SEÑOR, HAZ DE MÍ UNA BUENA TIERRA

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Mis abuelos trabajaron la tierra cuando aún vivían, yo crecí viendo cómo cultivaban los campos que estaban bajo su administración. Sin embargo mi abuelo paterno fue minero por muchos años antes de abandonar las profundidades para trabajar al aire libre, en el campo; en cambio mi abuelo materno fue campesino toda su vida. Así que por uno u otro lado llevo en mi sangre eso de “trabajar la tierra”.

Así las cosas, al igual que mis abuelos yo también trabajo la tierra, aunque de manera distinta. Verán, yo trabajo en  la mente y corazones de mis seguidores, siembro los principios necesarios que necesitan para  mejorar sus vidas, verdades universales aplicables a todo tipo de personas. Por eso mi lema de vida es éste: “Guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”. Y según me han dicho, realizo un buen trabajo. Se los pongo de esta manera: Los profesores enseñan, los médicos curan, los carpinteros edifican, yo -con la ayuda del Señor-, construyo vidas. Soy una especie de agricultor, alfarero y arquitecto a la vez, en palabras técnicas, “un mentor de vidas”.

sano_podridoSELECCIONA LA TIERRA

Una de las cosas que aprendí con mis abuelos es ésta: “Hay diferentes tipos de tierra, algunas son más productivas que otras. Saber distinguirlas y sembrar en aquellas que son buenas será clave para asegurar una mejor cosecha”. Aunque debo aclarar que ellos no me dijeron esto tal y como lo acabo de escribir, la verdad es que apenas hablaban -eran hombres introvertidos y un tanto rudos-, pero deduje esta enseñanza viendo cómo seleccionaban la tierra para la siembra, deducción que me ha servido hasta el día de hoy.

Pero la Biblia sí es clara con respecto a este tema. Ella nos dice que debemos aprender del sembrador, aquel hombre que siguió sembrando hasta que encontró buena tierra y allí esparció su preciosa semilla. El relato lo encontramos en Mateo 13:3-8.

¿Qué aprendemos del Sembrador?

  • Era sabio: Deducimos esto porque de haber sido un hombre necio habría esparcido toda su semilla en mal terreno, pero lo hizo en buena tierra. Supo distinguir la buena de la mala tierra (la buena tierra son las personas, situaciones, entidades u organizaciones en las que vale invertir, no lo olvides, la buena tierra son las oportunidades que el Creador te da). Un necio no podría hacer esto -distinguir las malas tierras de las buenas-, así tuviese frente a sus narices las mejores oportunidades para triunfar, su necedad simplemente le impide ver las bendiciones de Dios. Por eso es importante que le pidas al Padre te ayude a distinguir aquello en lo que vale la pena invertir de aquellas cosas, situaciones o personas que hay que dejar de lado.
  • Era trabajador: El sembrador no se quedó en casa pensando en cómo sería su futuro soñado (si bien pensar, planificar y organizar es importante, nada de esto se consigue quedándose en la oficina) sino que salió y ejecutó las ideas que se vinieron a su mente…, esto es “sembrar”. Esto nos enseña que “las ideas nacen muertas sin el debido trabajo”. En Proverbios leemos: “¿Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un Don Nadie” (22:29).
  • Era ambicioso: A veces pensamos que la ambición es mala “porque así se nos ha enseñado”, pero la verdad es que nada malo hay en ser ambicioso si sabemos equilibrar esta cuestión. Debemos aprender a “ser ambiciosos y contentos a la vez”. La sana ambición nos permite aspirar a mejores cosas en la vida: una mejor relación de pareja, hijos más inteligentes y sanos, una casa mejor, un auto mejor, un futuro mejor. Si el sembrador no hubiese sido ambicioso quizá se habría conformado con que las semillas cayeran entre los espinos y una vez allí “esperar en la voluntad de Dios”, pero él quería una buena cosecha, por eso siguió buscando hasta encontrar la buena tierra (Mateo 13:8).

