15 SIGNOS DE UNA IGLESIA SALUDABLE

3745INTRODUCCIÓN.

El estudio de hoy está inserto en la epístola del apóstol Pablo a los Romanos, la misma que fue escrita en el año 57 d.C. en el tercer viaje misionero, desde la ciudad de Corinto. El texto a estudiar es Romanos 12:9-13.

El apóstol escribió esta carta con dos propósitos: Uno, instruir a los cristianos en Roma respecto a la vida cristiana y dos, enseñarles de manera práctica cómo vivir esa vida.

El libro de Los Romanos puede dividirse en dos partes. La primera, desde el capítulo 1 al 11 que contiene “una explicación teórica de lo que significa el evangelio”; es decir, el apóstol nos enseña “qué significa ser cristiano”. La segunda parte del libro va desde el capítulo 12 hasta el 16 y es “una explicación práctica de cómo vivir el evangelio”; en otras palabras, Pablo nos dice “cómo vivir la vida cristiana de una manera práctica, con ejemplos prácticos”.

En los versículos seleccionados (12:9-13) el apóstol nos da algunos SIGNOS DE UNA IGLESIA SALUDABLE.

9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.

10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;

12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;

13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.

HABLEMOS DE LOS SIGNOS

Un signo es una señal que representa algo o alguien y sirve para dar indicaciones o muestras de algún acontecimiento, de algo que está pasando o de las condiciones  en las que una personas, organización o cosa se encuentra. Los seres humanos tenemos “signos vitales” que muestran cómo se encuentra el cuerpo en su forma interna, así también toda organización tiene signos que señalan su condición interna, y las iglesias no son la excepción.

En base a estos signos podemos encontrar diferentes tipos de iglesias, por ejemplo:

  • Iglesias saludables.
  • Iglesias enfermas.
  • Iglesias agonizantes.
  • Iglesias que ya se murieron pero no se dan cuenta que están muertas.

¿Qué clase de iglesia somos nosotros? ¡Dios nos ayude a ser una iglesia saludable! Pero, ¿cómo saber si estamos sanos, medio-enfermos, agonizantes o muertos?

La verdad, hay muchos estudios que muestran las características de una iglesia saludable. He encontrado estudios que hablan de 8 signos de una iglesia saludable, otros de 9 y algunos de 10 signos o características.

Un estudio serio respecto a esto, dice que hay al menos 10 signos de una iglesia saludable, a saber:

1. La presencia apoderadora de Dios. La iglesia saludable busca activamente la dirección y el poder del Espíritu Santo para su vida y ministerio diarios.

2. La alabanza que exalta a Dios. La iglesia saludable se reúne regularmente como la expresión local del cuerpo de Cristo para alabar a Dios de maneras que hacen participar el corazón, la mente, el alma, y la fortaleza del pueblo.

3. Las disciplinas espirituales. La iglesia saludable ofrece a los miembros de todas las edades preparación, modelos, y recursos para que desarrollen a diario sus disciplinas espirituales.

4. Aprender y crecer en comunidad. La iglesia saludable fomenta entre los creyentes el crecimiento en su andar con Dios y entre sí dentro del contexto de un ambiente seguro, afirmador.

5. Una dedicación a las relaciones amorosas y atentas. La iglesia saludable es intencional en sus esfuerzos para formar relaciones amorosas y atentas dentro de las familias, entre los miembros, y dentro de la comunidad.

6. Desarrollo de líderes-siervos. La iglesia saludable identifica y desarrolla a los individuos a quienes Dios ha llamado y ha dado el don para ser líderes y los reta a ser siervos líderes.

7. Una concentración hacia fuera. La iglesia saludable da alta prioridad a comunicar la verdad de Jesús y demostrar el amor de Jesús a los de fuera de la fe.

8. Sabia administración y responsabilidad. La iglesia saludable utiliza los debidos locales, equipos, y sistemas para ofrecer máximo apoyo al crecimiento y desarrollo de sus ministerios.

9. Interconexión con el cuerpo de Cristo. La iglesia saludable se extiende a otros en el cuerpo de Cristo para colaborar, compartir recursos, aprovecharse de oportunidades para aprender, y unirse para celebraciones de alabanza.

10. Mayordomía y generosidad. La iglesia saludable enseña a sus miembros que son mayordomos de los recursos que Dios les da y los desafía a ser generosos con sacrificio y compartir con los demás.

OTROS SIGNOS.

Luego de mirar estos signos, quiero concentrarme en OTROS 5, que sin lugar a dudas nuestra iglesia CRISTO EN CASA debería considerar. Vamos uno por uno en Romanos 12:9-13.

