LOS APÓSTOLES Y PROFETAS DEL SIGLO XXI (Por Miguel Álvarez)

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América Latina produce y exporta cosas muy valiosas al mundo. Todos nos sentimos  orgullosos de ello. Sin embargo no todo lo que sale del continente es valioso o auténtico. Así que un estudio cuidadoso revelará la diferencia.

Introducción

Este es un estudio analítico y crítico sobre el movimiento apostólico y profético de los últimos años. Es un fenómeno que ha afectado a muchos pastores e iglesias, por lo que un estudio de esta naturaleza se justifica. En mis conclusiones he tomado en cuenta datos históricos, personalidades involucradas, exégesis del texto bíblico y la observación participante. Mis conclusiones tienen como objetivo motivar al estudio, la reflexión y la investigación sobre el tema. Mi crítica tampoco pretende ser denigrante o negativa. Al contrario, el objetivo es ampliar el universo sobre el tema de manera que haya más espacio para la pluralidad de ideas que estimulen una compresión más amplia y objetiva sobre mismo. Con este propósito en mente me atrevo a ofrecer esta contribución, que en este nivel tiene un carácter eminentemente académico.

Este estudio tiene implicaciones globales. América Latina se ha convertido en un eje poderoso para la evangelización mundial. Esto se debe a muchas razones pero algunas de ellas tienen que ver con el crecimiento numérico de varias iglesias, y muy particularmente, las pentecostales o aquellas que ha sido permeadas por la experiencia Pentecostal. El impacto es global. Estudiosos de las disciplinas teológicas ahora están prestando mucha atención especialmente a los acontecimientos espirituales y teológicos que ocurren en la Región. Uno de esos temas que causa mucho interés es el surgimiento del movimiento apostólico y profético. Debido a lo novedoso del mismo y a la rápida propagación de éste, un estudio académico se hace necesario. Esta una de las razones que justifica esta obra.

Referirme a este tema tan especializado no ha sido nada fácil. Tengo muchos años de servir en el ministerio y a lo largo de mi vida ministerial he sido testigo del llamamiento legítimo de hombres y mujeres de Dios que han sido investidos del poder del Espíritu Santo (1).

Estos han recibido el don de apóstoles o profetas con el objetivo de perfeccionar al pueblo de Dios para el servicio cristiano y la edificación de la iglesia. Algunos eran conscientes que estos dones operaban en ellos, sin embargo escogieron ser humildes e intencionalmente renunciaron a los privilegios personales que por causa del ejercicio de esos dones ministeriales sus discípulos les podrían conferir. En ésto el lector estará de acuerdo conmigo, en que hay algunos en quienes operan los dones de apóstoles o profetas y no están interesados en la publicidad. Sin embargo, hay otros, que no son apóstoles ni profetas, pero que están tan sedientos de poder y notoriedad, que hacen todo lo que sea necesario para llamar la atención y el “respeto” de los demás, especialmente el de las multitudes; aunque para ello tengan que “pagar o invertir” todo lo que sea necesario.

La situación que vivimos hoy con respecto al uso de estos dones ministeriales me hace recordar la parábola del Señor registrada en Mateo 13:24-28. Ahí se nos dice que “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo. Cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña [la mala hierba]. Vinieron entonces los siervos del Padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto.” Está claro que el avivamiento de la iglesia también ha generado la aparición de falsos apóstoles y falsos profetas, los cuales motivados por sus propias pasiones se engañan a sí mismos y a los que les siguen. Son individuos que “tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ésta…Más no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos” (2 Timoteo 3:5, 9). Afortunadamente esta obra la hace el Espíritu Santo en su justicia y soberanía; él trata a cada individuo conforme a su corazón. Pero es importante remarcar que hay falsos apóstoles y profetas que se han infiltrado dentro del movimiento legítimo de Dios y causan mucho daño a la obra, especialmente a aquellos cristianos que bien intencionados son engañados por ellos.

Referencia histórica

El movimiento apostólico y profético contemporáneo, como se le conoce en la actualidad, tuvo su origen en los Estados Unidos durante la década de los 1990s. En varios estados de la unión americana se llevaron a cabo convenciones específicas para estudiar el modelo apostólico de Pablo con el fin de lograr “la unidad y retornar al tipo de  poder de la época primitiva.” (2)

David Cannistraci llegó a la conclusión que en el siglo XX Dios comenzó a restaurar cronológicamente los dones ministeriales de Efesios 4:11. En su análisis histórico afirma que en 1950 el cuerpo de Cristo fue inundado con evangelistas; en la época de los 1960s y 70s, por el movimiento de los pastores y maestros. En los 80s comienza a ser notable la operación del ministerio profético y en los 90s el ministerio apostólico (3).

En su análisis histórico Cannistraci ha afirmado que Dios quiere completar los primeros ministerios con el ministerio apostólico, con una manifestación total: “Un oficio que debe ser restaurado, de la misma manera que los otros oficios, y cree que éste es el eslabón perdido en la cadena de la restauración de los oficios ministeriales: Todavía se necesita que el oficio del apóstol se manifieste en su totalidad” (4).

En respuesta a las afirmaciones de Cannistraci, Rigoberto Gálvez argumenta que el problema de ese modelo apostólico radica no en que haya necesidad de restaurarlo, sino en la forma que se está llevando a cabo la práctica del mismo y lo que se entiende hoy por apóstol (5)Por su parte, Emilio Antonio Núñez ha reaccionado apologéticamente contra la idea de que las iglesias de hoy necesitan este tipo de “cobertura apostólica” para que tengan poder, crezcan espiritualmente en todas las áreas y tengan una protección especial del Señor. Núñez se pregunta, ¿Si la comunidad evangélica de este país [Guatemala] ha estado por más de cien años sin la cobertura de estos apóstoles, entonces de dónde ha venido el poder para la conversión de millones de guatemaltecos? (6).

