CONTROLA EL VOLANTE

pUn amigo me contó que al salir de la iglesia un día domingo vio en el estacionamiento a un conductor que había estado en el servicio dominical junto con él “adorando a Dios y escuchando Palabra”. Este señor insultaba a otro conductor que estaba detrás porque le estaba pitando para que se apure. La reacción del primer conductor, del que estaba delante, fue desmedida, afirmó mi amigo: ¡Lo insultó durísimo simplemente porque hizo sonar la bocina!

Ahora bien, ¿a qué automovilista le gusta que le piten ya sea en la calle, en un parqueadero o en cualquier otro lugar? A ninguno. Sin embargo, hay formas y formas de reaccionar ¿verdad?. Saber cómo actuar ante situaciones así nos ayudará a mantener en la perspectiva correcta situaciones como las mencionadas arriba.

Mira lo que dice la Biblia en Proverbios 29:11, “El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla”.

1. No Dominar los Impulsos es de Gente Necia. La Biblia está llena de personajes impulsivos, ya saben, aquellos que se dejaron llevar por las emociones del momento, por sus sentimientos que no siempre eran los mejores y que los condujeron a actuar de manera alocada, osada y hasta inmoral. Casos como el de Caín frente a su hermano Abel por ejemplo, o el de las las hijas de Lot con su padre en esa insestuosa cueva en las montañas de Sodoma; conocido es el caso también de Sansón frente a Dalila, así como el de Absalón, el hijo de David. Pero en el Nuevo Testamento también encontramos casos de gente impulsiva, ¿recuerdan a aquel discípulo que le cortó la oreja al funcionario del templo cuando vinieron a arrestar a Jesús? También tenemos al apóstol Pedro, quien a todas luces fue muy impulsivo cuando le dijo al Maestro, “te seguiré hasta la muerte”, y bueno, sabemos que lo negó tres veces tal y como lo dijo el Señor. Pero también tenemos el caso de otro apóstol: Pablo antes de su conversión también era impulsivo, ¿o también lo fue después de convertido? Por las cartas neotestamentarias vemos que su carácter lo traicionó en más de una ocasión, ¡aveces no controlaba su enojo!

Así las cosas, los santos de la Biblia en ocasiones se dejaban llevar por la ira, los celos, la amargura y toda clase de sentires que nada bueno producen. De ahí que el sabio nos deja claro lo siguiente: “El necio da rienda suelta a su ira”, asemejando ese sentimiento a un caballo salvaje que debe ser dominado. Es que los impulsos, que son provocados por los sentimientos, deben controlarse pues de no hacerlo se disparan como un caballo de carreras que tumba todo lo que se le pone por delante. ¿A qué conclusión llega Salomón en este pasaje? ¡Los necios son aquellos que no saben dominarse! Y para confirmar esta idea lo vemos también que en 1ª Corintios 9:24-27 donde el apóstol Pablo -el mismo al que le cuesta dominarse-, nos dice que debemos hacerlo. ¿Por qué diría algo así? Por que él sabia de lo que estaba hablando.

2. Dominar los Impulsos es image-conductor-preventivode Gente Sabia. En la cita de Proverbios se nos dice que así como los que no saben dominar sus sentimientos son llamados necios, los que sí saben hacerlo son llamados “sabios”. Bendita sabiduría es aquella que nos hace controlar, administrar, sujetar nuestras emociones, sentimientos e impulsos; sin embargo, son pocas las personas que logran hacer esto. La mayoría en cambio se excusa en el siguiente dicho popular: “Yo soy así, al que le gusta bien, y al que no, no”. Amigos, tal afirmación procede de una persona impulsiva que es arrastrada cual hoja seca por el viento, sin rumbo fijo, destinada a hundirse en el agua de algún riachuelo; en cambio los sabios saben cómo reaccionar frente a situaciones que la vida les presenta, circunstancias que harían perder el control a cualquiera, pero no a los sabios. De ahí que el proverbista nos dice, “el sabio sabe dominarla”. Con estas escuetas palabras nos declara una verdad tremenda: Para triunfar en la vida, lograr aquellos objetivos planteados y construir una vida mejor será preciso controlar nuestras emociones. ¿Sabe por qué? porque no vivimos solos, tenemos personas con las que compartimos todos los días, ya saben, esposa, hijos, padres, vecinos, compañeros de trabajo o universidad, etc. Por tanto, somos seres relacionales, pero si nuestras relaciones no son las mejores, poco o nada podremos avanzar en la vida, y esto ocurre porque, “si bien al avanzar solos llegamos más rápido, al hacerlo acompañados llegamos más lejos”; no obstante, ¿quién querría ser compañero de un iracundo, un boca suelta, un gruñón? La respuesta es obvia: ¡Nadie!