INVIERTE EN LA BUENA TIERRA

La vida me ha enseñado varias lecciones, algunas han sido difíciles de aprender pero lo he conseguido. Una de esas lecciones es ésta: “Es de sabios invertir recursos en aquellas tierras, es decir personas, situaciones o cosas que aseguran una ganancia a tu inversión”. Pero, ¿qué entendemos por inversión? Un diccionario en la web nos aclara el concepto:

  • La palabra latina ‘inversio’ es el origen etimológico del actual término inversión que ahora vamos a analizar. En concreto, podemos determinar que aquella está conformada por la suma de tres partes: el prefijo in– que puede traducirse como “hacia dentro”, el vocablo versus que es sinónimo de “dado la vuelta” y finalmente el sufijo –ion que es equivalente a “acción”.
  • Todo esto da como significado lo siguiente: “Una inversión, en el sentido económico, es una colocación de capital para obtener una ganancia futura”.

xpacks-desarrollo.jpg.pagespeed.ic.egFpIxck6KAsí entonces invertir recursos, ya sean financieros (dinero), recursos emocionales (buenos sentimientos), recursos espirituales (por ejemplo: oración), recursos mentales (ideas) y otro tipo de recursos será crucial para mejorar nuestra vida. Pero la inversión no debe ser realizada al azar (no debes invertir tu tiempo, dinero, fuerzas y otros recursos en cualquier tipo de tierra), hay que seleccionar las tierras, desechando las “malas tierras” y quedándonos con las “buenas tierras”; invertir en ellas -en la buena tierra-, asegurará una devolución con creces a la inversión realizada; además permitirá la productividad de la tierra en sí (una tierra sin capital se vuelve infertil). ¿Me están entendiendo?

Se los pongo así, y disculpen que pondré de ejemplo lo que yo vengo haciendo desde hace algunos años: Todos los meses diezmo de mi salario a la organización cristiana donde me desenvuelvo -independientemente de que creas o no en el diezmo, para mí es un principio financiero real y que funciona-. En fin, yo entrego la décima parte de mis ganancias a esa Organización la cual es “un tipo de tierra”. Pero también hago otros diezmos extras a “otras tierras tan buenas o mejores como la mencionada”. Selecciono personas cuyos ministerios, fundaciones o trabajos aportan a la humanidad con causas nobles que van de acuerdo con la Biblia, que honran a Dios y traen beneficio a muchas personas…, entonces les aporto capital financiero, en otras oportunidades les brindo seminarios gratis, o una mentoría personalizada al líder del ministerio o me hago socio en oración de dicha causa, en fin. ¿Saben lo que estoy haciendo en realidad? Estoy invirtiendo en diferentes tipos de “buena tierra”, pero debes entender que si bien todas las tierras donde invierto son buenas, algunas son más productivas que otras (¡así es la vida! hay mejores personas que otras, mejores organizaciones que otras, mejores líderes que otros); sin embargo, he aprendido a distinguirlas y aportar más dinero, más recursos mentales, más recursos espirituales y emocionales en aquellas tierras que estoy seguro darán más fruto. ¿Qué obtengo para mí? Obvio, ¡mucho más ganancias!

poda1¿CÓMO DISTINGUIR LAS BUENAS TIERRAS?

Lo acabo de escribir en el párrafo anterior, pero si no estuviste atento lo menciono más claro a continuación. Las características de una buena tierra son:

  • PRIMERA CARACTERÍSTICA: Una buena tierra es aquella que glorifica a Dios. Puede ser una persona en particular, un ministerio, una fundación, una organización, una causa benéfica. En fin, esta tierra debe dar gloria a Dios por sobre su causa misma ya sea por testimonio de vida o por su trabajo en sí. Uno se da cuenta inmediatamente cuando esa “tierra” alaba a Dios o simplemente se alaba a sí misma. Su propósito primero es dar a conocer a Dios por medio del servicio, producto o emprendimiento…, y para que sea buena tierra su testimonio ha de ser excelente.
  • SEGUNDA CARACTERÍSTICA: Una buena tierra es aquella que ayuda a muchas personas. La ayuda puede consistir en algo material, físico, emocional, mental, espiritual, etc; es decir, todo aquello que permita a las personas experimentar crecimiento, mejoría en su calidad de vida, superación personal. Entre más se ayuda a las personas, la persona u organización que lo hace tiene más probabilidades de ser fértil y por tanto convertirse en buena tierra. Ahora bien, “no todo lo que brilla es oro”; hay causas que ayudan a las personas pero en esencia no glorifican a Dios sino a un partido, una marca, una ideología, en fin, hay que saber discernir.
  • TERCERA CARACTERÍSTICA: Una buena tierra es aquella que produce ganancias integrales tanto para los miembros de la organización como para los que aportan a esa tierra. Este tipo de tierra se trata de personas u organizaciones en las que tú ves crecimiento en todos los sentidos (personas, ministerios o fundaciones que siempre están creciendo, mejorando, maximizándose) y que además al invertir en ellos, tú mismo experimentas crecimiento en más de un sentido. Cuando -por ejemplo-, das un donativo a este tipo de tierra sueles experimentar una devolución con creces en tu propia vida y te das cuenta de ello. Pero ojo, por “devolución” no se ha de entender a “dinero solamente”, la vida es sabia y te devuelve donde más necesitas, no donde crees merecer; en realidad es Dios honrando el principio de la siembra y la cosecha. En este sentido he aprendido a donar mis recursos a ciertas personas y a otras simplemente no, ¿por qué? Sigue leyendo.

LA FÓRMULA DEL 30, 60 y 100 POR UNO

En la Biblia, específicamente en la parábola del sembrador encontramos una fórmula sencillamente genial, una ecuación que se cumple en todos los ámbitos de la vida, la ley de los promedios: “Pero las otras semillas cayeron en buen terreno, en el que se dio una cosecha que rindió treinta, sesenta y hasta cien veces más de lo que se había sembrado” (Mateo 13:8).

¿Cómo interpretamos este Verso?

  • Lo primero que vemos aquí es que si sigues promoviendo una buena idea con suficiente frecuencia en algún momento dará fruto -será oída, apoyada, comprada, compartida-, y el resultado será al principio de un 30% de ganancia, luego subirá a un 60% y llegará el día en que esa idea -producto o servicio-, tendrá una ganancia del 100% por sobre la inversión que se hizo. Pero para llegar a este nivel debes sembrar primero, no puedes pretender conseguir cien por ciento de resultado de una sola vez sin antes haber pasado por los niveles del treinta y el sesenta, es la ley de los promedios, una ley cósmica e irrefutable.
  • Este verso también nos enseña que hay diferentes tipos de buenas tierras (seguramente esto ya está claro, pero voy a insistir). Hay tierras fértiles que rendirán sólo el 30% de tu inversión, otras el 60% y por supuesto existen las que rinden 100% de lo que se invierte en ellas. ¿A qué me refiero? Elemental, hay personas u organizaciones “buenas”, pero dentro de este radar de buenas tierras hay unas que sobresalen de otras, si bien todas son buenas hay algunas que son sencillamente “mejores”. Ejemplo: La devolución de la inversión será mayor cuando se invierten recursos en una persona u organización cuyas características exceden a las que vimos en párrafos anteriores. Ese tipo de tierra es excelente y por tanto la inversión que se haga en ella asegura un éxito casi inmediato. Por el contrario una persona u organización que también cumple las tres características de las buenas tierras pero en menor medida, la inversión que se haga en ella también se recuperará pero en menor medida y quizá en mayor tiempo.
  • Por último, este verso nos enseña que debemos invertir no sólo en las “mejores tierras” -las del 100%-, también debemos hacerlo en las del trein11081311_10206462721550585_3464109867870636027_nta y sesenta por ciento, ¿por qué? “porque no debemos poner todos los huevos en la misma canasta”, hacer esto es poco sabio y egoísta. Nuestros recursos, por poquitos que sean, deben ser bien invertidos en personas u organizaciones que están bien consolidadas (las del 100%), pero también en tierras -personas u organizaciones-, cuyos resultados aún no son tan buenos como las del cien, pero que se nota que algún día llegarán a ese nivel. En otras palabras, será muy sabio convertirte en un inversionista de las tierras que rinden 100%, pero es mucho más sabio convertirte en socio de aquellas personas u organizaciones pequeñas que serán grandes en un tiempo no muy lejano. Esas personas nunca olvidan a quienes estuvieron con ellas en sus inicios, ¿capiche? Y esto me recuerda lo que mi amigo Verlo Araya me dijo un día citando magistralmente Las Escrituras: “Aunque tu principio fue pequeño, tu futuro será enorme” (Job 8:7). 