Núñez sigue argumentando que en la manifestación de los dones ministeriales no debe existir superioridad de unos sobre otros. Los cinco dones ministeriales siempre deben estar vigentes mientras la iglesia está en la tierra. El énfasis de unos dones sobre otros los ha hecho el hombre, no Dios. Al leer el texto, sin prejuicios,  se nota que el Espíritu Santo mismo constituyó a los cinco para que continuamente perfeccionen (en todo tiempo) y equipen a todos los creyentes para el servicio cristiano (7).

Otro erudito de mucha influencia en el movimiento apostólico y profético es C. Peter Wagner. Este ha expresado su convicción de que los cambios más trascendentales en la iglesia desde la Reforma Protestante hasta hoy, se están produciéndose ante nuestros ojos!

En su libro ¡Terremoto en la iglesia!, Peter Wagner explica la “nueva reforma apostólica,” como una obra extraordinaria de Dios que se está produciendo en la iglesia y que está transformando la faz del cristianismo en todo el mundo.

Wagner identifica y analiza el trasfondo filosófico del movimiento apostólico de nuestros días, como uno de los segmentos de más rápido crecimiento en la Iglesia.
Además afirma que este fenómeno de origen popular está produciendo alianzas entre iglesias y líderes interdenominacionales en todo el mundo para cumplir con la Gran Comisión (8).

Antes estas ideas encontradas es necesario establecer una opinión objetiva. Gálvez y Núñez tienen razón cuando se liberan del nuevo elitismo generado por los privilegiados del movimiento apostólico y profético que se esconden dentro de un contexto de súper espiritualidad para reclamar dominio y control sobre otros, que en su condición de desventaja se apoyan sobre la ayuda del más fuerte para sentirse bien y parte del bando ganador. Es interesante que esta supremacía y excluvismo tuvo su origen en la cultura individualista de los Estados Unidos. Esto explica como los pastores más poderosos han encontrado la forma natural de juntarse para celebrar sus victorias y hacer más grande el reino. Todo a cuenta de los pastores y congregaciones que les siguen ya sea por la ayuda que reciben de ellos o por la novedad de sus doctrinas que ofrecen algo diferente a lo que tradicionalmente enseñan las denominaciones de donde salieron.

En el caso de Peter Wagner y su discípulo David Cannistraci, no hay duda que la producción académica desde una cátedra, cuando ésta es acompañada del ingrediente carismático indudablemente hace soñar especialmente a aquellos que en un tiempo fueron anti pentecostales y hoy se han dado cuenta del error de su actitud (9)Sin embargo en vez de admitirlo proceden a crear e impulsar otras alternativas y opciones que se antojan radicales en un ambiente donde es notable la fuerza evangelizadora de las iglesias (10).

En algún momento estos nuevos iluminados asumen la idea de haber encontrado “la última gota de agua en el desierto” y se creen dueños de la verdad. Estos hermanos son capaces de borrar dos mil años de historia de la iglesia cristiana con tal de comprobar la certeza de su descubrimiento. Irónicamente, por veinte siglos la iglesia estuvo caminando mal, hasta que aparecieron ellos con la última revelación que salvará a la iglesia antes del fin. En el caso de estos eruditos, el lector debe leer, orar, emitir su propio juicio y tomar su propia decisión.

Consecuencias del entusiasmo excesivo

El concepto nuevo del apostolado contemporáneo se ha iniciado dentro de las congregaciones neo-pentecostales o híper carismáticas que han desarrollado una noción exclusiva sobre el término y la función del oficio. Esto ha generado una forma de religiosidad popular que ansiosamente busca “intercesores” o enviados que les ofrezca “cobertura” para llegar a la “madurez espiritual.” La dificultad se da cuando los líderes de este movimiento tratan de obtener control total y absoluto sobre congregaciones y pastores (11).

Es típico observar a pastores bien intencionados que al escuchar sobre el tema apostólico y profético, por primera vez, lo encuentran tan apropiado para sus intereses personales y su posición dentro de la iglesia que automáticamente se involucran, sin estudiar cuidadosamente las implicaciones y consecuencias doctrinales, teológicas, ministeriales y eclesiológicas de su decisión. Estas enseñanzas encuentran especial espacio entre pastores de congregaciones grandes que han entrado en descontento y frustración con los sistemas eclesiales establecidos. Es común observar a muchos apóstoles expresarse despectiva y ofensivamente en contra de las denominaciones evangélicas de donde salieron frustrados, especialmente contra las más antiguas.   

Nomenclatura y función de los dones ministeriales

Según la Escritura, la función de los dones ministeriales es la misma—perfeccionar  a los creyentes para la obra del ministerio (Efesios 4:12). Tampoco existe ninguna superioridad de un don sobre otro. Todos tienen como objetivo convertir a los creyentes en ministros por medio del equipamiento. Eso es claro en el propósito de Dios para este tiempo, que toda la iglesia sea un reino de sacerdotes, ministros, en el cuerpo de Cristo (1 Pedro 2:9). Otro aspecto es el orden en que aparecen documentados—no es un orden jerárquico, sino histórico. Cada uno de los dones ministeriales hace su propia labor con su respectiva distinción: El profeta amonesta, corrige, da Palabra de consuelo, ánimo y reprensión, que edifican individual o colectivamente a la congregación. El evangelista, predica el evangelio en forma itinerante a multitudes o individuos en las iglesias, plazas, estadios, etc. El pastor cuida, guía, alimenta y aconseja a los creyentes. El maestro enseña la Palabra de Dios y edifica la fe del pueblo de Dios. El apóstol es un enviado (no uno que envía a otros) a predicar el evangelio, edificar a los creyentes nuevos y fundar congregaciones nuevas. Estos son los que hoy son llamado misioneros.

¿Cuál don es superior?

Si fuera relevante hablar de la superioridad de un don sobre otro, el don de pastor sería superior a los demás. Dios mismo se presenta así mismo como pastor, no como apóstol, profeta, evangelista o maestro: “Jehová es mi Pastor; nada me faltará.” (Salmos 23:1). “Oh, Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, que estás entre querubines, resplandece.” (Salmos 80:1) También en los libros proféticos, Dios se revela como Pastor: “Como Pastor apacentará a su rebaño; en su brazo llevará los corderos; y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” Isaías 40:11).

