EL FUNDAMENTO BÍBLICO DEL ENTRENAMIENTO

 

big-brothers_655x438Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamentos nos dan excelentes ejemplos, instrucciones, y escenarios para ayudarnos en el plan del entrenamiento.

Por Tim Roehl

Muchos pastores consideran el entrenamiento con escepticismo. Algunos dicen: “Tiene mucho gusto a negocio.” Otros dicen: “Si el entrenamiento tiene que ver con alguien que grita órdenes para ganar a toda costa, como veo en algunos entrenadores deportivos, no quiero saber nada de esto. Jesús no se conducía así.” Aun otros comentan: “Muéstreme dónde en la Biblia habla del entrenamiento.”

El entrenamiento, en el mejor de los casos, se fundamenta en principios bíblicos. La Palabra de Dios nos da ejemplos que usamos para formar nuestra comprensión de la mentoría y el entrenamiento.

En sus formas más sencillas, mi compañero de equipo y coautor Steve Ogne y yo definimos la mentoría como “depositar” y el entrenamiento como “extraer”.

Para los entrenadores es esencial saber cuándo deben depositar y cuándo deben extraer. Nuestra satisfacción como entrenadores es que veamos la obra del Señor en un líder que ayuda a otros líderes a descubrir cómo Dios está obrando en ellos, y que los ayude a ser transformados a la imagen de Jesús para que puedan participar con Cristo en su misión redentora. Llamamos a esto TransforMissional Coaching [Entrenamiento TransforMisional].

Hay encuentros divinos cuando se cruzan las relaciones de un entrenador, un líder, y el Espíritu Santo. Desde el principio de la Creación, el propósito de Dios ha sido que tengamos relación unos con otros, y el entrenamiento fluye de las relaciones. En Spiritual Mentoring [Mentoría espiritual], Keith Anderson y Randy Reese exponen: “Descubrimos nuestro identidad en el contexto de la comunidad. Aprendemos mejor en compañía, con la ayuda de otras personas.”1

EL ANTIGUO TESTAMENTO

El Antiguo Testamento tiene mucho que decir acerca del entrenamiento. Vemos un ejemplo en Jetro, el suegro de Moisés, también llamado Reuel (“amigo de Dios”). En Éxodo 18:1–24, encontramos al amigo de Dios sirviendo en formas vitales al líder de Dios como mentor y entrenador.

Jetro aconsejó y entrenó a Moisés cuando:Two Business Colleagues Sitting Around Boardroom Table Having Informal Discussion

  • fue a encontrase con él (v. 7).
  • dedicó tiempo para averiguar cómo se encontraba personalmente (v. 7).
  • escuchó lo que él le contó acerca de los altos y bajos de su viaje (v. 8).
  • se alegró con él (v. 9).
  • ofreció sacrificios con él (v. 12).
  • comió con él (v. 12).
  • observó su trabajo (v. 14).
  • le hizo preguntas incómodas (v. 14).
  • le hizo ver que no hacía bien su trabajo (v. 17).
  • le dio sabio consejo (vv. 18–23).

Jetro es un ejemplo del Antiguo Testamento de lo que es un entrenador y mentor. Con gran sabiduría extrajo lo que Dios estaba haciendo en la vida de Moisés y en el momento exacto lo depositó para ayudar a Moisés a desarrollar un plan para dirigir debidamente al pueblo de Dios. Él era un amigo de Dios y un amigo del líder de Dios.

El libro de Proverbios habla acerca del entrenamiento. Los principios sucintos de Proverbios son oportunos. Fluyendo del tema central de nuestra necesidad de sabiduría, varios versículos nos recuerdan que recibimos sabiduría de otros cuando ellos nos escuchan, nos desafían, nos animan, y nos aguzan.

Un versículo que se relaciona con la influencia que una vida tiene en otra es Proverbios 27:17: “Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo.” Textualmente hay evidencia que sugiere que necesitamos vincular el versículo 17 con el 19: “Como en el agua el rostro corresponde al rostro, así el corazón del hombre al del hombre” (v. 19). Una posible interpretación pudiera ser: “Tal como un espejo te hace frente con tu forma pública, así tus amigos te hacen frente con la forma en que tus pensamientos y tus costumbres se han agrupado en algo llamado carácter.” Una relación tiene una influencia aguzadora porque le hace ver a una persona lo que sinceramente ve en el corazón de la otra. Un vistazo de la situación tal cual es, con motivos y todo, llega a ser el lugar de inicio para un verdadero cambio.2

En Proverbios 20:5 dice: “Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; mas el hombre entendido lo alcanzará.” Lapalabra consejo se traduce como motivo en algunas versiones. Los entrenadores efectivos se ocupan en más que lo superficial para que los líderes puedan comprender mejor sus motivaciones y acciones.

Otro pasaje que tiene que ver con el compañerismo y la asociación es Eclesiastés 4:9–12: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.”