¡YO QUIERO SER BUENA TIERRA!

Como ustedes saben soy un hombre de disciplina -o al menos intento serlo-. Por lo que todos los días le pido a Dios por siete peticiones específicas. Una de ellas es ésta, se las comparto cual penitente a su confesor:

“Señor, gracias porque has puesto en mí habilidades, talentos, dones y capacidades únicas, las mismas que trato de perfeccionar todos los días para gloria tuya, para beneficio de muchos y para producir por medio de esas habilidades las ganancias que mi familia y yo necesitamos. Ayúdame Señor a ser buena tierra, a llevar mucho fruto, a devolver a los que creen en mí 100 veces más de lo que invirtieron. Gracias porque soy un hombre bendecido, gracias porque has puesto en mi camino a muchos socios que han creído en mí; algunos leen mis publicaciones, otros ven mis vídeos, hay quienes escuchan mis audios, varios siguen mis enseñanzas y algunos me contratan para dar seminarios en sus organizaciones. Gracias oh Dios porque esos actos son inversiones que esta gente hace en mí. Pero también agradezco a quienes desinteresadamente oran por mí, y quienes además me envían donativos financieros desde países lejanos y desde mi propia iglesia local (diezmos, ofrendas, aportes), personas que no conozco en persona y a otras sí. Padre, gracias porque ellos han creído que yo soy buena tierra, me lo han dicho y eso me estremece porque no me siento digno. Por eso te pido Espíritu Santo, ven y haz de mí la mejor tierra en la que se pueda sembrar para que aquellos que lo han hecho ya sea donándome dinero, contactándome con otros, abriéndome puertas, perfeccionando mis servicios, contratándome u orando por mí, sientan que su inversión ha caído en buena tierra. Sí, Señor, ¡QUIERO SER BUENA TIERRA! Amén”.

Por Gabriel Gil Arancibia.


En la playaPor Gabriel Gil Arancibia. Coach integral sistémico y mentor de vidas, de profesión teólogo, de vocación pastor. Además es escritor (ha escrito tres libros y un cuarto en camino). Su Propósito en este mundo es “guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”.

MIS LIBROS EN PDF: https://sellfy.com/gabrielgil
MIS CHARLAS EN MP3: https://payhip.com/gabrielgil
MIS VÍDEOS EN YOUTUBE: https://www.youtube.com/gabrielgilarancibia

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24 thoughts on “SEÑOR, HAZ DE MÍ UNA BUENA TIERRA

  1. Henry Prudencio 28 mayo, 2016 / 01:26

    Estimado Gabriel Gil, como bien relatas, ya nos habías compartido este estudio antes, sin embargo, el poder de esta, y de todas tus ponencias, es de gran impacto y edificación de vidas.

    He leído de nuevo todo este artículo–leo completos todos tus artículos, proverbios, sentencias breves, tips de Evangelio práctico, etc– y doy Gloria a Dios porque en 2 años, las Sagradas Escrituras han surtido en mí un crecimiento de más del 100%.

    Es asimismo gratificante ser partícipe contigo en la empresa del Señor.

    México.

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  2. Robert Hidalgo 27 mayo, 2016 / 11:48

    1 Gracias por compartir el artículo:
    Lo leí dos veces ( pido disculpas por la demora en contestar)
    1- Aprendí que quiero ser buena tierra y que necesito que el Espíritu Santo “Mueva la tierra de mi vida, corazón y mi manera de pensar,cómo se dice en el campo “HAYAEREAR LA TIERRA”, es decir Oxigenar la tierra, remover la para sacar a la luz lo que nos impide crecer,madurar y dar fruto.
    2- Disernir las buenas tierras de las malas.
    3- Aprender a Disernir que no todas las tierras darán el mismo resultado y que no me debo de impacientar por eso y que debo de conocer cómo invierto, y que la paciencia en la espera del fruto es primordial.
    4- Dios quiere que sea Buena Tierra y que ayude, contagie a otro a ser buena tierra de igual manera..