1. PRIMER SIGNO: La Práctica del Amor (v.9). “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno”.

El apóstol Pablo motiva a la iglesia a amarse los unos a los otros. Dice que el amor sea “sin fingimiento”. Es decir, un amor sincero, sin hipocresía, sin máscaras. No ese tipo de amor que mostró Judas la noche que entregó a Jesucristo. Judas besó al Maestro en el rostro, le demostró un amor hipócrita.

“Aborreced lo malo, seguid lo bueno”. Esta frase está conectada al amor. Pablo nos dice que el amor no es un mero sentimentalismo. Aborreced lo malo y seguid lo bueno significa que el amor cristiano es “santo”; es decir, deja la vieja manera de vivir y prefiere un estilo de vida moralmente aceptable (2ª Corintios 5:17).

Este amor cristiano no es pura emoción, es una decisión a hacer lo bueno, es una convicción de hacer el bien (Leer 1ª Juan 4:16-18). El verdadero amor se manifiesta en la manera que hablamos y actuamos. Pablo está interesado que los cristianos vivan un amor genuino, un amor formado y guiado por Dios. El amor cristiano no es mero sentimentalismo, no es simplemente que el otro se sienta bien. Es muy fácil decir a una persona “te amo”, pero es diferente demostrarle que uno le ama. El amor sincero implica corregir a las personas, amonestarles. En nuestras relaciones personales en la iglesia debemos cultivar este tipo de amor.

La Biblia dice que Jesucristo anduvo haciendo el bien. Cristo estuvo reflejando el carácter de Dios en la tierra. Y en la iglesia debemos reflejar el carácter de Cristo, el amor de Cristo hacia los demás. Si no demostramos amor hacia los hermanos en la iglesia será imposible que lo demostremos hacia los de afuera. El amor debe aborrecer lo malo y debe preferir lo bueno. Debemos reflejar a Cristo en nuestras vidas, a través del amor.

Así que, una iglesia saludable es aquella que se compone de personas que aman a Dios, y se aman las unas a las otras con sinceridad. El amor es imposible de ocultar. Al amarnos unos a otros reflejaremos a Cristo y esto atraerá a más personas a la congregación.

2. SEGUNDO SIGNO: La Humildad (12:10). “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra prefiriéndoos los unos a los otros”.

– La iglesia de Cristo no es una mera institución, “somos la familia de Dios”. El verso 10 utiliza terminología de familia para mostrarnos este segundo signo.

– Podemos demostrarnos afecto fraternal dándonos abrazos, podemos utilizar palabras tiernas para hablarnos los unos a otros; pero… “debemos honrar al otro más de lo que el otro me honra a mí”. Pablo nos enseña que no debemos tener una mejor opinión de la que deberíamos tener de nosotros; sino, pensar de nosotros con cordura, humildad y equilibrio. Dios detesta a los arrogantes, fanfarrones y orgullosos.

– Pablo nos motiva a evitar la falsa humildad y cultivar una verdadera humildad. Pero… ¿cómo se logra esto? Esto sucede si entendemos y aplicamos el evangelio de Cristo en nuestras vidas, si andamos bajo la sombra de la Cruz en nuestras vidas; esto sucederá cuando muramos a nosotros mismos, sólo así estimaremos a los demás mejores que nosotros mismos (Leer Gálatas 2:20).

– Una iglesia que aplica el evangelio es una que tiene miembros humildes. ¿Estás sinceramente interesado en que tu hermano triunfe en la vida, que le vaya bien en sus negocios, empresas, familia, estudios? La verdad es… que nos preocupamos más de nosotros mismos, de nuestros logros y metas, pero no de los demás. Estamos afanados en triunfar -o salir de nuestros problemas-, pero… ¿Y nuestros hermanos en la fe, nos interesamos genuinamente en cómo les va en sus vidas? Debemos reconocer que somos más egoístas de lo que decimos ser.

– El mejor ejemplo es Cristo. Él vino a la tierra y dio su vida por nosotros. Él nos estimó mejores que él mismo. Nuestro Señor pudo haber preferido no venir, pudo haberse mostrado más interesado en sus propios planes, pero Él fue humilde, Él “dejó de Ser para que nosotros fuéramos”. Cristo dijo: “mayores cosas que Yo ustedes harán”, ¡qué tremendo discurso! Cristo estuvo interesado en llevarnos al éxito. La pregunta es: ¿Lo hacemos nosotros? ¿Estamos genuinamente interesados en los problemas o logros de los demás, en la congregación?