Estos versículos enfatizan los beneficios de tener a alguien que esté con nosotros: somos más productivos, alguien nos ayuda cuando caemos, recibimos el consuelo del compañerismo, y tenemos protección cuando somos atacado. La sabiduría y la perspectiva de otros influyen en la madurez y la comprensión. Proverbios y Eclesiastés nos recuerdan que la relación es fortalecida por un compañero que nos escucha, que nos da una palabra oportuna, o que tiene la habilidad de sacar a la superficie pensamientos e intenciones.

EL NUEVO TESTAMENTO

Pablo da el mandato de entrenamiento

En Efesios 4:11,12 el apóstol Pablo dio un mandato de entrenamiento: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”

La palabra griega katartismon, traducida como “perfeccionar”, en otras versiones se traduce “preparar” o “equipar”. En su comentario de Efesios, Francis Foulkes explica: “La palabra para perfeccionar, katartismos, no se halla en otro lugar del Nuevo Testamento, aunque el verbo correspondiente se usa como para reparar algo (Mt 4:21; en este caso remendar una red); como que Dios constituyó en el principio el universo en su forma y orden (He 11:3); y como para restaurar a salud espiritual a una persona que ha caído (Gá 6:1). Se puede usar, sin embargo, como de perfeccionar lo que falta en la fe de un cristiano (compárense 1 Ts 3:10; He 13:21; 1 P 5:10). Podemos decir… que la palabra denota ‘traer a los santos a una condición de buen estado para que cumplan sus funciones en el Cuerpo’”3

Katartismos es una de las mejores palabras del Nuevo Testamento para describir la esencia de la fuerza que el entrenamiento produce en las relaciones. El entrenamiento es una función que se centra en “traer a los santos a una condición de buen estado”, que es una función en el cuerpo de Cristo. El entrenamiento de compañeros es en parte remendador, en parte restauración, y en parte inspiración, los cuales contribuyen a edificar el Cuerpo.4 El entrenamiento es una forma esencial de katartizontas a los líderes. Los entrenadores ayudan a los líderes a cumplir los propósitos de Dios en su vida y para que hagan su contribución en el Reino.

Bernabé, un ejemplo de entrenador.

entrenador-personal-arena-alicanteDe los personajes del Nuevo Testamento, aparte de Jesús, nadie da un mejor ejemplo de entrenador que Bernabé. Su nombre significa “hijo de consolación”.

Ninguno tuvo más influencia en el desarrollo de líderes clave en la iglesia primitiva que Bernabé. Él estuvo dispuesto a apoyar a Pablo cuando todos los demás le volvieron la espalda. Cuando Pablo ya no quería que Marcos fuera parte del equipo, Bernabé no abandonó a ese joven líder que tenía que tratar con ciertos asuntos personales. Tan poderoso y penetrante fue el impacto del ministerio de Bernabé que su ministerio a Pablo y a Marcos produjo el crecimiento de la iglesia primitiva.

Tres pasajes señalan el impacto que tuvo el entrenamiento que dio Bernabé. Phil Alessi los muestra de esta manera5:

1. En Hechos 9:23–31, Bernabé discernió el potencial en otros, especialmente en Pablo.

2. En Hechos 11:22–24, Bernabé descubrió la obra de Dios cuando él mismo ayudó a otros. Fíjese en las palabras que describen su ministerio: “Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. Éste, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.”

En su obra de entrenamiento, Bernabé estuvo con ellos; él observó y discernió lo que Dios estaba haciendo; él se gozó por lo que Dios estaba haciendo; él los animó; él los a ayudó ser fieles a sus propósitos; y fue un factor que los ayudó a llevar fruto. La personalidad llena del Espíritu de Bernabé contribuyó a su efectividad como entrenador.

3. En Hechos 11:25,26, Bernabé desplegó el potencial de otros. Con sumo propósito trajo a Saulo a un lugar de ministerio porque estaba seguro de que Saulo sería de bendición. Él y Saulo enseñaron la Palabra y llevaron a un rápido crecimiento a la iglesia en Antioquía.6 Cuando el Espíritu Santo formó un nuevo equipo de liderazgo misionero, en Hechos 13:1–3, Él designó a Bernabé como el primero en el equipo: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (v. 2).

Cuando tuvo inicio esta nueva obra misionera, sin embargo, hubo un cambio significativo en la forma operativa del equipo. Antes de Hechos 13:2, Lucas hablaba de “Bernabé y Saulo”. Después que fueron enviados por la iglesia en Antioquía, leemos acerca de “Pablo y Bernabé”.