También Jesucristo mismo se reconoce como Pastor. En Mateo 26:31 Jesús les advirtió a sus discípulos que él tendría que morir y resucitar por su rebaño. Luego en el evangelio de Juan 10:11, Jesús afirmó: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” Otros autores bíblicos hablan de Jesús como profeta, maestro, evangelista y apóstol, pero lo único que él aseveró de sí mismo fue que era “el Buen Pastor.”

La dignidad de estos dones

No cabe duda que la razón por la que estos dones ministeriales son objeto del ataque del enemigo es por la efectividad, belleza y pureza de los mismos. Estos dones ministeriales no cesaron en ningún momento en la historia de la iglesia; al contrario el Espíritu Santo los ha mantenido activos siempre y en la presente generación los ha activado con mayor intensidad, quizás por la cercanía misma del retorno de Cristo o por el cumplimiento total del ministerio de la iglesia antes de dicho retorno.

Sin embargo, por causa de su importancia dentro del marco del pleno desarrollo de estos dones es que el enemigo de Dios, también planta la cizaña que echa a perder la buena intención de algunos individuos, quienes ven en el ejercicio de estos dones una fuente de beneficio personal, la cual eventualmente se torna dañina y se presta para que Satanás se aproveche de sus intenciones y servicios para causar mal a la misma obra de Dios.

Peter Wagner afirma que los apóstoles deben someter al resto de la iglesia bajo su autoridad, porque los apóstoles y los profetas de hoy, son el fundamento de la iglesia (12).

Esto contradice completamente al espíritu con que Pablo describió la función de dichos dones en la iglesia. Al contrario, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros deben permanecer bajo sujeción a la autoridad espiritual respectiva. Los apóstoles nos son soberanos, ellos tienen que estar bajo sujeción a autoridad (13).

El significado etimológico de la palabra apóstol, así lo declara. Un apóstol  es alguien que ha sido “enviado” y como tal tiene que rendir cuentas y estar sometido a la autoridad que lo envía. Esto fue exactamente lo que pasó en la iglesia de Antioquía: “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron” (Hechos 13:2-3). La imposición de manos por parte de la iglesia fue crucial es ese momento. Bernabé y Saulo se sometieron a la autoridad de la iglesia y conociendo el lenguaje ministerial de Pablo, la imposición de manos fue hecha por el Pastor y los ancianos de la iglesia, a quienes ambos estaban sometidos. Es obvio que Lucas reportó este detalle de la imposición de manos como un elemento muy importante. De esa manera la autoridad apostólica de Pablo fue confirmada por la congregación y fue ésta la que lo envió. Aquella idea de que el apóstol es absoluto y que está por encima de todos los demás ministerios es contraria al espíritu, diseño del don y objetivo del mismo. Un apóstol que no se somete a nadie, no es ningún apóstol y se engaña a sí mismo y a los que lo siguen. En su estudio exegético sobre este don, Rigoberto Gálvez argumenta:

El apóstol es un enviado para predicar, edificar a los nuevos cristianos y fundar una iglesia con esos nuevos convertidos dejando que ellos se organicen ministerial y administrativamente. Luego con el tiempo vuelve a visitarlos para ver su crecimiento. Todos los apóstoles en la Biblia, sin excepción, no fueron pastores, fueron “enviados” que predicaron en regiones donde nunca se había anunciado el evangelio. Por eso se puede afirmar categóricamente, con base en la Escritura, los verdaderos apóstoles son los mal llamados “misioneros.” A ellos se les debe llamar apóstoles por cuanto van de región en región ganando personas para Cristo y fundando iglesias (14).

Efesios 4:11-12 “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo…” Esta es la única referencia en el Nuevo Testamento a la función de los dones ministeriales espirituales: Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. En todas las demás referencias a la palabra apóstol el Nuevo Testamento hace referencia clara a los apóstoles que Jesús escogió. No hay ninguna evidencia escritural que compruebe la existencia de apóstoles y profetas  de oficio después de Pablo. Los que se basan en el texto de Efesios 2:20 para justificar dichos oficios tiene que forzar la Escritura para que diga que los creyentes de hoy deben estar edificados sobre “el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.” Aún así es evidente que esa escritura no se refiere a los que tienen el don de apóstol hoy, más está haciendo referencia al fundamento de los apóstoles y profetas a quienes el Señor mismo escogió, de los cuales Pablo era el último (15).

Además, Pablo era consciente de ello y esa fue la razón por la que introdujo la figura de los obispos a la iglesia. Esa nueva figura administrativa en la iglesia incomoda mucho a los apóstoles de hoy porque no saben que hacer con ella.

Las Supuestas Contradicciones de Pablo

En Efesios 4:11-12, Pablo dice: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.” La palabra clave para este estudio es el verbo καταρτισμὸν que ha sido traducido como perfeccionar, pero conlleva una fuerte connotación de capacitar, lo cual implica una función didáctica claramente observable en el objetivo final de los dones—capacitar a los santos para la obra del ministerio. Está claro que esos dones siempre ha estado activos en la iglesia, nunca han cesado. La congregación los ha necesitado y los usado para la formación y capacitación de los creyentes en el servicio cristiano. La controversia surge cuando los usuarios de los dones se salen del orden y usurpan funciones administrativas y autoridad que no les corresponde.

La figura de los obispos. Por otro lado, 1 Timoteo 3:1, El apóstol Pablo añade otra figura en el liderazgo de la iglesia que para muchos hoy pasa por desapercibida. Pablo dice, “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.” (16)

Esta nueva figura de autoridad es introducida por Pablo, sabiendo que él era el último apóstol de oficio. La misión de los obispos fue descrita así: “[corregir] lo deficiente, y establecer ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé” (Tito 1:5).

¿Se contradice Pablo a sí mismo cuando en una epístola habla de apóstoles y profetas y en la otra habla de obispos? Obviamente no. Entonces, ¿Cómo se explica esta aparente contradicción? Muy sencillo. La función de aquellos a quienes el Espíritu Santo constituye apóstoles, es didáctica, educativa, formativa. En ningún momento Pablo les confiere la autoridad para gobernar. De esa manera, cuando un líder espiritual recibe el don de apóstol, no es para ejercer dominio o control sobre la iglesia o grupos de iglesias. Cuando los apóstoles de hoy se atribuyen autoridad para gobernar a la iglesia están simplemente usurpando la función que Pablo claramente delegó a los obispos.