– Un buen ejemplo en las Escrituras son las conversaciones de Jonatán y David. Por sucesión le correspondía el reinado de Israel a Jonatán, hijo de Saúl, el líder reinante; pero el príncipe le dijo a David su amigo: “Tú debes ser rey”. ¡Qué clase de humildad!

– Otro ejemplo es Juan el Bautista. Él era el predicador del momento, él era el evangelista de la época, pero dijo: “Yo debo menguar para que él crezca”. Bautista estaba interesado en que Cristo creciera, así que dejó que Cristo expandiera su ministerio.

En fin, una iglesia saludable es una iglesia humilde, es una iglesia compuesta por personas sencillas, no arrogantes.

3. TERCER SIGNO: El Servicio a Dios (12:11). “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en Espíritu, sirviendo al Señor”.

El apóstol Pablo nos llama a ser diligentes, es decir, apasionados, fervientes en la Obra de Dios. En nuestro trabajo para el Señor hemos de ser fervientes, apasionados y no “vagos espirituales”. Esto es un gran reto porque la generación de hoy es muy apática, cómoda, light, descomprometida. La gente de hoy NO QUIERE TRABAJAR, NO QUIERE COMPROMETERSE, NO QUIERE SERVIR A DIOS. Dios nos llama -en este verso-, a ser personas comprometidas con Él, es decir; que nuestro ser completo esté cautivado por el servicio a Dios. Pablo dice, “os ruego… que presenten su cuerpo en sacrificio vivo” (12:1). En otras palabras, ¡entrégarse por completo a Dios!.

Hay personas perezosas en el Espíritu, hay otras que son fervientes. Hay cristianos perezosos, hay cristianos trabajadores. Hay cristianos tibios y medio-comprometidos, pero la Biblia nos dice que debemos ser “calientes en el Espíritu”. Hay personas en la iglesia que sirven a Dios a medias, hacen las cosas a medias. Están más preocupados en sus propios negocios, compromisos mundanos y problemas. Pero lo que realmente importa son los compromisos divinos.

En Apocalipsis leemos; “por cuanto no eres frío ni caliente, sino tibio, te vomitaré de mi boca” (3:15-16). Dios no quiere que su gente sea medio-comprometida, Él quiere que seamos COMPROMETIDOS 100%. Él no quiere que sigamos inventando excusas para justificar nuestra apatía y pereza. En toda iglesia hay dos tipos de cristianos: 1), los fervientes, diligentes y comprometidos; y 2), los apáticos y perezosos, que simplemente son los que no quieren trabajar para Dios y no demuestran amor ni compromiso para la iglesia.

Una iglesia saludable es aquella que se compone de hombres y mujeres deseosos de trabajar para Dios, sin reclamos, sin excusas, sin pereza. ¡Diligentes y fervientes!

4. CUARTO SIGNO: La Perseverancia (12:12). “Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”.

El cuarto signo de una iglesia saludable se divide en tres partes, cada una tiene que ver con la perseverancia.

  • 1ª La esperanza. “Gozosos en la esperanza”. Nuestra mirada está en Jesucristo. Una iglesia saludable está compuesta por personas que confían en Dios, y no en los hombres. El salmo dice, “Alzaré mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra” (Salmos 121:1-2). Debemos tener una perspectiva eterna, vivir nuestras vidas confiando en Cristo.
  • 2ª Paciencia. “Sufridos en la tribulación”. Cualquier problema, circunstancia, adversidad podemos sobrellevarla con Cristo. Somos peregrinos en esta tierra, que vamos por la vida de un lugar a otro. Podemos elegir entre caminar solos o caminar con Cristo. Les digo, “es mejor caminar con Cristo”. Él cargó una cruz, nosotros también cargamos cruces, pero la Biblia dice “Todo lo puedo en Cristo que nos fortalece” (Filipenses 4:13).
  • 3ª Comunión con Dios. “Constantes en la oración”. Pero para poder ser pacientes en los sufrimientos debemos tener una comunión estrecha con Cristo. Cuando nos acercamos a Dios, Él se acerca a nosotros. ¿Tienes gozo en medio de tus problemas? ¿Eres feliz? ¿Eres paciente en las adversidades? Recuerda que la confianza está en Dios, no en nosotros, no en nuestra chequera, no en nuestras capacidades. ¿Estás caminando constantemente con Cristo? La comunión con Dios debe ser una prioridad en nuestras vidas, pero la verdad es que no siempre es así.

Una Iglesia saludable persevera en medio de las pruebas.