    Dios te bendiga..
    Gracias Gabriel por compartir un muy buen Artículo…

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  3. Santiago Godoy 25 mayo, 2016 / 14:51

    Excelente artículo Pastor Gabriel!!
    Pues es una verdad que debemos saber escoger correctamente la tierra en la cual debemos sembrar y una vez que hayamos sembrado debemos cuidarla, tratarla para poder obtener una buena cosecha. Y durante todo este proceso de selección, tratado de la tierra debemos entregar todo a Dios el conocido 60% oración y el 40% tu esfuerzo tu constancia. Para que posteriormente entreguemos las primicias a nuestro amado Dios.

    Ecuador.-

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  4. Margarita Vega Cárdenas 23 mayo, 2016 / 22:54

    Me gustó mucho la enseñanza. Sin duda me ayudará a entender muchas cosas más. Quiero ser una buena tierra y que Dios saque aquella chepica que todavía queda en esta tierra y que estorba para ser buena tierra. Eres brillante como Dios te usa y predicas con tu ejemplo de vida. Un siervo intachable. Muchas bendiciones.

    La Cruz, 5ª Región, CHILE.

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    • GabrielGil 24 mayo, 2016 / 16:38

      Hermosas palabras querida Margarita, y estoy seguro que el buen Dios le ayudará a quitar la mala hierba en su tierra para que así la buena semilla germine con poder y productividad.

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  5. DAvid Dávalos 23 mayo, 2016 / 13:21

    Estimado Gabriel, habíamos conversado brevemente sobre este tema, pero tener la oportunidad de leerlo ahora de manera más desarrollada y extendida requiere mi felicitación indudable. Definitivamente más allá de varios conceptos modernos “cristianamente equivocados” sobre el manejo de los recursos que podemos invertir para el servicio a Dios y a Su Reino, que llevan con frecuencia a las personas a creer que que siplemente “DAR” es suficiente (y con esto no digo que cumplir con el precepto bíblico de DAR este para nada mal, por el contrario, lo creo y lo practico) sin pensar si la inversión que están haciendo, con esfuerzo y con fe, ¿realmente es una inversión hecha en buena tierra?
    Espero que tu artículo llegue a muchas vidas, sobre todo aquellas que han caido víctimas de la manipulación o la desesperación por dar con el fin de conseguir alguna bendición, pero que a parte ni siquiera “DAN” con inteligencia.
    Me refiero a que podemos hacer una INVERSIÓN mucho más inteligente al discernir la calidad de la “TIERRA” en la que vamos a sembrar como tú lo expones y también entender que enriqueceremos mucho más el Reino de nuestro Señor cuando al sembrar en esas buenas tierras, lo estamos haciendo con mayor inteligencia, estrategia, madurez y los resultados serán más fructíferos.
    Tú eres buena tierra mi querido amigo Gabriel. Sé que las personas que hemos invertido y que esperamos seguirlo haciendo en el futuro en tu ministerio, podremos recibir las enormes bendiciones de ver que tu harás engrandecer el Reino de Dios en esta tierra.

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    • GabrielGil 23 mayo, 2016 / 13:36

      Gracias David, tu interpretación de mi artículo es muy acertado, al igual que señalar que muchas veces las personas dan pero no se fijan si la tierra donde invierten sus semillas es la apropiada. Las inversiones integrales que tu esposa y tú han hecho en mí han dado resultado, doy fe de ello y mis resultados hablan por sí mismos. Tú también eres buena tierra, de eso no me cabe la menor duda.

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  6. Mario Mérida 22 mayo, 2016 / 02:03

    Excelente amado Pastor Gabriel, es una enseñanza que tiene mucha riqueza, gracias por compartir Dios lo siga usando poderosamente en su ministerio, Yo, quiero ser buena tierra y dar mucho fruto para Dios.
    Arte. Pastor Mario Mérida. Guatemala.

