      ¡Amén! que así sea Steven, a correr con los caballos que para eso fuimos creados, para avanzar al siguiente nivel.

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  2. Silvia Laola 21 octubre, 2016 / 22:49

    Como siempre muy buen artículo pastor. ¿Quién no se sintió alguna vez como Jeremías? Cuesta entender cuando el Señor nos habla de esa manera,pero sin dudas Él sabe lo que es mejor para nuestras vidas :).

    Argentina.

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    • GabrielGil 22 octubre, 2016 / 14:07

      De acuerdo contigo Silvia, Jeremías se conecta con nosotros porque vivió lo que muchos estamos viviendo todavía; sin embargo tenemos fe que pronto avanzaremos incluso más rápido que los caballos.

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  3. Jorge catalan 21 octubre, 2016 / 16:53

    Exelente a enseñanza amigo pastor

    La Calera, Chile.

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    • GabrielGil 22 octubre, 2016 / 14:06

      Que bueno que la hayas leído y comentado. Siga adelante mi buen Jorge.

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  4. vanessa morales 21 octubre, 2016 / 11:57

    Gracias Pastor siempre motivándome. Aunque esté viendo ante mi el caos gracias por hacerme ver que hay un orden magnifico y eterno que sustenta todo y que escapa a mi percepción..le doy gracias a Dios por tejer de tal manera cada acontecimiento en mi vida aunque sea doloroso se que me hace VALIENTE

    San Salvador, El Salvador.

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    • GabrielGil 22 octubre, 2016 / 14:06

      Así es querida Vanessa, Dios es el tejedor por excelencia que une los acontecimientos de tal manera de darle sentido a nuestra existencia. Siga adelante caminando, corriendo, cabalgando la vida.

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