En referencia a la importancia del oficio administrativo y gubernamental de los obispos sobre la iglesia, Pablo reglamenta sobre los requisitos de esos hombres de Dios a quienes se les exige condiciones especializadas para ejercer su misión: En dos ocasiones Pablo se refiere a los requisitos de los obispos: “Es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?; no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del Diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del Diablo” (1 Timoteo 3:2-7).

Un obispo es un ministro que ha sido comisionado por su iglesia para ejercer autoridad espiritual sobre las congregaciones y ministerios bajo su jurisdicción. La palabra obispo viene de griego epíscopos (επισκοπος), que significa supervisor, vigilante, inspector, superintendente). Desde el punto de vista etimológico es aquella autoridad eclesiástica encargada del control y vigilancia del cumplimento de los estatutos y normas de la iglesia en el territorio bajo su jurisdicción. En el más estricto sentido del oficio, es el miembro de la Iglesia que ha recibido la responsabilidad ministerial gobernar a la iglesia como pastor encargado de administrar a un grupo de congregaciones o pastores; en virtud de la relación que comparte con aquellos a quien sirve y asiste pastoralmente.

Es muy importante que Pablo vuelva a referirse a los mismos requisitos de los obispos por segunda vez en Tito 1:7, haciendo referencia al carácter moral de los obispos. ¿Por qué Pablo fue tan específico y tuvo que repetir los requerimientos una vez más? ¿porqué fue tan estricto y exigente al diseñar los requisitos de los obispos, y ni siquiera mencionó ningún requisito para los apóstoles o los profetas? La respuesta es muy obvia, la posición de los obispos—cuya etimología sugiere autoridad, control, supervisión—demanda mayor atención a la hora de ser nombrados por la iglesia.

En virtud de lo anterior, es necesario aclarar, que la función de los cinco dones ministeriales del Espíritu Santo—apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros—es eminentemente formativa y conlleva una tarea didáctica para capacitar a los creyentes (17).

Es obvio que los apóstoles no han sido llamados a gobernar o ejercer autoridad sobre pastores, iglesias o grupos de iglesias. Esa función Pablo la delegó a los obispos. Cuando los apóstoles demandan autoridad o gobierno, están usurpando una función que les corresponde a los obispos, según lo explica la Escritura.

La Iglesia los necesita

Ahora bien, los dones ministeriales de apóstol y profeta, al igual que los de evangelistas, pastores y maestros son necesarios para perfeccionar y capacitar a los creyentes en la obra del ministerio. El Espíritu Santo mismo los ha constituido porque son pilares sobre los que se sostiene la obra de Dios. Ellos son los que trabajan para la edificación de la iglesia local y sirven para capacitar a los santos para el ministerio. Los apóstoles no gobiernan, ni se adueñan de la iglesia. Al contrario, se someten al servicio de la iglesia y su efectividad se mide por el grado de sumisión a la autoridad espiritual que está sobre ellos. Sin embargo en este tiempo hay ciertos líderes que creen que una vez que son “ungidos apóstoles” ya no se tienen que someter a nadie más que a Dios. No hay nada más erróneo que eso.

Edifican a los santos para el ministerio

Los hermanos con los dones de apóstoles y profetas deben ser agentes de unidad en el cuerpo Cristo. El espíritu de división en ninguna manera está relacionado a dichos dones ministeriales. Como he apuntado anteriormente, la tarea primaria y fundamental de un verdadero apóstol o profeta, al igual que los evangelistas, pastores y maestros, es la edificación del cuerpo de Cristo. Esta tarea la logran bajo la unción y en el poder del Espíritu Santo. Un apóstol no debe adueñarse de la obra o ejercer autoridad que no le ha sido delegada. Si alguien se autodenomina apóstol o profeta y practica estas cosas, el tal es un falso apóstol y un falso profeta; Dios no la ha constituido ni lo ha enviado.

Dones preciosos, dones abusados

Con lo mencionado anteriormente el lector notará que se hace necesario examinar el ministerio de aquellos que se proclaman apóstoles. Habrá que observarlos por el fruto mismo de sus ministerios. La Palabra es muy clara en ésto, “por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16-20). Para poder identificar a los verdaderos apóstoles y profetas, es necesario observarlos a la luz de las enseñanzas de la Escritura.

Ahora bien, a fin de que la evaluación sea objetiva, consideremos algunas de las características típicas de un falso apóstol y falso profeta: (1) Por lo general manifiestan un espíritu de rebelión contra las organizaciones eclesiásticas y denigran a las denominaciones. Las organizaciones eclesiásticas y sus obispos son atacados y acusados de lo peor. Es más, deberían desaparecer por todo el mal que le causan al cuerpo de Cristo. Esta posición es realmente contraria a la voluntad de Dios y a su propósito para la iglesia. (2) Manifiestan un espíritu de rebelión contra la autoridad. Ellos son su propia autoridad y no se pueden someter a ninguna otra autoridad. (3) Su meta es apoderarse o dominar y controlar a la organización a la que pertenecen. (4) Por lo general son individuos ávidos de poder y autoridad. Tomar el control político de la organización a la que pertenecen es fundamental para que se sientan realizados (18)(5) Su influencia en la organización a la que pertenecen se basa en el poder del dinero que colectan de sus seguidores, a los que han sometido dictatorialmente. (6) Otra característica típica del falso apóstol y profeta es que denigra a otras autoridades espirituales, pero ellos mismos son dictadores y oprimen y explotan a sus seguidores. (7) Tampoco permiten que nadie los cuestione ni los critique. Para ello adquieren una actitud desafiante que amenaza e intimida especialmente a sus seguidores. (8) Son personas cargadas de orgullo y vanidad. (9) Se encubren detrás de una falsa espiritualidad pero sus corazones están cargados de maldad y de religiosidad. (10) Se engañan a sí mismos y desafortunadamente también engañan a los que los siguen. (12) En su discurso manifiestan una combinación de verdad y mentira cuya combinación pecaminosa conduce a la confusión y al deterioro espiritual.

