GIGANTES EN MI VIDA

BM-Gigantes1-David-Goliat-450A veces pensamos que el único gigante que aparece en la Biblia es Goliat, ya saben, aquel a quien el joven David derribó de un tiro de piedra en su frente. Pero olvidamos que los gigantes existen casi desde los orígenes mismos de la raza humana: “Al unirse los hijos de Dios con las hijas de los seres humanos y tener hijos con ellas, nacieron gigantes, que fueron los famosos héroes de antaño. A partir de entonces hubo gigantes en la tierra” (Génesis 6:4).

¿De dónde salió esta especie de hombres portentosos?

Teorías hay varias, una de ellas y quizá por la que me inclino más es que los ángeles caídos, los exiliados del reino celeste, tomaron forma humana para vivir entre los hombres. Algunos se enamoraron de mujeres terrenales y tuvieron relaciones sexuales con ellas. Producto de esas uniones fue naciendo progresivamente una nueva especie, mitad humana, mitad divina…, ¿semi dioses? Éstos fueron los “famosos héroes de la antigüedad” (Gn. 6:4). En otras versiones dice que fueron conocidos como “los hábiles guerreros que llegaron a ser famosos”, por sus tácticas de combate y ferocidad.

Con el paso del tiempo esta súper raza comenzó a prosperar -ni el diluvio pudo contra ella-, y se los llegó a conocer como los hijos de Anac (también conocidos como los Anakin). Habitaron en diferentes lugares del mundo y por muchos siglos infundieron el temor: “La tierra que hemos explorado se traga a sus habitantes, y los hombres que vimos allí son enormes. ¡Hasta vimos anaquitas! Comparados con ellos, parecíamos langostas, y así nos veían ellos a nosotros!” (Números 13:32-33). Nótese que este relato dista mucho en tiempo al relato de Génesis…, ¡los gigantes habían sobrevivido a sus largas y anchas!

Y luego encontramos el emblemático pasaje de 1ª Samuel 17, el enfrentamiento entre David y Goliat. O sea que los gigantes estuvieron casi desde el principio de la humanidad y nunca nadie los pudo exterminar del todo, ni siquiera el ungido rey David y sus constantes campañas militares contra ellos, ¿saben por qué? Porque así lo dispuso Dios. Los gigantes son un recordatorio que nos dice que las dificultades, problemas, crisis y adversidades estarán allí para aniquilarnos -o hacernos más fuertes-, y algunas de éstas son enormes, monstruosas. ¿Qué podemos hacer? Ignorar la existencia de esas situaciones difíciles es un absurdo, por tanto quedan dos caminos posibles: Enfrentar a los gigantes o huir. ¿Qué harás?

Otros Gigantes

En 2ª Samuel 21:15-22 y 1ª Crónicas 20:4-8 se nos mencionan cuatro gigantes más:

  • Isbibenob que quiso asesinar al rey David cuando estaba agotado de la batalla (Isbibenob no es Goliat, es otro gigante);
  • Saf, quien fue muerto en batalla por Sibecay;
  • Lajmí, que según se cree era el hermano del gigante Goliat, el mismo que murió por David cuando aún no era rey;
  • Y finalmente un gigante que tenía 24 dedos (seis en cada mano y seis en cada pie) el cual al parecer era más alto que todos los anteriores.

Mis Gigantes

Isbibenob, Saf, Lajmí o el de los veinticuatro dedos, ¿cuantos gigantes estás enfrentando actualmente? Soy sincero contigo y puedo confesarte que aunque he aniquilado varios gigantes en mi vida, aún lucho con monstruos que se levantan por doquier. A veces todo parece en calma, pero de pronto lo veo en el horizonte, es un gigante que viene a mí con lanza, escudo, jabalina y flechas de bronce, y cuando estoy listo a enfrentarlo me doy cuenta que por la retaguardia viene otro, y por ambos costados hay dos más. Me siento rodeado, preso del pánico pienso “este es mi fin”, ¿te has sentido así? Entonces recuerdo que la única forma de vencerlos es “haciéndome más grande que ellos, más alto, más potente, más fuerte”. Caigo entonces de rodillas con mi rostro en tierra y lloro intensamente como un niño pidiendo auxilio, es un llanto no de cobardía, sino un llanto de entrega, de rendición, pero no ante las adversidades que buscan mi muerte, ¡No! sino ante mi Dios, el Único capaz de ayudarme en una batalla tan desigual.

Pero los gigantes no se acobardan y siguen su marcha contra mí. Son veloces, hábiles en pelea y arrojan sus lanzas (pensamientos negativos, palabras destructoras, situaciones insalvables). Una que otra llega y me hiere -duele y sangro-, pero sigo en posición de guerra, ¡de rodillas! porque sé que entre más me humille ante el Señor más grande pareceré ante esas calamidades. Entonces cuando estoy a punto de desmayarme -porque el dolor es mucho-, siento la suave mano del Todopoderoso retirando las lanzas de mi cuerpo y un rico alivio me invade por completo, es su Santo Espíritu que me unge, me cura, me sana, es como un bálsamo de paz para el atormentado. Abro mis ojos y los gigantes ya no están, han desaparecido, aunque por poco tiempo porque sé que en cualquier momento volverán…, ¡así es la vida!. No obstante, aunque me rodeen no vacilaré porque “aunque ande en valle de sombra y de muerte no temeré mal alguno”.

Así es, los gigantes nunca desaparecerán de nuestra vidas, siempre estarán y adquirirán diferentes formas: una enfermedad, una crisis matrimonial, un distanciamiento con tu hijo, problemas financieros, un mal hábito que te está matando, en fin; ¿pero sabes? los gigantes están ahí para enseñarnos que podemos ser más grande que ellos en la medida que más pequeños nos hagamos, ¿cómo? postrándonos ante la presencia de Dios y dependiendo de Él para enfrentar nuestras batallas.

Finalmente y para terminar debemos preguntarnos: ¿Cuáles son aquellos gigantes con los que estamos luchando? ¿qué áreas de nuestras vidas se ven afectadas por estos guerreros? ¿será que en nuestra mente vive más de un anaquita? ¿es posible que nuestro cuerpo aún se deje dominar por los goliat’s? Si es así, ¿qué estás haciendo para enfrentarlos y eliminarlos? O mejor aún, ¿qué es aquello que no has hecho aún que de hacerlo obtendrías una victoria sobre tu oponente? Aunque no te engañes y recuerda esto: “el peor de tus enemigos eres tú mismo”.

Así que, Isbibenob, Saf, Lajmí, 24 dedos… ¡fuera de aquí, soy un vencedor! Ustedes no podrán conmigo.


527781_3934342434666_234119350_nGabriel Gil es pastor de la Iglesia de Dios en Chile, Obispo de esa denominación. De profesión teólogo, especializado en Coaching Integral Sistémico y Mentor de Estilos de vidas Saludables. Es escritor, conferencista y asesor organizacional. Es fundador y director de la Consultora en desarrollo humano MENTHOR. Su propósito en la vida es: “Guiar a las personas hacia Dios ayudándolas a mejorar sus vidas”.

Pueden seguir mis publicaciones en:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s