Bernabé dio un paso atrás en el equipo cuando reconoció la obra de Dios en la vida de Pablo y por medio de él. Bernabé no sólo estuvo dispuesto a introducir a Pablo en un ambiente de ministerio, sino que también estuvo dispuesto a dejar que Pablo tomara el liderazgo del movimiento apostólico. Él había visto suficiente del corazón de Pablo y el fruto de su labor para saber cuándo era tiempo de animar a su compañero a que ejerciera sus dones de liderazgo. Un dicho favorito acerca del entrenamiento se aplica a Bernabé y cómo entrenó a Pablo para que cumpliera todo su potencial: “Un gran líder no es el que está en el centro de atención, sino es el que dirige los aplausos.”7

Jesús, el Entrenador por Excelencia.

Sobre todos los entrenadores, Jesús es supremo. La relación que tuvo con otros —especialmente con sus discípulos— nos indica muchas actitudes y actividades que podemos asimilar en el entrenamiento. Keith Webb, misionero veterano de Church Resources Ministries [Ministerio de Recursos para la Iglesia], profesor y entrenador, dice: “Jesús se despojó (Mt 20:20–28; Fil 2:7) de poder y estatus para hacerse hombre. ¿Hay aquí una lección para las personas de culturas jerárquicas, para que se despojen a fin de servir, en vez de que construyan un gran imperio antes de poder servir? ¿Es esto también un ejemplo de que el entrenador se despoje de sí mismo al dar consejo y que se centre en ayudar al cliente para que tenga un proceso de descubrimiento guiado por el Espíritu?”8

La vida de Cristo es una inexhaustible fuente de sabiduría y conocimiento acerca de cómo entrenar. Él envió a su Espíritu para darnos poder de modo que vivamos y ministremos como Él hizo.

 

El Espíritu Santo, nuestro interno Mentor y Entrenador.Servicios-entrenador-personal-madrid

El Espíritu Santo vive en todo cristiano. Nuestra íntima relación con Él es la máxima fuente de poder que necesitamos para entrenar a otros.

Considere estos versículos acerca del ministerio del Espíritu Santo (las palabras en cursiva señalan las aplicaciones e implicaciones para el entrenamiento): “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otroConsolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:15–18).

La palabra Consolador en otras versiones se traduce como “Ayudador” y “Consejero”. En griego, la palabra es parakletos y da la idea de alguien que viene a nuestro lado, que nos acompaña.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:13–15, cursivas del autor).

Webb cita a Richard Foster: “¿Cuál es el propósito de un director espiritual? Su dirección es simplemente y claramente para que nos guíe a nuestro verdadero Director. Él es el medio que abre el camino para la enseñanza interior del Espíritu Santo.”9 El ministerio de la dirección espiritual y del entrenamiento son similares. Ambos dependen del poder del Espíritu Santo y conducen a descubrimientos transformadores de vida.

Ambos el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamentos nos dan excelentes ejemplos, instrucciones, y escenarios para ayudarnos en nuestro plan de entrenamiento.

Aplicación personal

  • ¿Qué ejemplos del Antiguo Testamento acerca de entrenamiento le vienen a la mente?
  • ¿En qué maneras Bernabé entrenó a Pablo?
  • ¿Qué cualidades de entrenamiento se ven en la descripción de Bernabé que se halla en Hechos 11:23,24?
  • ¿A quién entrenó Pablo?
  • ¿Qué cualidades de entrenamiento practicó Jesús?
  • ¿Cómo el Espíritu Santo es un entrenador para usted?
  • ¿Cómo el entrenamiento le ayudará a perfeccionar a los santos para el ministerio?

Este artículo ha sido tomado del capítulo: “It’s Biblical: Equipping the Saints for Ministry” [Es bíblico: preparar a los santos para el ministerio”] de TransforMissional Coaching [Entrenamiento TransforMisional] por Steven Ogne y Tim Roehl. Publicado por B&H Books, 2008. Reimpreso y usado con permiso.

Tim RoehlAutor: Tim Roeh. D.Min., Church Resources Ministries, Anaheim, California

 

 

 

 

 


Notas

1. Keith Anderson y Randy Reese, Spiritual Mentoring [Mentoría espiritual] (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1999), 21.

2.  Buck Rogers, “Peer Coaching Among Australian Pastors” [“El entrenamiento de iguales entre pastores australianos”] (Ph.D. diss., Universidad BIOLA, 2002), 34.

3.  Francis Foulkes, Comentario Tyndale del Nuevo Testamento: Efesios (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1989).

4.  Rogers, 39.

5. Phil Alessi, capacitación de CRM, “Natural Church Planting” [“Fundación natural de iglesias”] (Myerstown, Pennsylvania), enero del 2004.

6.  Ibíd. (Los Angeles, California), julio del 2004.

7. Tim Roehl y Steven Ogne, Keys to Great Coaching [Claves para buen entrenamiento] (publicado personalmente, 2003), 4.

8. Keith Webb, Coaching Study [Estudio de entrenamiento] (publicado personalmente, 2003).

9. Ibíd., 10.

Fuente: http://ag.org/enrichmentjournal_sp/201202/201202_028_Biblical_foundations.cfm

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