¿A QUIÉN SE DEBE ENTRENAR DE MANERA ESPECIAL EN LAS ORGANIZACIONES?

actitud-positivaAlguien podría decir, “a todo el que quiera”, otros podrían decir “a quién lo necesite” y unos tantos podrían sugerir que el entrenamiento debería ser obligatorio para todos los miembros de una denominación, organización, universidad o empresa. Pero el asunto no es así. Una de las verdades que me costó aprender de mis maestros del coaching y mentoring es que “se debe ayudar de manera especial no a quien lo necesite, sino a quien se hace merecedor”. Esto por supuesto no calzaba en mi comprensión cristiana pues se me había enseñado a “ayudar sin mirar a quien”, noble pensamiento pero no muy práctico a nivel organizacional. Y me explico.

En toda organización (civil, militar, política o religiosa) existen personas deseosas de aprender, con ganas de avanzar, con suficiente disciplina para tomar los desafíos de un entrenamiento especializado y además con una trayectoria sobresaliente. Es precisamente a estas personas a las que se las debe entrenar de forma especial –con más intencionalidad-. ¿Le parece esto discriminatorio? Si así lo cree veamos el caso de Jesús y sus doce apóstoles. A mi parecer todos eran iguales ante el Rabí, pero escogió a tres en particular con quienes pasó más tiempo que los demás (Pedro, Jacobo y Juan); se les reveló de manera distinta y hasta los llevó a “un seminario intensivo de capacitación donde les mostró su gloria celestial” (el caso de la transfiguración). ¿Por qué no fue con los otros nueve? ¿acaso los otros no eran apóstoles también? ¿fue discriminador? NO, fue selectivo.

La Biblia no señala si estos tres apóstoles eran mejores que los otros, ni creo que ése fuese el caso; me atrevo a afirmar que Jesús vio algo distinto en ellos, ciertas características, señales, luces distintas que los distinguieron del resto.

Ahora bien,  en el mundo de las “Organizaciones Inteligentes” siempre habrán personas que destacarán del resto de manera positiva… ¡a esos precisamente hay que entrenar de manera especializada! ¿No me cree? ¿No está de acuerdo conmigo? ¿le parece esto clasista? Bueno, y entonces ¿qué hacemos con los relatos de Mateo 13:11-13, Lucas 19:26; Marcos 4:25… “al que más tiene, más se le dará”? Hay muchas formas de interpretar esos pasajes, pero permítanme interpretarlos desde mi especialidad, el coaching de vida y el mentoring, aquí voy: “Las personas que destacan en las Organizaciones ya sea por su lealtad, proactividad, efectividad y eficiencia suelen recibir premios, ascensos, capacitaciones y gerencias. A estas personas que “más tienen, más se les da”… ¡más se las entrena! Y así debería ser siempre”.

Siendo sinceros y no pudiendo tapar el sol con un dedo, así como en las organizaciones de todo tipo están las personas que destacan, las que brillan, las que han marcado una trayectoria ejemplar, etc; también están las que marcan el paso, las que pertenecen a la organización pero sin un mayor aporte, que sólo critican, que esperan que el Director  haga algo por ellos, siempre pidiendo y no dando mucho, ya saben, “los mediocres de siempre”.

¿Gustó esto último que acabo de decir? ¡Claro que no! ¿A quién le gusta que le digan que es un elemento que sólo marca el paso en la Compañía? Respuesta… ¡a nadie! Pero bien sabemos que hay casos así. Y esto ocurre tanto en la Iglesia, en el Gobierno, en el Municipio, en el Colegio, en la Universidad, en las Fuerzas Armadas, etc. Ojo, no estoy apuntando a nadie en particular con este artículo, así que… “al que le calce el poncho que se lo ponga”.

Volviendo a Jesús, Él dijo: “al que no tiene, aún lo poco que tiene le será quitado” (Marcos 4:25). Confieso que este pasaje me perturbaba, me hacía pensar en un Dios injusto. ¿Cómo puede él quitarle lo poco a alguien que no tiene? Y sin embargo cuando escuché una interpretación todo en mí se ubicó. Les comparto: “Hay personas en las Organizaciones que se esfuerzan, se educan, se capacitan, son fieles, son colaboradoras, son proactivas, son eficientes… ellas tienen mucho y por tanto la vida los recompensa con más. Más responsabilidades, más privilegios, más influencia, más imagen, más capacidad de liderazgo, más becas, más oportunidades de crecimiento. En cambio los que no tienen, es decir, los que se la pasan llorando, culpando a otros por sus desgracias, los que critican a sus líderes y colegas, los envidiosos, los amargados, criticones del sistema…, esos tienen poco, ¿qué podrían entregar? ¡Nada! A los tales se les cierran puertas, se los relega, se los rechaza, no son elegibles para cargos “no por falta de aptitud, sino por carencia de actitud”; se les quita lo poco que tienen, aunque en verdad son ellos mismos los que se causaron todo esto; sin embargo, prefieren culpar a otros.