Las marcas de un verdadero apóstol y profeta

También es necesario que identifiquemos las marcas de los verdaderos apóstoles y profetas: (1) Han sido constituidos por el Espíritu Santo. Él los ha seleccionado y les ha dado la unción, y la capacidad para ejercer el ministerio y el don de apóstol y el de profeta. (2) Su misión es edificar y capacitar a la congregación para el ministerio. (3) Los apóstoles son misioneros que han plantado iglesias y tienen varios discípulos que le siguen en ese propósito. (4) Los apóstoles y los profetas son sumisos a la autoridad espiritual que los envía y les da sus credenciales para el ministerio. (5) Son personas mansas y humildes de corazón. (6) La fuente de su ministerio está en el Espíritu Santo y en la calidad de servicio que ofrecen a la iglesia. (7) Establecen y mantienen relaciones sanas con colegas y compañeros de ministerio. (8) Respetan a las organizaciones cristianas existentes y a los líderes de éstas. (9) mantienen una reputación intachable con su familia, con la iglesia y con otros miembros del cuerpo de Cristo. (10) Son personas sencillas de corazón, obedientes y sumisas. (11) La motivación de su ministerio es el desarrollo y el beneficio de los demás y no los suyos propios. (12) Su envío como misionero es confirmado por el Espíritu Santo y por la iglesia [mediante la imposición de manos] (Hechos 13:2-3).

En Resumen

Entre otras, éstas son algunas conclusiones que me parecen relevantes en este momento. El tema es muy amplio y se antoja para un debate mucho más prolijo. Sin embargo con el fin de concluir este documento me permito sugerir las siguientes ideas:

1. Las instituciones de formación teológica y pastoral deben estudiar estos movimientos con objetividad bíblica, doctrinal y hermenéutica. En la mayoría de los casos, los pastores y líderes de las iglesias son sorprendidos por estas corrientes nuevas en su buena fe y deseo por servir a Dios. Se necesita el consejo, la dirección y la enseñanza que ofrezca alternativas balanceadas al liderazgo de la iglesia frente a los nuevos movimientos que surgen con mucha frecuencia.

2. El movimiento apostólico y profético es una ola más entra las muchas que se levantan cuando líderes creativos, acompañados de pensadores de renombre, reciben la experiencia pentecostal. Este movimiento no ofrece nada nuevo. Lo que está haciendo es tratar de crear una nueva super estructura religiosa, cambiando la nomenclatura tradicional por nombres y posiciones nuevas en la estructura eclesial. Ahora en vez que gobiernen los obispos, los nuevos gobernantes serán los apóstoles. Ya no es necesario que existan las denominaciones, la propuesta es que haya grupos de iglesias gobernadas por apóstoles. El problema entonces es, ¿quién gobierna a los apóstoles? Obviamente éstos practican un estilo de gobierno donde solamente se someten a Dios. No obstante, ya ha comenzado a asomarse otro modelo que podría añadir un piso más a la pirámide del movimiento apostólico y profético. Por ejemplo, en Amazonas, Brasil, el Apóstol René Terra Nova ya ha sido elevado al título noble de “Patriarca,” porque el gobierna sobre los apóstoles de Brasil (19).

La historia, al igual que las modas, se repite y ésto también es bíblico (Eclesiastés 1:9). Un estudio sobre la naturaleza y propósito de los movimientos nuevos en la iglesia debe tomar lugar en los seminarios.

3. Aunque la controversia obviamente es inevitable, es importante manejar estas situaciones con mucha objetividad. Hay áreas de estudio que deben manejarse seriamente: (1) Qué ha hecho, o que no ha hecho el movimiento pentecostal y evangélico tradicional para prevenir este tipo de circunstancias que generan controversia? Por supuesto, el crecimiento del movimiento del Espíritu Santo es gigantesco, nadie podrá por grande que sea usurpar el papel del Espíritu en la vida y misión de la iglesia. Sin embargo en nuestras áreas de acción, si podemos enseñar, corregir y ofrecer consejo sano a nuestros seguidores.

4. El derecho a separar el trigo y la cizaña es tarea de los ángeles segadores que el Señor enviará a su viña (Mateo 13:41-43). Obviamente eso es así porque sólo el Espíritu Santo conoce las verdaderas motivaciones y las intenciones del corazón de los hombres. Sin embargo el Espíritu mismo ha brindado a la iglesia el don de discernimiento y de sabiduría para poder identificar estas personalidades y manejarlas como es debido a favor de la edificación de la iglesia. Las características de los verdaderos y los falsos apóstoles y profetas acá mencionadas sólo son aproximaciones y éstas pueden variar según el contexto y la personalidad, pero obviamente el espíritu que las motiva es el mismo y es necesario descubrirlo y ponerlo en orden según el poder del Nombre de Jesucristo. Él ha dicho es su Palabra, “que las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia” (Mateo 16:13-19; Lucas 9:18-21; Marcos 8:27-30). Esa es definitivamente la motivación que mueve a los hijos de Dios a seguir firmes y llevar mucho fruto que traiga honra y gloria al nombre del Señor.

5. Está claro que aún hoy, el Espíritu Santo continúa derramando su dones de apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros para la edificación y la capacitación (“perfección”) de los creyentes para el ministerio. Pero también debemos ser conscientes de que se necesita el don de discernimiento y de sabiduría para enfrentar debidamente la infiltración del enemigo a través de falsos apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, los cuales hacen todo lo contrario, sembrando confusión, división y discordia entre los creyentes. Eso hace necesario el conocimiento de los creyentes de la Palabra de Dios y la llenura del Espíritu Santo. Luego entonces, (1) el testimonio de la Palabra de Dios, (2) la sabiduría del Espíritu Santo, (3) la confirmación de la comunidad de fe y (4) el testimonio de la historia de la iglesia producirán un ambiente de seguridad y cumplimiento de la voluntad de Dios en la vida de la iglesia (20).