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  7. Pastor David O. 21 mayo, 2016 / 14:48

    Perfecta descripción que para mí se convierte en oración: “haz de mí oh Señor, buena tierra”
    Tú lo eres querido Gabriel, el desafío queda en los lectores, convertirnos en tierra fértil!
    Muchas gracias por enriquecer nuestra mente, espiritualidad y motivación!

    Quito, Ecuador.-

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    • GabrielGil 21 mayo, 2016 / 17:39

      David, eres muy amable al considerarme “buena tierra”, esa es mi oración, mi deseo, mi pasión. Saludos.

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  8. Michelle Orantes. 21 mayo, 2016 / 11:52

    Muchas gracias por tomarse el tiempo de compartir estas enseñanzas. No solo aprendemos a reconocer la buena tierra si no lo mas importante: ser nosotros buena tierra. Gracias Gabriel.

    San Salvador, El Salvador

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    • GabrielGil 21 mayo, 2016 / 17:39

      Así es Michelle, aprendamos a ser nosotros mismos “buena tierra”. Amén.-

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  9. Luz Anavela Bucheli Vaca 21 mayo, 2016 / 10:34

    Hola Pastor bendiciones leí todo el artículo, muy edificante y me impulsa a seguir adelante…QUIERO SER BUENA TIERRA!!! JOB 8:7 muchas gracias …Un abrazo cariños para sus hermosas mujeres en casa😀🙅🏻

    Quito, Ecuador.

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    • GabrielGil 21 mayo, 2016 / 17:38

      Gracias querida Anavela por leer mi artículo y por dejarte edificar, esa es mi misión aquí en la tierra.

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  10. Patricia Landivar 20 mayo, 2016 / 20:12

    Excelente enseñanza querido amigo pastor, a veces solo pensamos en sembrar y cosechar y el fruto se hecha a perder por no saber como cuidar o abonar la tierra que Dios nos dio, en este caso vida, mente, hogar, empresa. gracias y bemdiciones.

    Quito, Ecuador.

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    • GabrielGil 20 mayo, 2016 / 20:18

      Así es querida Patricia, tu vida es tu tierra, ¿buena o mala? procuremos ser buena tierra, la mejor, porque si hacemos esto llamamos a la excelencia a ser parte de nuestra jornada 🙂

      Me gusta

  11. Marcela 20 mayo, 2016 / 19:56

    Muy buen articulo, para reflexionar; pero nos inspira a buscar nuevos desafíos. Un gran aporte ha sembrado en mi vida, procurare ser buena tierra. Gracias por compartirnos sus escritos!

    Argentina

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    • GabrielGil 20 mayo, 2016 / 20:16

      Gracias Marcela por haber leído mi artículo, que bueno que te hizo reflexionar. Ahora a poner en práctica con energía, servicio, pasión y entusiasmo…, ¡seamos buena tierra!

      Me gusta

  12. Susan de Escobar 20 mayo, 2016 / 19:55

    Yo también quiero ser una buena tierra! Muy edificante para mi vida Pastor… Gracias por compartir sus enseñanzas!!

    El Salvador

    Le gusta a 1 persona

    • GabrielGil 20 mayo, 2016 / 20:15

      Y seguro serás “buena tierra” si ésa es tu intención. Sigue mejorando, perfeccionándote, actualizándote para que los demás siembren en ti.

      Me gusta

  13. María Angelica Benavides Cortés. 20 mayo, 2016 / 18:10

    Gracias pastor,por darme ricas enseñanzas de vida, yo también quiero ser buena tierra para que Dios siembre en mi y yo agradecerle al Padre, dando buenos frutos!!
    Amén y amen!

    Santiago, Chile.

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    • GabrielGil 20 mayo, 2016 / 19:23

      Querida María Angélica, de seguro que serás una buena tierra si le pides al Padre. Pide, pide, pide, pero no olvides convertirte también en un campo fértil para Su obra.

      Me gusta

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