Aprender a dominar nuestros impulsos es una consigna clave para los que de verdad quieren llegar más lejos en la vida. No es una opción, sino un mandato, es una verdad cósmica e irrefutable. El libro de Proverbios está lleno de imperativos que nos dicen “refrena tus labios”, “pon un guarda a tu boca”, “que tus palabras te conduzcan a la vida y no a la muerte”. ¿Qué nos quiere decir este libro sapiencial? Elemental: ¡Por la boca muere el pez! Nuestros sentimientos se comunican por nuestras palabras, pero si éstas son alocadas, con toda seguridad nos conducirán a peleas, conflictos, malos entendidos, e incluso golpes…, es decir, la muerte.

Al igual que mi amigo que presenció a ese conductor “cristiano” reaccionar impulsivamente con el de atrás porque le estaba pitando, así sucede con muchos que pierden el centro, se desubican y actúan alocadamente ya sea diciendo palabras groseras, levantando los puños para pelear, haciendo gestos con las manos, etc., y luego vienen los remordimientos y promesas de “nunca más volveré a hacerlo”, y ya sabemos que ese nunca más sólo dura hasta el siguiente evento cuando al impulsivo le hierve la sangre otra vez.

3. ¿Cómo controlar los Impulsos? He investigado para ustedes y les presento aquí una serie de consejos prácticos que pueden ayudarle a bajar esas emociones que a veces suben por su cabeza y que lo hacen actuar apresuradamente, espero en verdad le sirvan:

a) Piense antes de actuar: Ponga orden en su mundo interior, aprenda a disciplinar su mente. ¿Cómo? sometiendo sus pensamientos a Dios: “Y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo” (2ª Corintios 10:5). Una buena forma de hacerlo es llenar su mente con la Palabra de Dios, escuchar prédicas de edificación, música cristiana que lo relaje y pidiendo mentalmente al Señor que lo ayude en especial con esos pensamientos de ira que aveces vienen a usted.

b) Huya: Si usted se reconoce como un impulsivo y sabe que sus emociones “se la ganan”, es mejor que huya de aquellas situaciones que podrían hacerlo explotar. Es mejor huir que enfrentarse en una pelea que podría perder. La Biblia nos enseña: “Huye de las pasiones juveniles” (2ª Timoteo 2:22).

c) Reconozca los impulsos positivos de los negativos: Ahora bien, ser impulsivo no es tan malo si se sabe identificar aquellos impulsos que, por ejemplo, te salvan la vida. Una acción sabia es identificar cuáles impulsos traen felicidad, productividad y crecimiento a tu vida y cuáles sencillamente te destruyen. Le recomiendo pida sabiduría a Dios para discernir sus impulsos: “Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5).

d) Aprende a controlar la Frustración: En mi carrera como mentor profesional he aprendido un par de trucos para manejar mi vida de tal modo que se oriente al éxito, uno de esos trucos es “disciplina la decepción”, ya saben, aprender a manejar un mal día, aceptar un “no” como respuesta, o cuando las cosas no salen como yo quisiera. ¿Cómo he realizado esto? Aprendiendo que Dios tiene el control de todo, y que mi control es una mera ilusión, no así el de Dios que en verdad es quien dispone todo: “El hombre propone, pero Dios dispone” (Proverbios 16:1).

e) Canaliza tu Energía: Por lo general las personas impulsivas tienen mucha energía acumulada, la cual debe ser evacuada de la mejor manera, porque de lo contrario se acumula y explota en el momento menos pensando y con consecuencias desastrosas. Una buena forma de canalizar esa energía es practicando un deporte, trabajando como voluntario en trabajos de la iglesia, caminando todos los días 30 minutos o una hora, en fin, hay muchas maneras de hacer esto.

Conclusión.relajado

Es curioso cómo las personas cambian detrás de un volante, algunas se ponen agresivas, otras un tanto osadas y muchos se muestran impulsivos. A mi parecer la forma en cómo conducimos un vehículo es la misma en cómo conducimos nuestro mundo interior. ¿Qué tan buen conductor eres?

Gabriel Gil, Mentor de Vidas. Enseñándote a vivir productivamente

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s