6. Otros temas relacionados con este asunto deben ser estudiados académica, teológica y doctrinalmente por las instituciones pentecostales de formación ministerial: (1) El liderazgo independiente y dictatorial del movimiento de las mega iglesias. (2) La doctrina del reino según la entienden y la manejan los mencionados líderes. (3) El objetivo final de los recursos económicos y la inversión del dinero de los mismos. Estos y otros temas deben ser expuestos a la luz de la exégesis y la interpretación bíblica seria.

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1 Acá debo aclarar que tengo amigos muy cercanos y muy queridos, que creen con todo su corazón que son apóstoles o profetas de oficio. Ellos creen sinceramente que son el fundamento de la iglesia. Algunos son tan nuevos en el ministerio que por su falta de experiencia fácilmente fueron convencidos por individuos motivados por intereses extraños. En este caso a mi me es muy difícil llegar ante un amigo muy querido y tener la libertad de explicarle su error de interpretación de la Escritura. Así que hay dos cosas que hago: (1) Los sigo tratando con amabilidad y con amistad sincera, sin entrar en el debate doctrinal, y (2) oro por ellos para que el Espíritu Santo le abra los ojos del entendimiento y puedan así darse cuenta del error en que han caído. Aún cuando este documento es académicamente objetivo, mi intención no es denigrar a los que están al otro lado. Esta investigación la he hecho con amor, pensando simplemente en la necesidad de aclarar este asunto que en los últimos años ha creado controversia y malestar en muchos círculos cristianos. El texto que me va muy bien en este caso dice, “Vuestra gentileza sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca” (Filipenses 4:5).

2. David Cannistraci. The Gift of Apostle: Biblical look at the Apostleship and How God is Using it to Bless his Church Today (Ventura, CA: Regal Books, 1996) 19.

3. Cannistraci, The Gift of Apostle, 26.

4. Cannistraci, The Gift of Apostle, 25-26

5. Rigoberto Gálvez. Prácticas Dudosas en el Ejercicio de Nuestra Fe: Un Estudio de la Religiosidad Popular Evangélica, Una Autocrítica (Guatemala: Guatemala: Editorial Fortaleza, 2009) 151.

6. Emilio A. Núñez. El movimiento Apostólico Contemporáneo (Guatemala, Guatemala: Mar Lor, 2001) 1.

7. Núñez, El Movimiento Apostólico Contemporáneo, 2-3.

8. C. Peter Wagner. ¡Terremoto en la Iglesia! (Miami, FL: Editorial Caribe, 2000) 280-286.

9. Wagner ha reconocido, “Mi actitud era anti pentecostal. En los círculos que yo frecuentaba era corriente considerar a los pentecostales como impostores. La teología de los pentecostales nos parecía simplemente superficial. Yo tenía un concepto limitado del poder de Dios.” Un recuento completo sobre el testimonio de la conversión de Peter Wagner a la experiencia carismática lo describe, Wolfgang. Explosión Carismática. Un Análisis Crítico de las Doctrinas y Prácticas de las Llamadas “Tres Olas del Espíritu Santo,” (Barcelona, España: CLIE, 1996) 16-17.

10. En las décadas de los 1960s y 70s surgió el movimiento Carismático. Cristianos de muchas denominaciones recibieron la experiencia pentecostal acompañada de hablar en lenguas y la manifestación de los dones espirituales. Estos decidieron intencionalmente no llamarse pentecostales y acuñaron el nuevo nombre de carismáticos. El movimiento carismático ha sido la base de otros movimientos llamados neo carismáticos y hasta neo pentecostales. La escuela de Peter Wagner incluso habla de la “tercera ola” de creyentes que ya no son pentecostales, ni carismáticos, sino una nueva especie de ungidos. De entre estas nuevas corrientes ha surgido, entre otros, el movimiento apostólico y profético, que según sus promotores se apoderará del cristianismo renovado, inmediatamente antes de la venida del Señor. Por supuesto, todos estos cambios han generado un terremoto en la iglesia, según, C. Peter Wagner, ¡Terremoto en la Iglesia!, 232-239.

11. Por ejemplo, Peter Wagner ha creado una lista de combinaciones apostólicas que se observan en la actualidad. En su lista logra ha encontrado las siguientes: (1) Apóstoles Verticales: Apóstoles eclesiales (autoridad sobre un número de iglesias), apóstoles funcionales (que ministran en esferas específicas), apóstoles de equipo (que ministran en conjunto con otros apóstoles), apóstoles congregacionales (que pastorean congregaciones de un números superior a los 700 u 800s). (2) Apóstoles Horizontales: Apóstoles convergentes (llamado de autoridad conjunta en campos específicos), apóstoles embajadores (ministerio itinerante de catalización), apóstoles movilizados (autoridad para juntar a trabajar a cierto segmento del cuerpo de Cristo), apóstoles territoriales (autoridad sobre cierto segmento del cuerpo a beneficio de una ciudad on estado), apóstoles de mercado (papel no definido aún). Esta información está disponible en Peter Wagner, Churchquake (Ventura, CA: Regal Books, 1999) 125-153.

12. C. Peter Wagner. Apostles and Prophets. The Foundation of the Church (Ventura, CA: Regal Books, 2000) 24-38.

13. E.J. Waggoner. “La autoridad en la iglesia,” The Present Truth 9:22 (31 agosto 1893) 2-3. Contrario a lo que sucede en muchas organizaciones originadas en Estados Unidos, que conciben a la iglesia como una organización civil, Waggoner argumenta que en la iglesia de Cristo no ha de existir tal cosa como el ejercicio de la autoridad como se lo conoce en los gobiernos civiles. La iglesia está en un plano enteramente diferente al Estado. No hay entre los dos similitud alguna. El reino de Cristo es algo totalmente diferente a las ideas humanas sobre el gobierno. El movimiento apostólico y profético de hoy no sólo inició con la influencia del modelo civil norteamericano, sino que también impulsa su influencia paternalista a las culturas que reciben su provisión financiera, la cual se casa con las iglesias prósperas de los países en desarrollo, creando una élite obligada, o una “compañía de ungidos especiales,” que con atributos también especiales se quieren apoderar del resto de la iglesia. Nada más peligroso que eso.