5. QUINTO SIGNO: La Generosidad (12:13). “Compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad”.

Entramos aquí en un tema que no le gusta a muchos. Algunos se incomodan, otros se molestan y otros se hacen los no aludidos. Pero este tema nos compete a todos. El apóstol Pablo fue el mayor fundador de iglesias, pero éstas no se construían sólo con oraciones y ayunos. Tampoco se edificaban en base a las buenas intenciones o las promesas de bendición; sino, habían personas desinteresadas que diezmaban y ofrendaban sabiendo que su dinero le pertenece a Dios.

Cristo habló más del manejo del dinero que del amor. Incluso en el Antiguo Testamento encontramos consejos para manejar nuestras finanzas (Leer Proverbios). Al leer el Antiguo y Nuevo Testamento respecto a este tema, podríamos resumir lo siguiente: “Dale a Dios primero y Él te dará a ti mucho más”.

En el verso 13 se nos muestra una característica típica de las primeras comunidades cristianas. Las iglesias en casas practicaban la generosidad entre ellos; se cuidaban mutuamente, ¿cómo? No permitiendo que personas en necesidad la padecieran. Para esto, por supuesto, habían colectas que eran distribuidas para las necesidades de la iglesia. Según estudios serios de la Biblia, los pastores o ancianos de la época eran muy bien cuidados por sus congregaciones.

Una señal fuerte de que una iglesia ha alcanzado madurez es su compromiso a dar para la Obra, no tanto su capacidad financiera, porque una iglesia puede componerse de personas con recursos económicos elevados, pero si éstas no aprenden a ser desprendidas y siempre están poniendo excusas para dar, esa iglesia aún está en pañales.

Las típicas excusas de los que no les gusta dar para la Obra pueden resumirse en tres: 1) Si doy no me alcanzará para mis gastos; 2) ¿Por qué debo darle mi dinero a un hombre que no trabaja de verdad? (refiriéndose al pastor) y; 3) No estoy de acuerdo con los diezmos pero sí con las ofrendas (sin embargo, estas personas ni diezman ni ofrendan).

En fin, mi experiencia pastoral me ha enseñado que ninguna iglesia dadivosa es una iglesia fracasada y; todo tacaño o tacaña, recibe las bendiciones de Dios en forma tacaña.

Una iglesia saludable es aquella que ha hecho del Dar una disciplina espiritual indispensable en su vivir cristiano.

CONCLUSIÓN.

Es fácil decir Amén y emocionarse con las palabras dichas esta mañana, pero la verdad es: “Una iglesia es tan saludable como la gente que la compone”.

Repasemos las verdades aprendidas hoy: Una iglesia saludable es aquella que…

  1. Busca activamente la dirección y el poder del Espíritu Santo para su vida y ministerio diarios.
  2. Se reúne regularmente como la expresión local del cuerpo de Cristo para alabar a Dios de maneras que hacen participar el corazón, la mente, el alma, y la fortaleza del pueblo.
  3. Ofrece a los miembros de todas las edades preparación, modelos, y recursos para que desarrollen a diario sus disciplinas espirituales.
  4. Fomenta entre los creyentes el crecimiento en su andar con Dios y entre sí dentro del contexto de un ambiente seguro, afirmador.
  5. Es intencional en sus esfuerzos para formar relaciones amorosas y atentas dentro de las familias, entre los miembros, y dentro de la comunidad.
  6. Identifica y desarrolla a los individuos a quienes Dios ha llamado y ha dado el don para ser líderes y los reta a ser siervos líderes.
  7. Da alta prioridad a comunicar la verdad de Jesús y demostrar el amor de Jesús a los de fuera de la fe.
  8. Utiliza los debidos locales, equipos, y sistemas para ofrecer máximo apoyo al crecimiento y desarrollo de sus ministerios.
  9. Se extiende a otros en el cuerpo de Cristo para colaborar, compartir recursos, aprovecharse de oportunidades para aprender, y unirse para celebraciones de alabanza.
  10. Enseña a sus miembros que son mayordomos de los recursos que Dios les da y los desafía a ser generosos con sacrificio y compartir con los demás.
  11. Vive el verdadero Amor
  12. Es humilde
  13. Sirve a Dios con diligencia y pasión
  14. Es perseverante
  15. Practica la generosidad.

Estos son los Quince Signos que nuestra iglesia, CRISTO EN CASA debería tener para considerarse una “iglesia saludable”…, ¡Dios nos ayude!

¡Bendiciones!

Bibliografía Consultada


Gabriel Gil es Coach integral sistémico y mentor de vidas, de profesión teólogo, de vocación pastor y como hobby, escritor (ha escrito tres libros y un cuarto en camino). Su Propósito en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”.

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