Duras palabras pero interesantes. Por favor no las descarte todavía, mastíquelas un poco más; no le pido que esté de acuerdo conmigo, pero analice esta afirmación: “la vida responde no a lo que necesitamos, sino a lo que merecemos”.

Los líderes de alta gerencia, los que han llegado a las esferas elevadas de liderazgo saben muy bien que entrenar a un colaborador de la Organización siempre es una inversión. Una inversión de tiempo, recursos financieros, energía. Por tanto elegir cuidadosamente en quien invertir y en quién no, es una decisión críticamente importante para el futuro de la Organización, y eso es precisamente lo que los líderes de alto octanaje deben hacer para asegurar el futuro de su firma, elegir a quien entrenar de manera especial y a quien no. A esto se lo conoce como “el efecto Mateo”.

Sin embargo, los líderes de Organizaciones Inteligentes igualmente destinarán recursos para capacitar a todo su personal, tanto a los destacados como a los no destacados y a los que están en proceso de destacar. No obstante -e insisto en esto-, los que han hecho méritos son los que comúnmente son separados para misiones especiales, ascensos, para recibir instrucciones específicas y un entrenamiento especial. Claro está que “los mediocres de siempre” se molestan cuando ven que ciertos compañeros son “tomados en cuenta” y ellos no; entonces critican y hasta pueden obrar en descrédito de sus Directores. Esto es un riesgo que debe ser asumido por los líderes de alta gerencia.

Para terminar deseo afirmar que las personas que no tienen (actitud, disposición, ganas, lealtad, compromiso, esfuerzo) jamás reconocerán que “no se les da más” porque su carencia misma les impide ver su precariedad. En cambio, el colaborador de la Organización que está en proceso de crecimiento siempre anda buscando formas de crecer, contribuir, apoyar y ser parte de la solución y no del problema. Estas personas “tienen y se les dará más”.

Respondo la pregunta del título, “¿A quién se debe entrenar de manera especial en las organizaciones? Respuesta: A QUIEN LO MERECE, NO A QUIEN LO NECESITA.

Okey, puede aplaudir este artículo o lanzar piedras sobre él; en fin, los escritores no damos gusto a todos 🙂


Un aporte de Gabriel Gil, Mentor de Vidas527781_3934342434666_234119350_n

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4 thoughts on “¿A QUIÉN SE DEBE ENTRENAR DE MANERA ESPECIAL EN LAS ORGANIZACIONES?

  1. desarrollo organizacional 2 enero, 2017 / 13:58

    La premisa es correcta “se debe ayudar a quien lo merece y no a quien lo necesita”. Correcto! Pero como todo en la vida, y desde mi humilde opinión, hay factores personales, sociales y emocionales ( estrés, depresión…) que, en un momento determinado, pueden convertir al más ingenioso en más lineal, al más inteligente en tonto y al que posee una memoria privilegiada en un lerdo. Por eso, creo que el elemento del desarrollador organizacional en una empresa puede ayudar a ver y entender la realidad oculta en cada individuo que, tratado de forma correcta, puede volver a explotar todas sus aptitudes y ser un beneficio para la empresa y para si mismo.

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  2. Edgar Rodríguez 26 junio, 2015 / 10:17

    Es una declaración muy audas y creo que es efectiva para corporación no eclesiales cuando se trata de alcanzar metas, ahora en la iglesia se debe buscar la manera de que todos lleguen a ser productivos y para ello debemos agotar todos los recursos humanos y hechar mano de los divinos, porque para Dios no hoy nada imposible, aunque esto definitivamente puede llevar mas tiempo y desgaste o puede ser por obra de un milagro de Dios en la vida de la persona.

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  3. Mauricio Paz 26 junio, 2015 / 00:08

    Estoy de acuerdo que el entrenamiento de un colaborador es una inversión, y que esa inversión no puede darse a cualquiera, debe darse a personas claves para una organización. De lo contrario será una pérdida.

    Mauricio Paz
    Guatemala

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  4. Mauricio Paz 26 junio, 2015 / 00:02

    Al leer el artículo, pude darme cuenta, que realmente lo que usted relata aquí es verdad. Que hay que enseñar y darle oportunidad al que realmente lo necesita, demostrando su interés profundo por las cosas.

    Víctor Ortiz
    Guatemala

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