14. Gálvez, Prácticas Dudosas en el Ejercicio de Nuestra Fe, 153.

15. Un estudio crítico sobre la explosión carismática de los años 1990s, las nuevas doctrinas introducidas a la iglesia y las nuevas prácticas del ministerio fue conducido por Wolfgang, Explosión Carismática, 15-21. Wolfgang hace un estudio crítico particularmente sobre “la tercera ola,” un término creado por Peter Wagner, para describir el nuevo movimiento de evangelismo con poder (power evangelism), que ocurre después del avivamiento carismático, del cual también es precursor John Wimber. Vea a Wolfgang. Explosión Carismática, 21.

16. Note que Pablo no dijo, “Si alguno desea apostolado, buena cosa desea.” ¿porqué no dijo eso? Obviamente porque desde el momento en que él da autoridad a obispos sobre la iglesia, ya no es necesario que exista otra autoridad más que duplique esfuerzos o autoridad en la iglesia. Esto es muy diferente a lo que Peter Wagner define como autoridad apostólica: “Un Apóstol es un líder cristiano dotado excepcionalmente, enseñado, comisionado y enviado por Dios con la autoridad para establecer los cimientos del Gobierno en la Iglesia dentro de una esfera del Ministerio designado, escuchando lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias y poniendo las cosas en orden de acuerdo al crecimiento de la Iglesia.” C. Peter Wagner, Apostles and Prophets, 8. Esta posición no es bíblica porque usurpa la autoridad que Pablo a conferido a los obispos.

17. Los cinco dones ministeriales existen el cuerpo de Cristo para cumplir con los tres propósitos siguientes: (1) perfeccionar a los santos, (2) trabajar en el ministerio y (3) edificar al cuerpo de Cristo.  La perfección del cuerpo es progresiva. Dios perfecciona a los creyentes en el cuerpo de Cristo por medio de la implementación de los cinco dones. Para que los santos logren la perfección en sus vidas y ministerios tundra que ser expuestos a la actividad de dichos dones. Una exposición amplia sobre este tema está disponible en un artículo publicado por Robert Bowman. The Faulty Foundation of the Five-Fold Ministry,” http://www.apologeticsindex.org/f09.html. Accesado 13 Mayo 2011.

18. Para resolver el conflicto sobre quién sujeta a quien: si el profeta al apóstol o el apóstol al profeta, Peter Wagner creo una nueva especie. Esta consiste en combinaciones: Profeta-apóstol, pastor-apóstol, evangelista-apóstol y maestro-apóstol. De esa manera (1) mantiene la hegemonía de los apóstoles y (2) satisface las demandas de poder y autoridad de parte de los otros ministerios. Esta información está disponible en, C. Peter Wagner, Apostles and Prophets, 48-56. Obviamente esta es una combinación arbitraria elaborada con el propósito de resolver un conflicto ministerial de última moda. En realidad la función de llamar, escoger y constituir a creyentes para el ejercicio de estos dones, es del Espíritu Santo mismo. Esto que el texto dice en Efesios 4:11.

19. Información completa sobre el ministerio, relaciones y apostolado de René Terra Nova está disponible en http://www.reneterranova.com.br/site/content/index.php. Accesado 14 Mayo 2011. La información sobre el nuevo título de Terra Nova la recibí en forma verbal durante mi visita a Goiânia, Brasil, en Mayo 2011. Lo mismo he escuchado acerca del apóstol Rony Chaves en Costa Rica. Estos han ungido a tantos apóstoles y profetas que ya han empezado a buscar solución al problema irónico de la superpoblación—muchos caciques y pocos indios.” Más información sobre el ministerio apostólico de Rony Chaves se encuentra disponible en su propia website: http://www.ronychaves.org/index.aspx. En su presentación Chaves reclama paternidad sobre apóstoles y profetas que él ha ungido a través de 25 años de ministerio en Costa Rica y las naciones.

20. Vea una explicación completa sobre el método hermenéutico integrativo de interpretación bíblica en mi artículo publicado de la siguiente manera: Miguel Alvarez, “Hacia una Hermenéutica Esperanzadora” en El Rostro Hispano de Jesús (Tegucigalpa, Honduras: Editorial Universidad para Líderes, 2009).


 

Miguel Álvarez

Autor: Miguel Álvarez.

El Rev. Miguel Álvarez (PhD Oxford Centre for Mission Studies) es misionero hondureño. Actualmente sirve como Director de Ministerios Hispanos de la Iglesia de Dios en Virginia, Estados Unidos, es representante asociado de Superbook y profesor de teología y misión en la Universidad Regent, en Virginia Beach, Virginia, Estados Unidos.

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2 thoughts on “LOS APÓSTOLES Y PROFETAS DEL SIGLO XXI (Por Miguel Álvarez)

  1. Ap.Hegman Huggins 20 enero, 2016 / 23:07

    Bendiciones en Cristo, hermano Miguel Álvarez, aprendí aquí en Venezuela de mi Maestro y hermano Natanael Macías , Dr. En Biblia graduado en Instituto Moody de Inglaterra (Ya fallecido), “Que lo mejor en toda diatriba sobre las escrituras, es dejarse guiar por el bello Espíritu Santo de Dios”.

    En cuanto a esta apología en referencia a los 5 ministerios, en algunos puntos me pareció muy acertado sus comentarios, en lo referente al falso apostolado, pero en defensa de las organizaciones protestantes establecidas desde hace unos 130 y en algunos casos 200 años, tendríamos que admitir, que antes de organizaciones como la Asamblea de Dios, Iglesias de Dios, Iglesia Bautista, la Sana Doctrina, son de data reciente, ya que el movimiento de reforma se inició con Martín Lutero en los años 1500 d.C.

    Por lo tanto, los cambios que se han generado dentro del contexto de la fe Protestante en Europa y EEUU, ha hecho que movimientos mas antiguos como la Iglesia Luterana, la Anglicana, la Metodista y Presbiteriana acusen por medio de las voces de sus doctores y PhD en Teología, que las vertientes de corte Protestantes surgidas de sus filas, no tienen y no son verdaderas Iglesias cristianas, sino deformados grupos religiosos, que, aun cuando sean muchos, no por eso tienen la verdad al apartarse de sus coberturas y sus doctrinas.

    Tendríamos que preguntarnos: ¿Quién tiene la verdad? Ellos que los descalifican a Uds. o Uds. que descalifican a estos movimientos Pentecostales nuevos Pro Apóstoles del nuevo milenio.

    Si observamos sus razones expositivas y teológicas, podemos decir, que en realidad ellos tienen razón, como hoy leyendo su apología algunos también podrían decir, que Ud. con su exposición tiene razón.

    Partiendo de esta Premisa, tendríamos que admitir entonces, que la Iglesia Católica tiene la razón al decir, que los grupos religiosos llamados protestantes, en realidad son herejes apartados de la santa Iglesia y su máxima autoridad el papá.

    La verdad, el bello Espíritu Santo de Dios ha estado cambiando la mentalidad, las formas, los conceptos y los métodos en y con, quienes son verdaderos Hijos de Dios, por eso los cambios históricos hasta nuestros días en lo que a fe cristiana se refiere.

    Estos cambios persiguen llevar a quienes son Hijos de Dios al origen y el fundamento con el cual se fundó la Iglesia el cuerpo de Cristo, llegando allí, se resuelve el problema de las falsas doctrinas y por ende, de la división que ha fracturado la unidad del cuerpo.

    ¿Deben existir los 5 ministerios en el cuerpo de Cristo? la respuesta la tiene la palabra, no los interpretes de las organizaciones religiosas, por muchos años y seguidores que estas tengan… veamos:

    Efesios 4: 11. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
    12. a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
    13. hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
    14. para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
    15. sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
    16. de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor…

    Y podemos ahora hacernos las siguientes preguntas:

    ¿Todos los grupos protestantes tiene una sola doctrina?
    ¿Todos tienen una sola unidad de fe o son un solo cuerpo sin divisiones?
    ¿Tienen todos un mismo conocimiento de quien es el Hijo de Dios?
    ¿Todos los participantes de la fe de los grupos protestantes son perfectos?
    ¿Todos los grupos protestantes han llevado o llevan a sus feligreses al nivel de la estatura de Cristo el Señor?
    ¿Las enseñanzas que dan los grupos protestantes, garantizan que sus feligreses alcancen un crecimiento de adulto espiritual real, al nivel de ser iguales que Cristo el Señor o al nivel de los apóstoles y cristianos originales?
    ¿Todos sus feligreses dependen para su crecimiento de Cristo como cabeza o dependen de sus líderes para crecer (sea que se llamen apóstoles o simples pastores)?

    La respuesta es NO a todas ellas y eso, lo sabemos todos aquellos que hemos estados en esas estructuras religiosas, las antiguas, las recientes y las más nuevas… Clara evidencia de la ausencia real y funcional de los 5 ministerios, ¿No existen? Por los tanto, las respuestas serán siempre NO… Cuando existan, entonces, las respuestas serán SI…

    AHORA YA SABE UD. PORQUE EL BELLO ESPÍRITU SANTO, DESEA QUE VOLVAMOS A LA ESTRUCTURA ORIGINAL QUE ESTABA PLANTEADA EN LOS 5 MINISTERIOS O FUNCIONES, Y DEJEMOS LA DOCTRINA DE LOS NICOLAÍTAS Y SUS SISTEMAS EPISCOPALES PLANTEADOS EN VIEJAS Y ENFERMAS ESTRUCTURAS RELIGIOSAS, QUE TIENE NOMBRE DE QUE VIVEN PERO ESTÁN MUERTAS…

    El Bello Espíritu Santo ha estado, modificando y enderezando lo torcido, no en balde, siempre habrán mercaderes del púlpito, que harán señales y prodigios, que parecen ser obras buenas, pero en realidad son hacedores de maldad…

    Ap. Hegman Huggins DLB

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  2. Fermin Ayala 19 enero, 2016 / 11:33

    Como dice la palabra, en la viña del Señor vas a encontrar de todo. Sabémos bién que cuando el Señor va a enviar a álguien al campo para llevar su palabra, EL primero llama, luego capacita (prepára) suple y luego envia. Hoy en día hay supuestos ápostoles, profetas, evangelistas, los cuales no van a ningún sitio a llevar el evangélio, si antes no le das una buena remuneración (ofrenda) y los instalas en un hotel de primera.
    Si buscamos en la palabra, Dios comicionó a muchos a llevar su palabra, pero estos se quedaban en el hogar de algún hermano en el evangélio que los recibia. Tampoco lo hacian por dinero alguno. Daban por gracia lo que habian recivido por gracia. Ahora, entiendo que hay gastos hoy en día. Por ejemplo gastos de avión, comida, vehiculo. Pero TODO gastos razonables, O.K Además ellos se quedaban alli hasta establecer una iglesia, luego dejaban a álguien de conocimiento y confianza plena para seguir adelante, luego ellos se hiban y hacian lo mismo en otro lugar.
    Estoy de acuerdo con usted cuando dice que los misioneros en aquel tiempo deben ser los verdaderos ápostoles. Hoy en día hay muchos auto denominados ápostoles que solo buscan la prosperidad terrenal y no espiritual, tál como lo dice en San Mateo 6:33. Solo buscan las riquezas materiales, la fama, el elogio, lucrarse, autoridad y poder. NADA de esto los va a remunerar, espiritualmente hablando.
    Es mi opinión, que si la persona NO tiene los 5 dones activos NO es un apóstol; para mi es un apóstata. Sabiendo hacer lo bueno, NO lo hace. Solo lo hace por conveniencia, lucro, altivéz, etc, etc. Los requisitos que debe tener una persona que quiera ser un verdadero siervo de Dios, por obligacón tienen que ser los mismos que el que quiere algún obispado. De lo contrario, solo lo puede hacer si se auto denomina como tál. Dios les bendiga! Cristo les ama!

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